Atrevete a Besarme 3

«Atrévete a besarme» Fic de lyra

Capítulo 3. Las consecuencias

Bill vio como la chica morena daba la señal, pero sus pies no se movieron, solo se limitó a mirar a Tom a los ojos y negar con la cabeza.

¿Cómo se iban a besar en los labios? ¿Cómo iban a hacerlo delante de sus amigos?

¿Cómo conseguir al fin algo con lo que llevaba toda la vida soñando?

Se quedó quieto, viendo como Tom chasqueaba la lengua y se le acercaba muy despacio, como le cogía por los hombros y antes de que se diera cuenta sus labios se separaron para recibirle.

Cerró los ojos al sentir como le acariciaban le labio inferior con la lengua, no pudiendo reprimirlo y dejando escapar un gemido.

Es tu oportunidad, aprovéchala”—le gritó una voz en su cabeza.

Abrió los ojos de golpe, levantó las manos que estaban quietas a ambos lados de su cuerpo y aferró con fuerza la cintura de Tom. Le atrajo más a su cuerpo y poco a poco su lengua fue avanzando hasta frotarse con la ajena y entrar en una boca con la que tantas y tantas noches soñaba.

Tom ahogó una protesta al sentir como la lengua de Bill entraba en su boca. Se suponía que eso no iba a suceder…o que sería al revés. Nunca pensó que fuera tan lanzado…ni que besara tan bien.

Le sintió llenarle por completo, explorar cada rincón de su boca… sintió como le clavaba los dedos en la cintura y le acariciaba a través de la tela.

Y no solo eso, sintió como movía su cadera contra la suya, como sus sexos se rozaban por encima de la tela haciendo que ambos soltaran un profundo jadeo.

Soltó sus hombros, puso las manos en su pecho. Quería que se detuviera, quería que dejase de hacer lo que estaba haciendo…sentía que llevaba toda la vida deseando que llegara ese momento, de dar un beso a los labios de su propio hermano.

— ¡Tiempo!—gritó la morena riendo.

Los demás la imitaron, incluso llegaron a aplaudir y silbar. Pero los hermanos no se separaban, o al menos uno de ellos no quería.

Por más que intentaba expulsar de su boca la lengua de Bill, este no hacía ni caso. Es más, se apoderó con firmeza de sus labios mientras gemía contra ellos con los ojos cerrados.

—Parece que o no nos oyen o les ha gustado demasiado—rio Georg.

Esas palabras calaron en el cerebro de Tom. ¿Gustarle que le estuviera besando su propio hermano?

Empujó con más fuerza su pecho, peleó contra su lengua hasta que la expulsó de su boca. Bajó las manos y soltó las que aferraban su cintura sin dejar de mirarle a los ojos y jadear con los labios separados.

Se quedaron mirando en silencio, solo se oía como recuperaban el aliento. No sabían que decir o hacer a continuación, solo ver como su igual tenía las mejillas sonrosadas y los ojos entre cerrados.

—El siguiente—dijo la rubia sin hacerles caso.

Señaló a Gustav, pero antes de que cogiera la botella, ocurrió una situación muy extraña. Sin mediar palabra, el guitarrista abofeteó a su hermano.

Dio media vuelta y antes de que nadie le detuviera salió por la puerta del dormitorio y ni se molestó en cerrarla. Echó a correr escaleras abajo y salió de la casa a tomar un poco de aire antes de que se fuera a desmayar por lo que acababa de ocurrir.

&

— ¿Bill? ¿Estás bien?—preguntó Andreas levantándose con rapidez.

No lo sabía. Solo sentía un gran dolor, pero no por la bofetada. Se llevó una mano a la mejilla, sintiendo en ella un calor que le bajaba por el cuerpo. Sintió como el corazón se le partía en dos…sentía como las lágrimas le bajaban por las mejillas…sintió una arcada que le hizo ir en busca de un baño con urgencia…

— ¡Joder!—exclamó Andreas antes de salir corriendo tras él.

Le vio entrar en uno de los baños y sin cerrar la puerta le escuchó vaciar su revuelto estómago. Esperó unos minutos fuera hasta que las arcadas remitieron y escuchó el sonido de la cisterna.

Cogió aire y entró a ver si su amigo se encontraba bien, viéndole inclinado en el lavabo en donde cogía agua con las manos y se lavaba la cara despacio. Le tendió una toalla y esperó a que le mirase a la cara.

—Parece que Tom se asustó—comentó Andreas en voz baja.

Pero eso solo consiguió que su amigo rompiera a llorar delante de él, que entrando del todo en el baño, cerró la puerta y le abrazó para tratar de consolarle.

—Vamos, solo es un juego—le consoló con torpeza.

—Es más serio que eso—sollozó Bill contra su pecho.

—Todos sabemos que no iba en serio, solo era una estúpida broma de las chicas—dijo con firmeza Andreas.

— ¿Broma? Pues a mí no me ha hecho ninguna gracia…no se juegan con los sentimientos….las chicas son muy crueles…—susurró Bill entre sollozos.

—Solo algunas, ya verás….

— ¡No!—gritó Bill soltándose de su abrazo—No quiero verlo…

Salió del baño corriendo, bajó las escaleras mientras que por el camino se iba limpiando las mejillas de lágrimas, sin darse cuenta de la gente que le miraba extrañado, sin oír como sus amigos le llamaban para que volviera a su lado.

No podía hacerlo. Había sido humillado. Mostró en público sus sentimientos prohibidos y por ello fue duramente castigado.

Tom se enteró, y con todo su corazón le abofeteó. No sabía cómo le iba volver a mirar a la cara, como arrancar de sus labios una sonrisa que no fuera tan amarga como sus lágrimas.

Salió de la casa y se chocó con una persona que no había visto en su huida, tropezando y cayendo al suelo, en donde se quedó sentado.

Tom vio a Bill en el suelo, su primer impulso fue extender una mano y ayudarle a levantarse, pero tras lo ocurrido tocarle era lo último que se le pasaba por la cabeza.

Dio media vuelta y entró de nuevo en la casa. Necesitaba hacer una cosa con urgencia, y cogiendo por la cintura a la primera chica que vio se apoderó de sus labios y comenzó a besarla en profundidad, sin importarle que Bill le estuviera mirando desde el mismo sitio en el que cayera, sin fuerzas para levantarse, sin fuerzas para romper a llorar de nuevo.

Tras ver esa escena que tanto dolor le provocaba, Bill se levantó del suelo a duras penas y echó a correr a casa, sollozando por el camino sin poder remediarlo.

&

— ¿Bill?—llamó Simone cuando entró en la casa como una exhalación.

Haciendo caso omiso a su llamada, trató de subir a su habitación, pero una mano le detuvo y le hizo girarse.

— ¿Por qué corres?… ¡Tu cara!—exclamó Simone horrorizada.

Cogió a su hijo pequeño por un brazo y le llevó al baño del piso inferior, dejándole sentado en el inodoro mientras abría el armario que usaban de botiquín. Cogió una gasa limpia y tras empaparla en alcohol la puso sobre el moratón que advirtió que le iba a salir en esa rojez que le recorría la mejilla derecha.

— ¿Quién te ha pegado?—preguntó mordiéndose los labios al ver su gesto de dolor.

—Nadie—contestó Bill casi sin voz.

— ¿Nadie? Me lo puedes decir…soy tu madre—dijo Simone suavemente.

Por eso mismo me callo”—pensó Bill con dolor.

—Fue…me lo merecía—habló al fin.

— ¿Por qué….?—preguntó Simone sin entender

—Por besar a la persona equivocada…y ella no quería—contestó Bill con la verdad.

—Bill, eso está mal, no debes forzar a las personas a hacer lo que no quieren—riñó Simone.

—Lo sé…—susurró Bill.

Giró la cara y se la cubrió con las manos, rompiendo a llorar de nuevo, pensando que nunca hallaría consuelo.

Tras tratar de reconfortar sin mucho éxito a su hijo, Simone terminó de curarle y tras hacerle prometer que nunca más lo iba a hacer, le dejó subir a su habitación.

—Bill…—llamó de nuevo.

Se detuvo y sin mirarla esperó a que le hiciera la siguiente pregunta.

— ¿Has bebido?—preguntó Simone conteniendo la respiración.

—No lo suficiente—contestó Bill casi sin voz.

Subió despacio las escaleras y entró en su habitación cerrando la puerta. Suspiró y se desnudó dejando la ropa tirada por el camino. Se quedó en boxers y se dirigió a la ventana, abriéndola de par en par y cerrando los ojos mientras inspiraba profundamente el aire frío de la noche.

¿Qué demonios has hecho?”—se riñó a sí mismo—Podías haberte negado, pasar del maldito juego, dejar a un lado tus sentimientos….es tu hermano, es lo más sagrado…y los has profanado….”

—Lo siento—susurró entre lágrimas.

Se alejó de la ventana caminando hacia atrás, sus piernas chocaron contra la cama y en ella se dejó caer, encogiéndose lo más que pudo, tratando de desaparecer de la vista de todo aquel a que tanto daño ha hecho….

Y todo por un juego… ¡por un simple beso!

&

— ¡Que haces!—exclamó la chica cuando le soltó.

—Perdona—murmuró Tom girándose.

— ¡Tom! ¿Has visto a Bill?—preguntó Andreas preocupado.

—Se cayó—le explicó señalándole la puerta de la casa.

Vio cómo su amigo corría hacia la calle y le siguió a paso lento, comprobando con sus propios ojos que Bill ya no estaba tirado en el suelo.

—Se habrá ido solo a casa…y en su estado…. —comentó Andreas comenzando a andar.

—Yo me encargo de él, es mi hermano—dijo Tom cogiéndole del brazo.

—No le hagas más daño—pidió Andreas seriamente.

Tom asintió y le soltó, echando a correr hacia casa. Necesitaba llegar cuanto antes, darle una explicación que él mismo necesitaba.

Dejó de correr cuando sintió que los pulmones le ardían. Se paró en seco y se inclinó apoyando las manos en sus rodillas, jadeando mientras se secaba las lágrimas con una mano….

¿Por qué le había pegado? Solo siguió las reglas del juego, aceptó su “prueba” a pesar del miedo que sentía…y él le abofeteó sin piedad…

Pero fue por la reacción del momento. Solo se iban a besar, y pensando en lo soso que era Bill nunca llegó a imaginar que le metería la lengua hasta la campanilla…y menos aún que se iba a frotar contra él gimiendo de placer…

¡Placer! Ese beso le había dejado más confundido de lo que pensaba…. ¿o podía qué no? ¿Y si sentía algo por Bill? ¿Y si su beso había despertado unos sentimiento que él hizo dormir por miedo?

Todas las veces que se metía con él por no querer salir con una chica, llegando incluso a pensar que era gay…cuando no lo era, simplemente se había enamorado de él….

¡Y él había descubierto que sus sentimientos eran correspondidos! Tras besar a la primera chica que se encontró, tras comparar ese beso con el anterior… ¡Bill salía ganando!

Lanzando un grito en mitad de la fría y solitaria noche, echó a correr de nuevo en dirección a su casa, sabiendo que estaba en ella, esperándole…llorando…

Podía sentirlo, podía llevarse una mano al corazón y notarlo encogido de dolor…

Espérame, por favor…..”—suplicó con fuerza.

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!