9 As The Lights Go Down

«As the lights go down» Temporada I

Capítulo 9

– Solo un día más Tom, solo un día más – susurraba Tom para sí mismo

Después del funeral de Gordon, la señora Scheidermann, madre de Gareth, le pidió a su hijo y a los gemelos Kaulitz que se quedaran en su casa por unos días, para mostrarle apoyo a los hermanos… Bueno, a Bill que era el único que parecía afectado por la muerte de su padre.  La idea había servido ya que después de tres días el moreno se vería más tranquilo y animado.

Por otro lado, esos días habían sido un martirio para Tom.  Tenía que dormir en una cama sencilla que no era ni la mitad de la suya en Berlín, había estado a punto de caer de ella mientras dormía en las noches, pero lo malo no terminaba ahí. Para bañarse contaba solo con cinco minutos de agua caliente, si tardaba más la ducha se desconectaría y tendría de enjuagarse con agua fría y lo peor para Tom era tener que compartir la mesa con toda la familia.  El señor y la señora Scheidermann, Gareth y su hermano menor Harry, Bill y él comiendo en la misma mesa mientras contaban estúpidas y ridículas historias.

Como en ese momento, se encontraban cenando mientras la señora Scheidermann contaba una historia de cuando sus hijos tuvieron que salir vestidos de animales en un acto de la escuela.  Todos en la mesa se reían menos Tom que solo se dedicaba a comer a regañadientes, porque no le gustaba la comida de la señora, comía lo más rápido posible para poder largarse a su habitación, si es que podía llamarse así.

– Y bien chicos ¿Cómo van los planes para la boda? – preguntó el señor Scheidermann

– Bill y yo no hemos tenido tiempo para pensar en eso aún – respondió Gareth

– Pero creo que ya es hora para comenzar con ello ¿no? – sonrió Bill mirando a su novio quien le respondió también con una sonrisa

– ¡Oh, qué emoción! – sonrió la señora Scheidermann – Pronto tendremos boda y tal vez… nietos – agregó la mujer levantando las cejas

Bill se sonrojó por las palabras de su suegra y Tom resopló – “Qué estupidez” – pensó el mayor

– ¿Cómo te sientes, Tom? – preguntó la mujer – Ver que tu hermanito menor se va a casar debe ponerte emocional

– ¿A mí? Por supuesto que no – rio el guitarrista – Lo que me da es lástima por querer hacer semejante estupidez y peor aún, pensar en tener hijos

– Oh… – susurró la mujer impactada por las palabras del gemelo mayor

– Disculpa a Tom – dijo Bill fingiendo una sonrisa – Él no tiene ninguna ilusión en la vida

 – No es eso Bill, pero ¿jurar amor eterno? Eso es patético e imposible, tarde o temprano alguno hará una idiotez y la cagará, siempre pasa y terminarán separándose

– Estás equivocado, Tom – replicó Bill – Esa es tu opinión porque eres un insensible, que tu pienses eso no quiere decir que sea así

– Mi Bill, en este mundo no le puedes confiar tu corazón a nadie, terminarán jugando con tus sentimientos y te sentirás como la peor escoria del mundo – opinó Tom

– Lo dices porque eso fue lo que hizo tu ex novia ¿cierto? – soltó el moreno molesto

Tom no dijo nada, se levantó de golpe y retiró del comedor dejando a toda la familia Scheidermann sorprendida tanto por sus palabras como por su actitud.  Bill sabía que se había pasado con sus palabras, mencionar a su ex novia era el punto débil del mayor, pero él le había provocado.

– Vaya… ehm… tu hermano es un poquito difícil – comentó Harry

– Sí, por eso se fue de la casa – dijo Bill – Es insoportable

– Ya lo vi – agregó el chico – Hasta vi que tiene varios golpes ¿es muy problemático? – preguntó con curiosidad, Bill lo miró pidiendo una explicación con la mirada ¿dónde y cómo lo vio? – Salió a correr esta mañana y solo llevaba un chándal puesto… además en su rostro también tiene unos cuantos moretones

El pelinegro no sabía que contestar, ¿el muy estúpido no había maquillado sus moretones como él lo hacía todas las mañanas después de bañarse? Lo había estado ignorando todos los días y no lo había notado – A menudo se mete en peleas en bares y así, su mundo es muy diferente al nuestro, Harry

– ¿Hasta cuándo estarás con él? – preguntó Gareth con desprecio

– Hasta que termine de pagarle todo lo que le debo – respondió Bill cansino – Pronto volveré con ustedes y podremos casarnos – sonrió

– Es un tremendo idiota – bufó el rubio – ¿Cómo le puede cobrar a Bill por lo de su propio padre? Además, él es millonario, lo que Bi le debe no debe ser nada para él

– Tom es extraño, mi amor – comentó el pelinegro – Tiene muchos problemas de actitud

Terminaron de cenar sin saber que el guitarrista estaba al lado de la puerta escuchando todas y cada una de las palabras que decían sobre él, ya se las pagaría esa familia de pacotilla.

Mientras la familia veía una película felizmente en el salón, Tom estaba en una de las sillas del jardín trasero, quería salir a la calle, pero no quería ser reconocido y luchar con fans pueblerinos, con su estado de humor los habría mandado a la mierda, así que decidió sentarse en el jardín mientras fumaba unos cuantos cigarrillos.

Estaba sumido en sus pensamientos hasta que vio cómo su “querido” cuñado salía al jardín con la misma intención de fumarse un cigarrillo.

– Hey – murmuró Gareth al verlo

Tom le echó un ojo, el chico solo llevaba un chándal puesto por lo que pudo ver el cuerpo bien formado del chico, aun mejor formado que el suyo o que hizo que se molestara un poco más de lo que ya estaba, con que a Bill le gustaba que lo rudo ¿eh?

– Así que piensas que soy un tremendo idiota – comentó Tom caminando hacia su cuñado el cuál lo miró extrañado – Mira “cuñado”, no llegué dónde estoy regalando el dinero al primer pobre diablo que me lo pide, sí así fuera, estaría en la misma triste situación que ustedes – le dio una calada a su cuarto cigarrillo de la noche – Dime ¿Qué tienes para ofrecerle a mi hermano? ¿Qué eres? ¿Un simple maestro de deportes? No creo que tu sueldo te alcance para mucho, porque con solo ver tu auto…

– Tal vez no pueda darle a Bill los lujos que se merece, pero puedo darle mucho amor, Tom, ten por seguro que a tu hermano no le faltará eso y, además, él no es tan materialista y superficial como tu – soltó el rubio

– ¡Por favor, no seas tan ingenuo, muchacho! – Vi como mi madre murió por que mi padre no tuvo el dinero suficiente para pagarle el tratamiento que la salvaría y esa será la misma suerte que correrá Bill al quedarse contigo, pero al fin y al cabo es su problema no el mío, buena suerte profesor – sonrió Tom dándole una palmada en el hombro para marcharse

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A la mañana siguiente los gemelos hacían las maletas para volver a Berlín.  El primero en estar listo fue Tom que deseaba volver lo más pronto posible a su hogar.  Al ser las 10:00am, luego de melosas despedidas entre la familia Scheidermann y Bill, Gareth los llevaba en su coche al aeropuerto, soportando los comentarios mal intencionados de su cuñado.

– ¡Oye Gareth! Cuidado con presionar muy fuerte el acelerador, no vaya a ser que se salga por abajo y quedemos como Los Picapiedra – rio Tom recibiendo miradas asesinas

A los treinta minutos más tarde, Bill se despedía de su amado prometido con arrumacos y besos, recibiendo malas caras por parte de Tom que solo deseaba abandonar ese lugar ahora mismo.  Al fin se despidieron y pudieron abordar el avión.

– Ve al lado de la ventana, a mí no me gusta – le mandó Tom a su hermano

– Podríamos haber vuelto en auto – replicó Bill sentándose

– ¿En el de tu novio? ¡Pffff! – rio Tom – No llegaríamos ni a las afueras de Múnich sin que haya explotado

– Eres un idiota – resopló el moreno

– Ya lo sé, tu novio lo dijo ayer – suspiró Tom acomodándose en el asiento para dormir

– ¿Qué? – preguntó Bill extrañado

– Escuché todo lo que dijeron ayer después de que me retiré de la mesa – confesó el mayor – Mira que decir que soy insoportable y que tengo problemas de actitud… me lastimas, Bill – dijo fingiendo indignidad

– Eres un… –

– Despiértame cuando lleguemos – dijo, implícitamente era un “Cállate”

El pelinegro bufó y se dispuso a observar el panorama que le ofrecía la ventana del avión.  Tenía una hora y diez por delante y pensó que lo mejor era imitar a su hermano y descansar, ya que sabía que lo que le esperaba era un infierno con Tom, pero pronto acabaría, pronto estaría casado con su amado prometido y formaría una hermosa familia, una que el destino le había negado en otra ocasión.

&

– ¡Al fin! – lloriqueaba Tom dramáticamente entrando a su casa – ¡Mi hogar, mi hermosa casa! – dijo mientras le daba besos a su sofá favorito

 – “Payaso” – pensó Bill rodando los ojos – Si no te importa, iré a mi habitación – dijo comenzando a subir las escaleras

– ¡Oye, oye, oye! – le detuvo el mayor – Recuerda que aquí no estás de vacaciones, todavía me debes mucho dinero, Bill – dijo caminando hacia él – Digo, Bi… ¿Cómo dejas que te llame así?

– No es de tu incumbencia – masculló el menor

– ¿Sabes? Ayer hablé con él, ya sabes una charla de hermano a cuñado, le dije que no era bueno para ti – rio el mayor – ¿Y sabes que hizo? Lo admitió, dijo que no podría darte los lujos que te mereces pero que nunca te faltará amor ¿Qué ridículo, no?

– ¿En serio le dijiste eso, Tom? – susurró Bill incrédulo

– ¡Claro! – exclamó el guitarrista – Quiero lo mejor para mi hermanito

– Eres un imbécil, Tom – estalló el pelinegro mientras le daba con los puños en el pecho – Gareth es lo mejor que me ha pasado en la vida

– ¡Qué curioso! – sonrió el mayor tomándole por las muñecas – Antes decías eso de mí ¿recuerdas?

– Eso era antes de que te convirtieras en un maldito monstruo egoísta y codicioso, antes de que por tus pensamientos estúpidos papá te pidiera que te largaras de casa – masculló el menor forcejeando – Ahora eres un cero a la izquierda para mí, mi peor pesadilla

– ¡Oh Dios, me muero! – lloriqueó Tom falsamente caminando mientras ponía una mano contra su pecho – Bi ya no ama, todo por culpa de su novio que le da por el culo

– ¡Cállate! – le mandó Bill con un grito – No hables de Gareth

– ¡Oh! Disculpa por hablar mal de tu amado y sátiro novio – rio

– Él no es ningún sátiro, eso lo serás tú – replicó

– No lo niego – dijo Tom – Como sea… Bi, solo quiero decirte que todo esto lo hice por nosotros, digo tus hijos serán mis sobrinos y cómo podemos ver tenemos buenos genes, bueno los tuyos un poco maricas, pero no viene al caso, pero tu novio… ehm… no me gustaría que una criaturita fea me llame tío Tom, te aconsejo que mejor no se reproduzcan – rio

Pero su risa pronto fue callada por la tremenda bofetada que le propinó su gemelo con los ojos llorosos, esa vez su comentario había ido demasiado lejos.

– Tú… eres la peor persona que he podido conocer, Tom – sollozó el menor comenzando a caminar sin poder evitar romper a llorar. Muchos recuerdos dolorosos llegaron a su mente con esas horribles palabras de su hermano.

Continúa…

Gracias por leer, te invitamos a continuar con la lectura.

por Kaulitz Angel

Escritora del fandom

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