
«As the lights go down» Temporada 2
Capítulo 15
– Sí, sí, justo allí Tom – gemía Bill cuando su hermano llegó al punto exacto – ¡Dios, eres el puto amo!
– ¿Se siente bien? – preguntó el mayor orgulloso haciendo más presión en el punto indicado
El pelinegro asintió frenéticamente – No te detengas
– Estás realmente tenso, cariño – dijo Tom masajeando con más fuerza el nudo en la espalda de Bill
– Lo sé, anoche no pude dormir nada, entre el calor y las malditas agruras… – se quejaba el menor
– Y los ronquidos de Georg – agregó el guitarrista
– Te juro que una noche de estas, voy a asfixiarlo con la almohada – sentenció el cantante
Los gemelos se encontraban en el escenario en el cual se llevaría a cabo el concierto esa noche, realizando su respectiva prueba de sonido. La banda junto con el equipo de sonido había estado trabajando arduamente durante toda la tarde, afinando instrumentos y ajustando los niveles de sonido para asegurarse de que todo saliera perfecto, pues el venue sería al aire libre y ellos casi siempre tocaban en espacios cerrados.
Cuando decidieron tomar un descanso, el pelinegro se sentó en uno de los amplificadores masajeando su cuello que se había tensado por el estrés y la tensión acumulada. La noche anterior en el tour bus había sido especialmente difícil, con poco descanso y muchas horas de carretera. Tom había sido testigo que había pasado una terrible noche en el tour bus, por lo cual no dudó en llegar a su rescate. Con manos expertas, comenzó a trabajar en los músculos tensos del cuello, aplicando la presión perfecta para aliviar la contractura.
– Cielos, yo también quiero un masaje – dijo Georg volviendo al escenario – He pasado una noche terrible
– ¿Noche terrible? – preguntó Bill indignado – Georg, pasaste toda la noche roncando como si estuvieras tocando un solo en una orquesta de motosierras – se quejó
– No es cierto – se defendió el bajista ofendido
El pelinegro se levantó las gafas oscuras que llevaba puestas – Esto dice lo contrario – masculló señalando con su dedo índice las ojeras que tenía
Georg desvió la mirada haciendo un puchero y cruzándose de brazos, en una mueca muy infantil para no aceptar su “culpabilidad”. Gustav también volvió al escenario para discutir los últimos detalles con sus amigos y fue allí cuando el pelinegro decidió hablar de la nueva canción.
– Como saben, Tom y yo hemos estado trabajando en una canción desde hace unas semanas y pues bueno, la hemos terminado y nos gustaría que la escucharan para ver qué les parece – dijo Bill animadamente
Tom fue a buscar una guitarra acústica y pronto volvió al lado de su hermano. Allí comenzaron a interpretar “In die Nacht”. Bill cantó con pasión y emoción mientras se desplazaba por una pequeña parte del escenario bajo la atenta mirada de sus compañeros, siendo ajeno que en algunos momentos llevaba su mano su bajo vientre sin siquiera ser consciente de ello. Cuando terminaron de tocar, miraron a sus otros dos compañeros expectantes esperando la opinión de cada uno.
– Vaya, es una canción muy bonita – sonrió Gustav – Su letra…
– Me encanta – dijo Georg alegremente
– ¡Genial! – celebró Bill alegremente – Nos gustaría tocarla esta…
– Solo tengo una pregunta – intervino el bajista interrumpiendo al cantante, Bill se cruzó de brazos haciendo una mueca – Bill, estás embarazado ¿verdad?
Bill se quedó en shock, porque eso no era solo una pregunta, era casi una afirmación. Sus ojos se posaron en Tom, quien también parecía tan sorprendido como él mismo. Mientras intentaba procesar lo que había escuchado, Bill se pasó una mano por sus rastas y empezó a hacer una mueca, buscando la respuesta adecuada.
– ¿Por qué dices eso, idiota? Jajaja – trató de reír falsamente, intentando desviar la atención lejos de la pregunta comprometedora
– Bill – continuó Georg con una mirada perspicaz– La inspiración para una canción así no llega así como así, además de los síntomas tan obvios que has tenido las últimas semanas
Estaba atrapado. Sus compañeros le miraban esperando una respuesta, Bill pensaba mil y una maneras de poder responder sin tener que revelar la verdad. Nunca había esperado que se lo preguntaran tan directamente, pero era tonto pensar que podría ir por allí embarazado sin que nadie lo notara.
– Por favor, no se lo digan a nadie – respondió derrotado – Nadie lo sabe, solo Tom y ahora ustedes
– ¿Entonces sí? – preguntó Gustav mientras una enorme sonrisa se formaba en su rostro, el pelinegro asintió – Te lo dije, me debes 500 euros – cantó codeando a Georg
– ¡Bill que maravillosa noticia! – sonrió el bajista levantándose para darle un muy fuerte abrazo – ¿Cuándo pensabas decírnoslo?
– No lo sé – rio el pelinegro – Quería que primero estuviera todo seguro…
– ¡Bill felicidades! – le felicitó el baterista abrazándolo también – Creí que este momento nunca llegaría
– John y tu se tomaron bastante tiempo ¿eh? – dijo Georg divertido
Al pelinegro se le borró la sonrisa ante el comentario y miró a su hermano, quien miraba hacia otro lado mientras rascaba su cuello.
– Él tampoco lo sabe – admitió el cantante – Por favor no digan, mucho menos a David, si se entera va a matarme… solo quiero estar seguro de que estaré fuera de peligro, estoy en los primeros meses así que… no digan nada
– Cuenta con nosotros – dijo Gustav haciendo un gesto como si cerrara su boca con un zipper
– Pero tendrás que dejarnos cuidarte, a ti y a este chiquitín… Hola bebito, soy tu tío Georg – dijo el bajista con un tono cariñoso hacia el vientre de Bill
– Georg – rio Bill – No sea idiota, aun no te escucha
– Girigirigiri – continuó el castaño moviendo un dedo de arriba abajo haciéndole cosquillas al cantante
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– Cariño, tienes que dejar un poco esas tarrinas de helado, este pantalón ya casi no te cierra – decía Anna, la chica de vestuario que intentaba cerrar las cuerdas del pantalón de Bill
El pelinegro se sostuvo con más fuerza en la mesa en la que estaba apoyado mientras la chica le vestía, mientras sentía como la chica forcejeaba para lograr su cometido. Bill comenzó a sentirse incómodo y angustiado por la situación, sabía muy bien que no eran las tarrinas de helado lo que hacía que subiera de peso, bueno, en realidad ayudaba un poco, pero la realidad era otra, solo que no esperaba que su barriga empezara a notarse a las 11 semanas. A veces podía pecar de ser muy ingenuo.
– Detente – le mandó con voz entrecortada – No quiero…
– Cariño, ya casi estás – dijo la chica tirando con más fuerza
– No quiero – gritó alejándose de la chica, sus ojos estaban llenándose de agua – No voy a llevar este estúpido pantalón
– Pero es parte de tu vestuario – dijo Anna sin comprender
– Ya no me queda, me aprieta – se defendió el cantante comenzando a sollozar – Llevaré cualquier otra cosa, pero eso no
La mujer resopló y salió del camerino dejando al lloroso pelinegro. Él se miró al espejo y vio que estaba estropeando su maquillaje, lo cual lo hizo llorar aun con más ganas, se sentó en la silla derrotado hasta que escuchó como se abría la puerta dejando ver a un David furioso.
Minutos después, Tom se acercaba al lugar y podía escuchar una acalorada discusión entre el mánager y su hermano, quien se oponía a llevar el vestuario que había llevado durante el tour y por supuesto, David acusaba al otro de ser un niño mimado que por todo hacía berrinche.
– ¿Qué sucede? – preguntó Tom entrando al camerino
– Pasa que tu hermano cada día está más insoportable, habla con él para ver si se le pasa el nuevo berrinche – dijo con molestia el mánager saliendo del lugar
Tom cerró la puerta para tener más privacidad y caminó hacia su hermano que seguía sentado frente al espejo mirándolo con sus ojos rojos y lágrimas en su rostro.
– ¿Qué pasó? – preguntó Tom preocupado
– El estúpido pantalón… – sollozó – Ya no me cierra – lloró con fuerza – Ella quería cerrarlo a la fuerza y yo no quería que estrujara a mi bebé – continuó – Mi barriga está creciendo, Tom
– Cariño, es lo normal ¿no? – trató de apaciguar la situación
– ¿No lo entiendes? – preguntó el menor – Tom… nunca había llegado hasta aquí, nunca había podido ver mi barriga… comenzar a crecer – lloraba – Tengo miedo, Tom… Nunca había alcanzado las 11 semanas… no quiero ilusionarme, pero no puedo evitarlo… te juro que si algo pasa, voy a morirme, Tom… no lo resistiré esta vez
– Amor mío – suspiró Tom tomando el rostro de su hermano en sus manos – Lo estás haciendo genial, tu bebé está bien, es TU bebé, es igual de fuerte que tú, nada va a pasar
El mayor le dio un beso en la frente y Bill se abrazó fuertemente a él. Fueron interrumpidos cuando tocaron a la puerta, se separaron rápidamente y por la puerta entró Ann, quien traía ropa nueva para el cantante y también Natalie, que venía a retocarle el maquillaje, debía salir al escenario en unos minutos y él era un desastre.
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“Ich will da nicht allein sein
Lass uns gemeinsam
In die Nacht
Irgendwann wird es Zeit sein
Lass uns gemeinsam
In die Nacht”
A medida que avanzaba la canción, Bill comenzó a sentir una oleada de emoción abrumadora. Las lágrimas comenzaron a llenar sus ojos, y su voz se quebró ligeramente mientras intentaba mantenerse en sintonía con la música. No pudo evitar sentirse sobrecogido por la respuesta apasionada de sus seguidores, quienes gritaban y aplaudían en un éxtasis de alegría al escuchar la canción por primera vez.
La emoción de compartir esta canción tan personal con sus fans, y ver cómo estos reaccionaban con tanto amor y entusiasmo, era simplemente abrumadora para Bill. Durante años, había estado en el escenario, cantando ante multitudes, pero esta vez era diferente. La conexión emocional con la audiencia era más fuerte que nunca, y no pudo contener sus emociones.
Las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas mientras continuaba cantando. La multitud, lejos de juzgarlo por su vulnerabilidad, respondió con aún más cariño. Los fanáticos coreaban su nombre y le enviaban mensajes de apoyo, lo que hacía que Bill se sintiera aún más emocionado y agradecido.
Mientras Bill lloraba en el escenario, el público y algunos miembros del staff se vieron conmovidos por su genuina expresión de emoción. Los miembros del equipo estaban desconcertados por la reacción de Bill, confundidos al no saber porqué el pelinegro reaccionaba así.
Después de la interpretación, tuvieron que tomar unos minutos para que Bill pudiera tranquilizarse y así volver a salir, esto caló en los nervios de David, que detestaba que algo se saliera de control en los shows. Por supuesto le llamó la atención a Bill, por segunda vez en la noche y casi le obligó a volver al escenario y terminar el concierto, como era de esperarse, tanto Tom como Georg y Gustav, le mandaron a tomar por culo defendiendo al menor.
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Luego del emotivo concierto, como siempre se retiraron al hotel de esa noche. El pelinegro se dio una ducha rápida y se puso la ropa más cómoda y fresca que encontró en su maleta, para evitar los terribles calores nocturnos, también se amarró su cabello en un moño alto, el cual quedaba casi del mismo tamaño de su cabeza por las rastas.
Se metió en su cama con su laptop para seguir plasmando algunas ideas de canciones nuevas, debía admitir que desde que se embarazó, su inspiración estaba al tope, aunque muy dentro de sí, tenía la duda si esas canciones llegarían a ver la luz algún día. La incertidumbre por lo que le esperaría a su carrera musical era algo que le estrujaba el corazón, pero si le ponían a escoger entre la vida de su bebé y su carrera, ni siquiera debía pensarlo.
Se vio interrumpido cuando su celular comenzó a sonar, indicando que era una videollamada de John, quien había visto en las noticias la situación que sucedió en el concierto de Tokio Hotel. La relación continuaba como siempre, Bill seguía mostrándose como el atento y cariñoso esposo que siempre había sido, “ansioso” por ver a su pareja apenas tuvieran oportunidad de coincidir en alguna ciudad. Too Late Marlene se encontraba grabando un nuevo álbum en Londres, por lo cual, había sido difícil que ambas bandas de toparan. Esto había sido un alivio para Bill, pues lo que menos quería ahora era ver a John. Tener que fingir que era el esposo modelo a su lado lo hacía sentir mal consigo mismo y no sabía cuánto tiempo más iba a soportar sin gritar a los cuatro vientos que Tom era su amante y lo más probable estuviera esperando un bebé de él.
– Realmente, eres el ser más maravilloso de este universo, Bill – dijo John haciendo que el pelinegro saliera de sus pensamientos – Y soy el hombre más afortunado del mundo al tenerte a mi lado, te amo
Cada palabra era como un nuevo clavo para el ataúd del cantante alemán, John había sido el esposo perfecto y como todos decían, lo amaba sobre todas las cosas, incluso él mismo. Desearía que las circunstancias fueran otras y su matrimonio hubiera seguido como antes, John no merecía lo que le estaba haciendo y debía admitir que en muchos momentos, antes de enterarse de su estado, había considerado quedarse con él y su “vida perfecta”, pero amaba a Tom con su alma y sabía que aunque eligiera a John, su corazón seguiría con su hermano.
– Yo… yo también te amo, John – respondió con un poco de dificultad
– Bien, te dejo descansar, nos hablamos mañana, cariño – se despidió el inglés enviándole un beso
– Bye – contestó el alemán imitando su gesto
Resopló cuando finalizo la llamada y pasó ambas manos por su cara.
– Dios mío – suspiró para sí mismo – Soy la peor persona del universo
Quiso retomar la labor que estaba realizando antes; sin embargo, su inspiración había sido cortada. Decidió que sería mejor idea poner una de las series que estaba mirando o al menos, intentaba ya que no pasaban 5 minutos cuando ya estaba quedándose dormido.
– Si seguimos así, terminaremos esta serie cuando tengas 7 años – sonrió el moreno acariciando su vientre
Se acomodó mejor en la cama y cuando iba a dar inicio fue interrumpido nuevamente, esta vez alguien llamaba a su puerta.
– ¿Quién? – preguntó
– Yo – respondieron simplemente, era Tom
Se levantó con pesadez y caminó hacia la puerta arrastrando los pies, cuando abrió vio a su hermano, que se veía un poco misterioso.
– ¿Qué pasa? – preguntó curioso
– Encontré algo muy extraño en mi habitación ¿quieres ver? – dijo el guitarrista
Bill lo miró con intriga, pero lo siguió de todos modos. Juntos llegaron a la habitación del mayor, y en un primer vistazo, nada parecía fuera de lo común. Sin embargo, Bill notó algo inusual en el balcón. Allí, una pequeña mesa estaba cuidadosamente decorada con velas artificiales que emitían una luz suave y romántica. El cantante arqueó una ceja y miró a su hermano en busca de una explicación, preguntándose qué estaba pasando.
– ¿Y eso? – preguntó Bill
– No lo sé, solo apareció allí – mintió el mayor entre risas
Ambos rieron y entraron a la habitación, caminaron hasta el balcón donde Tom, comportándose como todo un caballero, le tendió la silla al menor. Bill se sentó cómodamente, viendo que había dos charolas servidas y esperó a que su gemelo hiciera lo mismo.
– Tenía pensado una cena más romántica, pero recordé que había prometido darte la mejor hamburguesa del mundo, así que… – dijo Tom para destapar la charola de Bill dejando ver una enorme y deliciosa hamburguesa
El pelinegro abrió la boca en sorpresa, admirando semejante manjar que tenía al frente.
– Pan artesanal, torta de res, lechuga, tomate, cebolla morada, hash brown, huevo frito, tocino y queso cheddar – enlistó el mayor orgullosamente
– Santo cielo – sonrió Bill – Te amo, Tom Kaulitz
El mayor, con una sonrisa cálida en el rostro, continuó guiando a su hermano a través de esta “noche especial” que había planeado. Juntos se sumergieron en la deliciosa comida de sus hamburguesas, disfrutando cada bocado y compartiendo anécdotas como lo habían hecho tantas veces antes, recordando los días en los que vivían juntos en la casa de Tom. La charla amena fluyó naturalmente, recordándoles la fuerte conexión que compartían.
Cuando finalmente terminaron su cena, regresaron al interior. Tom guió a su hermano hacia el cuarto de baño, y Bill pudo ver que había una agradable sorpresa esperándoles. El cuarto de baño estaba decorado con esmero, con velas que emitían una luz suave y acogedora, y el aire estaba impregnado de la fragancia de esencias relajantes. En el centro, un baño de espuma caliente aguardaba pacientemente, listo para ofrecer un momento de tranquilidad y descanso.
La atmósfera era mágica y evocadora, creando un ambiente perfecto para relajarse y desconectar del mundo exterior. Era un gesto sincero de Tom, destinado a mimar y cuidar a su hermano en este momento especial. Bill no pudo evitar sentirse conmovido por la ternura y la consideración que su gemelo había puesto en esta experiencia, y se sintió agradecido por tener a alguien tan especial en su vida que se preocupara tanto por él después de todo lo que estaba pasando.
Ambos se desnudaron bajo la tenue luz y la suave música y se sumergieron en el agua caliente, relajándose y disfrutando de la compañía del otro. Las risas y los susurros llenaron el cuarto, como pequeños secretos compartidos en medio de la noche. Cada carcajada y cada palabra susurrada fortalecían su complicidad, haciéndoles sentir que eran los únicos dos habitantes del mundo en ese momento.
Sintiéndose cómodo y seguro en los brazos de Tom, apoyó su espalda contra el pecho de él y dejó caer su cabeza en su hombro. El mayor, con ternura, la rodeó con un brazo mientras que, con la otra mano, comenzó a acariciar su rostro con movimientos suaves y amorosos, seguidos de besos tiernos en su mejilla y cuello. Cada caricia y beso era un recordatorio de lo profundamente que Tom lo amaba.
– ¿Relajado? – preguntó Tom suavemente
– Lo estaría si no sintiera que me clavas por la espalda – rio el menor
– ¿Qué? Estoy tranquilo – se carcajeó el guitarrista
– Bueno, entonces sí estoy relajado – sonrió el cantante dejándose mimar
Tom siguió con los mimos por un buen rato y poco a poco sentía como el otro se iba relajando en sus brazos, el agua comenzaba a enfriarse y las velas a apagarse.
– Bill ¿te dormiste? – preguntó al escuchar un gran suspiro
– No – respondió el menor moviéndose para quedar de frente al otro – Solo disfruto del momento
Bill le miró con gran devoción y se acercó a sus labios para darle un apasionado beso al otro. Era un momento de mágico, donde el tiempo se detuvo y solo existían ellos dos, en su propio universo de amor y pasión.
– Si sigues besándome así, ya no estaré tranquilo – rio el mayor dentro del beso
– Idiota – rio Bill separándose
Finalmente, envueltos en albornoces suaves, se alistaron para volver a la habitación e intentar dormir luego de un día muy movido; pero con una noche que le había dado un cierre espectacular.
Tom se encontraba preparando la cama cuando empezó a sonar una canción con un tono lento, Curl up & Die, de esas que Bill amaba para bailar. Justo en ese momento, el menor se asomaba por la puerta.
– Escucha – dijo Tom tomándolo de la mano – Una de esas canciones que te gusta bailar
Lo atrajo a él y comenzaron a moverse al ritmo de la música, deslizándose con gracia por el suelo de la habitación. Los movimientos eran suaves y sincronizados, como si hubieran estado bailando juntos toda su vida. Sus cuerpos se movían en perfecta armonía, como dos almas que se entendían a la perfección. A medida que la canción llegaba a su final, Tom hizo girar a Bill suavemente, haciendo que él riera con alegría y el mayor lo miró con amor y admiración mientras la sostenía con firmeza.
– Eres realmente hermoso, Bill – dijo Tom con gran sinceridad – Y no tienes idea de cuánto te amo
Bill le miró fijamente, las palabras de su gemelo habían tocado un lugar profundo en su corazón. La sinceridad en las palabras de Tom lo había conmovido de una manera que nunca había experimentado antes. Su boca se abrió para responder con igual sinceridad, para expresar lo que sentía por él, pero quedó atrapado en un silencio abrumador. Los ojos del mayor lo miraban con tal intensidad que Bill se sintió atrapado en su mirada, como si estuviera desnudando su alma ante él.
Se sintió sobrecogido por eso y por la noche tan perfecta que le había regalado, maldijo nuevamente cuando sintió un nudo formarse en su garganta y sentir como sus ojos se llenaban de lágrimas nuevamente. Comenzó a llorar y escondió rápidamente su rostro contra el pecho de Tom para dejar salir su llanto, “malditas hormonas” pensó.
– ¿Bill? – le llamó Tom
– No – respondió Bill con voz entrecortada, negándose a que Tom lo viera llorando de nuevo
– ¿Cuántas veces has llorado hoy? – preguntó el mayor
– Seis – respondió sin dudar – Voy a morir de deshidratación – agregó con un toque de humor
Tom sonrió y lo abrazó con dulzura, sosteniéndolo mientras dejaba que Bill se desahogara en su hombro.
– Yo también te amo, Tom – susurró Bill – Demasiado
Continúa…
Ajá, apuesto que mal pensaron con el inicio del capítulo. Creo que me emocioné escribiendo, quedó bastante largo.
Ahora los G’s saben del bebé y a Bill se le está empezando a notar, falta poco para que explote la noticia y ya no pueda ocultarlo.
Y Tom… ¿a quién no le gustaría tener un Tom así en su vida?
No se pierdan la continuación que nos esperan más aventuras y revelaciones críticas.
Tengo miedo 😱 que la noticia del embarazo se publique, solo espero que John no sea tan perfecto y haga una gran tontería para que Bill se divorcié de él