«As the lights go down» Temporada 2
Capítulo 7
Han transcurrido dos interminables días desde aquella noche, y el pelinegro se encontraba sumido en un trance, su mente atormentada tratando de asimilar toda la información que había recibido. Deseaba con todo su ser que fuera mentira, sus emociones eran una mezcla entre traición con incomodidad al saber que su esposo estaba al tanto de su secreto. ¿Cómo pudo John ocultarle eso? ¿Realmente le pidió a Tom que le dejara? ¿Y Tom? ¿Por qué tampoco le dijo nada? Definitivamente se sentía traicionado por ambos.
Durante esos días había estado insoportable, y por supuesto los demás han notado el cambio y concluyeron que problemas conyugales flotaban en el aire, pero nadie se atrevía a preguntar temerosos de que la ira del pelinegro sea capaz de arrancar cabezas con solo mirar. Los conciertos recientes han sido sombras de lo que solían ser, el cantante normalmente enérgico y vital, ahora parecía una sombra. La distracción dominaba sus ojos y la desgana impregnada en cada nota. No quería defraudar a sus fieles admiradores, pero su deseo más profundo en ese momento era, escapar de todo, regresar a su hogar, aunque ahora tampoco lo consideraba su lugar seguro.
En ese momento iban de camino en el tour bus, hacia el hotel en el que se quedarían esa noche, Bill iba apartado de los demás, quienes estaban en el improvisado comedor jugando “UNO” y haciendo comentarios del cantante.
– ¡Estoy aquí y escucho todo lo que dicen, idiotas! – gritó el pelinegro desde la otra salita
– Cielos, no sé como han estado casados tres años – murmuró Tom en voz baja
De pronto escucharon unos fuertes pasos y Bill se dejo ver por el marco muy furioso, de inmediato, Tom supo que metió la pata hasta el fondo.
– Eres un grandísimo hijo de puta – le insultó el cantante
Por un milagro del cielo, el autobús finalmente se detuvo, rescatando a Tom de la inminente ejecución a manos de su gemelo. Los jóvenes se apresuraron a recoger sus pertenencias, ansiosos por liberarse de dormir en las literas por dos noches. Una vez en el imponente vestíbulo, el tiempo pareció estirarse en una espera interminable. El gemelo mayor podía sentir el peso de la mirada asesina que el menor le clavaba en la espalda, como si cada pestañeo fuera un puñal.
Sintiendo la tensión acumulándose, el gemelo mayor decidió ofrecerle a su hermano que pasara primero con un tono que escondía su miedo. El pelinegro tomó la sugerencia de mala y después de completar el proceso, giró hacia su hermano.
Con un tono que cortaba como un cuchillo, Bill dijo – Tú y yo necesitamos hablar… ¡AHORA! – Su voz se elevó con una intensidad que dejaba en claro que no había lugar para evasivas
Tom se sintió encogido, como si las palabras de Bill lo hubieran reducido a un simple insecto. La broma que había dicho en el autobús parecía tan insignificante, pero ahora remordimiento y arrepentimiento se hicieron presentes.
– ¡Oh Dios mío! ¿Qué he hecho? – suspiró el guitarrista viendo como su hermano se retiraba a su habitación
– Hermano, que la fuerza te acompañe – dijo Georg dándole una palmadita en el hombro
Tom se registró y una vez listo se dirigió hacia el elevador, deseando que el camino se hiciera eterno o alguien entrara y lo matara en ese momento. Subió al elevador y esperó mientras veía las lucecitas del número de cada piso encenderse, caminó rápidamente por el pasillo para no encontrarse con su hermano y cuando entró en la habitación sintiendo que se había salvado, sintió como empujaban la puerta detrás de él… sí, era Bill.
El pelinegro le empujó y le hizo terminar de entrar en la habitación, Tom dejó sus pertenencias en el suelo y veía como Bill caminaba de un lado a otro intentando encontrar las palabras adecuadas.
– Tu… – comenzó a decir caminando como león enjaulado – Dime que no es cierto
– ¿Qué? – preguntó Tom confundido – ¿De qué hablas?
– Los escuché la otra noche, Tom – gritó Bill – A ti y a John – agregó, su voz comenzaba a quebrarse
Tom quedó completamente atónito, su mente intentaba asimilar las palabras que Bill había pronunciado, pues lo tomó por sorpresa. Estaba paralizado por un momento, la idea de que su gemelo realmente hubiera escuchado lo que él pensaba que era un “secreto bien guardado” le irreal. Un gélido escalofrío se apoderó de su cuerpo, notó que su alrededor parecía moverse en cámara lenta, como si el tiempo mismo se hubiera ralentizado. Su mirada se encontró con la de su hermano, cuyos ojos ahora estaban fijos en él con una mezcla de esperanza y tristeza. Las lágrimas comenzaron a emerger en los ojos de Bill al ver que su gemelo no reaccionaba.
En ese instante, Tom se sintió expuesto y descubierto, como si todas las mentiras que había construido a lo largo del tiempo se hubieran derrumbado en un abrir y cerrar de ojos. Se encontró en una encrucijada, enfrentando una conversación que nunca había pensado que llegarían a tener. Las palabras se agolpaban en su mente, pero el terror le dificultaba expresarse con claridad.
– Di algo, no te hagas el estúpido – le pidió Bill con desesperación
– ¿Qué… qué escuchaste? – preguntó el mayor con un hilo de voz
– ¡TODO! – gritó el pelinegro entre lágrimas, su hermano agachó la mirada
– Bill – susurró el guitarrista
– Dime que es mentira, Tom… Dime que John no tuvo nada que ver entre lo nuestro… Dime que no he estado viviendo una mentira por más de 5 años… Dime que no me casé con la persona que provocó que me dejaras
Tom escuchaba cada súplica de Bill, que era como si con cada frase una parte de su alma le dejara.
– Bill, lo siento – fue lo único que pudo decir el mayor
El cantante se echó a llorar y se sentó en la cama de su hermano mientras se tapaba la cara con las manos. A Tom le partía el corazón verlo así de nuevo, igual que cuando terminó con él, así que reaccionó y se dispuso a contarle todo.
– Jamás pensé que esto pasaría, pero necesito que me escuches – dijo el mayor arrodillándose frente a su hermano
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Tom se encontraba en la habitación que ocuparía esa noche, luego de una exitosa gala de premiación, se disponía a darse una ducha cuando escuchó que tocaban a su puerta. Pensó que era Bill, pero cuando abrió se llevó una no muy grata sorpresa, John.
– ¿Qué quieres? – preguntó confundido
– Quiero hablar – dijo John secamente
Tom frunció el ceño y vacilante, lo dejó pasar, John entró y luego de dar una vuelta desinteresada por la habitación habló.
– Debo admitir que me has sorprendido, Thomas – comenzó a decir el inglés tomando una vela que encontró en una mesa, inspeccionándola como si fuera lo más interesante del mundo – Jamás imaginé que fueras capaz de declarártele a tu hermano y mucho menos que él aceptara, realmente están enfermos – Tom se quedó perplejo tratando de asimilar lo que el chico le decía, al ver esto y sabiendo muy bien qué pasaba por su mente, John agregó – Los he visto, ahora en el pasillo
Tom no dijo nada, solo se quedó quieto mirándolo en silencio, realmente no tenía nada que decir, habían sido descubiertos por la persona que menos tenía que saber.
– Tranquilo, no diré nada – dijo John con seriedad – Esta vez vengo a hablarte como el amigo que una vez fui y porque realmente aprecio a Bill ¿Has pensado en el daño que se están haciendo? ¿Qué les espera en la vida, Tom? ¿Vivir una mentira y escondidos para siempre? Hoy fui yo, mañana puede ser otra persona la que se entere ¿y sabes que hará? Venderá la noticia al mejor postor y toda su vida se irá al carajo, esto es realmente grave, Thomas
Tom lo sabía, no era necesario que se lo dijera otra persona, pero ¿qué quería que hiciera? Amaba a su hermano sobre todas las cosas.
– Tu mejor que nadie sabes que esto pesará tarde o temprano, no podrán soportar tantos engaños… Por ahora pueden ser felices, pero vendrán los problemas cuando sean más viejos y la gente les cuestione por sus parejas ¿qué dirán? Lo sabes, Tom y Bill no lo merece
La sorpresa invadió a Tom al ver a John, su antiguo amigo y compañero de tantos años, estaba frente a él, hablando con la misma sinceridad que habían compartido antes como si los malentendidos y el rencor acumulado se desvanecieran en ese momento. Sus ojos comenzaron a llorar, pues él sabía que cada palabra era cierta y por primera vez, podía “desahogarse” de todos esos sentimientos que le acechaban casi todas las noches, cuando los pensamientos de “¿qué les esperaba en el futuro?” atacaban su mente.
– Sé que lo amas, pero no puedes dejar que eso te ciegue… amigo – dijo John pasando de lado de Tom, dispuesto a marcharse
– Él va a odiarme – susurró Tom haciendo que el otro se detuviera antes de abrir la puerta
– No lo hará, él no es así – contestó el inglés
– ¿Cuidarías de él? – preguntó el guitarrista mirando por encima de su hombro
John le imitó y asintió para luego irse de la habitación.
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– Él no me pidió que te dejara, solo me hizo ver la realidad… la cruda realidad que yo estaba intentando ignorar, pero muy en el fondo, me torturaba – decía Tom – No quería hacerte daño, Bill por eso preferí dejarte antes de que todo esto se saliera de control
– ¡Debiste decírmelo! – gritó Bill llorando – No tenías derecho a tomar esa decisión solo, se trataba de mi vida también
– Fue lo mejor, Bill… para todos, para ti… podrían destruirte, arrebatarte todo por lo que has luchado, hice lo que creí que era lo mejor ¡déjame en paz! – gritó Tom frustrado poniéndose de pie
– ¡Éramos una pareja, Tom! – gritó el menor de vuelta – ¿Te das cuenta de lo que me hiciste… de lo que sufrí al pensar que había hecho algo mal para que me dejaras? ¡Me rompiste el corazón!
– ¿Y tú crees que yo no sufrí? ¿No sufrí al ver cómo estabas por mi culpa? ¿No sufrí cuando te veía con John, dándote todo lo que yo nunca podría? – cuestionaba el mayor con profundo dolor y frustración – ¿Recuerdas lo triste que te ponías cuando veías a otras parejas y como anhelabas ser igual a ellos? Lo hice por ti… Bill
Bill se quedó perplejo ante los gritos de Tom, hacía mucho que el mayor no le hablaba en ese tono y podía sentir el dolor con cada palabra, pues tenía razón, el pelinegro estaba pensando solo en sí mismo y no en lo mal que lo debió pasar su gemelo al ver como el rehacía su vida con “su peor enemigo” y como presumía de la vida perfecta que tenían, mientras él sufría en silencio.
– Tom… – susurró Bill – Lo siento…
– Solo… por favor, olvida que esto pasó – dijo Tom calmándose un poco – Lamento que te hayas enterado de esta manera y espero que finalmente puedas dejar de odiarme y perdonarme
– ¿Odiarte? – preguntó el menor – Nunca pude odiarte, Tom por más que lo intenté – dijo con suavidad
– Como sea… ya no hay nada que hacer, Bill – dijo el guitarrista – Ahora tienes una increíble vida hecha, con alguien que te hace feliz, que vive por ti… no lo arruines por una tontería que pasó hace mucho tiempo, es normal que John se ponga a la defensiva, eres su esposo y por supuesto no estará dispuesto a perderte
– ¿Por qué lo defiendes? – preguntó Bill sin entender
– Porque sé que es la única persona que te puede amar y cuidar como yo – soltó Tom sin pensarlo
– ¿Aun me amas? – preguntó el pelinegro
Tom resopló al ver que había hablado más de la cuenta – No puedo dejar de amarte, lo he hecho toda mi vida – respondió seriamente
– Tom… – susurró el cantante
– Ni se te ocurra, Bill – sentenció Tom – No dejaré que arruines tu vida
Continúa…
Bueno, ahora sabemos la verdad, debo admitir que tanto Tom como John tienen razón sobre la relación de los gemelos, el único que parece ignorarlo es Bill, pero ¿ustedes qué opinan? ¿Serían ustedes felices en una relación secreta?
¡Nos leemos en el próximo capítulo!
Nop, nadie es feliz en una relación secreta. Al menos no alguien que tiene auto-estima, porque nadie merece ser considerado un secreto, como algo de qué avergonzarse.
En el caso de los gemelos, bueno… hay otro tema de por medio, un mucho más grande, el incesto. Por eso es tan interesante ver cómo se resuelven estas situaciones en los fics, dónde todas las teorías son posibles.
Gracias por seguir publicando KaulitzAngel. Love you!