«As the lights go down» Temporada 2

Capítulo 9

– ¿¡Qué carajos, Georg!? Ahora parezco Gasparín, idiota – se quejaba Bill al ver como su amigo le había aplicado el bloqueador solar

– Tu dijiste que debíamos cuidar tu piel de porcelana – decía Georg mientras le tallaba la espalda con celeridad

– Sí, pero no así – lloriqueó el moreno mientras se sacudía por los movimientos bruscos del bajista

El ansiado período de vacaciones finalmente había hecho su aparición, y en esta ocasión, Liz había tomado la decisión de sumergir a los chicos en los deslumbrantes paisajes de Portugal, ofreciendo a los jóvenes una oportunidad de disfrutar de unas semanas de absoluta tranquilidad y asombro.

Los chicos, llenos de emoción y anticipación, se encontraban inmersos en el lujoso entorno del Epic Sana Algarve. Un oasis de elegancia y comodidad que se alzaba como un refugio perfecto para el descanso y la desconexión, desde el momento en que pusieron un pie en el hotel, quedó claro que esta escapada sería inolvidable en todos los sentidos.

Con una playa privada a su disposición, los chicos podían deleitarse con la suave caricia de las olas, la arena dorada se extendía como un lienzo infinito, invitándolos a relajarse bajo el cálido sol o a participar en juegos playeros llenos de risas y camaradería. El sonido del mar se fusionaba con el canto de las aves exóticas que revoloteaban en los cielos, creando una sinfonía natural que acompañaba cada momento de su estancia.

– Oye, lo vas a romper – dijo Tom deteniendo a castaño pelilargo – Déjame, yo lo hago

– Ay, qué delicado – bufó Georg

Tom comenzó a aplicar la loción con delicadeza mientras Georg molestaba a Bill con la típica mueca infantil de “llorón”, el cantante solo procedió a sacar el dedo del medio y gesticular un “púdrete”. Gustav por su parte, se deleitaba con la vista mientras bebía cócteles y comía sus refrigerios.

– Listo – dijo Tom entregándole el bote de bloqueador a su hermano

– Gracias – respondió Bill – ¿Ves, tarado? – agregó mirando a Georg

– Ya, déjame en paz – dijo el bajista acostándose en una tumbona y tapando su cara con una gorra

– Debo admitir que Liz esta vez se lució, este lugar es increíble – dijo Tom haciendo lo mismo que su amigo

– ¿Qué hacen? – preguntó el pelinegro indignado – No se duerman, no me dejen solo – mandó tirándoles cosas que tenía a mano

– Buenas noches – dijo Gustav poniéndose sus gafas de sol

– Ush, son unos abuelos – refunfuñó el pelinegro atando su cabello en un moño alto – Idiotas

Avanzó con paso ligero por la suave arena de la playa, sintiendo la cálida caricia del sol en su piel. Cada paso dejaba una huella temporal en la superficie, al llegar al borde del majestuoso océano, sus ojos se encontraron con el horizonte infinito, donde el cielo y el mar se fundían entre ellos.

Con una sonrisa juguetona en los labios, se plantó justo en el punto donde las olas tenían la fuerza suficiente para llegar a sus pies, rio ante las cosquillas que estas provocaban en sus tobillos e incapaz de resistir la atracción magnética del mar, se aventuró con valentía más allá. Las olas crecían en altura a medida que avanzaba, acariciando primero su torso y luego ascendiendo hasta tocar sus hombros, se dejó llevar. Se sumergió en las aguas que se balanceaban con una cadencia hipnótica. El sol acariciaba su piel como una caricia gentil, mientras él se deslizaba en el ritmo del océano.

Si alguien lo observara desde la distancia, podría parecer que estaba flotando muerto, pues su estado de quietud desafiaba la realidad misma. Pero en su interior, el joven pelinegro experimentaba una sensación de conexión con la naturaleza. Las preocupaciones y los pensamientos cotidianos parecían desvanecerse ante la grandeza del mar, y por un momento, el tiempo parecía detenerse, como si el mundo entero estuviera en pausa para apreciar la serenidad de ese instante.

Finalmente, con un suspiro de gratitud y satisfacción, al ver que sus compañeros se despertaban, regresó a la orilla. El agua brillaba en su piel como diamantes líquidos, se acercó a sus amigos con pasos ligeros y decididos y podía ver como las cejas de Tom se arqueaban deleitado por la imagen.

– Mi sirenita preciosa – elogió Georg sarcásticamente

– ¡Dios santo, Georg! ¿Hoy desayunaste comedia o qué? – preguntó el pelinegro molesto – No sé como Jaslene aceptó comprometerse contigo

– Lo mismo digo de John – respondió el bajista

Bill rodó los ojos y prefirió no decir nada, dejó escapar un leve suspiro teñido de diversión mientras se sentaba al lado del bajista, quien estaba inmerso en su característica alegría que despertaba en los períodos de vacaciones y transformaba los momentos en pequeños episodios cómicos. A pesar de su “resistencia” inicial, Bill sabía que no había escapatoria, Georg lograba arrancarle sonrisas en momentos inesperados, debía admitir que le causaba gracia, pero jamás lo admitiría frente al otro.

El día avanzó entre risas, bebidas refrescantes y una brisa salada que jugueteaba con sus cabellos. Se sumergieron en una sesión de juegos playeros que llevó su camaradería a niveles aún más profundos, compartiendo bromas que solo ellos entendían y evocando momentos pasados que añadían un toque de nostalgia a su reunión. Entre risas contagiosas, se brindaron con bebidas y descansaron en momentos de tranquilidad que revitalizaron sus energías agotadas.

Finalmente, el sol comenzó su descenso y decidieron retirarse para prepararse para la siguiente fase de su día. Una cena al aire libre, bañada por la luz suave de la luna y el resplandor de las velas, les esperaba a orillas de la piscina principal, extendiendo una invitación a disfrutar de la serenidad y la buena compañía.

En sus respectivas habitaciones con vista al mar, se comenzaron a preparar. Bill soltó una pequeña risa mientras elegía su atuendo, reconociendo en su interior lo agradecido que estaba por tener a sus compañeros en su vida, capaz de convertir incluso los momentos más triviales en experiencias memorables. Era un escape de todos los pensamientos y sentimientos que le calaban desde la semana anterior.

Volver a pensar en ello hizo que perdiera la sonrisa que tenía dibujada en su rostro, cosa que Tom, con quien compartía secretamente su habitación, notó de inmediato.

– Estaba pensando que tal vez… podría saltarme la cena – dijo el guitarrista con tono insinuante abrazándolo por la espalda

– Ni lo pienses – rio el menor volteando para quedar frente de su hermano

– De postre ¿quizás? – preguntó el otro arqueando una ceja, no se daría por vencido

– ¿Después de lo de anoche? No creo – rio Bill soltándose del agarre – He tenido que fingir que no me duele caminar ni sentarme por tu culpa, idiota – agregó poniéndose la camiseta que tenía en sus manos

Se supone que habían prometido no tener ningún tipo de contacto íntimo, o más específicamente sexual hasta que arreglaran la situación con John, pues Bill no quería ser infiel, pero… todo se fue a la borda en tres días. La intención fue buena, pero la tensión sexual que había entre ambos era insoportable y la primera noche que llegaron a Portugal, dieron rienda suelta a la pasión, luego la siguiente y la siguiente.

Bill tuvo que consolar a Tom luego de reírse en su cara cuando le confesó que no había podido tener relaciones desde que terminaron. Una vez lo intentó con Betsy y le dio un gatillazo porque solo pensaba en él. Algo que parecía increíble de su hermano, pero por la seriedad con la que lo contó, tenía que creerle.

– Mañana… tal vez – dijo el pelinegro dando un beso en la mejilla de su hermano, comenzando a caminar sensualmente hacia la puerta de la habitación

&

Santo Dios – se escuchaba

Era aproximadamente la sexta vez que se escuchaba la frase, junto con otros sonidos de madera chocando con una pared y no era para menos, pues Tom tenía a Bill apoyado en una mesa mientras daba las últimas embestidas, sintiendo como su alma y cordura abandonaban su cuerpo. Luego de un rato tratando de normalizar su respiración, ambos se dejaron caer en la cama de la habitación.

– Eso fue… – suspiró Tom – Ya sabes

– Sí… – jadeó Bill con dificultad – Esta vez sí será la última

Tom rio, pues anteriormente ya el pelinegro lo había dicho y esta vez fue el mismo el que lo provocó a tener ese encuentro. Pero lo más probable es que sí fuera el último de sus vacaciones, pues el día siguiente ya regresarían a sus labores, pues en dos días sería el tan esperado Live Aid y debían volver a Londres para estar listos.

Una vez recuperado, Tom se fue al baño para darse una rápida ducha, Bill por su parte encendió la TV y luego se puso a ver su celular. Por supuesto que en las noticias solo se hablaba del mega evento y de los artistas que estarían en él. Después de un rato, la voz de la presentadora hizo que pusiera atención en la nota, pues escuchó el nombre de Too Late Marlene, lo que provocó un vacío en su estómago.

Pudo ver en las imágenes a su esposo conversando animadamente con un entrevistador que le preguntaba sobre sus expectativas del evento, también le consultó sobre los últimos conciertos de la banda, que habían tenido unos cuantos problemas por parte del líder, a lo que este contestó que ya estaban trabajando en ello, que el peso de tour ya estaba pasando factura.

Bill no pudo evitar sentirse bastante mal, durante esa semana de vacaciones se había prometido no pensar en nada más que el presente, pero debía volver a la realidad y pensar en cómo abordaría el tema de Tom con John, todo eso estaba realmente jodido, pero no había manera de evadirlo y por supuesto, estaba el tema de que estaba siéndole infiel a su esposo, lo cual le hacía sentirse un poco asqueado con el mismo y por supuesto culpable. No sabría como reaccionaría cuando tuviera a John de frente y eso sería en dos días y por si no fuera suficiente, John había tenido la estupenda idea, de que los miembros de las dos bandas se quedaran en su casa el día antes y después del concierto, pues estaban a unos 40 minutos de distancia.

Los dos estarían en un mismo lugar y Bill no estaba seguro si podría mantener su compostura y fingir que nada pasaba.

– Estoy jodido… – murmuró tapándose las manos con las dos manos – Muy jodido

Continúa… 

Bueno, debo admitir que estoy odiando un poquito a Bill en esta historia jajaja, prácticamente está jugando con los sentimientos de los dos, pero no se pierdan los próximos capítulos para saber como se soluciona este complicado asunto.

Déjenme saber si son #TeamTom, #TeamJohn o #TeamBill

(que se quede con ambos) XD

por Kaulitz Angel

Escritora del fandom

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