Atrevete a Besarme 2

«Atrévete a besarme» Fic de lyra

Capítulo 2. El juego

La casa estaba solo a dos manzanas de la suya, así que caminaron sin prisas, en silencio, cada uno perdido en sus pensamientos.

Llegaron en 20 minutos y nada más entrar en la casa sus caminos se separaron. Tom se dirigió a la mesa que hacía de improvisada barra y enseguida se hizo con una cerveza, mientras que Bill le miraba con cara de reproche.

Decidió ignorarle, divertirse a su sosa manera como su hermano la había calificado y buscó a su amigo con la mirada, encontrándoselo en un rincón hablando con un par de chicas.

Esbozó una sonrisa y fue hacia él, chocándose por el camino con la mitad de la gente allí reunida.

¡Andreas!—saludó muy contento.

Ya habéis llegado—dijo Andreas sonriendo— ¿Y Tom?

En la barra, bebiendo sin parar—exageró Bill resoplando.

Vamos a buscarle—dijo Andreas a las chicas—Te veo luego.

Bill se quedó mirando como su amigo pasaba a su lado llevando a las chicas cogidas de la mano. Ni se había molestado en presentárselas, aunque a él eso le había dado igual. Solo le había ignorado, de la misma manera que Tom.

¡Bill!—le llamó una voz conocida.

Tragándose las lágrimas, se volvió a ver quién le llamaba y no pudo evitar sonreír al ver a sus compañeros de grupo caminando hacia él con una sonrisa en los labios.

También nos han invitado—explicó Georg ofreciéndole una cerveza.

No me gusta—negó Bill con una mano.

Mejor, dos para mí—rio su amigo.

Se quedaron en silencio sin saber que decir, hasta que Georg localizó la mesa de los aperitivos y se fue hacia ella tras disculparse.

¿No te diviertes?—preguntó Gustav una vez a solas.

Acabo de llegar, espera que me entone—dijo Bill forzando una sonrisa.

Sí, claro—murmuró Gustav no muy convencido.

Le había visto llegar, como Tom le había abandonado nada más cruzar la puerta y su amigo había pasado de él hacía escasos segundos.

Sintiéndose molesto porque su compañero le estuviera mirando, Bill paseó la mirada por la fiesta, tratando de localizar al capullo de Tom y a hacer lo que le había prometido a su madre, vigilar y procurar que no se pasase con la bebida.

Enseguida le vio, en un rincón con Andreas y esas dos chicas. Arrugó la frente al ver como se terminaba una cerveza y cogió otra de la mesa.

Ahora vengo—le dijo a Gustav.

Echó a andar y llegó hasta donde estaba su hermano. Le tocó en el brazo al ver que no se había dado cuenta de su presencia y esperó a que apartase la mirada de la chica que reía a su lado.

¡Bill!—gruñó Tom molesto.

Tengo que hablar contigo un momento—murmuró Bill tirando de él.

Le llevó hasta un apartado rincón y sin soltarle se enfrentó a su enfado.

Prometiste no dar el coñazo—recordó Tom enojado.

Y tú no pasarte con la bebida—respondió Bill dolido por sus palabras.

¿Hay algún problema?—intervino Andreas.

Viendo la manera en la que Bill se llevaba a Tom y temiéndose que hubiera alguna pelea, decidió seguirles y tratar de poner paz entre los dos hermanos.

Es Bill, que no se sabe divertir solito—dijo Tom soltándose con brusquedad.

Eso se arregla ahora mismo. Toma—le ofreció Andreas su bebida.

No le gusta beber, dale agua mejor—rio Tom cogiendo él el vaso.

Qué sabrás tú de lo que me gusta o no—contestó Bill quitándole el vaso de las manos.

Cogió aire y se lo bebió de un trago, comenzando a toser cuando sintió que la garganta le comenzaba a arder, sintiéndose avergonzado la oír reír a Tom y a su amigo.

Te lo dije, era mejor haberle dado agua—rio Tom dándole palmadas en la espalda.

No me toques—logró decir Bill entre toses.

Secándose las lágrimas que el licor le había provocado, se fue a la cocina y abriendo el grifo cogió agua con las manos y la bebió despacio.

No le hagas caso a Tom —dijo Andreas ofreciéndole un paño para que se secara.

Y tú no me hagas favores—contestó Bill enfadado.

Siento haberme reído de ti—se disculpó Andreas—Debí advertirte de que no era una cerveza.

¿Por qué? ¿Es que acaso no puedo beber sin vuestro permiso?—gritó Bill dándole la espalda.

Salió de la cocina y pasando por la mesa de las bebidas cogió una cerveza y comenzó a beberla con cuidado, volviendo al sitio en donde había dejado a Gustav.

Bill…

Calla tú también—le cortó sin mirarle.

Continuó bebiendo haciendo caso omiso de las risas que le llegaban del rincón en el que estaba Tom divirtiéndose con las chicas. Pero por mucho que se esforzaba en concentrarse en la gente que le rodeaba, no pudo impedir desviar la mirada de vez en cuando, poniéndose tenso cuando en una de las veces vio como le señalaban con el dedo asintiendo con la cabeza al mismo tiempo.

Con la bebida a medio camino de sus labios, vio cómo se acercaba Tom seguido por las chicas y Andreas.

¿Qué pasa?—no pudo evitar preguntar nervioso.

Las chicas quieren jugar, y hemos pensado que cuanta más gente mejor—explicó Tom con una sonrisa.

¿Me puedo apuntar?—preguntó Gustav con curiosidad.

Claro que sí, estaremos en el dormitorio del primer piso, ve a buscar a Georg y allí nos vemos—dijo Tom cogiendo a Bill del brazo.

Se dejó llevar escaleras arriba dejando sobre una mesa el vaso vacío y maldiciendo por no poder coger otra cerveza. Entró en el dormitorio del que le habló Tom y se sentó en la cama cuando notó que la cabeza se le iba un poco. Decidió tumbarse mientras esperaba a los otros y cerró los ojos con cansancio.

Mientras descansaba, Tom y Andreas lo iban preparando todo bajo la mirada de las alegres chicas.

¿Y solo estaréis vosotras? Puedo bajar y conseguir alguna chica más—se ofreció Andreas.

No, con dos chicas es más divertido—aseguró la morena.

La puerta se abrió y Gustav apareció seguido de Georg, que con un canapé de la mano y otro en la boca sonreía muy satisfecho.

Con que vamos a jugar, ¿eh?—preguntó guiñando un ojo a sus amigos.

Para eso necesitamos una botella—explicó la morena señalando la que tenía Andreas en las manos.

¿Una botella?—repitió Bill desde la cama sin abrir los ojos.

Creo que no es buena idea, ha estado bebiendo y él nunca ha jugado—se preocupó Gustav al verle en ese estado.

Pero el cantante lo oyó y se levantó de inmediato, caminando por la habitación dando tumbos y quitándole la botella a su amigo de las manos.

Vamos a jugar—dijo muy decidido.

Las chicas rieron al escucharle y se sentaron en el suelo, haciéndole señas a Bill para que lo hiciera a su lado.

¿A dónde vas?—preguntó Tom cuando pasó por su lado.

A jugar—repitió Bill con una tonta risa.

¿Está bebido?—preguntó a Gustav al ver que el hermano le ignoraba.

Solo ha sido una cerveza, pero se le ha subido muy deprisa a la cabeza—explicó Bill en voz baja.

Esto va a ser muy divertido—rio Georg sentándose en el suelo.

Todos le imitaron y se sentaron en círculo, mirando a las chicas y esperando a que diera comienzo el juego.

Bueno, todos ya sabéis como se juega, pero esta noche cambiaremos algunas reglas. Se gira la botella y al que le toque tiene que elegir entre verdad o atrevimiento.

Eso ya lo sabemos—dijo Andreas impaciente.

Bueno, nosotras seremos quien hagamos las preguntas y si no las contestáis o hacéis la “prueba” que os mandemos, tendréis que pagar.

Todos asintieron conformes a las nuevas reglas. La chica morena puso la botella en el suelo y señaló a Georg con un dedo.

Georg asintió entendiendo que él iba primero, se inclinó y tomando la botella por el cuello la hizo girar con suavidad, viendo como terminaba apuntando a un sorprendido Gustav.

No me tendrá que besar—dijo Gustav asustado.

Ya veremos—habló por primera vez la chica rubia.

Elijo verdad—dijo Georg todo excitado.

Las dos chicas se miraron y juntaron las cabezas para cuchichear entre ellas. La morena soltó una carcajada y asintió.

¿A qué edad perdiste la virginidad?—preguntó con rapidez antes de arrepentirse.

A los 14—contestó Gustav de la misma manera.

Unas risas recorrieron el corrillo y la morena señaló a Tom para que fuera el siguiente en jugar, quien cogió la botella con la mano y la hizo girar.

Atrevimiento—dijo Tom cuando la botella señaló a la morena.

Con una carcajada, la chica asintió satisfecha por la elección, mientras que Andreas dio un codazo a su amigo deseando estar en su piel en esos momentos.

Tienes que quitarle el sujetador con una mano….en menos de un minuto—ordenó la rubia sonriendo a su amiga.

Tom se frotó las manos y se levantó. Se arrodilló al lado de la morena y puso una mano en la espalda, recibiendo la señal de empezar y metiendo la mano libre por debajo de la camiseta de la chica.

Con dos rápidos movimientos lo consiguió desabrochar y en menos de 15 segundos ya lo tenía en sus manos.

Y todavía me ha sobrado tiempo—rio muy satisfecho.

Volvió a ocupar su lugar con la prenda ganada a su lado. La morena le sonrió y sin mirar levantó una mano y señaló al otro hermano.

Bill suspiró e hizo girar la botella sin muchas ganas. El juego no estaba saliendo como él esperaba, a pesar de haberse hecho el valiente delante de sus amigos.

Ahogó un gemido cuando la botella señaló a Tom. Se mordió los labios antes de decir cuál era su elección. Si decía verdad, tendría que contestar alguna pregunta incómoda, como la que le hicieron a Gustav. Decidió elegir atrevimiento, pensando que al ser Tom la cosa no sería muy grave.

Atrevimiento—dijo en un susurro.

Las chicas se miraron y arrugaron la frente, pensando en la siguiente “prueba”.

Esto lo tenemos que pensar detenidamente—dijo la morena.

¿Os podemos ayudar?—se ofreció Georg sonriendo.

Negaron con la cabeza y se separaron un poco del grupo para deliberar. Tras un minuto, se giraron y le dirigieron al cantante una sonrisa muy sospechosa.

¿Qué?—preguntó Bill con miedo.

Díselo tú—rio la rubia sin poderse contener.

Le tienes que besar—soltó la morena antes de romper a reír.

¿A Tom?—preguntó Bill sin creérselo.

Y en los labios—continuó la morena con la explicación.

Durante un minuto…—aclaró la rubia.

Y medio—terminó la frase Georg riendo.

Todos los demás rompieron a reír ante la ocurrencia de las chicas. Todos…menos Bill, que miraba como Tom asentía y se levantaba dispuesto a recibir un beso suyo en los labios.

Pero…es mi hermano—insistió Bill en voz baja.

Solo es un juego, no te vas a morir por eso—dijo Tom riendo.

Si no lo haces, tienes que pagar una prenda—recordó la morena.

Pensando que eso de “pagar una prenda” sonaba peor, resopló y se levantó decidido a hacer algo que nunca se había atrevido, y que por culpa de un estúpido juego iba a tener que hacer.

El dormitorio se quedó en silencio, todas las miradas se dirigieron a la mitad del círculo en la que dos hermanos estaban a punto de besarse en los labios.

Tom esperó a que Bill se levantase despacio y se situara a su lado. Se quedaron mirando y cuando la morena dio la señal…..nada sucedió.

Tom vio cómo se le quedaba mirando sin moverse, como negaba con la cabeza…y decidió dar el primer paso. Extendió los brazos y le sujetó por los hombros, atrayéndole hacia él y apoderándose de sus labios que, a pesar de su negación, se separaron con rapidez dispuestos a recibir ese beso soñado…

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

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