«As the lights go down» Temporada 2

Capítulo 25

– Ese disfraz fue tan divertido – comentó el pelinegro con una enorme sonrisa

Bill y James se encontraban en un viaje en el auto del gemelo Bell, disfrutando de la conversación mientras el paisaje pasaba rápidamente por la ventana. Recordaban con una sonrisa el último disfraz de Halloween del pelinegro, vistiéndose como Juno. Tenía que aprovechar su estado y su enorme barriga. La fiesta de los gemelos Bell en Londres, había sido una ocasión perfecta para ponerse el disfraz y disfrutar de la noche.

– Todos en la fiesta quedaron encantados – continuó el moreno orgulloso de su creativo disfraz

James se unió a la risa de Bill, recordando la divertida noche de Halloween.

– Sí, fue genial – asintió James – La pasamos muy bien esa noche

Después de un rato de conversación, James se detuvo frente a un hotel. Bill, curioso, miró a su amigo con interés.

– ¿Por qué estamos aquí? ¿Necesitas algo en el hotel? – preguntó el cantante – ¿Vienes a verte con uno de tus amantes? – bromeó coquetamente

James sonrió, revelando un brillo travieso en sus ojos.

– Parece que olvidé decirte algo. La documentación importante que debo recoger en el hotel es… un pase especial – James hizo una pausa dramática antes de continuar – Estás invitado a un baby shower sorpresa

Bill se quedó boquiabierto, sin poder creer lo que acababa de escuchar. Sin tiempo de digerir la revelación, James lo llevó al interior del hotel, donde caminaron juntos hasta el salón decorado con globos y pancartas que decían «Baby Shower». Al pasar por las puertas del lugar, Bill pudo ver a John y a todos sus amigos, incluso Georg, Gustav, Liz y Tom, estaban allí. Tom… su Tom estaba allí, después de semanas sin verlo.

– ¡Sorpresa! – exclamaron mientras se acercaban al homenajeado

El pelinegro estaba emocionado por la sorpresa y se abrazó con sus amigos. Sin embargo, su sorpresa más grande llegó cuando vio a Tom entre los invitados. Los ojos de Bill se llenaron de emoción al ver a su hermano, quien le sonrió con cariño y afecto, conteniendo las ganas de lanzarse a sus brazos y besarlo apasionadamente.

¡Tom! – Bill exclamó, con lágrimas de alegría en los ojos – ¿Qué haces aquí? ¡Esto es increíble!

Tom se acercó y abrazó a su hermano con fuerza y ternura.

– No me perdería esto por nada del mundo, Bill – dijo Tom con una sonrisa

El baby shower comenzó con alegría y emoción. El pelinegro se encontraba en el centro de la atención, rodeado de amigos y familiares que compartían su felicidad. Había una mesa llena de deliciosos bocadillos y pasteles, y todos disfrutaban de la comida mientras charlaban y reían.

El baby shower incluyó varios juegos y actividades relacionados con los bebés. Los invitados se divirtieron participando en concursos de adivinanzas, así como en actividades de manualidades donde crearon tarjetas y regalos especiales para Bill y los bebés.

El cantante alemán estaba radiante y feliz, disfrutando de cada momento del baby shower. Conversó con amigos, compartió anécdotas sobre su embarazo y, en un momento especial, se acercó a Tom para agradecerle por su sorpresa.

– Tom, en serio no puedo creer que hayas venido. Esto significa mucho para mí – le sonrió Bill a su hermano mientras abrazaba a sus bebés en su vientre.

– Moría por verlos, si fuera por mí, habría venido el mismo día que llegaste – respondió Tom con una sonrisa – Estoy muy emocionado y ansioso – agregó acariciando dulcemente el vientre de su hermano, con completa naturalidad, riendo fuertemente cuando sintieron que los mini gemelos comenzaron a moverse ante el tacto de su verdadero padre

El gesto no pasó desapercibido por John, quien los observaba desde el otro lado del salón, viendo como el pelinegro le sonreía a más no poder a su hermano, cosa que con él no había hecho en semanas.

La fiesta continuó hasta bien entrada la noche. Los amigos de Bill le entregaron regalos adorables para los bebés, desde ropa hasta juguetes y pañales. La emoción y la camaradería llenaron el salón mientras todos celebraban el próximo capítulo en la vida de la “pareja”.

La atmósfera de celebración en el baby shower se vio ensombrecida por la tensión latente entre Bill, Tom y John. A pesar de los esfuerzos de todos por mantener un ambiente alegre, las miradas cruzadas y las palabras no dichas entre los tres dejaron en claro que aún había asuntos sin resolver.

Mientras Bill disfrutaba de la compañía de sus amigos y se sentía abrumado por el amor y el apoyo que le brindaban, no pudo evitar notar que Tom y John apenas cruzaban palabras y evitaban mirarse directamente.

Cuando llegó el momento de abrir los regalos, Bill notó que Tom y John se encontraban en lados opuestos de la habitación, como si se tratara de un enfrentamiento silencioso. Mientras abría cada regalo con emoción, su mirada alternaba entre su esposo y su hermano, sintiéndose atrapado entre dos mundos.

La tensión llegó a su punto máximo cuando Bill abrió un regalo de Tom. Era un par de lindos gimnasios para bebé con múltiples colores llamativos. Todos aplaudieron y comenzaron a bromear al “futuro tío”, John se retiró momentáneamente de la celebración con notable molestia.

Bill, sintiéndose atrapado en medio de la disputa, continuó con la apertura de regalos y cuando finalizó se acercó a Tom y trató de aliviar la tensión.

– Hey, sé que esto no es fácil para ti, ojalá pudieras estar allí, ocupando tu lugar – dijo Bill con una expresión preocupada.

Tom sonrió forzadamente, tratando de aliviar la preocupación de su hermano, pero su mirada reflejaba la lucha interna que sentía. El deseaba ser el otro “homenajeado” y no el idiota de John.

A medida que el baby shower llegaba a su fin, Bill se sintió profundamente agradecido por el apoyo y el cariño que recibió de sus amigos y familiares, especialmente con James quien fue el promotor de la actividad. La celebración fue un recordatorio de que, a pesar de los desafíos, la vida estaba llena de amor y alegría. Con una sonrisa en el rostro y un corazón lleno de esperanza, Bill se preparó para la llegada de sus bebés, sabiendo que tenía un círculo de personas que lo rodeaban y lo apoyaban en esta emocionante etapa de su vida.

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Algunos días después del baby shower, Bill se encontraba sumido en el espíritu navideño. La casa estaba decorada con luces brillantes y adornos festivos, y el cantante estaba emocionado por la idea de celebrar la Navidad con sus bebés a punto de llegar. Pasaba las tardes decorando el árbol con la ayuda de Corine, quien compartía su emoción y alegría.

La situación con John seguía siendo un desafío. Las últimas semanas habían sido especialmente complicadas debido a su comportamiento errático. Bill sabía que John estaba luchando con su sutil desprecio y también con sus demonios laborales y personales, sus enfrentamientos sobre las adicciones de John se habían vuelto más frecuentes. Había habido una pelea especialmente intensa que aún estaba fresca en la mente del moreno.

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Una noche, Bill entró al estudio de John con la intención de hablar sobre sus preocupaciones. El olor a alcohol y sustancias era evidente en el aire, y John lucía visiblemente afectado. El pelinegro decidió enfrentarlo.

– John, tenemos que hablar de esto – expresó el cantante alemán con determinación y preocupación – Estás fuera de control de nuevo. Esto es peligroso para ti y para nuestra familia

El inglés miró a su esposo, sus ojos enrojecidos y su rostro cansado.

– Por favor, escúchame. Esto no es sostenible. Estás afectando a todos a tu alrededor con tu comportamiento – le insistió el pelinegro

John resopló y tomó un sorbo de su copa de whisky. Sus ojos inyectados en sangre miraron desafiantes a Bill.

– ¿Y quién te nombró el guardián de todos? – preguntó molesto el inglés – Estoy harto de tus sermones. Me siento como si estuviera casado con un maldito controlador – espetó con amargura

La respuesta de John sacó a relucir una ira en Bill que había estado acumulando durante semanas. Se sentía herido y despreciado.

– ¿Un controlador? ¡Tú estás fuera de control! Estás destrozando tu vida, nuestra vida. Tenemos gemelos en camino, John ¿No te importa en lo más mínimo? – cuestionó Bill sintiendo que las lágrimas de frustración comenzaban a acumularse.

John se puso de pie, desafiante, y se acercó amenazante a Bill.

– ¿Yo? ¿Yo estoy arruinando nuestra vida? – preguntó el inglés con tono sarcástico, Bill retrocedió temeroso, chocando con la pared – ¡No me digas lo que debo hacer! Si no te gusta, entonces deberías largarte con tu jodido hermano – gritó John, su aliento alcohólico llenando el aire

La pelea siguió intensificándose, y las palabras hirientes llenaron la habitación. Bill intentó razonar con John, pero cada intento parecía empeorar la situación, John decidió poner final a la discusión yéndose de la habitación. El pelinegro se quedó solo en la oscuridad del estudio, llorando, sintiéndose desgarrado y desesperado. Aunque su situación con John era complicada, le dolía verle nuevamente en ese estado, después de tanto esfuerzo que el inglés había hecho por salir de ese abismo durante su noviazgo. Sabía que John no estaba pasando por un buen momento, tenía la presión de su banda encima, todos querían y exigían algo de él como si fuera un robot, y el pelinegro solo había agregado más conflictos, se sentía también culpable de la situación.

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Desde ese enfrentamiento, la relación entre Bill y John se había vuelto aún más tensa. Bill sabía que necesitaban ayuda, pero no sabía cómo abordar la situación. A pesar de todo, el pelinegro mantenía la esperanza de que, John dejaría que le ayudara nuevamente con su problema, y encontraría el camino hacia la recuperación y que podrían construir un futuro más saludable para poder convivir una vez que llegaran los bebés y así, seguir manteniendo la farsa, para que nadie se enterara de su relación con Tom, ni tratara de quitarle a sus bebés.

Sin embargo, más tarde ese día, tuvieron una cena tensa y rápida, durante la cual apenas compartieron algunas palabras sobre la cita de Bill con la doctora, donde confirmaron que los bebés estaban bien y sanos, Layla aún seguía un poquito baja de peso, pero se desarrollaba perfectamente. La tensión en el ambiente era palpable. Cada uno estaba inmerso en sus pensamientos y preocupaciones, lo que sentaron las bases para la nueva discusión que se avecinaba.

Bill se encontraba en la sala de estar, recostado en el sofá, acariciando su vientre, sintiendo los suaves movimientos de los bebés. Se preguntaba cuán complicada se había vuelto su relación con John en las últimas semanas por su culpa. A pesar de todo, Bill seguía sintiendo aprecio por su esposo y no deseaba verlo en ese estado tan deplorable, mucho menos por su culpa.

John, por otro lado, estaba en el estudio de la casa, que se había convertido en su refugio, tratando de sumergirse en su música como una vía de escape de la realidad abrumadora que estaba viviendo. Sus adicciones se habían vuelto cada vez más problemáticas, y sabía que estaba dañando su relación, más de lo que ya estaba, porque no era un secreto que desde hace meses las cosas no eran las mismas entre ellos. Bill había cambiado y temía saber el motivo… Tom. Al principio no quiso pensar mal del pelinegro, pero la actitud reciente del mismo hacía sonar todas las alarmas. John confiaba plenamente en él, pero al parecer Tom había encontrado la manera de entrometerse nuevamente en una de sus relaciones. Solo rogaba al cielo que sus sospechas, no fuera reales.

Después de un par de horas, Bill se levantó del sofá y decidió enfrentar la situación. Se dirigió al estudio donde John estaba absorto en su música, con los ojos cerrados mientras tocaba la guitarra. Bill se aclaró la garganta para atraer la atención de John.

– John ¿podemos hablar un momento? – preguntó con voz débil

John detuvo la música, miró a Bill con desdén poniendo su guitarra al lado.

– No tenemos nada de qué hablar, Bill – respondió cortante

– John, no podemos seguir ignorando los problemas que tenemos. Nuestros bebés están en camino y sé que podemos superar esto de nuevo, déjame ayudarte – insistió el pelinegro ante la negativa

– ¡Ya he tenido suficiente, Bill! – espetó el inglés levantándose furioso de donde estaba con una botella de cerveza en la mano – Ya sé que no soy quien tú quieres que sea, todo esto es una mierda ¿crees que no lo sé? Yo no quería esto para nuestra familia, pero tu… ¡Estoy harto de toda esta mierda! – continuó para luego tomar un largo trago de la botella

– ¡Esto no puede seguir así, John! Estás destrozando todo. ¿Acaso no ves lo que estás haciendo? – gritó Bill frustrado

En un momento de ira y desesperación, Bill intentó quitarle a John con rabia la botella de licor que tenía en la mano. El inglés, resistiéndose, reaccionó y le propinó una bofetada al menor, rompiéndole el labio inferior, dejando un rastro de sangre en su rostro.

Bill atónito y asustado, se llevó una mano temblorosa a la boca, sintiendo el ardor del golpe y viendo la sangre en sus dedos.

– Me golpeaste – jadeó incrédulo Bill, con los ojos llenos de lágrimas y la voz quebrada – ¡No puedo creer que me hayas golpeado, John!

– Bill… Yo – susurró John tratando de acercarse al otro, consciente de lo que había hecho

– ¿Qué carajos te pasa, John? – gritó el menor empujando a su esposo con fuerza

Las lágrimas brotaron de los ojos de Bill, no solo por el dolor físico sino también por la sorpresa y el terror que sentía en ese momento, John jamás le había levantado la mano. Sin decir una palabra, se apartó del inglés y se refugió en su habitación, cerrando la puerta detrás de él.

John, afligido y abrumado por la culpa, se quedó solo en el estudio, mirando su reflejo en un espejo y entendiendo la magnitud de su error. Sabía que había cruzado una línea imperdonable y que había herido profundamente a Bill.

Inmediatamente, John reunió el valor para tocar la puerta del cuarto de Bill. Su voz temblaba cuando habló – Bill, amor, lo siento… Me he comportado como un monstruo. No debí haber perdido el control de esa manera. Por favor, ábreme

Bill, en el interior del cuarto, estaba temblando y abrazándose a sí mismo. A pesar del miedo y el dolor, todavía apreciaba a John, pero después de esto, sabía que debía tomar una decisión drástica para protegerse y a sus bebés.

– No, John – lloró al otro lado – No eres tú en este momento

– Amor, por favor… perdóname – sollozó desesperado el inglés dejándose caer al suelo apoyado en la puerta – Por favor…

– No puedo seguir así, John – dijo el pelinegro con voz quebrada – No puedo con esto, me duele en el alma, pero ahora no puedo lidiar contigo, ya tengo bastante de que preocuparme con mis bebés. Yo… debo irme… – finalizó

– ¿Qué? – escuchó a su esposo al otro lado – No…

– Necesito alejarme de ti antes de que esto empeore – continuó mientras comenzaba a buscar una maleta – Esto ya no es seguro para nosotros ni para mis hijos

– No, Bill… ¡No! Cariño, yo no quiero perderte – dijo el inglés en desesperación – Tu eres todo para mi

– Lo siento, John… – sollozó el alemán – Yo no quería que esto pasara… Lo siento

John sollozó al escuchar las palabras de Bill, pero sabía que tenía razón. Había tocado fondo y estaba perdiendo a la persona que más amaba. Se quedó fuera de la habitación, sintiéndose completamente derrotado. El pelinegro tomó una maleta y comenzó a empacar algunas de sus cosas.

En su desesperación, el pelinegro solo pensaba en largarse de allí, sin pensar en ninguna de las consecuencias. Solo quería protegerse a él y a sus bebés y estar al lado de John, ya no era una opción segura.

La decisión estaba tomada. Bill se iría a Alemania, donde estaría a salvo y podría recibir el apoyo de sus amigos y Tom. Nunca quiso que las cosas llegaran a ese punto, nunca pensó que su matrimonio con John terminaría de esa manera, pero ahora debía enfrentar las consecuencias de haber elegido a Tom.

Continúa…

Bueno, pues ahora sí se puso tenso el asunto ¿Creen que con esto ya Bill y John se vayan a separar definitivamente? ¿Creen que John deje ir así a Bill así tan fácil?

¡No se pierdan la continuación!

por Kaulitz Angel

Escritora del fandom

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