Notas: Penúltimo capitulo! T_T (buuu!) ¡Juro que ya casi se acaba el sufrimiento! Gracias a los que han comentado en este tiempo 😛 Espero que el capitulo les agrade… Cuídense mucho y sigan comentando. Besos! <3
Fic TWC / TOLL de Aliiceh Liliiah
Capítulo 8
-Gustav… Gustav… ¡GUSTAV! ¿QUÉ SE SUPONE QUE VOY A HACER AHORA?
-¡BILL! ¿Quieres calmarte?
-¿CALMARME? ¿CÓMO QUIERES QUE ME CALME?
-Para empezar… ¿De qué estamos hablando?
-¿QUÉ NO ME ESCUCHASTE?
-¡NI SIQUIERA ME HAS CONTADO! Yo estaba aquí muy tranquilo comiendo mi sándwich de jamón en este lindo parquecito y luego llegas de loca barata diciendo “Gustav… Gustav… ¡GUSTAV! ¿QUÉ SE SUPONE QUE VOY A HACER AHORA?” ¿CÓMO PRETENDES QUE LO ENTIENDA?
-¡Oh…! ¡Cierto…! Bueno… Volviendo a lo mío, Gustav… Gustav… ¡GUSTAV! ¿QUÉ SE SUPONE QUE VOY A HACER AHORA?
-¡Pues cuéntame que te pasa!
-¡Tom!
-¿Qué pasa con ella?- Dijo Gustav sin prestar mucha atención a Bill, él seguía comiendo su sándwich.
-Ayer estaba llorando mientras cantaba “Tengo” de Franco de Vita…
-¿Y? ¡Esa canción en sí es muy triste! ¿Esperabas que se pusiera a saltar como si cantara “Me rio de ti” de Gloria Trevi?
-¡Esto es en serio! ¿Recuerdas que Tom estaba harto de ser mujer la primera vez que le bajo?
-Sí… ¿Por qué?
-¡Pues ahora que sé cómo volverlo hombre no quiere!
-¿Qué? Pero… ¿Por qué?- Gustav dejo su sándwich y le presto toda su atención a Bill.
-No lo sé… Pero sospecho que es por… por un “alguien”…
-¿Alguien? ¿Cómo quién?
-Alguien que le gusta… o gusto… Pero algo así es…- Gustav se extrañó por lo que Bill decía… Pero era la verdad. Tom se había enamorado de Bill, pero obviamente, Bill no lo sabía.
-Y… ¿Qué planeas hacer?
-¡No lo sé! ¿Qué puedo hacer? ¡No quiero verla sufrir más!- Gustav se tornó pensativo.
-Bill… Quizás esta idea este mal… Pero… ¿Y si lo haces hombre sin su consentimiento?- Bill vio sorprendido a Gustav. Negó varias veces con la cabeza. No entendía la idea del todo.- ¡Vamos hombre! ¡Así se olvidara de quien se enamoró y podrá hacer su vida normal! ¡Le harías un favor!
-¡Gustav! ¡No! Lo volví mujer contra su voluntad… ¡No quiero volverla hombre cuando ella está enamorada! ¡No quiero quitarle la ilusión!
-¡Pero ella está sufriendo! ¿Acaso quieres eso para ella?
-No… Pero…
-¡Pero nada! ¡Vuélvela hombre otra vez y que se olvide de esa persona!
-Gustav… Créeme que quiero que solo sea feliz… Pero…
-¡¿Pero qué, Bill?!- Dijo Gustav en tono cansado ante la terquedad de su amigo. Todos querían que Tom volviera a ser hombre y les estresaba que no cooperara.
-Pero… Yo… No… No…-Bill quería decir la verdad, pero Gustav no era de «Mente abierta», por lo que le oculto la verdad del porque no quería a Tom como hombre otra vez.-¡No quiero tener cargo de culpa otra vez! ¡No quiero!- En realidad, Bill no quería que Tom volviera a ser hombre, para que él la hiciera feliz… solamente él.
-Bill… ¡Esto no es de querer o no tener culpa! ¿Quieres que Tom deje de sufrir?
-Sí…
-¡Pues hazlo! ¡Es por su bien!- Bill miraba a Gustav sin saber que hacer. ¿Debía hacerle caso? No quería volverlo hombre… Pero las preguntas eran: ¿Valdría la pena dejar a su hermana así para darse la oportunidad que él quería? ¿Le correspondería igual? ¿O preferiría a la persona que la enamoro primero?
Ya le había pedido el método a Elvira, solo era cuestión de que Bill quisiera usarlo. Por el momento, no estaba enojado con Tom, por lo que no sería un hombre… Por el momento…
–“…Y tú me has echado al olvido… Y la suerte se me escapa de un suspiro… Y tú te me vas de las manos… Y la vida se me rompe en mil pedazos… Y yo… Lloro por ti…”
-¿QUIERES CALLARTE? ¡ME TRAES LOCO CON TANTA CURSILERIA JUNTA!
-¿QUÉ? ¿TIENES ALGÚN PROBLEMA? ¡VEN Y DIMELO EN MI CARA!- Bill salió de su cuarto y toco la puerta del cuarto de su hermana. Tom, sin pensarlo, abrió la puerta.
-¡NO CAN…!- Antes de que Bill pudiera terminar su frase, Tom le había aventado una almohada a la cara.
-¡Déjame cantar lo que yo quiera!- Bill agarro la almohada y la apretó para reprimir el enojo que tenía con Tom.
-¡Pero ya basta de cursilerías! ¡Que a mí también me pones mal!
-¡Bill! ¡Entiéndeme! Me siento fatal…
-¿Qué te ocurre hermanita?- Bill se acercó a su hermana, quien se sintió apenada por lo que había dicho. Bill trato de acercarse a ella, pero ella se alejó, sacada de onda.
-Ehm… Nada… No tiene importancia…
-Tom…
-No… ¡En serio, Bill! No es nada…
-¿Segura?
-Mmm… mmm… Sí…- Bill respiro cansadamente por ver que su hermana no le tenía confianza. Bill salió del cuarto y volvió a encerrarse. Tom cerró la puerta y se recostó en su cama, bocabajo. Se estaba desesperando por no poder “conquistar” a su hermano de la forma que ella quería, pero aun así, no perdía la esperanza. Por su parte, Bill no quería ver así a su hermana, quería volviera a ser feliz, a su lado.
Ya era la hora de la comida. Ni Bill ni Tom tenían mucha hambre, pero tenían que comer algo o les dolería la cabeza. Bill estaba tranquilo, pero Tom estaba estresada, enojada, frustrada y parecidos, y no era por Bill, sino por la visita inesperada del mes.
-¿Me pasas la sal?- Dijo Bill con un gran trozo de carne en su tenedor.
-¡¿POR QUÉ NO LA AGARRAS TÚ?!- Tom estaba a punto de explotar. Para la desgracia de Bill, su mamá solo les había hecho la comida, pero no se quedó con ellos, ya que quedo de verse con Gordon, vayan a saber porque.
-¿Por qué eres tan agresiva? ¡Solo te pedí la maldita sal!
-¡¿AGRESIVA?! ¡¡ESTOY CALMADAA!!- Tom agarro el salero y se lo lanzo a la cara a su hermano. Suerte que era de plástico.
-¡Óyeme! ¿Qué te pasa? ¿Acaso quieres matarme?
-Si no hubiera castigo por eso, ¡LO HARIA!
-¡Déjame en paz!- Bill agarro el plato de sopa que todavía no se comía y se lo echo a su hermana en la cabeza, y, para su mala suerte, seguía caliente.
-¡HIJO DE LA TOSTADA!- Tom se levantó de la silla tratando de limpiándose.
-¡Tú empezaste! ¡Tú me lanzaste la maldita sal a la cara!
-¡CÁLLATE SI NO QUIERES QUE TE MATE!
-Tom… ¿Por qué eres así? Ya sé que estas en tus días… ¡PERO ACTUAS COMO UNA MENOPAUSICA!
-¡MENOPAUSICA TU MAMÁ!
-¡TAMBIÉN ES LA TUYA, ESTÚPIDA!- Tom iba a responder, pero le habían dado Jaque Mate.
-Y a todo esto… ¿Por qué estamos peleando?
-Porque me arrojaste la sal sin ningún motivo…
-Aw… Hermanito… Perdóname…- Tom se acercó a su hermano y lo abrazo tiernamente, enredando sus brazos al cuello de Bill. Bill, por su parte, también la abrazo fuerte y empezó a sonreír un poco más tranquilo, pero Tom… No tenía esas intenciones…
-¡¡AHHHHH!! ¡HIJA DE PUTAAAA!- Tom había agarrado el vaso con agua de limón que había en la mesa, que tenía hielo, y se lo echo a su hermano en la espalda. Bill se alejó de ella, tratando de quitarse el hielo, y Tom, se estaba muriendo de la risa.- ¡ESO NO TIENE NADA DE GRACIA!
-¡Jajajajajaja! Quizás para ti no… Pero para mí… Jajaja… ¿Dónde está la cámara cuando la necesitas? Jajaja… – Tom no paraba de reírse, y para Bill, esa fue la gota que derramo el vaso. Bill miro a su hermana con cierto odio y desprecio en sus ojos.- ¿No me digas que el señorito ya se enojó?- Dijo Tom con burla, con lo que Bill respondió, con una sonrisa de oreja a oreja, que no era propia de la situación.
-Claro que no, hermanita… Estoy más que feliz…- A Tom se le bajo la risa, ya no estaba tan segura de estar en superior a su hermano… Bill se alejó del comedor y subió a su cuarto. Tom empezó a temblar horriblemente y a llorar como desesperada, mientras que por su parte, Bill estaba algo sacado de onda. Una que otra lágrima le salía de sus ojos, pero era algo de que preocuparse. Abrió su armario y busco una caja azul, donde guardaba su dinero. Desde la otra vez, Tom quería un pedazo de pastel de chocolate, y Bill, como buen hermano, quería darle una rebanada… Quería venganza…-Tom no me quiere… Tom no me quiere… Prefiere a ese idiota que la hace sufrir…- Se repitió a sí mismo mientras sacaba de su cajita 1 Euro y salió de la casa a la pastelería. Tom se había encerrado en su cuarto, todavía llorando. Se había pasado con Bill con lo del hielo, su verdadera intención era solo abrazarlo y quizás besarlo, pero todo se le fue de las manos. Ahora no sabía cómo disculparse…
-¿Quién es?- Tom se había quedado dormida de tanto llorar, y se despertó porque alguien había tocado la puerta.
-Soy yo. Bill…- Al escuchar “Bill” se levantó rápidamente a abrirle, y se llevó una sorpresa al ver a su hermano con un plato en su mano derecha con palomitas.
-Ehm… ¿Y eso?
-¡Son palomitas, tonta!
-Ya lo sé… Pero… ¿Para qué?
-Mira… Creo que hace rato los dos fuimos muy groseros, y no quiero que se quede así… Y a veces eres muy orgullosa… Por lo que quiero dar el primer paso…
-Eso significa que…
-Que quiero que veamos una película o más juntos…- Tom se petrifico por lo que había dicho su hermano. Se sintió nerviosa, emocionada, angustiada, ansiosa…
-Es-Esto… Es… ¿En se-se-rio?- Tom empezó a tartamudear y a temblar.
-¡Tranquila! ¡No te hare nada! ¡Y es verdad! Quiero ver una película contigo…- A Tom se le iluminaron los ojos y sonrió de oreja a oreja.
-Bueno… Pues… ¡Vamos, Bill! ¡Estoy emocionada!
Bajo a la sala junto con Bill para ver películas en la televisión. La primera que vieron, y que Bill escogió, fue “Bob Esponja: La película” A ambos les encantaba ver las tonterías de Bob, como la canción del Cacahuate y el Ciclope. Al momento de acabar, Tom fue quien busco en la programación la próxima película que verían y encontró una que le llamo la atención: “El fantasma de la Ópera”. Por su nombre, imaginaron que sería algo lleno de suspenso, terror, gritos, sangre y orinadas en los pantalones y faldas, pero con lo que se vinieron encontrando, fue algo muy decepcionante para Bill. Para Tom, no fue lo que esperaba, pero le encantaba la música que había en ella. La voz del fantasma, le parecía muy buena, al igual que la de Sarah Brightman.
Una canción le llamo la atención: “All I Ask of You”. Le pareció la más triste del mundo. El amor del fantasma no era correspondido por Christine, ya que ella amaba de verdad a Raoul. A Tom le llego la escena y se puso a llorar en silencio. Bill solo veía como las lágrimas le escurrían a su hermana. Bill agarro el hombro de su hermana y acomodo su cabeza en su hombro, donde Tom empezó a llorar, mientras que Bill le daba pequeños besos a su cabeza, y entrelazaban sus dedos de la mano. Bill también se sentía atrapado por la canción… Era como si él fuera el Fantasma y Tom, fuera Christine y Raoul, alguien que para Bill, era un desconocido por el momento…
-¡Qué tontería de película!
-¡Ay! ¿Cómo crees? ¡Esa película es una preciosidad! – Dijo Tom apagando la televisión y subiendo las escaleras ya para descansar. Ya habían dado las 9:57 p.m.
-Hubiera sido mejor si no hubiera nada de amor… El fantasma de la Ópera es demasiado listo, astuto, escurridizo… Me hubiera gustado que matara a Raoul o ese tipo que le quito a la chica… Yo lo hubiera hecho…
-¡No seas tan insensible! La dejo ir porque solo quería hacerla feliz…- Bill se quedó parado, reflexionado lo que su hermana acababa de decir…
-O sea que… El fantasma la amaba… por eso… ¿Dejo que se fuera con otro? ¿Para que fuera feliz?
-¡Exacto! Es muy lindo si lo ves desde ese punto de vista… ¿Nunca has oído: “Si amas algo, déjalo ir… Si regresa es tuyo, y si no, nunca lo fue”?- Bill dio un largo suspiro y luego una lagrima salió de sus ojos…- Oye… ¿Qué tienes?
-Nada…
-Bill…
-¡Nada! ¡Lo juro!
-Ah… Bueno, Bill… Me voy a dormir…- Tom le dio un beso en la mejilla a su hermano, quien también le dio otro en los labios, suavemente. Tom se separó de su hermano lentamente y se metió a su cuarto, sonriendo como tonta. Bill entro rápidamente al suyo, nervioso, enojado, angustiado… tratando de ocultar la tristeza que ahora tenía. Se sentó al borde de la cama ocultando su rostro con sus manos, llorando.
-¿Sera verdad lo que dice Tom? ¿Sera verdad lo que me acaba de decir?- Bill volvió a sollozar fuerte…
A la media noche, Tom se despertó con hambre. Por lo que decidió levantarse y bajar a la cocina por algo de cenar. Al abrir el refrigerador, encontró un pedazo de pastel de chocolate que le gritaba como desesperado: “COMEME” Tom se estaba muriendo de las ganas, por lo que solo le dio unas… 4 mordidas que acabaron con ese pedazo. Subió a su cuarto muy feliz y con la barriga llena… Pero a las dos horas de haber comido, su cuerpo le empezó a doler a mil infiernos, sudaba demasiado y sentía que le cortaban la piel… Al principio lo confundió con un cólico, ya que no había tomado sus pastillas ese día como debía… Pero esto ya no era “Cosa de Mujeres”… Y no era nada bueno…
Continúa…
Gracias por leer.