«As the lights go down» Temporada 2
Capítulo 27
El inesperado viaje de Bill a Alemania no pasó desapercibido para los medios de comunicación. Tan pronto como el cantante alemán aterrizó en el país, los fotógrafos y paparazzi no tardaron en capturar su presencia en el aeropuerto. Las imágenes no pasaron desapercibidas, y pronto los noticieros y portales de entretenimiento comenzaron a especular sobre lo que podría estar sucediendo en su vida.
Lo que más llamó la atención de las fotografías fue el labio roto de Bill, lo que dio pie a una serie de rumores y especulaciones en los noticieros. Se hablaba de problemas en su matrimonio, y los tabloides publicaron todo tipo de teorías sobre la supuesta razón detrás de su viaje repentino.
Tanto Bill como John se sintieron abrumados por la atención mediática. Profesionalmente, ambos negaron cualquier problema en su relación y el pelinegro aseguró que su herida fue causada por un accidente, pues su embarazo lo había vuelto más torpe. Sin embargo, los rumores persistieron, y la prensa siguió indagando.
La pareja intentó mantener su privacidad, pero la mirada pública y la presión de los medios no parecían ceder. A pesar de los esfuerzos por proteger su vida personal, Bill y John se encontraban en un momento complicado y desafiante, y la atención mediática solo añadía más presión a una relación ya tensa.
A pesar de las tensiones en su vida personal, Bill y Tom habían encontrado la inspiración para la música. Pasaron horas juntos en el estudio de la casa del mayor, escribiendo letras y componiendo melodías.
Decidieron dar forma a sus composiciones involucrando a Georg y Gustav, hablando de arreglos, ritmos y estructuras de canciones. Además de su trabajo en el estudio, hablaron con David, para discutir los planes para el próximo álbum. Habían decidido que era el momento adecuado, siempre y cuando lo tomaran con calma y no estresaran más de lo necesario a Bill, para volver al estudio y comenzar a dar vida a las canciones que habían estado creando. Fue así como cada día se reunían en la discográfica para discutir las letras y melodías de las canciones del nuevo álbum.
En ese día en particular, no asistieron al estudio, pues en la noche sería el concierto de Too Late Marlene en Berlín y Bill, a pesar de no haber recibido la invitación al evento como Tom, Georg y Gustav, había decidido asistir al concierto, era obvio que no le negaría la entrada. Primeramente, le emocionaba ver a la banda en vivo su nuevo álbum, no la había visto tocando desde el Live Aid y segundo, necesitaba urgentemente intentar limar asperezas con John.
La ciudad se sumía en la oscuridad mientras la música en vivo se preparaba para iluminar el escenario. El lugar del concierto estaba lleno de fanáticos e invitados ansiosos por escuchar a Too Late Marlene. Las luces destellaban en el escenario y la multitud se agolpaba frente a él. La música que resonaba por los altavoces llenaba el ambiente de una energía contagiosa.
Bill y Tom se abrieron camino hacia el de invitados, uniéndose con Georg y Gustav. El concierto dio inicio y pronto se sumergieron en la música de la banda. Cada acorde, cada canción interpretada, le recordaba el talento de John y su amor por la música. A pesar de todo lo que había sucedido en su relación, no podía evitar sentir un atisbo de orgullo por su esposo en ese momento.
El concierto avanzaba con una mezcla de melodías melancólicas y canciones de rock llenas de energía. La audiencia estaba entregada, disfrutando de la actuación en vivo. Mientras John estaba en medio de la apasionada presentación, su mirada recorrió la multitud y se detuvo en un rostro conocido. Bill se encontraba entre la audiencia, observando el espectáculo. Desconcertado, John lo notó y sus ojos se encontraron brevemente. El pelinegro levantó la mano en un gesto de saludo, pero en lugar de una sonrisa cálida, recibió una mirada de John que dejaba en claro que su presencia no era bienvenida.
La expresión de Bill cambió de sorpresa a tristeza cuando el inglés, visiblemente molesto, frunciendo el ceño, apartó la mirada y continuó su actuación sin responder el saludo. Bill se sintió abrumado por una sensación de rechazo, y una nube de melancolía se apoderó de él.
Luego de un par de canciones y un pequeño receso, John salió al escenario solo, acompañado solo por un piano. Sin palabras de introducción, una melodía muy conocida y amada por Bill comenzó a sonar. «Sorry Seems to Be the Hardest Word» de Elton John llenó el lugar.
“What I got to do to make you love me? / ¿Qué tengo que hacer para que me ames?
What I got to do to make you care? / ¿Qué tengo que hacer para que te importe?
What do I do when lightning strikes me? / ¿Qué hago cuando un rayo me alcance?
And I wake to find that you’re not there? / Y me despierte para descubrir que no estás allí
What I got to do to make you want me? / ¿Qué tengo que hacer para que me desees?
What I got to do to be heard? / ¿Qué tengo que hacer para ser escuchado?
What do I say when it’s all over? / ¿Qué digo cuando todo termina?
Sorry seems to be the hardest word / Perdón parece ser la palabra más difícil
It’s sad, so sad / Es triste, muy triste
It’s a sad, sad situation / Es una muy triste situación
And it’s getting more and more absurd / Y se está volviendo cada vez más absurdo
It’s sad, so sad / Es triste, muy triste
Why can’t we talk it over? / ¿Por qué no podemos hablarlo?
Oh, it seems to me that sorry seems to be the hardest word / Oh, parece ser que perdón es la palabra más difícil”
La voz de John, cargada de melancolía y rabia, se elevó en la interpretación de la canción. A medida que cantaba, algunas lágrimas escaparon de sus ojos, deslizándose por su rostro en un emotivo “tributo” a la canción.
Bill captó la profunda tristeza y frustración que su esposo estaba expresando a través de la música. Cada palabra describía a la perfección como se sentía el inglés, la tensión y las dificultades que habían experimentado en su relación resonaban con cada palabra. Sin contar todas las ocasiones que John le había cantado esa canción, pues sabía que era una de sus favoritas. Las lágrimas comenzaron a llenar los ojos de Bill, y pronto se deslizaron por sus mejillas. No pudo evitar sentirse conmovido por la interpretación apasionada de John y, al mismo tiempo, invadido por la tristeza de la situación en la que se encontraban. La música parecía recordarle los momentos felices que habían compartido juntos y cómo perdieron el camino.
A medida que la canción llegaba a su conmovedor final, Bill no pudo evitar la abrumadora oleada de emociones que lo invadió. Se derrumbó en su asiento, rompiendo en sollozos amargos que sacudieron todo su ser. Sus amigos, que estaban junto a él en la multitud, se volvieron hacia él con desconcierto y preocupación, sin comprender completamente la profundidad de su angustia. Tom, por su parte, lo entendió perfectamente.
La interpretación de John era más que una simple canción; era una desgarradora despedida de su relación. Las lágrimas que corrían por sus mejillas reflejaban la sensación de pérdida y desesperación que experimentaba en ese momento.
Mientras continuaba llorando en su asiento, Bill se dio cuenta que estaba presenciando el adiós a una etapa importante de su vida. Las palabras no dichas y las tensiones sin resolver se cernían sobre ellos, y la canción solo parecía reforzar la sensación de que estaban llegando a un punto de no retorno. Todo se había acabado, su matrimonio, sus sueños, su tranquilidad y su vida. Su secreto sería revelado pronto, amenazando explotar frente a sus ojos como si se tratara de una bomba.
La audiencia estalló en una ovación ensordecedora. Los aplausos y los vítores llenaron la sala, reflejando el aprecio del público por la actuación del cantante. La canción había tocado las fibras más sensibles de todos los presentes y había transmitido una profunda emoción.
El escenario se iluminó con una luz tenue que envolvía a John mientras permanecía junto al piano, mirando al público con ojos cansados y llenos de sentimientos. A pesar de la intensidad de su interpretación, la canción también marcaba un tono melancólico, una despedida dolorosa en el aire.
Después de recibir la ovación, John agradeció al público con un gesto de agradecimiento y una sonrisa forzada. La banda se reunió en el escenario, y los miembros saludaron y se inclinaron ante la audiencia, marcando el fin del concierto.
Tras la ovación y el emocionante final del concierto, Bill decidió dirigirse al backstage con la esperanza de hablar con John. Sin embargo, cuando llegó al área detrás del escenario, fue recibido por el mánager de la banda, que le informó que John no estaba disponible en ese momento. La decepción se apoderó de él, y una sensación de tristeza lo invadió.
Fue entonces cuando se encontró con James, quien estaba en el lugar con sus hermanos, visiblemente preocupado, se acercó a Bill con una expresión de incertidumbre y reproche en el rostro.
– Bill, ¿qué está pasando entre tú y John? – preguntó James con preocupación – No entiendo qué está sucediendo
El pelinegro suspiró y se pasó una mano por sus rastas. No sabía por dónde comenzar para explicar la complejidad de su situación sin dejar en evidencia el motivo.
– James, han estado sucediendo muchas cosas complicadas entre nosotros – admitió el cantante con sinceridad – Creo que esta noche fue un obvio reflejo de eso. No hemos estado hablando, apenas compartimos un par de palabras en semanas…
– ¿Se enteró de la verdad? – preguntó yendo directamente al grano, desconcertando al otro
– Tom y yo no estamos juntos, James – se defendió el moreno con tono molesto – Solo… toda la tensión del embarazo ha sacado lo peor de los dos, supongo… tú sabes que John no quería tener hijos – continuó tratando de desviar el tema
– No sé qué esté pasando entre ustedes, pero él está mal, Bill… es como si viviera en automático, apenas habla, apenas come, pasa colocado las 24 horas… – enumeraba el guitarrista inglés – Tienes que hacer algo, sigues siendo tu esposo después de todo – finalizó el chico yéndose, visiblemente enojado con el pelinegro por el estado de su compañero
– James – le llamó Bill inútilmente
James se alejó del alemán con un gesto frustrado, sintiendo que su amigo estaba siendo injusto con John. La tensión en la conversación fue palpable, y el inglés se encontraba atrapado en medio de la lealtad y cariño que sentía hacia John, su mejor amigo y compañero y el cariño incondicional que sentía por Bill.
Tom y Bill regresaron en auto a la casa del mayor. El viaje de regreso estuvo lleno de silencio, una sensación de complicidad y compañía mutua. Tom sabía que su hermano no podía evitar repasar en su mente lo que había experimentado esa noche y no quiso abrumarlo con conversaciones sin sentido.
Tom, que conducía con concentración, posó una mano sobre una de las de Bill, que se encontraba sobre su vientre, acariciándolo suavemente. Aunque no pronunciaron palabras en ese momento, el gesto del mayor le brindó consuelo. Su presencia, su apoyo constante, eran su ancla en medio de la tormenta emocional.
&
El revuelo mediático en torno a la emotiva interpretación de John continuó creciendo, lo que solo aumentó las especulaciones sobre el estado de su matrimonio con Bill. Los medios seguían analizando cada detalle de la actuación, y la pareja estaba en el ojo público más que nunca. A pesar de la presión, el pelinegro trató de mantener su enfoque en su trabajo y en la música, ignorando los comentarios malintencionados de la gente, en especial David.
El estudio de la discográfica estaba listo para un nuevo día de grabación con Tokio Hotel. Los miembros de la banda, junto con su David, se encontraban en la sala de control, revisando las pistas y ajustando los últimos detalles de las canciones.
Bill sabía que las canciones que habían estado componiendo tenían un potencial increíble y estaba ansioso por verlas cobrar vida en el estudio. Sin embargo, cuando revisó su equipo, se dio cuenta de que había olvidado su laptop, donde tenía las letras y algunas notas importantes.
En un momento de pánico inicial, el cantante se sintió frustrado consigo mismo. Pero luego recordó que tenía una copia de seguridad de los archivos en su teléfono. Con un suspiro de alivio, tomó su dispositivo y compartió los archivos con la impresora de la oficina de David.
– Las he enviado a tu impresora, ve y tráelas – le mandó el moreno con mal modo, como de costumbre
– Claro, su majestad – dijo David sarcásticamente, antes de encaminarse hacia la puerta, mostrándole su dedo medio, Bill devolvió el gesto con una molestia visible en su rostro.
Una vez en su oficina, David notó cómo las hojas comenzaban a aparecer en la bandeja de la impresora. Tomó la pila de papeles y revisó rápidamente que todas estuvieran en orden. Sin embargo, mientras lo hacía, una hoja en particular llamó su atención. La sorpresa y el asombro se reflejaron en su rostro de mientras sostenía la hoja en sus manos.
– No puede ser… – susurró con disgusto – Malditos enfermos hijos de puta…
Continúa…
Un capítulo bastante emotivo, el principio del fin…
John ya no quiere ni ver a Bill y ahora David ¿saben qué fue lo que encontró?
¡No se pierdan el próximo capítulo porque arderá Troya!