Notas: Y por fin… El final de la historia. (‘-‘ )/ Okya xd Espero que les guste. Y gracias por leer 🙂
Administración: Gracias a la Moonchild y su biblioteca, tenemos la posibilidad de descargar este fic. Te invito a mirar la ficha, por si estás interesad@. Y ahora, a leer el final.

Fic TWC / TOLL de Aliiceh Liliiah
Capítulo 9
Tom despertó exactamente a las 6:20 a.m. Lo cual era muy inusual. Al levantarse, lo primero que noto fue que los dolores por cólicos habían desaparecido de un día a otro, sin haber tomado ni una pastilla. Luego se dio cuenta que algo le “estorbaba” entre las piernas, y por último y sin querer, paso una mano por su pecho, sintiéndolo plano… Demasiado… Fue cuando se dio cuenta de todo… Sin poder creerlo, va rápidamente al baño y revisarse en el espejo. Sus ojos no daban crédito a lo que veían, pero era verdad… Tom ya no era mujer…
-¡¡BIIIIIIIILL!! ¡DESGRACIADO HIJO DE PUTA! ¿QUÉ ME HICISTE?- Tom ya estaba en la puerta del cuarto de su hermano, esperando a que abriera y poder darle un golpe que jamás olvidaría.
-¿Qué… Qué pasa?- Bill se había despertado por el fuerte escandalo que estaba haciendo Tom, por lo que abrió con torpeza la puerta, todavía sin percatarse de lo que estaba pasando.
-¿Cómo QUE QUÉ PASA? ¿¡YA VISTE LO QUE ME PASO!?- Tom se señalo de pies a cabeza con desesperación. Por su parte, Bill tardo unos cuantos segundos en darse cuenta de que Tom era un hombre otra vez, a lo cual no reacción de una muy buena manera. Sus manos empezaron a temblar, al tiempo que también se enfriaban por los nervios. Era algo que no se tenía planeado.
-Pe-pe-pero… ¿Co-co-cómo paso?- Bill miro a su hermano con los nervios de punta. No podía pensar muy bien como puedo volver…
-¡YO QUE SÉ! Solo me desperté esta mañana y…- El coraje y la rabia de Tom se habían transformado rápidamente en el más sincero y doloroso llanto que alguien podía haber visto o escuchado. Bill miraba con pena y dolor como su hermano se desahogaba por lo que le había pasado.- Bill… ¿Cómo fue que me paso esto?- Bill miraba a su hermano, tratando de formular una respuesta coherente… Y después de unos segundos, todo en su mente se volvió claro…
Bill bajo a la cocina con desesperación y con la rapidez que sus piernas le permitían, ya que los temblores en su cuerpo lo derribaban cada que intentaba correr. Tom sin entender lo que sucedía, bajo junto a él. Bill abrió el refrigerador y buscaba con desesperación algo por ahí. Su respiración se hizo más tensa al no encontrar lo que estaba buscando…
-¿Qué buscas? ¿Puedo ayudar?- Dijo Tom en un tono lastimero, que apenas se escucho entre el movimiento violento de las cosas que había en el refrigerador.
-No esta… No esta…- Bill se estaba desesperando más y más, hasta que por fin volteo a ver a Tom con una mirada un poco psicópata.- Tom… Dime la verdad… ¿Tú te comiste la rebanada de pastel de chocolate?- Bill hablaba entrecortado por la frustración, y miraba a su hermano con los ojos muy abiertos, conteniendo el aliento a la espera de su respuesta. El pastel tenía el antídoto para lo que Tom tenía, y Bill había olvidado tirarlo. Tom no sabia si decir la verdad iba a ser bueno o no. Dudo unos momentos en su respuesta, mirando a los ojos a Bill.
-Sí…- Tom tembló al dar la respuesta, pues no sabia que le esperaba… Hasta que vio la expresión de Bill. Cerró ambos puños con fuerza, mientras contenía una expresión de arrepentimiento. Tom noto lo que la expresión de Bill quería decir, y de sus incontrolables temores, paso a un profundo odio hacia todo lo que tuviera que ver con Bill.- Tú… ¡¡TÚ ME VOLVISTE HOMBRE OTRA VEZ!!- El Tom sensible que llevaba tiempo conociendo Bill, desapareció por un Tom que nunca antes había visto. Estaba lleno de furia y odio. Tom agarro con fuerza de la playera a su hermano y le dio un fuerte golpe a su espalda contra la pared.- Tú… Me quitaste lo que yo más quería…- Tom lo miraba a punto de matarlo; Bill solo contuvo el aliento y esperaba un fuerte golpe en la cara de parte de su hermano.
-¿Qué-qué te quite?- Bill se atrevió a susurrar, mirando a los ojos a su hermano, sin dejar de temblar sin control. Tom lo miro con una expresión asesina, que luego cambio por una más relajada, pero triste y llena de rencor hacia sí mismo. Tom aflojo el agarre para su hermano, hasta el punto de prácticamente soltarlo. Bill aun temblaba, pues no sabia que se podía esperar de su hermano, así que no perdió detalle alguno de sus movimientos. Tom agarro con suavidad el rostro de su hermano. Una suavidad que costaba trabajo creer que era de la misma persona que quería matarte momentos atrás. Bill no comprendía nada.- ¿Qué te quite, Tom?- Bill susurro al borde del llanto, rogando al cielo que no le hiciera daño.
-Tú…- Tom susurro fríamente. Soltó del rostro a su hermano y se fue a su habitación. Bill aun no entendía lo que estaba pasando, y siguió a su hermano. Con lo que se encontró fue que Tom estaba buscando algo entre sus libros. Bill lo miraba desde el marco de la puerta.
-¿Yo?- Bill miraba a su hermano, esperando que le diera una respuesta más concreta, pero Tom lo ignoro por completo, hasta que encontró lo que buscaba: La carta que le había escrito días atrás, cuando Bill hablaba por teléfono con Elvira para conseguir la formula para volver a ser hombre. Tom le dio la carta a su hermano y acto seguido, cerró la puerta de golpe y puso el seguro. Bill miro con confusión toda la escena que se había armado, junto con la extraña carta de su hermano. Era un sobre un poco arrugado de color café. Bill suspiro desanimado y abrió el sobre, desdoblando el papel que había dentro. La letra no era muy clara, pero se entendía un poco:
Bill Kaulitz Trümper:
Somos hermanos, lo sé. Pero quería que supieras algo. Desde que me volví mujer, yo ya no te veo como mi hermanito. Te veo como alguien que podría ser una razón de mi felicidad, alguien que podría hacerme sentir la mejor persona del mundo… Bill, yo no te quiero como hermano, ni siquiera como amigo. Yo te quiero como algo más. Nadie más que tú ha estado conmigo en toda esta experiencia, y en toda mi vida. No pensé que me volverías una chica, pero me ayudo para que me besaras por primera vez. Lo sé, debes pensar que suena de enfermos besarse con tu hermano gemelo, pero… Me encanto. Tus labios sobre los míos fue la mejor sensación que he tenido en mi vida. No estoy diciendo que sea un homosexual, pero yo solo te quiero a ti. Yo quería ser tu novia… Pero me di cuenta de que hay alguien más en tu vida. Te escuche hablar por teléfono con una chica, y parece que tú y ella se aprecian mucho. Así que yo quedare como la idiota que tendrá que quedarse callada el gran amor que siente por ti. Ojala te dieras cuenta de que sin ti, no soy nada. Y que reflexiones en volverme hombre. Al menos se te haría menos repugnante besar a tu hermana que a tu hermano. Sonara raro, lo sé, pero te lo digo con toda la sinceridad posible: Te amo… Se feliz con esa chica, por mi parte yo no te voy a molestar…
Atte.: Tom Kaulitz Trümper.
Fue hasta ese momento en que Bill entendió lo que Tom había dicho. Él mismo le había quitado la ilusión de ser su pareja. Tom quería una oportunidad con él, y se la había negado… ¿O no?
Tom estaba llorando en silencio por su cambio de sexo, pero Bill toco con insistencia la puerta de su habitación, esta vez se mostraba más calmado y dispuesto a enfrentar a Tom. Tom se limpio rápidamente las lágrimas y se froto los ojos, esperando que estos, inútilmente, tuvieran un tono natural. Tom abrió la puerta triste y con un poco de temblor ante lo que podría pensar su hermano. Bill sostenía la carta entre sus dos manos, con una mirada de confusión. Sin pedir permiso, Bill entro al cuarto y se sentó en la cama, sin poder mirar a su hermano a los ojos. Tom tenia el corazón en la garganta por su actuar y solo cerro la puerta detrás de su hermano. Tom se sentó a un lado de su hermano; suspiraba nervioso, mientras veía a Bill con la cabeza baja.
-¿Y bien?- Susurro Tom, con miedo a la reacción de su hermano. Bill solo levanto la mirada, sin expresión alguna en ella, lo que hizo a Tom sentir más incómodo de lo que ya estaba. Bill respiro profundamente, mientras miraba a Tom.
-¿Por qué no me lo dijiste antes?- El tono de Bill parecía un reproche, lo que hizo a Tom perder todas las esperanzas con él.
-Yo… No sabía como reaccionarias…
-¿Y tú por qué crees que nos besábamos? ¿Por qué los aliens venían?
-Pensé que lo hacías por… Ya sabes… Venganza… No sabia como decirte las cosas que sentía…- Bill no podía confiar en lo que decía la carta, o en lo que decía su hermano. Se le hacia muy increíble que esa situación llegara a pasar.
-¿Acaso me tomas por idiota?- Le dijo Bill a Tom, con un tono frívolo. El corazón de Tom se detuvo por lo que decía.
-¿Qué? No, no, no… Bill… Te juro que yo no te mentiría en eso.- Tom se mostraba más nervioso, pero no era por que estuviera ocultando algo, sino por el temor de perder a Bill.
-¿Por qué debería confiar en ti? Antes me molestabas a más no poder… ¿Cómo saber que esta no es otra de tus estúpidas bromas?
-Eso fue antes… Ahora todo cambio, y te juro que es la pura verdad la que te dije en la carta.- Después de unos segundos de pensarlo bien, Tom cambio el juego.- ¿Y yo como puedo saber que no me vas a sacar esa confesión para luego burlarte de mí después?- Bill no se esperaba esa pregunta, por lo que no tenia una respuesta concreta.- ¿Y bien?- Tom miraba impaciente a su hermano, pero él parecía tranquilo.
-Tom…- Bill suspiro profundamente, esperando que lo que estaba a punto de hacer, no tuviera consecuencias malas, ni trampas.- Tú… También me gustas…- Bill bajo la mirada totalmente sonrojado, mientras Tom lo miraba con asombro.- No hay tal chica en mi vida… Esa era Elvira que me había dado el antídoto… No hay nadie más en mi vida…- Bill evitaba ver a su hermano, quien lo miraba sin poder creerle.
-Me estas engañando para que yo diga algo comprometedor.- Bill levanto la mirada hacia su hermano, totalmente molesto e incómodo, mientras que Tom mostraba ya indiferencia. Bill miro a Tom con curiosidad y se acercó a él con lentitud, sin apartar sus ojos de los de su hermano. Tom se apartó un poco de ahí, hasta que sintió la cabecera de su cama, aun con la vista en su hermano. Sin pedirle permiso a su hermano, Bill se sentó en las piernas de Tom, mientras rodeaba su cuello con sus brazos. Tom estaba paralizado, mirando cada movimiento que hacia Bill, e inconscientemente, Tom rodeo la cintura de Bill con sus brazos, pasando su mano suavemente por su espalda. Bill sonreía como pequeño por lo que hacia su hermano.
-Al menos, yo no tengo porque dudar de ti…- Bill le susurro a Tom.- Ahora solo tú debes creerme…- Bill se relamió los labios con un poco de nerviosismo; se acercó con lentitud a los labios de Tom, quien sólo contuvo el aliento. Bill ya podía sentir la respiración de su hermano tan cerca, que le causaba un escalofrió en la nuca. Tom miraba con los ojos entrecerrados los labios de Bill, esperando que quizás le estuviera jugando sucio, pero para su sorpresa, Bill junto con suavidad sus labios con los de Tom. Hasta ese momento, Tom supo que lo que decía Bill era verdad, por lo que correspondió el beso con lentitud. Bill jugaba con las rastas de Tom, adentrando su mano en ellas, y con la otra, acariciaba su mejilla suavemente, mientras que Tom seguía pasando sus manos por toda la espalda de Bill.
Después de unos segundos así de juntos, Bill separo sus labios de los de Tom. Ambos se miraron con una sonrisa dulce hacia el otro. Bill se abrazó al cuello de su hermano, haciendo que este cayera en la cama suavemente.
-Te amo tonto, aunque tú no me creas.- Bill le sonrió a su hermano, besando su frente, mientras acariciaba sus rastas.
-Yo también te amo, torpe.- Tom le susurro con una gran sonrisa en los labios, con la cual Bill no se resistió y lo beso otra vez con más emoción. Tom lo abrazo con fuerza, mientras acariciaba su espalda.
Ambos eran felices ya. Habían terminado con quien ellos más deseaban, pero tenían que guardar el secreto a los ojos de su madre y de sus amigos. Sin embargo, no le importaba que eso fuera privado. Sólo querían ser felices y lo habían logrado.
F I N
