«As the lights go down» Temporada 2
Capítulo 12
Los días seguían transcurriendo incesantemente, llevando consigo la interminable gira de la banda. En ese momento, la banda se encontraba ofreciendo un concierto extraordinario en Vancouver, Canadá. La actuación de esa noche había sido espectacular, recordándole a todos porqué eran una de las bandas más populares de la época. Bill, en particular, había entregado una actuación memorable, demostrando un dominio escénico que dejaba a todos maravillados y extasiados, aparentando que todo en su vida iba «perfectamente», pero la realidad salía mientras la luces se apagaban; solo unos pocos tenían conocimiento de que estaba al borde del colapso.
A lo largo de los días, los rumores sobre el estado de salud de Bill se habían propagado como un reguero de pólvora entre el equipo del tour. Su condición no mostraba mejoría alguna, lo que alimentaba las especulaciones. Sin embargo, la mayoría evitaba abordar el tema abiertamente, temerosos de la reacción del cantante, quien no solía tomar de manera amigable las preguntas incómodas.
Hace unos días atrás, Tom había tomado la iniciativa de prácticamente obligar a su gemelo a asistir a una consulta médica para confirmar su estado. Los resultados confirmaron sus peores temores: estaba embarazado, con aproximadamente mes y medio. Esta noticia dejó a ambos hermanos atónitos, pero preocupó especialmente al menor, quien no solo se angustiaba por la situación actual, sino también por su historial relacionado con embarazos.
Por más que Tom intentó tranquilizarlo y hacerle ver el lado positivo de la situación, Bill no podía evitar sentirse abrumado por la preocupación y la incertidumbre sobre lo que vendría. Nadie, absolutamente nadie además de su hermano y Gareth sabían de su afección, si la prensa curiosa se llegaba a dar cuenta, tendría que dar demasiadas explicaciones a todos y a John, quien tampoco sabía porque desde un inicio acordaron que no tendrían hijos o al menos no en un corto plazo y el pelinegro no consideró necesario tocar el tema.
Así, en medio del éxito de la banda y los aplausos del público, Bill ocultaba su dilema personal, enfrentando un futuro incierto, mientras que el mundo exterior permanecía ajeno a su delicada situación.
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A la siguiente mañana, el compromiso de Bill con su situación personal lo llevó a ponerse en movimiento desde temprano con gran determinación. Sabía que tenía tres días libres por delante y que esta ventana de tiempo era valiosa para abordar parte del problema que enfrentaba. Como resultado, se apresuró a prepararse, con la mente enfocada en las tareas que debía llevar a cabo.
Una vez que se sintió listo, tomó su bolso con determinación y salió del hotel con una rapidez que reflejaba su sentido de urgencia. A su lado, un guardaespaldas lo acompañaba, asegurándose de que estuviera protegido en todo momento mientras se aventuraba en su misión. Bill sabía que debía actuar con sigilo y cautela para mantener su situación en secreto, y su determinación y apoyo de seguridad eran vitales en esta tarea.
Con la mente llena de pensamientos y planes, Bill salió casi volando del hotel, preparado para enfrentar lo que tenía por delante y con la esperanza de que estos tres días de descanso le permitieran avanzar significativamente en la solución de su problema personal.
Tom, consciente de la necesidad de que Bill despejara su mente y encontrara algo de relajación, había intentado convencer a su hermano menor de dar un paseo por la ciudad durante sus días libres. Esperaba que esta escapada pudiera aliviar en algo la tensión que el cantante estaba experimentando. Sin embargo, la propuesta resultó en una discusión acalorada entre ambos, ya que Bill acusó a Tom de no entender la gravedad de su situación. A pesar de que Tom estaba perfectamente consciente de la gravedad de la situación, no podía negar que también sentía una emoción latente ante la idea de tener un bebé.
En ese día, Tom decidió aventurarse a dar un paseo con sus otros dos compañeros de banda, quienes ignoraban completamente el dilema que atravesaban los gemelos y continuaban con sus vidas como si nada hubiera cambiado. Durante horas, exploraron cada rincón de la ciudad, absorbiendo la cultura local y disfrutando de la tranquilidad de no estar en el centro de atención.
Por la tarde, aprovecharon para visitar un centro comercial y realizar algunas compras. En un momento de descuido por parte del bajista y el baterista, Tom vio la oportunidad perfecta para deslizarse de manera discreta hacia una tienda de artículos para bebés. Recorrió las estanterías rápidamente, eligiendo cuidadosamente algunos artículos que podrían ser útiles en el futuro cercano. Luego, ocultó sus compras en una de las bolsas que ya llevaba consigo, asegurándose de que nadie más notara su pequeño secreto.
Tom entendía la importancia de mantener en secreto la noticia del embarazo de Bill, pero también quería demostrar su apoyo y entusiasmo por la llegada del bebé de alguna manera, incluso si eso significaba hacer compras en secreto mientras los demás no estaban mirando.
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En horas de la noche, Tom, Georg, Gustav y otro personal del staff se encontraban disfrutando de una deliciosa cena en el hotel. Por supuesto el pelinegro no se había dignado a bajar a compartir con ellos, aunque milagrosamente los rechazó de manera cordial y no de mala manera como últimamente venía haciendo todo.
Cuando finalizaron su comida, Tom se despidió de ellos apresuradamente pues tenía muchas ganas de poder compartir un momento con Bill, pues últimamente su relación estaba demasiado tensa. Subió a su habitación lo más rápido que pudo y tomó la bolsita con el regalo que había comprado en la tarde y se encaminó a la habitación de su hermano.
Llamó a su hermano mientras tocaba la puerta, escuchó un suave “Voy” y a los pocos segundos un pelinegro vestido con una cómoda pijama se asomaba.
– ¿Sí? – preguntó viendo a su hermano
– ¿Puedo pasar? – preguntó Tom – Quiero estar contigo
Bill le miró por unos segundos antes de asentir y hacerse a un lado para que el mayor pudiera pasar, luego de cerrar la puerta tras de él, se sentó en la cama nuevamente y apagó el televisor.
– ¿Cómo te has sentido? – preguntó el guitarrista sentándose en un sofá
– Mmm ¿igual? – respondió el pelinegro sin interés
Tom asintió con resignación mientras observaba a Bill, sintiendo que su hermano menor no estaba dispuesto a tener una conversación agradable en ese momento. Suspiró suavemente, reconociendo la tensión que había estado rondando entre ellos. Con determinación, se puso de pie y se dirigió hacia Bill, sosteniendo la bolsa con cuidado en sus manos.
Cuando llegó junto a su hermano, Tom extendió la bolsa hacia él, un gesto que esperaba que fuera un puente de comunicación entre ellos. Bill, por su parte, miró la bolsa de manera vacilante al principio, como si no estuviera seguro de qué esperar. Luego, con curiosidad, comenzó a inspeccionar su contenido.
Dentro de la bolsa, Bill encontró un pequeño juego de mameluco, zapatitos y un gorrito, todos en un vibrante color naranja que llamaba la atención. Sus dedos acariciaron suavemente la tela. Además de la ropa, también descubrió un tierno peluche de jirafa, que parecía estar esperando ansiosamente para ser abrazado.
– Tienes que estar jodiéndome – susurró Bill visiblemente afectado
El ambiente en la habitación se volvió denso y tenso. Tom, sin entender lo que estaba ocurriendo, respondió con una simple pregunta, tratando de comprender la reacción de su hermano menor.
– ¿Qué?
– Es la broma de peor gusto que me has hecho – gritó Bill su frustración, lanzándole el mameluco y el peluche a Tom como si fueran objetos inútiles que solo le recordaban una broma de muy mal gusto
– Pero Bill – dijo Tom completamente confundido
– ¿Crees que esto es una broma, verdad? – inquirió levantándose de la cama con agitación– ¿En realidad no piensas en nada?
Tom le miraba con completa confusión mientras el moreno le incriminaba más y más.
– Esto no es un juego, Tom – agregó Bill con voz tensa – Esto es realmente jodido ¿Entiendes? ¿Comprendes la gravedad del asunto?
– Bill, sé que esto es grave, pero es nuestro bebé – dijo el mayor, intentando apaciguar la situación
Las emociones de Bill estaban fuera de control. Levantó la voz, compartiendo uno de sus miedos más profundos.
– Sabes que nunca he podido llevar a término un embarazo, Thomas – le gritó el menor tapándose la cara con ambas manos con frustración – No hay manera de que… – no pudo terminar su frase
– Pero dijiste que si tu y yo teníamos un…- intentó argumentar Tom, antes de ser interrumpido de nuevo por Bill.
– ¡Ni siquiera sé si es tuyo! – le gritó nuevamente el pelinegro con desesperación
La mente de Tom se convirtió en un torbellino de pensamientos mientras intentaba procesar la impactante confesión de Bill. La incredulidad seguía grabada en su rostro mientras luchaba por encontrar las palabras adecuadas para expresar su confusión y shock. Las palabras se quedaron atascadas en su garganta, como si estuviera atrapado en un silencio paralizante.
En ningún momento se le había ocurrido que el bebé que Bill llevaba podría no ser suyo. La noticia del embarazo había sido un acontecimiento sorprendente en sí mismo, pero esta nueva revelación estaba más allá de lo que podía haber imaginado. Durante todo ese tiempo, había dado por sentado que él era el padre de ese futuro bebé, sin cuestionarlo ni considerar la posibilidad de que también podría ser de John.
La mente de Tom comenzó a hacer un rápido repaso de los acontecimientos que habían llevado a esto. Recordó claramente las acaloradas vacaciones que habían compartido y la posterior semana del Live Aid, Bill había estado con John. La imagen de haber ido a despertar a su hermano una mañana y haberlo visto desnudo en la habitación se volvió más vívida en su mente.
La pregunta martilleaba en su cabeza: ¿Cómo había sido posible que no se diera cuenta de ese enorme y crucial detalle?
– ¿No habías pensado en eso, verdad? – le preguntó Bill sacándolo de sus pensamientos
Tom volvió a sentarse en el sillón anterior y apoyó su frente en la mesa mientras respiraba entrecortadamente intentando que sus lágrimas no se asomaran; sin embargo, estaba perdiendo la batalla. Bill le miró con lástima y angustia, muriendo por abrazarlo, pero tenía que poner los pies de su hermano sobre la tierra.
Respiró profundamente con dificultad y caminó hasta su bolso y sacó unos papeles para ponerlos en la mesa, frente a la cabeza de Tom. El mayor levantó la mirada e inspeccionó los documentos con detenimiento.
– ¿Qué mierda? – cuestionó en un hilo de voz
Frente de él, yacía un brochure de información de aborto médico o quirúrgico y un comprobante de cita para el día de mañana.
– No puedes hacer esto – susurró Tom con incredulidad – ¡NO!
– Ya he tomado la decisión, no me harás cambiar de parecer – respondió Bill
– ¿Estás demente? – preguntó el guitarrista fuera de sí – ¿Cómo se te puede ocurrir algo así?
– Tarde o temprano pasará, prefiero terminar con esto de una vez – se defendió el menor – No quiero pasar por eso de nuevo, Tom – agregó el cantante con voz cortada por las lágrimas que comenzaban a salir – Tú no sabes que es vivir eso, saber que no eres lo suficientemente fuerte para poder mantener a tu hijo con vida, saber que por más que lo intentes no podrás lograrlo… Yo no quería esto, Tom… Estoy aterrado y es la única solución… Lo lamento tanto – finalizó sentándose derrotado en la cama llorando amargamente
– Eres un monstruo, Bill – dijo Tom con desprecio
El menor lloró con más angustia ante esas palabras y dejó que el mayor saliera de su habitación.
La decisión que Bill había tomado pesaba sobre él como una losa. Sabía que lo que estaba a punto de hacer podría considerarse una barbaridad, pero para él, era la única salida. No había espacio para la duda ni margen para la posibilidad de que su embarazo llegara a término. Cada día que pasaba, la situación se volvía más angustiante y llena de incertidumbre.
Comprendía perfectamente que Tom no entendería su decisión. Se había ilusionado tontamente con la llegada del bebé, y ahora, no solo enfrentaba que Bill no sabía quién era el padre, sino que también lo abortaría.
A pesar de los sentimientos encontrados que le atormentaban, Bill tenía la firmeza de propósito para seguir adelante con su decisión. Había evaluado minuciosamente las opciones disponibles y había llegado a la conclusión de que esta era la única manera de proteger su propia salud y su bienestar emocional. Aunque sabía que enfrentaría juicios y críticas de Tom y probablemente le odiaría, la decisión estaba tomada y estaba dispuesto a asumir las consecuencias.
Si Tom decidía dejarlo después de ello, hasta podría considerarse la mejor decisión para poner fin a esa complicada situación.
Continúa…
Ahora esto se complica aún más ¿Creen que Bill tiene un punto válido? ¿Se esperaban que no supiera quién es el padre? ¿Qué creen que suceda después?
No se pierdan la continuación ¡Nos vemos!
Cada capitulo esta con mas drama 🫠 amoooo el drama ,amo esta historia 💖
Amooo esta historia, tiene tanto drama amoooo el drama 💗💗💗