A dos bandas. FIN

Notas de rubelangeltwc: Sí, este es el final del fic, y de verdad que disfruté mucho escribiéndolo, espero que vosotros también hayáis disfrutado leyéndolo. Os quiero muchísimo porque me dieron fuerzas para no abandonar este fic con vuestros comentarios. Gracias por todo, en serio.

«A dos bandas» Fic de rubelangeltwc

Epílogo

Moví un poco la nariz cuando sentí que algo la rozaba y unas voces muy lejanas y finas a lo lejos, pero pasé de ello ya que seguramente serían imaginaciones mías. El sueño me ganaba, así que continué con los ojos cerrados, durmiendo plácidamente en esa cama que, cuando eché el brazo hacía delante, se me hizo muy grande sin él.

– Humm… – me quejé de nuevo porque no estaba Bill durmiendo conmigo, así no se podía dormir, joder. Me di media vuelta y abracé su almohada, algo era algo…

– Uno, dos… iTres! – iba a abrir los ojos justo en ese momento, cuando escuché que las varías risas incrementaron y esa voz, de Bill sin duda, sonó fuerte y clara en un tono burlesco. Fruncí el ceño aún dormido y agitado, pero, cuando iba a abrir los ojos para ver lo que pasaba, sentí un tremendo frío por todo el cuerpo, como sí pasara de estar debajo de las mantas acogedoras, a un frío polar. Eso terminó de despabilarme y me entró un cabreó impresionante al despertarme así de sopetón. Estaba mojado, joder, me habían echado agua fría.

Abrí los ojos exhausto y pude ver perfectamente la silueta de Bill con una sonrisa de oreja a oreja junto a sus hermanos que se estaban riendo, acentué mucho más el entrecejo. Sonreí y negué con la cabeza justo cuando me di perfectamente cuenta de lo que había pasado, dejar de estar bastante drogado por acabar de despertarme.

Me miré en apenas milisegundos la camiseta mojada y después a ellos, quiénes después de una risa comenzaron a correr.

Me reí y quité rápidamente la manta mojada de mi cuerpo y salté de la cama, aterrizando de golpe en el suelo mojado que me hizo caerme hacía adelante al resbalarme, poniendo afortunadamente las manos en el suelo antes de pegarme una hostia con la cabeza, pero aun así no me hice daño y comencé a reírme como si fuera una idiota. Escuché que James, Sam y Bill se rieron mucho más fuerte cuando me vieron en el suelo, cabrones…

Miré a un lado y vi que había, junto a un cubo vacío ya que el agua que seguramente había dentro me la habían tirado, una pistola de agua. Já.

Estire el brazo izquierdo y la cogí en un movimiento rápido sin que ellos se dieran cuenta, levantándome y apuntándoles, apretando el gatillo para que saliera el agua disparada que mojó a Bill. Me reí cuando vi su cara de impresión y miró su camiseta mojada, entonces volví a apretar el gatillo de plástico y comencé a mojarles también a sus hermanos y a él incluido.

Comenzaron a correr escaleras abajo y yo les perseguí pisando fuerte para no volver a caerme, pero fue mala idea, porqué cuando quise volver a mojarles, le di a Simone en la cara, quién iba perfectamente maquillada.

En estos años ya nos teníamos la suficiente confianza como para considerarla como mi segunda madre, pero de ahí a mojarla había una gran distancia. Así que lo único que salió de mis labios fue un rotundo…

– Mierda – dije, escondiendo la pistola de agua detrás de mi espalda mientras Bill se reía en mi cara. – Que conste que ha sido culpa de tu hijo – dije señalándole con el dedo.

– No he sido yo quién la ha mojado – me dijo sacando la lengua para picarme.

– Bueno, veníamos a saludaros y ver qué tal estabais, pero veo que estáis bien – dijo con una sonrisa mientras frotaba su camiseta mojada y Gordon se reía.

– Sí, bien – repetí yo. – Aguantando que ponga música a las doce de la noche mientras canta como si fuera una típica tarde, pero bien, sí – dije echándole una mirada burlesca a Bill, quién se cruzó de brazos. Oh dios, qué diva, joder, me encantaba.

– ¡Porque me gusta! – se quejó, excusándose.

– Pero sí nunca la terminas escu… – y antes de poder acabar la frase, me tiro lo primero que encontró a mano, un cojín, un cojín que impacto contra mí cara desprevenidamente, me quedé por un momento extrañado, sin entender por qué me lo había tirado, pero entonces entendí que estaban sus padres delante, y estaba a punto de decir que nunca terminaba escuchando las canciones porque siempre acabábamos haciéndolo en la cama.

Joder, Bill en estos años conmigo, me había demostrado que esa figura de «inocente» no se acercaba para nada a la realidad. Siempre le gustaba probar diferentes cosas, incluso era mejor que yo en la cama, ese niño era un baúl de secretos que nunca terminaría de descubrir por completo, y eso, me encantaba. Me gustaba que fuera tan misterioso y que tan solo conmigo ese baúl se abriese por completo, como sí solo yo tuviera la suerte de conocerle de arriba a abajo.

Ah, y desde que descubrí los lunares que adornaban su cuerpo… Me traía de culo ese niño. Le miraba y a pesar de llevar ya cinco años, nos comportábamos como si fuésemos los mismos adolescentes que se enamoraron a simple vista.

– ¿Y la universidad? – preguntó Gordon. Bufé y Bill rió.

– Tiene que hacer un escrito de unas cincuenta páginas en inglés para poder sacarse el diploma y aún no ha empezado – dijo Bill.

– Es que no se sobre que escribir, he pensado sobre la segunda guerra mundial… Pero tendré que buscar información, y eso es una mierda porque solo me queda una semana de plazo –dije bufando, estresado.

Estaba estudiando telecomunicaciones y este era mi último año de carrera, pero lo había complementado con inglés para poder sacarme de una jodida vez él diploma de que sabía perfectamente inglés, ya había hecho todos los exámenes hablados, pero me faltaba hacer el escrito, el cual aún no había empezado, y como no lo hiciera, sacaría un 0.

– Pero tienes el número de Jack, ¿No? Venga, eres su alumno favorito, seguro que te deja algunos días más – sí, sabía que era su alumno favorito, incluso tenía su número de teléfono que él mismo me dio por si alguna vez tenía alguna pregunta. Apreté el cojín que me tiró Bill antes contra mi pecho y me encogí de hombros, pensando una vez más en ese puto trabajo que últimamente tan solo tenía en la cabeza.

– ¡Haz un trabajo sobre dragones! – gritó entusiasmado Sam, el pequeño, me reí y el resto también lo hizo. En estos últimos años James había madurado muchísimo, pero claro, Sam aún seguía siendo a veces un poco infantil, después de todo tenía casi 12 años tan solo.

– ¿Os quedáis a comer? – les dijo ahora Bill a sus padres, yo de mientras lancé el cojín contra la cara de Sam quién río e hizo como que se caía muerto sobre el sofá, haciendo que su hermano se riese y comenzaran a hablar.

– Oh, no, cariño, tenemos que ir a casa de tu tía, pasábamos para saludar tus hermanos querían ver a Tom – sonreí, el os me querían mucho, era un tío de puta madre, siempre jugaba con el os y a James le aconsejaba con sus novias, después de todo ya se iba haciendo grande y que mejor persona había en el mundo para darle la típica charla que yo.

Estuvimos un tiempo más, Gordon, el padre de Bill, me estuvo diciendo que quería comprarse un nuevo coche de Cadillac porque obviamente se había enamorado de esa marca después de que mi padre y yo sé la enseñáramos. Bill y su madre también estuvieron hablando un tiempo, hasta que decidieron irse porque decían que ya iban retrasados. Nos despedimos de el os y cuando cerramos la puerta, suspiré. Me gustaba estar con el os, pero estaba tan sumamente cansado que solo quería tirarme al suelo y dormir durante horas para que cuando me despertara, el trabajo de inglés ya estuviera escrito y el curso de universidad acabado y con una buena calificación.

Bill y yo cuando volvíamos a ser pareja, estuve una semana en Berlín, fue difícil volver a tener una relación con su padre porque cada vez que me miraba era como «fuiste un cabrón con mi hijo», pero después de un tiempo supongo que lo aceptó al ver a Bill feliz conmigo y ya dejó de ser tan cabrón conmigo. Cuando acabó el instituto después de esa última semana, Bill recogió las calificaciones que obviamente fueron todas con sobresalientes en el instituto donde cursó el último mes, y yo tuve que hacer los exámenes finales, pero aun así me saqué el instituto, no con tan buenas calificaciones como él, pero la mayoría estaban aprobadas.

La distancia no fue muy difícil, supongo que porque duró muy poco, ya que enseguida Bill y yo alquilamos una pequeña casa de dos plantas cerca del área donde estaban las universidades y ya llevábamos cuatro años viviendo los dos juntos aquí, en Múnich. Su familia volvió a trasladarse a aquí después de estar un año allí, así que todos estábamos relativamente cerca.

Mis padres y los suyos se llevaron jodidamente bien cuando se conocieron, y joder, eso me encantó. Dejé de ser un cabronazo completamente, tenía más que claro lo que quería, y dios, solo quería estar con Bill hasta que bueno, alguno de los dos termine la relación o hasta que nos hagamos viejos y muramos a la vez, no lo sé, supongo que el tiempo decidiría, pero sabía que nunca nos íbamos a separar, o eso esperaba, porque sentía que era el amor de mi vida, la persona correcta.

Bill en estos cinco años no había tenido ningún brote fuerte de su enfermedad, la esclerosis podría darnos en las narices en cualquier momento, con un gran cartel que pusiese «sigo aquí, y os voy a joder la vida», pero de momento no, y esperaba que así se quedara durante mucho tiempo. Seguía siendo igual de patoso, y a veces le costaba moverse, pero supongo que él me pegó su puta positividad y ya no me preocupaba tanto por ello. Después seguía igual de loco por esos putos ojos marrones que a la luz eran un color miel precioso, y bueno, esos ojos la esclerosis nunca iba a cambiarlos, así que siempre saldríamos ganando pasara lo que pasara.

– Pez – le llamé, haciendo énfasis en la única vocal de la palabra, Bill se giró y sonrió, me encantaba hacerle rabiar cuando le llamaba por ese nombre.

– Dime, vagabundo – dijo acercándose a mí, usando la misma táctica que yo para hacerme rabiar.

– Nada, que eres un pez – dije, «y también que te quiero» quise decir, aunque eso me lo guardé, no le decía mucho que le quería, y él tampoco me lo decía mucho a mí, después de todo no hacía falta decírnoslo cuando era más que obvio. Me acerqué lo que quedaba de espacio entre los dos y estiré el brazo, apretándole las mejillas regordetas con mis dedos finos.

– Nunca vas a dejar de hacerlo, ¿No? – me preguntó vocalizando completamente mal. Me reí y le miré, hacerle eso era uno de los mejores placeres de la vida. Llevaba todos los días de estos cinco años juntos haciéndoselo, amaba hacerlo, era algo nuestro, solo nuestro.

– Cuando me muera, supongo que dejaré de hacerlo, a no ser que me convierta en un zombie o algo – murmuré, mirando sus ojos maquillados que me miraban con intensidad. Acerqué mis labios a los suyos y dejé un casto beso ahí, quitando mi mano de sus mejillas para poder abrazarle por la cintura.

– Acabas de decir que estaremos juntos para siempre – sí, lo dije, muy indirectamente, pero claro, era Bill Kaulitz, y a él no se le escapaba nada.

– Como mínimo me tendrás jodiéndote toda la vida – dije totalmente normal, un tono normal, una postura normal… No me daba vergüenza ser cariñoso indirectamente con él, llevábamos demasiado tiempo juntos como para tener vergüenza de algo. Pero solo era cariñoso con él, mis amigos se quedaban extrañados cuando le abrazaba todo el día o algo así, porque sí, aquí en la universidad habíamos hecho amigos, incluido Gustav, que seguía siendo el mejor amigo de Bill y nos veíamos casi a diario.

– Si alguna vez nos separamos por lo que sea… Seguiremos siendo amigos, ¿No?

– Oh, venga, no va a pasar nada, llevamos ya cinco años y va a sonar muy cursi esto, pero es como el primer día todo y no nos vamos a separar. A no ser que mi guitarra se convierta en una persona y…

– ¡Tom! – dijo gritando mientras reía, separándose tan solo un poco de mí para poder mirarme a los ojos y reírse conmigo. Yo aún tenía mis brazos en su cintura y él sobre mis hombros.

– Pero si al menos se convierte en persona, me dejarás besarla, ¿No?

– Hum, me lo pensaré – sonreímos y besé su mejilla repetidas veces hasta llegar a sus labios y hundir nuestra lengua en la boca del otro, mis manos bajaron muy lentamente por su cintura hasta llegar a su culo, no tenía mucho, después de todo era un chico, y los chicos generalmente no teníamos, pero aún así me gustaba muchísimo. Bill quitó sus brazos de mis hombros y los dirigió a mis manos, subiéndolas hasta su cintura de nuevo, me reí y él sonrió en ese beso. A veces se comportaba como un recién enamorado al cual no le gusta que le toquen, cuando ya le había visto muchísimas veces desnudo, pero me gustaba que fuese así. Me gustaba que actuásemos como si fuésemos nuestro primer amor con el cual solo llevábamos un mes, cuando en realidad éramos el amor de nuestra vida y ya llevábamos varios años juntos.

A Bill siempre le había gustado juguetear, tanto, que a veces me enfadaba con él porque me dejaba con una erección y no hacía nada. Para joderle yo también se lo hacía a veces, pero yo era mucho más débil que él sexualmente, y al final no podía evitarlo y acabábamos haciéndolo.

– Tenemos que comer… – murmuró Bill, dejando de besarme húmedamente para pasar ahora a castos besos sonoros en mis labios.

– ¿Pizza? – pregunté.

– Pizza – confirmó. Asentí y dejé un último beso antes de separarme -. Ve a cambiarte eso mojado mientras yo la pido – volví a agitar la cabeza en forma de afirmación y me fui escaleras arriba mientras veía que Bill cogía el móvil y tecleaba, llegué a nuestra habitación, viendo que estaba todo completamente ordenado, supongo que mientras dormía, Bill había recogido toda la ropa que había tirada en el suelo. Me senté sobre la cama y me quité la camiseta mojada, fui al armario a coger una camiseta limpia y miré inevitablemente a la pared de enfrente. Me acuerdo que tuvimos muchas discusiones Bill y yo cuando alquilamos esta casa pequeña que para los dos era suficiente y vimos que había una pared en nuestra habitación que se quedaba sin ninguna decoración. Yo le dije de poner alguna televisión, pero él siempre me negaba, así que al final, con los dos de acuerdo, pusimos un par de fotos nuestras con amigos o solo los dos. La que más me gustaba era una fotografía donde salía yo detrás de Bill, con mi cabeza sobre su hombro mientras mi mano pasaba por su otro hombro y apretaba sus mejillas. Yo salía sonriendo a la cámara y Bill me miraba sonriente a mí, me encantaba.

Y… Hostia.

– ¡Bill! – grité, bajando las escaleras rápidamente, saliendo de la habitación con una idea en la cabeza que en ese mismo momento se me había ocurrido.

– Shhh – me dijo, señalando el teléfono que tenía sobre su oído -. Sí, vegetariana, sí, gracias, adiós – y colgó, me miró y yo sonreí.

– ¡Ya sé sobre qué escribir, joder! Buah, voy a sacar un puto diez, ya verás

– dije asintiendo con la alegría desprendiendo de mi cuerpo.

– ¿De guitarras?

– ¡No! De nosotros, ya sabes, puedo escribir sobre nuestra historia.

– Pero…

– Me voy a escribir, te amo – dije, besando su mejilla rápidamente para salir corriendo escaleras arriba.

– Sí, yo también… – escuché que susurraba antes de que desapareciese. Con una sonrisa en mi rostro, fui a por mi ordenador portátil y me estiré sobre la cama, lo encendí y en cuanto lo hizo, cliqué un par de aplicaciones para poder escribir y miré a la derecha, viendo mi móvil sobre la mesa pequeña que había al lado de la cama, lo cogí y tecleé el número de Jack, mi profesor de inglés.

– ¿Diga? ¿Tom? – no tardó mucho en contestar, y yo sonreí aún más.

– Una pregunta, profesor, ¿Puede ser un escrito de más de cincuenta páginas?

– pregunté.

– ¿Qué? Oh, ya… Sí, claro – creo que ni siquiera me despedí, colgué y apagué el móvil, mirando las fotos para después mirar el teclado del portátil, y con el corazón en un puño, empecé a escribir…

«- ¿Ese es Bill Kaulitz? – pregunté mientras veía un delgado cuerpo cubierto de negro andando solitario por la calle…»

F I N

Gracias por la visita y, una vez más, gracias a BeKa por compartirnos este archivo para que así ustedes también pudieran disfrutar de esta historia eliminada de internet, por la censura de Wattpad. Te invitamos a dejar un comentario.

por administrador

Publico con autorización del autor

11 comentario en “A dos bandas. FIN”
  1. Leí esta historia hace mucho, fue lindo poder leerlo otra vez, extrañé algunos capítulos como la carta de Bill y su enfermedad. Gracias por rescatarla aqui!!! Gracias a Beka y Mizu 🙌🙌🙌🙌🙌🙌

  2. No ente di muchas partes, q enfermedad tiene bill o como surgió el problema x el q no quiera ver a Bill, siento q me perdi capitulos 🥺🥺 pero me gusto ese final ain embargo si hay alguien q me aclare xfa…🙏

    1. Fue un milagro que pudiera acceder a otro archivo y así poder completar la obra, pero creo que esto fue producto del Universo queriendo compartir esta obra de arte con la gente (como yo) que todavía no hemos leído este fic.
      Gracias por darte el tiempo de leer y avisarme que estaba incompleta, ahora SI ya lo está y lista para ser disfrutada por el mundo 😉

  3. Mori, muy tierna y Tom es el perfecto chico malo q se enamora del ingenuo Bill 🥰🥰🥰 la amé ahora sí est completa ☺️

    1. Sí, tuve un pequeño problema con el primer documento y no me di cuenta porque no había leído el fic, pero gracias a los reviews de ustedes, los bellos lectores, pude reparar el archivo. Y ahora el fic está completo y podemos llorar y suspirar con él. Gracias por la visita y el apoyo 😉

  4. El final me hizo recordar un libro que lei para la escuela, se llama Rebeldes. El protagonista también llama a su profesor preguntando si podían ser más plantas y también empezaba a escribir lo que lees en el libro.

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