«As the lights go down» Temporada 2
Capítulo 14
– ¿“Kardamomo”? – cuestionó Tom indignado
– 10 puntos para mí – se defendió Georg escribiendo el número en su hoja – Gané
– Es con “c”, idiota – agregó Gustav
– No es cierto – refutó el bajista
– Sí es cierto – dijo el guitarrista
– Georg, es con “c” – interfirió Bill tratando de apaciguar la situación
Los chicos se encontraban en el tour bus, Georg, Tom y Gustav jugando unas cuantas partidas de “Basta” mientras Bill los observaba desde el sofá, engullendo una gigantesca hamburguesa que Tom le había ordenado unos minutos antes en una de las paradas que hicieron.
– ¡Quítate los puntos, borra eso! – mandó Tom forcejeando con Georg para tacharle el “10” que se había asignado
– ¡Quítate! – respondió el castaño empujando al otro y borrando el mismo – Son unos incultos ignorantes – agregó limpiando con su mano los residuos de borrador
Bill rodó los ojos mientras observaba la escena con un toque de diversión y exasperación en sus ojos mientras sus amigos discutían sobre la ortografía de «Kardamomo». La atmósfera en el tour bus, con sus debates absurdos y argumentos cómicos, le recordaba a una escena típica de un episodio de la icónica serie de televisión «Los Simpson».
Después de disfrutar de su hamburguesa, el cantante se acomodó mejor en el sofá, agarrando su tablet para navegar por internet. Sin embargo, su lucha contra el sueño comenzó casi de inmediato. A pesar de sus esfuerzos por mantenerse despierto, sus párpados parecían tener un peso irresistible. Su cabeza comenzó a moverse hacia adelante y hacia atrás, mientras él luchaba por no quedarse dormido. Por supuesto perdió la batalla, la cabeza del moreno cayó hacia adelante, quedando en una posición incómoda y poco saludable para su cuello. Tom decidió intervenir, sabía que si Bill permanecía en esa posición durante mucho tiempo, podría despertar al día siguiente con una dolorosa contractura en el cuello y estaría más insoportable que los días anteriores.
Con cuidado, Tom se acercó a Bill y lo movió suavemente para despertarlo. Le instó a ir a la cama para descansar de manera adecuada, asegurándose de que su hermano pudiera dormir cómodamente y evitar cualquier problema en el cuello debido a su postura incómoda.
– ¡NO! – respondió el menor despertando sobresaltado – Estoy viendo el juego
– Bill, hace más de 10 minutos nos estamos dando un descanso – dijo Tom – Sube, tienes que descansar
El pelinegro chasqueó la lengua y aceptó de mala gana, caminó arrastrando los pies y Tom fue tras él. Una vez en las literas, Bill continuaba refunfuñando, mientras Tom se aseguraba de que estuviera cómodo y le cobijaba sin cubrirlo completamente, los pies y brazos quedaron al descubierto, ya que por el embarazo, el pelinegro estaba sufriendo terribles calores y ahora solo podía dormir si estas partes quedaban sin cubrir.
En cuestión de segundos, Bill comenzó a soltar pequeños ronquidos. Él no solía hacerlo, pero desde hace unos días había comenzado a roncar débilmente cada vez que dormía, estaba exhausto entre el tour, el bebé y todo lo demás.
Tom sonrió enternecido con la imagen y luego se dispuso a bajar de nuevo para retomar el juego con sus compañeros. Luego de varios minutos y algunas cuantas partidas más en las que finalmente y justamente Georg ganó, dieron por terminado el juego. Se quedaron charlando tranquilamente cuando de repente escucharon un estruendo y pasos acelerados en el segundo piso, pronto vieron como Bill entraba al baño a la velocidad de la luz y seguido se escuchaba como devolvía todo su estómago.
Georg hizo mueca de asco, Gustav levantó las cejas y se rascó la frente, mientras Tom resoplaba resignado. Se levantó pesadamente del sofá y tocó la puerta del baño.
– Largo – respondió el pelinegro con voz rasposa
Tom le ignoró y entró en el pequeño cubículo, Bill se encontraba lavándose la boca y luego se dejó caer hasta el piso apoyado en la pared. Tom se arrodillo a él para inspeccionar al otro, viendo sus mejillas rojas y ojos llorosos.
– ¿Estás bien? – preguntó suavemente
– Mi hamburguesa – dijo el pelinegro hipando, comenzando a llorar
Tom resopló con resignación nuevamente. Bill normalmente era sensible, pero embarazado eso se había multiplicado por mil. El mayor había tenido que desarrollar una paciencia infinita para poder lidiar con los cambios de humor tan bruscos del menor y para todos los síntomas que estaba presentando.
– Cariño – susurró el mayor muy bajito – Es solo una hamburguesa
– Sí, pero… – sollozó el cantante – Estaba deliciosa y tu fuiste el que la ordenó – lloró
Tom le abrazó y le dio palmaditas para tratar de “consolarlo” por la “terrible situación”, pero sabía que por más que dijera no habría manera hasta que simplemente olvidara el incidente.
– Mira – comenzó a decir separándolo y secándole las lágrimas – Otro día iremos al mejor restaurante de hamburguesas y te ordenaré la más deliciosa que tengan ¿Te parece bien?
El pelinegro asintió con un puchero y apoyó su cabeza en el pecho de su hermano mientras seguía sollozando débilmente, pocos segundos después los sollozos se detuvieron y a continuación lo que el mayor escuchó fueron los débiles ronquidos del otro.
– No puede ser – resopló Tom haciéndose de toda la paciencia
A veces no sabía si sería capaz de soportar todos esos cambios en Bill, pero el mismo pelinegro se encargaba de hacer que se olvidara de todo ello cuando simplemente me regalaba una sonrisa o cuando le veía hablar animadamente del bebé.
La semana pasada habían logrado escaparse un momento para poder agendar una cita de chequeo de rutina. Según el control inicial en ese día Bill entraría a la semana 8 y debían hacer el monitoreo de los dos meses. El tema de los controles de rutina era algo que tenían muy estresado al menor. Primero, por obvias razones tendría que ir con un doctor diferente en cada país que estuviera visitando en ese momento y segundo, aunque sabía que los doctores no pueden compartir información confidencial, le aterraba que alguno le reconociera y luego le dijera a alguien que “Bill de Tokio Hotel, esperaba un bebé”. Así que, según él, la mejor idea era hacer citas con doctores que fueran mayores de 55 años, era mucho menos probable que una persona de esa edad estuviera pendiente del mundo de la música. Por el momento, su plan había funcionado.
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“We are dogs unleashed, out of control
Full of dreams nobody knows
Unleashed, dying to escape…”
En un estadio repleto de fans emocionados, las luces centelleantes iluminan el escenario mientras Bill interpretaba “Dogs Unleashed”. Amaba esa canción y cada que tenía que cantarla, su energía era inigualable. La multitud era un mar de caras sonrientes y luces de teléfonos celulares, cantaban a coro cada palabra de las canciones. El cantante, con los ojos brillantes y una pasión desbordante, transmitía su emoción a través de su voz y movimientos apasionados. El público estaba en éxtasis, conectando profundamente con la música y compartiendo un momento mágico en el concierto.
Desde que Bill se enterara de su embarazo y lo aceptara, su nivel de energía y pasión en cada concierto era inexplicable. Tom había notado esa diferencia y por supuesto los otros también, pero ellos se extrañaban de cómo el cantante podía ser así en el escenario si fuera de él pasaba “enfermo”.
Tom no lo lograba entender tampoco y cuando le preguntó a su hermano cómo lo hacía, deseó no haberlo hecho. Bill le había contestado que, con su situación actual, tenía que disfrutar todos los shows que pudiera dar antes de que sus secretos salieran a la luz, nunca sabría cuando sería el último concierto que daría y por eso ofrecía lo mejor de sí en cada ocasión. A Tom se le estrujó el corazón y tuvo que admitir que su hermano tenía razón.
Cuando finalizaron ese concierto, procedieron a retirarse hacia el hotel. Bill por supuesto aprovechó para darse una siesta en el auto, mientras los chicos conversaban de todo y nada. Una vez llegaron al hotel, se dieron una ducha y luego bajaron para disfrutar una cena. Estaban muy cansados, entonces por esta ocasión, no se quedaron charlando como comúnmente lo hacían.
Por si fuera poco, David seguía agregando fechas nuevas al tour, inicialmente finalizaría en setiembre, pero ahora había fechas hasta octubre y si el mánager continuaba así, estarían cantando villancicos en sus conciertos.
Cuando se retiraron a sus habitaciones compartidas, Bill se metió cómodamente en su cama con su tablet mientras Tom afinaba detalles con su guitarra acústica tratando de darle la música a la canción que había escrito su gemelo.
– Según la información que nos dio la doctora, con 9 semanas mi bebé debe tener el tamaño de una aceituna – compartió Bill con entusiasmo – Ya tiene más forma humana, el tamaño de su cabeza es un poco desproporcionado al de su cuerpo, su corazón, cerebro y otros órganos se están desarrollando con rapidez y también puede notarse su perfil – seguía enumerando
– ¿Por qué siempre tienen la manía de comparar el tamaño de los fetos con comida? – preguntó Tom divertido
– Es efectivo – sonrió Bill – Síntomas: Mayor cansancio, mareos y náuseas, dolor de pelvis, acidez estomacal y más cambios de humor… aumento de… peso – leía con disgusto
Tom observaba con ternura como Bill leía con gran emoción la información. Siempre que tenía un poco de tiempo libre se ponía a leer y le compartía maravillado todos los detalles. No habían vuelto a mencionar el tema de la paternidad, Tom por obvias razones deseaba que fuera de él, pero también sabía que si era así, había mucho más probabilidad de que la aloinmunidad de Bill no afectara al bebé.
Relacionado a lo anterior, Tom había notado como Bill siempre se refería como “mi bebé”. El día que se negó a abortar, cuando dijo que lo único que le interesaba en ese momento era que “su bebé” estuviera bien, implícitamente dejó muy en claro que no importaba quien fuera su padre, el bebé era suyo y punto.
El guitarrista por su parte, prefería no perturbar al menor ya que en efecto, lo único que importaba en ese momento era que Bill se cuidara por el bien de ambos y lo estaba haciendo bien. La última pérdida había ocurrido a las 8 semanas y la primera a las 10, lo cual tenía a ambos con los nervios a flor de piel. Notaba a Bill realmente ilusionado y él solo podía rogar que esta vez sí lograra llegar a término, no sabría como reaccionaría su gemelo con una nueva pérdida.
– Oye – le llamó Bill sacándolo de sus pensamientos – Quiero comentarte algo
Tom dejó de tocar su guitarra y la dejó a un lado, sobre su cama. Miró con un poco de preocupación a su gemelo y se acomodó mejor para prestarle toda la atención.
– He investigado sobre el tema y… – Bill se detuvo como si estuviera escogiendo con cautela sus palabras – A partir de las semanas 9 y 10… se podría hacer la prueba
– ¿Prueba? – repitió Tom confundido – ¿Qué prueba?
Bill bufó y rodó los ojos antes de contestar – La de paternidad – respondió – Se pueden hacer pruebas no invasivas durante el embarazo, solo necesitarían mi sangre y una muestra de tu saliva – explicó por encima
Tom alzó las cejas entendiendo; sin embargo, no pudo decir nada. Sabía que era crucial saber si el bebé era suyo, pero si resultaba no serlo, todo se pondría más tenso.
– Bill… – habló con un hilo de voz – Si hacemos eso y el bebé resulta ser mío… ¿y si alguien lo dice?
– Ya pensé en eso, mira… – dijo el pelinegro tendiéndole la tablet, Tom la tomó – En unas semanas estaremos en Malasia por unos cuantos días, he encontrado unos laboratorios que hacen esas pruebas y realmente dudo que en un país tan alejado, muchas personas además de nuestros fans, nos conozcan – explicó – Además, físicamente no nos parecemos tanto y legamente yo soy Bill Taylor y tu Tom Kaulitz
– ¿Y si durante esa prueba también se obtiene tu ADN? Los tres tendríamos el mismo ADN, Bill – replicó el mayor mientras ojeaba la información
El menor se quedó en silencio por un momento, no se había percatado de eso, pero luego de pensar un rato dijo – Si eso sucede, podemos decir que por mi aloinmunidad y por el gran deseo de John y mío de ser padres, acudimos a la reproducción asistida, con tu ayuda y que solo queremos verificar que en efecto funcionó – dijo orgulloso de su solución – Ellos son una cultura diferente Tom, además somos famosos y podemos tener esos caprichos locos de gente rica, no nos juzgarán ni dirán nada
Tom le miró seriamente sorprendido por la habilidad para poder elaborar una mentira tan fácilmente. Bill era un genio o realmente estaba desesperado por saber si en efecto el bebé era de él, solo no le quedaba claro si era porque en realidad quería que fuera suyo o porque quería saber si tenía posibilidad de éxito.
Tom se pasó una mano por la cara y se quedó pensando un buen rato. Él también se moría por saber, pero hacerlo era muy riesgoso.
– Agenda la cita – dijo después de un buen rato de reflexionar
Bill sonrió de par en par y luego de darle un beso a la mejilla y decirle un “gracias” procedió a agendar la cita. Aunque intentara no darle muchas vueltas al asunto, realmente necesitaba saber de quién era el bebé, por supuesto deseaba que fuera de Tom por la razón de la compatibilidad y también porque era consciente de que su hermano necesitaba conocer la verdad, no merecía pasar por esa incertidumbre. Se sentía avergonzado de tener la duda sobre la paternidad de su bebé, pero tampoco quería engañar a Tom haciéndole creer 100% que era suyo, además, él lo había “atrapado” después de sus encuentros con John.
Solo tenía que realizarse esa prueba, para poder darle solución a unos de los tantos problemas que tenía encima, pero realmente eran lo más importantes en el momento.
Continúa…
Se nos vienen cosas muy importantes en los siguientes capítulos por eso no se pueden perder las actualizaciones.
Pobre Bill la está pasando muy mal con los síntomas y Tom que tiene que lidiar con él, solo esperemos que tanta lucha tenga su recompensa y en realidad el bebé sí sea suyo.
¿Qué opinan ustedes? Dejen sus locas teorías en los comentarios.
Es que Tom realmente se ve ilusionado 🥺 de ser padre ,Bill realmente está en un gran aprieto