«As the lights go down» Temporada 2
Capítulo 8
Allí estaban de nuevo, tal como al inicio del año, cada uno por su lado.
Desde aquella noche de revelaciones, los gemelos se habían vuelto a distanciar tal como habían estado durante los últimos años y no era para menos, pues fue el mismo Tom el que le pidió a Bill que, por el bien de los dos, lo mejor era volver a mantener la distancia. Eso había afectado en sobremanera al menor, pues ya se había acostumbrado a mantener una relación cercana con su hermano.
Durante esas semanas, Tom había estado evitando encontrarse con Bill en situaciones fuera del ámbito laboral, no le hablaba, ni le miraba, lo evitaba como si de una enfermedad terminal se tratara, pero ahora todo tenía sentido, pues el mayor seguía enamorado del otro y tenerlo cerca, debía ser asfixiante. Ahora que la verdad había “salido a la luz”, Tom había dado por finalizada su relación con “Betsy” pues ya no tenía sentido que siguiera mintiéndole a ella ni a él mismo, para suerte del guitarrista, ella lo tomó de una manera madura ya que era consciente que eso pasaría tarde o temprano, pues sabía que el chico no estaba realmente comprometido con la relación.
Por otro lado, la relación de Bill con John seguía normal o al menos eso intentaba porque el alemán deseaba encarar a su esposo. Tenía sentimiento encontrados hacia él. Por un lado, estaba molesto y quería encararlo y reclamarle por haber conversado con Tom, pero no tenía cara, ¿cómo hacerlo? ¿cómo reclamarle que lo haya separado de su hermano? Su relación se consideraba enfermiza y al fin de cuentas fue su gemelo quien tomó la decisión final. También, que John estuviera al tanto de todo, le hacía sentir bastante incómodo y aunque no quisiera admitirlo, el inglés tenía razón. Su relación con su hermano no estaba bien, jamás lo estaría.
Sin embargo, esto no implicaba que Bill fuera a odiar a John. Sería realmente ingrato por parte de Bill sentir odio, pues John había hecho esfuerzos incansables para brindarle una vida y un amor perfectos. A lo largo de sus cinco años juntos, el chico se había esforzado más allá de lo imaginable y la verdad era que Bill amaba profundamente a John. La relación había sido sólida y cariñosa, una en la que ambos habían invertido tiempo y sentimientos. Pero por otra parte estaba su hermano, había estado sufriendo en silencio, una situación que el menor no podía ignorar. Tom seguía sintiendo un amor intenso por él y no podía simplemente hacer caso omiso de los sentimientos de su gemelo. Había un conflicto emocional que debía resolver en medio de esta compleja situación.
Bill estaba en un dilema y no sabía cómo abordar la situación delicada que enfrentaba y Tom parecía ser el que pensaba con más claridad en esa situación, por eso le pidió que dejara las cosas tal como estaban y que no hiciera nada que pudiera poner en riesgo todo. John había sido claro y esta vez no perdonaría a Tom si se atrevía a quitarle a Bill.
Con ese martirio mental, había estado Bill por varias semanas, en las cuales cada vez su ánimo se apagaba más y más, empezando a preocupar a sus compañeros y a Liz. Su desempeño había disminuido significativamente, no hablaba con nadie y se la pasaba metido en su litera o en la habitación del hotel. Su aspecto también había estado desmejorado, todas las mañanas amanecía con los ojos hinchados, evidenciando que había llorado la noche anterior, pero cuando le preguntaban qué le pasaba, él solo negaba con la cabeza.
Un día, todo explotó. Se encontraban en un ensayo para el concierto de esa noche y un desganado pelinegro se equivocaba frecuentemente, por supuesto David le regañó por su falta de concentración y Bill desquitó su frustración contra él, siendo “mandarlo a la mierda” lo más amable que le dijo. El cantante pidió que lo llevaran de vuelta al hotel y una vez allí se encerró.
Liz, quien era la que más paciencia le tenía, llegó al hotel para hablar con él y por primera vez, el menor aceptó y se desahogó con ella sin contarle toda la verdad.
“Estoy cansado de todo esto, me siento muy solo” le dijo a Liz entre lágrimas. Ella pudo ver la desesperación y el cansancio en el cantante y de igual manera sabía que esa no era toda la verdad. Bill estaba pasando por un colapso emocional. Preocupada llamó a los demás, para anunciarles que lo más probable era que tuvieran que cancelar los dos shows que quedaban antes de las vacaciones de los chicos. Por supuesto, esta decisión puso peor al pelinegro.
En horas de la noche, los demás volvieron al hotel para encontrarse con Liz, quien había dejado a un desconsolado moreno en la habitación. Se reunieron en una salita para indicarle a la mujer que ya habían hecho una conferencia para dar el triste aviso, lo cual levantó un montón de especulaciones contra el cantante alemán.
Cuando se iban a retirar cada uno a su habitación, Liz detuvo a Tom para pedirle que hablara con su hermano para descubrir que pasaba. Por supuesto que el guitarrista no quería hacerlo, pues sabía bien que pasaba, pero debía admitir que tampoco esperaba que el pelinegro fuera a ponerse tan mal por aquella situación. Después de las incesantes súplicas de la mujer, el chico le prometió que conversaría con él más tarde.
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Tom caminaba por el pasillo dirigiéndose a la habitación de su gemelo. Una vez allí, tocó la puerta y al no recibir respuesta, agarró la tarjeta que le había dado Liz y abrió, encontrándose a un maltrecho Bill acurrucado en su cama, abrazado fuertemente a una almohada, ignorando por completo que alguien entró.
El mayor de los Kaulitz entró y se sentó en la cama, al lado del otro, este simplemente le miró con ojos llorosos y cansados. A Tom se le partió el alma y le acarició la cabeza.
– Lo siento – susurró
Ante esas palabras el menor de los gemelos rompió a llorar, haciendo que a Tom se le estrujara aun más el corazón, el mayor lo atrajo hacia él, envolviéndolo en un fuerte y cálido abrazo, Bill simplemente se dejó.
– Estoy tan cansado, Tom – lloraba Bill desconsolado en sus brazos – No quiero esto… me siento tan solo…
– No estás solo, me tienes a mí, tienes a John, a James, a Georg y todos los otros babosos – dijo Tom tratando de aligerar la situación
– No puedo confiar en nadie, ni en ti… ni en John – lloró el menor con un poco de rencor en su voz
– Tienes que entender, pequeño – susurró el guitarrista – Sé que es difícil, pero tenemos que afrontarlo
Bill inhaló profundamente mientras sentía ahogarse con el nudo en su garganta. Apretó el abrazo como si tratara de fundir sus sentimientos con los del otro. En su interior, sabía que estaba tratando a Tom de manera injusta, sabía que su hermano también estaba sufriendo, pero a pesar de sus propios tormentos, el mayor se había mantenido firme y fuerte ante el mundo exterior. Él era experto creando corazas para proteger a los demás de sus propias emociones.
La contradicción entre el amor por John y el dolor y culpa por su hermano era una constante batalla en el corazón del cantante. Quería encontrar una solución que no causara más daño del necesario.
– Lo siento mucho, Tom – comenzó a decir – Debí saber que… debí saber que no serías capaz de hacerme daño… debí saber que algo estaba pasando – finalizó llorando amargamente
– Bill – susurró el castaño abrazándolo más fuerte – Tu no…
– Todos estos años has estado sufriendo en silencio… pensando que yo… Lo siento, Tomi, lo siento – continuó
“Tomi” hace cuanto tiempo que el pelinegro no le llamaba así.
– Puedo solucionarlo… tengo que arreglar esto – dijo el menor limpiándose las lágrimas
– No – respondió Tom tomándole la cara entre sus manos – Tu no tienes que hacer nada, Bill… no puedes
– No puedo dejar que esto continúe, el remordimiento es insoportable… Tom, puedo arreglarlo, no sé cómo… pero puedo hacerlo, confía en mí – suplicó el menor ante la atenta y preocupada mirada de su hermano
– No hagas esto más difícil, Bill… si John se entera que sabes todo, no sé qué pueda pasar – le suplicó el otro de vuelta – No lo hagas, no arruines tu vida, tenemos que seguir viviendo como hasta ahora, por favor entiéndelo
– Pero tu… –
– Lo sé y créeme que haría lo que fuera por ti pero esto no, Bill… no arruinaré tu vida de nuevo – finalizó el mayor, aun sosteniendo el rostro del menor entre sus manos
Bill inhalo profundamente enfocando su atención en la preocupada y desesperada mirada de su hermano, viendo como una tímida lágrima quería asomarse por sus castaños ojos, aun en ese momento, Tom solo se preocupaba por él, estaba dispuesto a vivir su vida sin su amor, mientras el otro siguiera siendo feliz. ¿Por qué Tom hacía eso? Bill acercó una de sus delicadas manos al rostro de Tom para secar esa lagrimilla traviesa, al sentir ese cálido tacto, Tom cerró los ojos y apoyo su mejilla en la mano que le acunaba, cómo había extrañado eso.
En un instante que parecía detener el tiempo, Tom percibió cómo esa mano que tanto conocía descendía con delicadeza por su nuca. Un estremecimiento recorrió su espalda y sin previo aviso, la mano tiró con dulzura de él, acercándolo de forma irresistible.
Entonces, sus labios se encontraron en un abrazo íntimo y tranquilo. Fue como si todo el universo se redujera a ese momento, donde solo existían sus labios entrelazados en un baile evocando recuerdos que jamás podrían desvanecerse de su mente.
Era un beso de Bill, uno que conocía con la familiaridad de una canción que se repite en su mente una y otra vez. La ternura de ese contacto, la conexión palpable entre sus almas, dejaron una impresión indeleble en su corazón.
Sabía que estaba mal, que todo se iría al carajo, pero… era Bill… su Bill.
Continúa…
Capítulo cortito pero sustancioso.
Creo que era obvio que sabiendo la verdad, tarde o temprano Bill sucumbiría al amor de Tom ¿no? Pero también ama a John ¿Qué creen que pase a partir de ahora? ¿Qué hará Bill?