CAPÍTULO 87: GRACIAS
Como todas las mañanas la dinámica de los Kaulitz-Trümper era la misma de siempre, todos reunidos a la mesa, tomando el desayuno, mientras escuchaban a Simones hablar sobre una nueva cena benéfica que se encontraba organizando con las damas del patronato donde fungía como presidente.
Esta gala era muy importante para ella, en el ámbito personal, esta vez el evento que se organizaba era para celebra la inauguración del ala de pediatría que llevaría el nombre de los dos hijos pequeños de Simone que habían fallecido, era algo que generaba un sentimiento de alegría y tristeza en la rubia, sin embargo ahora que el fantasma de la muerte de sus hijos había desaparecido, hacer un evento en su honor, no resultaba tan hiriente como en el pasado resulto el saber cómo Bill había llamado a su galería de arte.
Así que mientras ella hablaba emocionada de todos los preparativos, Bill jugaba con una fresa que aun quedaba en su plato, su rostro era una clara muestra de aburrimiento ante la conversación que a él le resultaba fría y banal, pero no lo hacia con mala intención, era solo que había ciertos hábitos que no se podían olvidar tan fácilmente.
La maldición que soltó Tom lo hizo levantar el rostro para fijarlo en su hermano, que miraba su teléfono con el ceño apretado y los labios en una línea tensa.
—¿Ocurre algo? —pregunto Simone observando a su hijo mayor con una expresión preocupada, en otro tiempo esa mirada habría sido el detonante de un comentario mordaz de Bill, secundado por Tom, que derivaría en una pelea, que terminaría con todos molestos y el desayuno olvidado. Sin embargo, actualmente esa pregunta y esa mirada se producían más a menudo y los resultados no eran catastróficos.
—Olvide una reunión, con un cliente de papá, va a matarme, tengo que irme.
—Antes de que vayas, necesito saber si llevaras a Lara a la cena o si asistirás solo.
—Creo que iré con ella, pero te informare esta noche, cuando la vea— se inclino y dejo un beso en la frente de su madre, dio un suave apretón en el hombro de Gordon y abandono la habitación.
Gordon rio suavemente al ver corriendo a Tom—Cada vez esta más comprometido con la compañía, esta chica está siendo un buen cambio para él.
—Lo es—concordó Simone —¿Qué hay de ti, Bill?
La mirada en los ojos del rubio era una que dejaba ver que no estaba prestando atención a la conversación de ellos.
—¿Asistirás a la gala?
Era una pregunta que no sabía cómo responder, podía negarse y sabría que esta vez, no obtendría una pelea en respuesta, como ocurría a menudo.
—No lo sé.
—Me gustaría verte ahí, tal vez no en la cena si no lo deseas, pero si cuando cortemos el listón.
—Sin presiones—dijo Gordon, dándole una sonrisa conciliadora.
Bill suspiro, torció un poco los labios—Lo pensare, ahora se mejor que yo también me vaya.
—Bill—le llamo Simone, deteniéndolo—antes de que te vayas, me gustaría hablar contigo.
Gordon se despidió de ambos desando que esa conversación que finalmente estaba por suceder fuera el fin y el inicio de la relación de madre e hijo que se torció en el pasado, rogaba porque ellos dos recuperaran el vinculo que solían tener, con ese pensamiento abandono la casa.
Simone tomo asiento en la silla que estaba junto a Bill, se froto las manos no sabiendo como comenzar la conversación, su relación madre e hijo estaba muy frágil aun, no podía arriesgarse a arruinar el pequeño avance que tenían.
—No voy a quitarte mucho tiempo, se que tienes cosas que hacer y yo también—su expresión reflejaba lo nerviosa que se sentía de esa conversación.
—¿Qué ocurre Simone? —apremio a su madre.
—Se que … se que no he sido la mejor madre del mundo, soy consiente de que en los últimos años, te he fallado y te he lastimado demasiado—hizo una pausa para tomar aire—se que he hecho cosas que una madre no debería hacerle a sus hijos, te culpe por ellos e incluso perdí el control de mí y termine apuñalándote—sintió un nudo formarse en su garganta, pero se obligo a continuar—y lo lamento demasiado, se que esos años que perdimos enojados y lastimándonos no se van a ir con una simple disculpa, voy a necesitar lo que me reste de vida para enmendar mis errores con contigo y con Tom.
La expresión en el rostro de Bill era una mascara de indiferencia, pero Simone podía ver los pequeños destellos de dolor que refulgían en sus ojos, con algo de temor a hacer rechazada coloco su mano sobre la de su hijo, sintiendo el frio de los anillos, al no sentir que él fuese a rechazarla se arriesgo a tomar la mano, sujetándola de la misma forma en solía hacerlo cuando él era un niño.
—Aún tengo tiempo y vida para arreglar cada metida de pata que he dado contigo, porque es a ti a quien más le falle como madre, es por esa razón que … que te exijo que termines con todo, deja de buscar a esa mujer y de apartar a Sofia de tu lado.
Bill retiro bruscamente su mano del agarre de Simone, pero ella no se dio por vencida y lo volvió a sujetar.
—Tu no entiendes nada—murmuro con la mandíbula tensa.
—Créeme entiendo más de lo que tu piensas, se que la apartas porque piensas que la estas protegiendo, pero lo estas haciendo mal, yo cometí el mismo error con ustedes, los aparte creyendo que alejarlos de mi dolor seria mejor para que no culparlos, sin embargo, fue un error, porque eso solo hizo que ustedes creyeran que yo nos los quería, provoco que yo … —bajo la mirada.
—Comenzaras a odiarnos—había dolor y rencor en su voz y ella sintió escalofríos al escucharla— más a mí que a Tom.
Simone asintió—Al principio solo no quería que ustedes sufrieran viendo mi dolor, con los días y al darle vuelta una y otra vez a lo sucedido, mi juicio se nublo, no quería culparme a mi y a Gordon por nuestro error, así que fue más fácil hacerlo con ustedes, una acción demasiado cobarde de mi parte y sobre todo contigo porque eras quien en esa época me daba más problemas—estudio el rostro de su hijo, queriendo entender sus expresiones— en fin, las cosas han cambiado, bueno eso quiero creer, me gustaría pensar que ahora hemos limado asperezas y …
—Olvidado el pasado, concentrarnos solo en Sarah.
—Bueno pues sí, ¿no opinas lo mismo?
—Estoy cansado —respondió—de ella y toda esta situación.
—Lo sé, esa es la razón por la que te pido que dejes de alejar a Sofia de tu lado, se que no has tenido una vida fácil, has cometido errores, pero ella … ella ha sido tu mayor acierto, Bill eras un desastre antes ella, solo te importaba divertirte, no te importaba nada ni nadie, ni siquiera te preocupaba morir de una sobredosis por drogas o por alcohol, pasabas de una puta a otra, estabas destruyendo tu vida—hizo una pausa—Cuando me entere de su existencia creía que se trataba de una chica más de las que estabas acostumbrado, pero cuando me entere de lo que estabas haciendo para llamar su atención me intrigo saber de ella, quería negar que tus cambios eran para convertirte en alguien digno para ella, comencé a ver como tus fiestas alocadas fueron disminuyendo, como dejaste de darle titulares a los periódicos y revistas amarillistas, cumpliste tu sentencia de libertad condicional sin quejarte, haciendo un trabajo comunitario para un hospital público—rio suavemente.
—Eso lo hice para estar cerca de ella—reconoció.
—Lo sé, siempre lo supe y podría haber arruinado tu oportunidad de estar ahí—confeso.
—Pero no lo hiciste.
—No, quería ver hasta donde llegabas fingiendo ser alguien altruista. Me sorprendió lo que hiciste.
—Deje de fingir que me agradaba estar ahí, en verdad me gusto y no solo por ella, conocí a los niños y algunas historias sobre ellos, me hicieron darme cuenta de que yo no era más un bastardo malcriado que culpaba a todos de sus propios errores.
—Por eso dejé que continuaras, porque eso mismo vi yo, pero mi parte que aun deseaba verte arruinar las cosas se negaba a aceptar lo que veía. No podía o mejor dicho no deseaba ver tus cambios, para mi era más sencillo seguir viéndote como un chico problema, quería asegurarme de que, de esa forma, me necesitarías para sacarte tus problemas, sentía que esa era la única forma de tener una relación contigo como madre e hijo.
—Eso es enfermo.
—Enfermo y egoísta pero era lo que yo creía que era mejor, pero verte crecer de un niño malcriado sin rumbo a verte ser hombre y hacerte un camino por tu cuenta sin mi ayuda, me aterraba, tu hiciste más de lo que yo habría planeado para ti, si las cosas no se hubieran torcido, hiciste una carrera como artista plástico, no dejaste que mis palabras y mis acciones de derrumbarte ganaran, hiciste oídos sordos a cada acción que hice contra ti, abriste una galería y me mostrarte que sin ayuda podías ser alguien, en mi fuero interno estaba orgullosa de ti, quería gritar de alegría y hasta llegue a pensar en mi padre y deseaba que estuviera vivo, para decirle eso que él es, fue gracias a mí, a diferencia de mí, tú me mandaste a la mierda, yo deje que las palabras de mi padre me arruinaran como artista, tu hiciste lo contrario.
Bill sintió una sensación cálida en su estomago a pesar de todas las palabras de odio y rechazo que había recibido en los últimos años de su madre, escuchar de forma poco ortodoxa que ella estaba orgullosa de él, era algo que siempre había deseaba oír de ella.
—Yo aprendí a pintar por ti, mam…Sim…—frunció el ceño atorado por sus palabras.
—Esta bien—puso su mano sobre la mejilla de él—Mamá o Simone puedes llamarme como lo desees, siempre y cuando no esté cargada de hiel tu voz, te quiero, una vez te lo dije y dijiste que tenia una forma extraña de demostrarlo, lamento que eso ocurriera, lamento no haberte ido a ver cuando estuviste en el reformatorio, pero sabia que de hacerlo no me iría de ese lugar sin ti, me refrene una y cada vez que Sakí, me decía que preguntabas por mí, deseaba tanto ir a ese lugar, envolverte en mis brazos y sacarte de ahí, pero no podía, no podía sacarte de ahí, hasta que no termináramos con esa chiquilla, porque sabíamos que te buscaría, te envolvería de nuevo y tu padre, Gordon y yo temíamos perderte y esa fue nuestra forma de mantenerte a salvo, lamento mucho que pasaras noches horribles ahí.
Los castaños ojos de Bill se cubrieron de lágrimas, ahí estaba la respuesta que tantos años rondo su cabeza, ahora no sonaba tan egoísta como habría pensado, todo lo que ocurrió fue solo su culpa, de no haberse aferrado a esa víbora su vida seria otra. Pero tal vez nunca habría conocido a Sofia y esa parte de su vida era lo mejor.
—Gracias—suspiro y se aclaro la garganta—por todo, por ayudarme con Sarah.
—Aún no me des las gracias por eso, aun tenemos que arreglar ese asunto, pero lo que si quiero es que busques a Sofia, olvídate de ese absurdo plan de mantenerla lejos para que este a salvo, esa arpía va tras ella, contigo o sin ti a su lado, no le des esa satisfacción de sentirse superior sobre ti, tu eres un Kaulitz, no eres el hijo de un don nadie, es ella quien debería temerte a ti, no al revés.
—No le temo a Sarah—Simone le miro con diversión y Bill gruño, su jodida madre, si que lo conocía, si le temía a esa víbora, pero no por él, si no por Sofia.
—A mi me parece que sí, le estas dando lo que quiere, te quiera para ella, y eso es obvio, como no puede tenerte por voluntad propia, te ha amenazado con dañar a Sofia porque sabe que ella es importante para ti y tu sin rechistar le has dado lo que quiere, estas volviendo hacer su marioneta, eres mi hijo, te he maltratado tantos años con amor rudo y algo debiste haber aprendido.
Bill rio estruendosamente, aligerando el ambiente tenso y triste de hace unos momentos.
—Recibí mucho amor rudo de tu parte, es verdad. Tal vez estaba canalizando mi ira en la dirección errónea.
—Si ella te quiere, déjala que venga a buscarte, estaremos listos para enviarla con los peces al fondo del mar báltico.
—Mamá, no somos la mafia, nosotros no hacemos eso.
—No, pero los rusos si—dijo eso, mientras examinaba el rojo de sus uñas—déjale saber que la buscan, ofrécele una ventaja, podemos esconderla con la condición de que deje de molestarnos, o podemos simplemente dejarlos pasar y dejar que la ciudad se convierta en su patio de juegos, mientras la cazan, las zorras como esa siempre les temen a fieras mayores.
—Pero no se donde esta, como puedo ofrécele un trato, si no sabemos nada de ella.
La rubia se quedo pensando en eso, tenia una idea de como hacer salir a la víbora de su cueva, pero para eso, habría que usar un cebo, sabia perfectamente a quien usar, pero no estaba tan segura de que Bill, quisiera hacerlo. No podía arriesgarse hacerlo enojar y que todo lo que hablaron se fuera al garete por un mal entendido, no quería que su hijo pensara que no le preocupaba la seguridad de Sofia, ella misma lo había dicho la chica era importante para él, gracias ella, él había redirigido su vida a un buen camino, del que aun le quedaba un largo recorrido, pero si la perdía, sabía que también lo perderían a él y no estaba segura de que clase de monstro despertaría en Bill, a pesar de los años que habían pasado las palabras del psicólogo infantil, siempre la perseguirían, tendencia psicópata, siempre le dijeron que si no monitoreaban con escrutinio su comportamiento, sería muy difícil detener un brote, Pero tenían que arriesgarse.
—Bill… —se froto la frente—necesitas a Sofia, es la única manera de sacar a Sarah de su cueva.
—No, no vamos a usarla como carnada.
—Es que no hay otra forma, tienes a Tabatha encerrada en un pueblo de mierda, y esa imbécil no ha servido de nada, el otro imbécil esta encerrado en la cárcel y tampoco es de ayuda, lo siento, pero Sofia es la única carta segura que tenemos de hacer enojar a Sarah y debemos, no tenemos que usarla.
—No voy a arriesgarla, si la pierdo… si esa maldita le toca un cabello… yo…
—Lo hará, créeme esa mujer va a lastimarla, así que es mejor tener a Sofia en el tablero, segura y lista para usarla.
—Esto no es un juego de ajedrez no vamos a sacrificar a la reina para ganar.
—Bien entonces dejemos que la reina hable por si sola. Hazlo busca a Sofia, habla con ella, si se niega ya pensaremos en algo más, pero se que ella no están frágil, como tú quieres creer.
Con eso ultimo se puso de pie y salió de la habitación dejándolo solo, esperando que tomara la decisión correcta, pero si él no lo hacía seria ella quien tendría que forzar la situación. Estaba harta de esa situación y ya era hora de ponerle fin.
Continuará…