«As the lights go down» Temporada 2

Capítulo 11

– Te ves terriblemente mal – dijo Georg

– ¡Jódete! – respondió Bill débilmente sacando ambos dedos del centro

Los chicos continuaban su agotador tour por Sudamérica, una experiencia que había comenzado como una emocionante aventura musical pero que, con el tiempo, había comenzado a pesar sobre ellos. Las semanas de actuaciones continuas habían llevado a un agotamiento físico y emocional que Bill no habría imaginado al inicio del viaje. Ahora iban de camino en el bus hacia una nueva entrevista de radio que debían dar ese día.

¿Cómo había seguido la relación de Bill y Tom? Bastante complicada y se había vuelto aún más tensa. Ambos se encontraban atrapados en un dilema emocional. Tom, como el amante secreto, se encontraba en una posición incómoda. Por un lado, no quería presionar al cantante para que tomara una decisión apresurada sobre su relación, comprendiendo la gravedad de la situación, pero también lidiaba con la creciente incomodidad de ser el «otro» en la vida de Bill y a veces llegaba a dudar si en realidad el pelinegro lo amaba o solo se había confundido al enterarse de todo, aunque su gemelo le repetía y le aseguraba que sí lo amaba cada vez que el tema salía a relucir.

Bill, por su parte, seguía atormentado por la búsqueda de una solución a este gran problema que tenía encima. La tensión emocional se mezclaba con el estrés del tour, las expectativas de David para que comenzaran a planear nueva música y las demandas del público que seguía aumentando su éxito.

En algunos momentos, Bill se sentía al borde de la locura, preguntándose cómo su vida había llegado a estar tan fuera de control. Recordaba los días más simples y tranquilos de su juventud en su pueblo natal, cuando estaba comprometido con un profesor de deportes y no tenía que enfrentar el peso de la fama y la complejidad de su vida actual.

El contraste entre su vida anterior y su presente, siendo la estrella en una de las bandas más populares del momento era abrumador para Bill. A veces, anhelaba desesperadamente volver a esos días más sencillos, pero sabía que no podía escapar de las decisiones y las responsabilidades que había asumido en su camino hacia la fama. La incertidumbre en su relación con Tom solo añadía un capítulo más a la compleja narrativa de su vida en ese momento y sospechaba que estaba por empeorar.

– Deberías ir al doctor – comentó Gustav

– ¡Estoy bien, carajo! Dejen de decir que estoy mal – estalló el pelinegro cansado – Solo me hacen sentir peor

– Bill, llevas días en que apenas pruebas bocado, con gastritis y estás sumamente irritable – agregó Tom – Por el bien de todos nosotros, ve al doctor

– Es solo… ansiedad ¿ok? – respondió dejando a sus compañeros en el lugar

&

El bus de la banda los había llevado hasta la puerta de la estación de radio, donde habían sido invitados a dar una entrevista en vivo. Aunque Bill había intentado ignorar la sensación incómoda en su estómago durante todo el trayecto, ahora se estaba volviendo insoportable.

Mientras el equipo de la radio los recibía con entusiasmo, Bill se aferraba a su estómago, tratando de mantener la calma. Por supuesto Tom lo miró preocupado, notando la palidez en el rostro de su hermano gemelo.

– ¿Estás bien, Bill? – susurró el guitarrista, inclinándose hacia él mientras los preparaban para entrar al estudio.

Bill asintió débilmente, forzando una sonrisa.

– Sí, solo es un poco de nervios. Estar en vivo siempre me pone nervioso – dijo el pelinegro

Tom no estaba convencido para nada, la respuesta de su hermano era cero creíble, pero decidió no presionarlo más. La entrevista comenzó y los chicos entraron al estudio con sus mejores sonrisas y actitudes profesionales. Mientras se sentaban frente a los micrófonos, Bill se esforzaba por mantenerse enfocado en las preguntas del locutor y responder de la manera más amena posible.

Sin embargo, a medida que avanzaba la entrevista, la sensación de malestar en su estómago se intensificaba. Los primeros signos de náuseas comenzaron a aparecer y el cantante se sintió completamente atrapado. No podía abandonar la entrevista en medio de la transmisión en vivo, pero tampoco quería vomitar frente a las cámaras y los oyentes.

El locutor le hizo una pregunta directamente a él y luchó por responder con voz firme mientras el malestar aumentaba. Intentó tomar pequeños sorbos de agua para aliviar la sensación, pero no parecía ayudar. Tom notó la lucha de su hermano y le lanzó una mirada de preocupación. Sabía que algo no estaba bien. El sudor comenzó a aparecer en la frente de Bill mientras luchaba por mantenerse enfocado en la entrevista, pero finalmente, no pudo evitarlo más y se levantó abruptamente de su silla y se disculpó rápidamente con el locutor y la audiencia.

– Lo siento mucho – dijo con voz temblorosa – Necesito un momento, estoy sintiéndome mal

Corrió fuera del estudio de radio, dejando a todos sorprendidos y preocupados. Tom lo siguió de inmediato, y una vez fuera del aire, encontró a Bill en un rincón, apoyado contra una pared, pálido como un fantasma y luchando contra las náuseas que finalmente se habían apoderado de él.

– Bill, ¿estás bien? – preguntó Tom nervioso

El pelinegro miró a su hermano con una mirada de desesperación.

– No – sollozó el pelinegro

Algunas personas curiosas se acercaban a ver la escena, así que Tom decidió llevarse al cantante hacia los baños para poder hablar más tranquilos. Una vez allí, el mayor le pidió a su gemelo que se sincerara y desahogara con él.

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En la noche de ese mismo día, mientras todos los demás miembros de la banda estaban ocupados en sus propios asuntos, Bill se encontraba solo en la habitación del hotel que compartía con Tom. A pesar de sincerarse con su hermano, aun se sentía abrumado y más aún cuando David lo humilló frente a todos por la situación que se dio en la entrevista. Si hubiera estado con ánimos le habría mandado a la mierda, pero en esta ocasión, fue Tom el que le defendió de las hirientes palabras del mánager.

Dio una vuelta en la cama para mirar hacia el techo, su celular sonó indicando que había recibido un mensaje, era de John. Resopló al leer el cariñoso mensaje y antes de contestar decidió dejar el aparato a un lado. El peso de la culpa era insoportable, sentía que había traicionado la confianza y el amor de John, la persona que había estado a su lado en las buenas y las malas durante tanto tiempo. No se reconocía a sí mismo por las decisiones que había tomado y eso le provocaba un profundo remordimiento.

Intentaba pensar en distintos escenarios para confesarle la verdad a su esposo, pero por más optimista que quisiera ser, ninguno de ellos tenía un desenlace feliz, John lo odiaría por serle infiel con nadie más y nadie menos que Tom y estaba seguro de que por venganza, contaría toda la verdad y con justa razón.

Su relación con Tom estaba maldita desde un inicio, pero él no podía dejar de quererlo. Deseaba poder confesar la verdad y ser feliz a su lado, pero era una realidad poco probable.

El malestar se hizo presente nuevamente y se removió incómodo en la cama. Ya tenía mucho de que preocuparse para agregar algo más, así que para salir de una vez de las dudas se levantó y caminó hasta su bolso y sacó dos cajas, las cuales pensó que nunca más volvería a tener que usar.

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Después de una larga y amena charla con sus compañeros, Tom decidió volver a la habitación. Esperaba que en ese tiempo, Bill pudiera haber descansado un poco, pues sabía que realmente lo necesitaba; sin embargo, cuando entró a la habitación encontró al pelinegro sentado en el sillón que daba a la ventana. A pesar de estar en la oscuridad, pudo ver la expresión de terror que tenía la cara del moreno, acompañada de numerosas lágrimas que rodaban por sus mejillas.

– Hey, ¿qué sucede? – preguntó Tom preocupado

Bill le señaló con mano temblorosa una de las mesas de noche, el guitarrista se acercó a ella para ver lo que había allí y pudo sentir un escalofrío bajando por su columna cuando lo entendió.

– ¿Qué vamos a hacer? – preguntó Bill en un susurro

Tom estaba atónito por la revelación, sin saber qué decir. La sorpresa y la preocupación se reflejaron en su rostro mientras junto con Bill, trataban de asimilar la emergencia en la que se encontraban.

Continúa… 

Llegó lo que todas ustedes querían. ¿Querían drama? Allí tienen su drama. Ahora sí la situación se salió por completo de control. No se pierdan los próximos capítulos porque ahora sí, obligatoriamente, Bill tiene que tomar una decisión.

por Kaulitz Angel

Escritora del fandom

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