N/A: ¡Hola de nuevo! Sé que duré toda una eternidad para publicar la segunda parte de esta historia, pero finalmente aquí está tal como lo prometí, es una historia que le tengo inmenso cariño y no quiero dejarla inconclusa por ustedes tampoco lo merecen.

Espero que la disfruten mucho y si no recuerdan mucho la historia, los invito a re-leer la primera parte llamada solamente As the lights go down”.

¡A leer!

«As the lights go down» Temporada 2

Capítulo 1

Londres / 26 de diciembre

El frío londinense le calaba los huesos, había pasado muchos años desde que no pasaba un diciembre de Inglaterra. La última vez fue cuando Bill le pidió que pasaran la navidad allí, hace más de 5 años atrás, su segunda navidad juntos y si hubiera sabido que sería la última, la habría aprovechado más.

Decidió no pensar en ello, ya no valía la pena. Así que volvió a prestar atención a la conversación que compartían Georg y Gustav en el auto.

– Odio estos autos ingleses – se quejaba Georg – ¿Por qué no pueden tener el volante como en todo el mundo?

– Ya deja de quejarte y conduce que vamos tarde – recriminó Gustav

– Según el GPS estamos por llegar – anunció el bajista

Después de recorrer dos manazas más llegaron a su destino, “London Party Pub”. Desde afuera podía escucharse la música a todo volumen y también pudieron observar a muchísimas personas fuera del lugar, incontables paparazzi. Cuando salieron del auto, una gran multitud estalló en gritos y los flashes de las cámaras destellaban con rapidez. Pusieron su mejor sonrisa y caminaron hasta la entrada del local, regalando uno que otro autógrafo y fotografías a sus fans.

Cuando entraron al lugar, se quedaron boquiabiertos, el lugar estaba completamente decorado, aunque no se podía apreciar en su totalidad por la cantidad de personas que había en el sitio. Bailarinas exóticas, juegos de azar por doquier, música a todo volumen, todo lo necesario para celebrar un cumpleaños más de los gemelos Bell, solo ellos eran capaces de montar una fiesta de tal magnitud.

Sería la fiesta del siglo, con la mejor animación, invitados de lujo y una impecable e inigualable decoración, cortesía Bill Kaulitz. Sí, los gemelos Bell y Bill habían desarrollado una estrecha amistad en los últimos años y sabían que al cantante le ilusionaría tener a cargo la decoración del evento y vaya que no les había decepcionado.

– ¡Chicos! – escucharon los miembros de Tokio Hotel – ¡Vinieron!

El trío volteó hacia la voz y vieron al mayor de los Bell, Jessie, el chico se veía que ya estaba bastante ebrio, porque traía una colorida copa yarda medio vacía y un collar hawaiano alrededor del cuello.

– James y yo pensamos que no vendrían – agregó abrazándolos a todos torpemente

– ¿Y perdernos de esto? – rió Georg – ¡Jamás!

Jessie los llevó a una mesa que estaba desocupada y ordenó que alguien les trajera bebidas y bocadillos, pronto se encontraron charlando de todo lo que había sucedido últimamente, ya que tenían algunos meses de no verse. Pasaron un buen rato entre bromas y risas hasta que Tom preguntó donde estaba James, ya que quería felicitarlo también.

– Ahm… – Jessie miró a todo lado en busca de su hermano hasta que lo halló – Está por allá, sobre aquella barra – señaló a lo lejos

Todos voltearon hacia el lugar indicado y vieron a varia gente bailando sobre la barra de bebidas, allí estaba el cumpleañero menor, con las mismas fachas que su hermano, lo único que los diferenciaba es que James tenía el cabello más largo. Fue allí cuando Tom lo vio a él, por primera vez en más de un año.

Ahí estaba su gemelo, riendo y disfrutando el ambiente, moviendo su cuerpo con esa gracia que solo él poseía, vestido y maquillado impecablemente y ondeando sus nuevas rastas al compás de la música, perfecto como siempre.

Miró como alguien llamó la atención del menor y este estiró su brazo para que lo ayudaran a bajar de la barra, cuando estuvo en el suelo, le vio abrazarse a él.

Sintió náuseas, se sintió enfermo al verlo entre sus brazos, dejando toquetearse y besuquearse. Sintió la ira, el odio y decepción que últimamente lo acompañaban cuando se refería a Bill. Sintió un gran deseo de borrarles sus estúpidas sonrisas con un buen golpe.

– ¡Chicos! – escuchó a su lado – Me alegra tanto verlos aquí

Era James, estaba tan sumido en la otra pareja que no se dio cuenta cuando el cumpleañero se acercaba a él, se dejó abrazar por él y le felicitó por su cumpleaños, si había alguien que le gustaba cumplir años, ese era James Bell. Este emocionado y ebrio, comenzó a hablarle de todo y nada, después llegó Jayden, el hermano mayor de los gemelos, junto con dos chicas, una era su novia y la otra la novia de Jessie. Presentaron a las mujeres y se unieron a la conversación, pronto en la mesa se armó una fiesta un poco más privada con las personas “más cool de la fiesta” según dijo James.

Minutos más tarde, la música se detuvo y el Dj anunció que era hora de soplar las velas. Inmediatamente, las personas hicieron espacio para dejar pasar la mesita con el hermoso pastel de cumpleaños. Era de tres pisos, muy colorido y velas mágicas decorando la parte superior, pero no fue el pastel lo que llamó la atención de Tom, si no quien venía empujando la mesita. Su mirada y la del pelinegro se cruzaron por primera vez en la noche y el mayor, se sorprendió por el descaro con el que le sonrió el menor.

Las personas se aglomeraron alrededor del pastel para proceder a cantar el feliz cumpleaños. James no paraba de aplaudir mientras que Jessie reía y le pedía que se comportara. Los gemelos pidieron sus tres deseos y soplaron las velas, el lugar se llenó de gritos y aplausos mientras ellos se abrazaban entre sí. Rápidamente les dieron el micrófono y estos dieron las gracias a todos los presentes, los más allegados los felicitaron con abrazos y besos, pronto la música volvió a sonar y las personas se fueron a la pista de baile.

Los hermanos Bell y sus novias se marcharon dejando a los cuatro chicos alemanes juntos. Bill saludó con efusividad a Georg y Gustav, pero al llegar a Tom su actitud cambió a una altiva.

– Hola, Tom – saludó con seriedad

– Hey – respondió el guitarrista

– Al fin nos reunimos todos de nuevo – celebró Gustav – Cuando nos hemos juntado siempre falta uno de ustedes – agregó señalando a los gemelos Kaulitz

Ambos sonrieron forzadamente y es que Gustav tenía razón. Desde que Bill se mudó a Londres, nunca más habían podido compartir juntos, siempre uno de los gemelos sacaba la excusa para no asistir, incluso el último álbum lo grabaron por aparte. Esto había provocado un poco de tensión en la banda, pero aun así lograron lanzar el álbum. En las promociones del mismo, Bill se presentó en programas en solitario al igual que los otros tres. Cuando preguntaban por qué no salían juntos, decían que cada uno tenía sus cosas que hacer, pero solo los miembros del staff sabían la verdad.

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Bill les había pedido reunirse en la discográfica. Liz, David y Pat estaban allí también, esperando a que el pelinegro comenzara a hablar, ya que, según él era importante.

– Bien – comenzó Bill – Los…

– ¿Y Tom? – preguntó Liz interrumpiéndolo – ¿No lo vas a esperar?

– Tom no puede venir – respondió el cantante – Pero ya conversamos sobre esto y está de acuerdo

– ¿Y bien? ¿Qué es “esto”? – cuestionó David impaciente

– He tomado la decisión de mudarme a Londres – dijo Bill sin más

– ¿!Qué!? ¿Tom y tu se van a Londres? – preguntó Georg preocupado

– No… solo yo – contestó el pelinegro

– Pero… ¡No! – dijo Liz – ¿Estás loco? Te necesitamos aquí… La banda está aquí y se puede ver afectada

– No se verá afectada, no estoy diciendo que la dejo – refutó el pelinegro – Solo necesito irme de aquí, Berlín se ha convertido en una tremenda pesadilla para mí y no soporto tanto acoso por parte de todos – agregó con rudeza – No quiero vivir aquí

– ¿Y según tú en Londres podrás vivir en paz? – preguntó Pat

– Bill, no podemos permitirte esto – dijo Liz presionando el puente de su nariz – Es…

– Ya tomé la decisión y nada de lo que digan hará que cambie de parecer – cortó el cantante muy molesto – Lo toman o lo dejan, así de fácil

– Últimamente estás muy caprichoso, niño – dijo David con seriedad – ¿Sabes que podríamos simplemente romper el contrato?

– ¡Sí claro! ¿Y perder los millones que les hemos hecho ganar? ¡Como no! – rio el pelinegro con arrogancia

– Estás imposible, Bill – dijo Liz con tono cansino saliendo de la sala de reuniones

Y es que estaban hartos de la actitud que traía Bill desde hace unas semanas. Delirios de superioridad y caprichos habían reemplazado la actitud tierna del pelinegro. Ahora era como un niño malcriado y arrogante, lo que hacía pensar a todos que la fama se le había subido a la cabeza. Al final, tuvieron que aceptar que Bill se fuera y cuanto se arrepintieron de hacerlo.

No había día en el que el “Extravagante Cantante de Tokio Hotel” no saliera en los encabezados de los noticieros y no precisamente por su talento, si no por los escándalos en los que se veía envuelto. Desde fiestas, alcohol, amoríos de una noche y demás, pero no fue hasta que se filtraron unas imágenes de uno de sus “encuentros” que la discográfica tomó cartas en el asunto.

– “Si les molesta, pueden irse a la mierda” – fue la respuesta que les dio el pelinegro

Sí, Bill se había perdido y solo había una persona que conocía la razón.

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– ¡Vaya, vaya! – escucharon los alemanes – La Banda unida al fin ¿ya te hacía falta, no amor? – preguntó nada más y nada menos que John Taylor abrazando a Bill por la espalda

– Miren nada más, la pareja más sexy del año según Vogue – rio Georg – ¿Me darían su autógrafo? – bromeó

La pareja rio y compartió un casto beso – Hoy no, cariño – le contestó John a Georg

– ¿Y bien, cómo es esa vida de casados, tan terrible como parece? – preguntó Gustav

– Para nada – contestó Bill entre risas

– ¿Cómo podría ser terrible despertarse al lado de esta belleza todas las mañanas? – agregó el cantante inglés besándole una mejilla

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A los días de que el cantante se mudó a Londres, se comenzaron a dar todos los escándalos de su estilo de vida, pero los medios se volvieron locos cuando se enteraron de que el famoso John Taylor y Bill Kaulitz comenzaron a salir, quedaban juntos a menudo, pero todos los rumores se negaban al ver que, por la noche, cada uno había terminado en la cama con otra persona.

El juego pudo haber durado unos 3 meses, luego de esto, entre más tiempo pasaban juntos, se iban convirtiendo en mejores personas, dejando las salidas a bares y fiestas para irse a cenar tranquilos en los mejores restaurantes de la ciudad, playas, tiendas y a todo lado donde pudieran ir. Se les veía bien, disfrutando sanamente, felices y enamorados.

Decidieron hacer pública su relación y en cuestión de un año y medio de estar juntos, John le propuso matrimonio a Bill.

– “Fue una boda muy privada, solo Bill, yo y nuestros allegados” había declarado John

Pero aún así, los escándalos no cesaron “¿Por qué se casaban tan rápido?” “¿Acaso venía un bebé en camino?” “Ese matrimonio no dura más de tres meses” eran algunas de las cosas que se veían en televisión.

Sin embargo, la pareja acababa de celebrar su tercer aniversario de bodas y habían callado a todos los medios que decían que su unión sería un completo fracaso. Ellos no podían estar mejor como profesionales, ni como personas, pues como todos decían, se habían hecho mucho bien mutuamente, ambos habían salido del hoyo en el cual estaban sumidos. De una manera muy transparente, John confesó que desde que Bill comenzó a salir con él, había empezado la lucha para sobreponerse de sus adicciones y ahora también tenía algunas fundaciones para ayudar a jóvenes con problemas de adicción. Y por su parte Bill, ya había vuelto a ser el chico tierno y bondadoso que antes solía ser.

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– Aun me duele haberme perdido su boda – lloriqueó Georg – Maldita tormenta que canceló mi vuelo

– Lo siento, Geo – sonrió Bill

– Quizás para el baby shower – preguntó Gustav alzando las cejas de manera sugerente

– No digas tonterías – rio el cantante alemán

– No son tonterías – dijo John – ¿Qué opinaría el tío Tom? ¿Te gustaría tener un sobrino? – agregó

– ¿Quieres que sea sincero o que diga lo que quieren escuchar? – respondió secamente mientras la pareja lo miraba expectante

– Lo que salga de tu corazón – respondió el chico de cabello borgoña

– Pobre del niño que los tenga como padres – dijo el guitarrista poniéndose de pie – Aunque dudo que ustedes dos puedan tener un hijo – agregó – ¡Con permiso!

A Bill se le borró la sonrisa de golpe y vio como su hermano se retiraba al parecer al baño. Sentía unas inmensas ganas de golpearlo por lo que había dicho, pero no quería arruinarles la fiesta a sus amigos.

– Oh tu hermano, tan encantador como siempre – sonrió John sarcásticamente

– No le hagan caso – dijo Gustav – Se volvería loco con un sobrino, eso le hace falta para que se le endulce el carácter que trae

– ¡JA! – rio el bajista – Ni con eso, ni siquiera su novia lo ha logrado

Bill se disculpó y se levantó de la mesa, John le detuvo del brazo.

– ¿Estás bien? – preguntó con cierta preocupación de que los comentarios de Tom hayan afectado al pelinegro

– Sí, solo iré a fumar un cigarrillo ¿vienes? – respondió el pelinegro

El mayor negó con la cabeza y le atrajo para darle un beso susurrándole un “Te amo”. Bill sonrió y se dirigió hacia la puerta trasera del local, de camino un mesero le ofreció una bebida y este aceptó sin dudar, necesitaba embriagarse ahora mismo.

Una vez fuera respiró profundamente. Sonrió cuando la brisa dio contra su rostros refrescándole, dentro del club se sentía arder, dio un largo sorbo a su bebida e inmediatamente buscó sus cigarrillos.

– ¿Qué hay, señor Taylor? – escuchó a sus espaldas

Volteó con el cigarrillo en la boca y vio que Tom también estaba fumando, el mayor le ofreció fuego, el pelinegro dudó por un momento, pero luego aceptó.

– Gracias – murmuró

– Ahora fumas y bebes, como que se intercambiaron los papeles ¿no? – dijo Tom mientras veía a Bill dar una calada

El cantante lo miró con una ceja alzada y rodó los ojos mientras le dio un sorbo a su bebida y caminó unos cuantos pasos para alejarse de su hermano, pero luego volvió a encarar a su hermano.

– Lo que dijiste allí dentro… me debes una disculpa – dijo Bill con arrogancia

– ¿Disculpa? – rio Tom – No me digas que he herido tu sentimiento, hermanito… Oh no, espera, tu no tienes sentimientos

– Oh por favor, Tom ¿hasta cuando vas a seguir con tu actitud tan…? Ya han pasado cinco años creí que ya lo habías superado, con tus putas o tu noviecita – dijo el menor despectivamente

– ¿Putas? – rio el guitarrista – Por favor, define tu concepto de puta porque el mío es prácticamente una descripción tuya

Una ligera mueca de rabia recorrió el rostro del pelinegro, dio un largo sorbo a su bebida hasta terminarla, carraspeó un poco al sentir el ardo bajar por su garganta y luego una sonrisa maliciosa apareció en su rostro.

– ¿Crees que me hace sentir mal que me llames puta? – rio el cantante – No sé quién debería sentirse mal, la puta o el imbécil que estaba loco por una

Bill dejó caer su cigarrillo y lo apagó con el pie, le dedicó una sonrisa hipócrita a su hermano y empezó a caminar hacia la entrada de nuevo hasta que sintió como le tomaban del brazo con rudeza.

– ¿Ahora qué? – gruñó el menor

– Ten cuidado con lo que haces – le amenazó el guitarrista apretando más su agarre – Si haces algo que afecte la banda de algún modo, yo mismo me encargo de que pagues, Bill Kaulitz

– ¡Suéltame, me estás lastimando! – se quejó Bill entre dientes

Tom lo soltó de mala manera, Bill se frotó el brazo y pudo apreciar una pequeña roja en él, iba a replicarle a su hermano, pero al ver la mirada de odio que este le dirigía, prefirió callar.

– Eres un idiota – dijo alejándose de su hermano mayor

– Y por cierto, no sé de donde sacas la idea de que aun siento algo por ti, lo único que me haces sentir es asco y lástima – gruñó el guitarrista viendo como su gemelo se retiraba

Bill se detuvo en seco y volteó hacia él, Tom pudo jurar que en cualquier momento se le vendría encima y lo mataría a golpes, así hubiera sido si John no llegaba a tiempo para interrumpir la “amena” charla.

– ¡Oigan, que caras! Parece que en cualquier momento desatarán la tercera guerra mundial – dijo el inglés acomodando un mechón de cabello de Bill

– Sí, deberías complacerlo un poco más – rio Tom pasándoles al lado – Ese humor que trae es insoportable – agregó dándole unas palmaditas en el hombro a su excompañero – ¡Buena suerte!

– No lo soporto – resopló Bill muy molesto

Era tan desgastante tener que tratar con él desde su ruptura, a veces intentaban llevarse bien, pero finalmente alguno haría un comentario desagradable y terminarían discutiendo como niños pequeños, después de todo eran hermanos o al menos esa era lo que todos decían, ignorando el por qué el cambio repentino de su relación.

El pelinegro no quería imaginar lo que tendría que soportar en el próximo año que ya casi llegaba, una larga gira y mucho tiempo compartido con su hermano, solo esperaba poder aguantar y que ambos pudieran comportarse como adultos, si no, terminaría mandando todo al demonio, pero por el bien de la banda, tenía que aguantar.

Continúa… 

¡Ajá! Apuesto que no esperaban que la historia diera este giro, esperaban a Bill y Tom con una relación de cuento de hadas. No se pierdan los siguientes capítulos para descubrir qué pasó durante estos años que los llevó por caminos separados.

¡Nos vemos pronto! Esperaría estar actualizando una o dos veces a la semana.

Mil gracias por el apoyo y agradezco todos sus comentarios, créanme que siempre los leo todos <3

por Kaulitz Angel

Escritora del fandom

3 comentario en “ATLGD 1”

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