CAPÍTULO 85: ALÉJATE DE LOS PROBLEMAS

El sonido sordo provocado por un cuerpo impactando contra los casilleros metálicos, hizo que las pocas personas que se encontraban en los vestidores dirigieran sus miradas a las dos figuras que estaban ocasionando el alboroto. No cabía duda de que estaban sorprendidos de ver la agresiva reacción de Sofia, quien sujetaba fuertemente por el cuello de la bata a nada más y nada menos que Erika.

Los ojos de la rubia llameaban mientras acercaba su rostro al de la chica, era consciente de las miradas de las personas a su alrededor, pero en ese momento poco le importaba.

Escúchame bien y hazlo con cuidado Erika—dijo lentamente, en espera de que la chica atendiera sus palabras— que no te lo pienso repetir nuevamente, ocúpate de tus propios asuntos.

No le importa la respuesta de la chica, esperaba que atendiera sus palabras, y con esa advertencia salió de la habitación.

Se encontró con Morgan y Lara quienes se encontraban en la estación de enfermaras, hablando con ellas, se colocó junto a ellos, luego de sonreírle a las enfermeras y presto atención a la conversación que se estaba desarrollando en ese momento, por el rabillo del ojo observo a Erika caminar hacia uno de los cubículos donde se encontraba un paciente.

¿Va todo bien, con Erika? —le murmuro Lara, siguiendo la mirada de la rubia.

Sí.

Lara no hizo más preguntas y ambas retomaron su atención a la conversación de las enfermeras y Morgan.

***

El resto de la mañana Sofia no volvió a toparse con Erika ni con ninguno de los amigos de la chica, brinco de emoción internamente al comprender que finalmente la odiosa y estúpida chica había entendido el mensaje.

Se dirigió a los elevadores, tenía que ir al laboratorio a recoger unos resultados de un paciente que corrían prisa y al parecer se estaban retrasando con ellos. presiono el boto del piso correspondiente, como el ascensor estaba vacío se colocó en una de las esquinas, apoyando su espalda en una de las paredes y cerrando los ojos, su mente viajo rápidamente a la última vez que estuvo con Bill, hacia dos semanas de su último encuentro y comenzaba a sentir una especie de ansiedad por volver a tenerlo entre sus piernas. Sonrío de solo imaginar estar de vuelta en los brazos de Bill.

Esa es una bella sonrisa.

Sofia rodo los ojos ante las palabras de Campbell quien entro justo antes de que las puertas se cerraran.

¿Me está siguiendo, doctor Campbell?

El hombre sonrió —Oh, no, claro que no, pero ya que estamos aquí, ¿has pensado en mi propuesta?

Sofia sintió nauseas al sentir el aliento del hombre, sin embargo, contrario a lo que él hombre pensaría, le sonrió dulcemente acercándose más a él, sus narices casi se rozaban.

Veo que si lo has hecho—murmuro.

Si lo he hecho—llevo una mano al pecho del hombre, la cual subía y bajaba lentamente, se mordió el labio para deleite del hombre, podía ver la lujuria emanando de esos ojos, los ojos de Sofia brillaron de forma picara, justo cuando el elevador se iba a detener en su piso, elevo su rodilla golpeando al hombre fuertemente en la entrepierna.

Campbell gimió adolorido por la acción y se alejó de la rubia.

Vuelve acercarse a mí y le juro que no va a recibir un golpe como este.

¡Eres una maldita zorra!, no tienes idea de con quién te has metido.

Usted tampoco, pregúntele a Esther, ¿Qué le ocurre a la gente que me hace enojar? —escupió, saliendo molesta del elevador, sin notar a una persona que le observo con mucha curiosidad y preocupación.

Por fortuna para la rubia, el resto del día no tuvo que toparse con el cerdo de Campbell quien se había marchado, diciendo que se sentía indispuesto, pero Sofia sabía que aún le dolía la entrepierna, le había golpeado con toda la fuerza que había logrado reunir y algo le decía que el hombre regresaría corriendo a emergencia en cuanto comenzara a orinar con sangre.

Una enorme sonrisa se apodero de ella, la cual era imposible de ocultar, se sentía segura de sí misma, en menos de veinticuatro horas, había puesto en su lugar a tres personas, su lista era larga, pero por el momento se sentía orgullosa de lo logrado sin tener que recurrir a Bill por ayuda.

Se reunió con Morgan y Lara en la cafetería despues de salir de una cirugía de cuatro horas, estaba cansada y lo único que deseaba era irse a casa y descansar, pero no le hacía gracia el tener que manejar casi una hora hasta la casa de Morgana.

Te ves cansada—murmuro Lara, dando un sorbo a su bebida.

Lo estoy, no creo poder ser capaz de conducir hasta Teltow.

Puedes quedarte conmigo en tu departamento—comento Morgan —o con Pier y James, estoy seguro de que les encantara recibirte.

Creo que haré eso, llamare a mi tía y despues a Pier.

Sofh, puedo hacerte una pregunta, puedes responder si quieres.

Seguro Lara.

¿Qué ocurrió con la casa, en la que vivías con Bill?

Bill, él… decidió que me que la quedara. Pero no puedo estar ahí, hay muchos recuerdos.

Lo entiendo.

¿No hay solución en lo suyo? —pregunto Morgan.

No lo sé… ojalá que la hubiera.

Aún me parece increíble lo que sucedió entre ustedes—dijo Lara, sujetando la mano de la rubia—hacen tan linda pareja.

Ustedes son los únicos que opinan eso, para los demás es un alivio que ya no estemos juntos.

¿Cuándo dices los demás, te refieres a Lemir? —Morgan comento.

Él es uno de ellos, pero también lo piensa mi tía—se encogió de hombros—Tengo que hacer una llamada, ahora regreso.

***

Al final Sofia no fue ni donde Morgan, ni sus antiguos vecinos y amigos, simplemente se dirigió al lugar de su tía, afortunadamente ella no se encontraba en el lugar y la rubia podía disfrutar de un agradable momento a solas para reflexionar de todas las cosas que estaban sucediendo en su vida, el café y una enorme rebanada de pastel siempre eran una buena opción cuando se trataba de relajarse. El lugar se encontraba parcialmente solo, era un típico miércoles por la tarde, con pocos clientes, estaba tan ensimismada en sus pensamientos, que ni siquiera escucho la campanilla cuando la puerta se abrió, ni se percató de la persona que caminaba en dirección a ella, solo cuando escucho que la silla frente a ella fue movida de forma brusca, reparo en la presencia de Jake, a quien los ojos le brillaban llenos de rabia.

Sofia frunció los labios y rodo sus ojos, ya se imaginaba a que se debía la presencia de él.

¿Qué? —pregunto con un tono de voz aburrido.

Sabes perfectamente que hago aquí.

Sofia lo miro con expresión aburrida.

Devuélveme al niño—exigió.

Ella solo sonrió y negó divertida.

No se me da la gana—se cruzó de brazos y se negó de manera infantil.

Sofia, por favor, Esther está al borde del colapso nervioso.

Mira tú que pena me da, pero te lo repito … no se me da la gana—sonrió.

¡Devuélveme al …!

No grites—le ordeno.

Entonces haz lo que te pido.

Jake, no estás en posición ni de pedir ni de exigir, quien tiene el juego en sus manos soy yo, quieren a su pequeño, saben perfectamente que tiene que hacer.

Es un niño pequeño, que necesita el cuidado de su madre, Sofia, tu mejor que nadie lo sabe.

La mirada de Sofía se desvió hacia la calle, aburrida del tono de la conversación, ahora entendía porque Bill siempre perdía los estribos con las personas, algunas eran realmente estúpidas cuando se trataba de hacer las cosas bien.

Esta conversación está comenzando a fastidiarme.

Bueno si estás cansada, terminemos con esto, regrésame al niño.

Sofía cerro los ojos, inhalo y exhalo —No, hasta que tu mujercita no arregle el asunto, no va a suceder, y si continúan jodiendo alguno de los dos, te juro Jake, que no lo vuelven a ver en sus putas vidas.

¡Es un niño!

Es mi daño colateral—respondió con tranquilidad—Campbell se me fue hoy encima en el elevador, él no está jugando y yo tampoco.

¡¿Qué hizo que?!

Es fácil venir a exigir, ni siquiera te imaginas lo que estoy pasando, te tengo que recordar que soy yo quien está siendo acosada—su voz estaba teñida de rabia

Sofía, yo… arreglare este asunto, te lo prometo.

Jake tus promesas me quedan flojas, quiero resultados y los quiero ya.

¡¿Qué haces tú aquí?! —los dos fijaron sus miradas en Morgana que acababa de entrar en el lugar, los ojos de la mujer llameaban al ver a Jake, sentado junto a Sofia.

Tía—se puso de pie al igual que Jake.

¡¿Qué hace este hombre aquí?! —pregunto

Jake ya se va—respondió, mirando al hombre para que entendiera que la conversación había terminado.

¡Te dije que te alejaras de ella!

¡Basta tía! No hagas un escándalo—pidió—Jake, solo vete.

Me voy, pero nuestra conversación no ha terminado.

Sofia quiso golpearlo con todas sus fuerzas cuando dejó escapar esas palabras, sintió la mirada extrañada de Morgana sobre ella.

¿A qué conversación se refería Jake?

Olvídalo tía.

Sofia, ¿Qué está ocurriendo?

No ocurre nada.

Por favor, no me mientas, llevas días actuando extraño.

Coloco sus manos sobre los hombros de su tía y sonrió dulcemente—Todo está bien, tranquila.

Morgana quiso refutar, pero no era el lugar, ya había montado un pequeño espectáculo para sus pocos clientes, como para comenzar hacer uno nuevo y más grande.

***

Los días restante de la semana, pasaron en aparente calma para Sofia, Campbell se había ausentado en esos días alegando aun sentirse enfermo, ella sabía porque no estaba yendo al hospital y no podía evitar sentir una especie de regodeo. Erika se mantenía alejada de ella y los comentarios mordaces habían terminado al igual que las miradas amenazantes, ahora la mirada de la chica era de miedo. Eso habían dicho Lara y Morgan, cuando la vieron entrar en los vestuarios. Sofia simplemente había pasado de esos comentarios.

Lo más extraño de toda su semana fue encontrarse con la doctora Luan, quien le comento que estaba por hacer cambios en su equipo y sutilmente había dejado entrever que le interesaría que ella formara parte de su nuevo equipo de aprendices, no mintió cuando dijo que se sentía alagada, sin embargo, no podía evitar sentirse en alerta cuando se trataba de ella, no era un secreto que nunca fue amable con ella y que siempre busco la manera de hacerla sentir menos cuando era su maestra, así que no entendía porque estaba siendo amable.

Prometio pensar en su proposición, la cual llegaba en buen momento, pues las cosas no le estaban saliendo como ella esperaba, el tener al hijo de Jake en su poder, no estaba dando los resultados que esperaba, al inicio pensó que sería cosa de días, pero ya llevaba con el niño casi dos semanas y los ineptos de sus padres no hacían nada.

Su línea de pensamientos se vio interrumpida al escuchar un coche deteniéndose frente a la casa, se puso de pie y se asomó a la ventana para ver una camioneta escalade blanca, la cual reconoció incluso antes de que el dueño pusiera un pie fuera de ella. Bajo corriendo las escaleras con el corazón en la garganta, algo malo tenía que haber sucedido, para que él estuviera ahí. Parecía que no era la única persona que reparo en la presencia de Tom Kaulitz en la propiedad, antes de que ella siquiera llegara al pomo de la puerta, está ya había sido abierta por una furiosa Morgana, que se encontraba increpando al mayor de los gemelos.

¿Qué paso? —pregunto llegando hasta Tom, haciendo que Morgana se alejara del chico—Tom… ¿le ocurrió algo a Bill? —su voz tembló.

Tranquila, mi hermano está bien—sonrió— estaba explicándole a tu tía, que solo pase a saludarte.

Bien ya lo hiciste, ahora largarte de mi casa, ya bastante daño le ha hecho tu hermano.

¡Tía basta! —elevo la voz—déjame hablar con él.

Sofía, no.

Tía, no soy una niña, con o sin tu permiso, voy hablar con él, así que o es aquí o es en otro sitio, pero será de igual forma.

Morgana dio media vuelta y entro en casa, cerrando la puerta principal de un portazo, haciendo que ambos chicos se encogieran ante el golpe.

Así que veo que no le agrado, ahora.

Solo intenta protegerme.

Todos lo hacemos.

La rubia coloco un mechón de cabello detrás de su oreja, el tono de voz que utilizo Tom para decir que todos intentaban cuidarla, la hizo sentirse incomoda.

¿Qué haces aquí, Tom?

Pasaba por el vecindario y me dije, ¿porque no llegar a saludar a mi cuñada favorita?

Sofia inclino su rostro y sonrió—Bill y yo… nosotros ya…

No están juntos—termino la frase por ella, quien asintió.

Tom encendió un cigarrillo a la espera de alguna reacción de la rubia, sentada a su lado, quien solo parecía parpadear confundida.

¿Eso ibas a decirme? —pregunto.

Si—respondió en voz baja.

Tom se pasó una mano por los cabellos, ante la respuesta de la rubia.

Sofí, sofí, sofí, te va a crecer la nariz como a pinocho, por mentirosa.

¿Disculpa? No sé de qué estás hablando.

¿No? Porque a mí me parece que lo sabes bien.

Pues no.

El castaño rodo los ojos, no sabía en ese momento quien comenzaba a desesperarlo más Bill o ella, negando algo que a todas luces sabía.

Iré directo al grano, ¿Qué estás haciendo?

¿Haciendo? —su voz era de total extrañeza, lo que engañaría a cualquiera, pero no a Tom, a él era difícil engañarlo, sobre todo teniendo a Bill como hermano. —No sé de qué hablas.

Creo que lo sabes, tú y mi hermano saben perfectamente de que hablo, solo que ambos se hacen los idiotas.

La expresión de Sofía no cambio y Tom tenía la certeza de que al igual que Bill, con ella tenía que presionar lo suficiente para que hablara o se quebrara, dependiendo lo que necesitara saber.

Hace unas noches atrás, Bill estaba actuando extraño y me preocupe que hiciera alguna de sus estupideces usuales, así que lo seguí hasta su refugio, me quede un tiempo dentro del coche, meditando si entrar o esperarlo—conforme hablaba, podía ver como el cuerpo de la rubia se iba tensando—al final entre, ¿sabes con que me encontré? —Sofia negó—con mi hermano dormido abrazado a una chica rubia—aquí era donde Tom iba a pinchar en la rubia para saber lo que deseaba—Era Sarah—remato.

¡Claro que no!

Te reventó eso último, ¿cierto? —rio, divertido—¿de verdad piensan que soy estúpido? ¿Cuánto tiempo pensaban, que podían ocultar que aún siguen juntos, si son demasiado obvios?

No estamos juntos.

No, solo follan casi a diario, te he visto salir al amanecer de ahí, si lo vi yo, ¿crees que no lo hizo Sarah? Fingir que no están juntos, no la va a sacar de donde sea que este escondida. Montaron todo un drama, para nada.

No fue mi idea.

Eso ya lo sé, solo no puedo creer que hayas aceptado.

¿Qué esperabas que hiciera? Conoces a Bill, si no aceptaba me dejaría de verdad y es algo que no me puedo permitir, no puedo perderlo—la intensidad con la que dijo esas palabras hizo sentir incomodo a Tom, e incluso preocupado.

Eso es algo que pueden solucionar, ahora hay otra cosa que me preocupa, mucho más aún que su tonto juego de amantes.

¿Qué cosa?

Miro sobre su hombro, solo para encontrarse con los ojos azules de Morgana, traspasándolo desde la ventana que daba al patio, donde ellos se encontraban hablando.

¿Qué mierda haces con el hijo de Jake Fritz? —el rostro de Sofía se puso blanco ante la pregunta.

¿Cómo?

Tengo ojos y oídos observándote, así fue como me entere. ¿Perdiste la cabeza?

No he visto a nadie.

De eso se trata, que no los veas a ellos, pero ellos a ti sí, así que mejor habla.

Si tienes oídos y ojos como dices, ya sabes que hago con ese niño, no se para que preguntas.

No estoy de humor, habla o ahora mismo entro y le cuento a Morgana, que la dulce chica que está bajo su techo, no es más que una mujer que es capaz de arrebatar de los brazos de su madre a un niño de casi un año.

La mirada de Sofia viajo de Tom a Morgana, que estaba lista para salir y arrancarle la cabeza a Tom, sabía que no podía escuchar la conversación que estaban teniendo, pero podía hacerse ideas e imaginar lo peor, así que contra todo lo que se había prometido termino contándole todo el asunto de Campbell al castaño, quien reacciono de la misma forma que se imaginaba que lo habría hecho Bill.

¿Vas a contarle a Bill? —pregunto preocupada.

No, porque como tú misma lo has dicho, ya tiene suficiente con Sarah, de Campbell me encargo yo, pero tú vas a entregar a ese niño a sus padres, te doy tres horas para que lo hagas, yo no soy Bill, ni Jake, ni el soso de Lemir, a mí con tus ojos de borrego, no me doblegas, ¿está claro?

Si—respondió de mala gana.

Sofh, no lo tomes como una reprimenda, yo en tu lugar habría hecho lo mismo, mi madre estaría orgullosa de ti, de saber lo que has hecho, no te ha temblado casi nada la mano, has aprendido bien, pero cuando nos tienes de tu lado, no hace falta hacer las cosas así—paso un brazo por los hombros de la rubia.

Estaba, estoy aterrada por ese hombre—confeso.

Debiste contarme desde el principio, Sofia, cada vez que voy a ver a Lara, también voy a verte a ti, ahí pudiste haberme contado, habríamos hecho algo, menos drástico que meter a un niño, pero eso lo vas arreglar.

No quería verme como la damisela en apuros.

Tú no eres una damisela en apuros, eres una chica valiente, ahora de cerdos como ese, tenemos a alguien, quien disfruta deshacerse de ellos, de forma lenta y a veces dolorosa.

No voy a preguntar.

No, mejor no lo hagas, ahora me voy, que tengo cosas que hacer, tenemos gente que quitarte del medio, de lo otro con mi hermano, sean más discretos.

No prometo nada, pero lo intentare.

Bien.

Ambos caminaron hacia el coche del castaño donde se despidieron con un abrazo.

Aléjate de los problemas, sé que te va a costar, pero se inteligente y no visceral, ya con Bill tenemos suficiente.

Continuará… 

por administrador

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