Best Friend 3

«Best Friend» Fic de Katnistz

Capítulo 3

Mi corazón se encogía simplemente al recordar aquellos momentos compartidos a su lado. Su alegría por vivir la vida me animaba a ser parte de su locura. Las salidas, las sonrisas y risas , en verdad todo se esfumaría en un abrir y cerrar de ojos.

Me sentía totalmente en solitario, no tenía a nadie más simplemente para confiar o salir a dar una vuelta quizás a las afueras de la ciudad para disfrutar de una buena vista del panorama. Selena amaba los atardeceres, tanto como yo, coincidíamos en algunos aspectos de la vida, aunque seamos tan dispares con las ideas y cómo veíamos el mundo cada uno. Todavía recuerdo cuando me costaba sonreír y sacarme una sonrisa, aunque de hecho ella lo hacía con el menor esfuerzo. Desde ése momento que la vida me parecía interesante, desde ese momento había entendido que las personas tenían una atracción, estar junto a Selena me colmaba de emociones o quizás estaba totalmente equivocado y resultaba terminar siendo un total y profundo cariño. Realmente era muy apegado a ella y sentía un aprecio increíble, inclusive haría cualquier cosa por Selena.

La vida de Selena se había vuelto un verdadero infierno desde que murió su madre cuando era pequeña.

Aún recuerdo ese primer momento en que la conocí, como si hubiese sido ayer.

Hace tiempo, cuando conocí una niña pequeña de once años de edad, que lloraba en una hamaca, a solas, donde yo circulaba por la zona totalmente aburrido, me causaba intriga y solamente la miraba sin quererla interrumpir. El episodio volvía a ocurrir algunas veces pero las últimas veces que la había visto, la niña tenia flores en su manos, mientras las lagrimas caían por sus mejillas, ella lloraba sin consuelo.

Ésa imagen me conmovió tristemente, pero para ese entonces yo era un extraño en su vida. Aquella niña estaba inmersa en melancolía, desanimada.

Desde ésa ultima vez que la ví, al otro día de volver a verla me sentía la peor de las basuras, por no tratar de ayudar, simplemente darle una mano. Ella iba siempre cuando no había nadie, tenia un vestido blanco con bordados color negro, ella se aferraba llorando.

Me partia en dos, no podía quedarme ahí sin hacer nada, simplemente decidí desde ese entonces ir hacia ella para ver que pasaba. Mis pasos eran lentos, no quería asustarla, de hecho así parecía.

«H-hola..»

De mis labios salieron pocas palabras, no quería molestarla ni mucho menos asustarla asimismo guarde cierta distancia.

Ella se limpió las lágrimas y ahí fué donde volteó hacia atrás donde estaba yo, para simplemente mirar de quien se trataba.

Esa niña me parecía muy hermosa. Su cabello lacio estaba suelto, tenia un flequillo que le redondeaba su rostro pálido y perfecto, tenia esos ojos color marrones que inspiraban calma. De hecho, a través de su mirada podía transmitir todo tipo de sensaciones, quería y deseaba poder apoyarla, ser generoso y amable, sin necesitar palabras de por medio.

Iba más allá de sus expresiones, más allá de ello, ya que a través de sus pupilas podía diferenciar realmente si estaba algo mal, además de la personalidad que adoptaba frente a mí a simple vista.

Me inspiraba ayudarle de alguna u otra forma, ella expresaba con la mirada muchas cosas, de hecho hasta noté el miedo que se apoderaba de su ser al mirarle supuse que se sentía asustadiza.

Yo también me sentiría así si un extraño de similar edad me hablara de cierta forma.

Pero sus ojos parecían hinchados y aun se notaban aguados por lo que notaba. Quizás me miraba como un extraño ser, de hecho nunca me interesó nadie en la vida.

-¿Estas..bien?-

Le pregunté temeroso de que dijera algo al respecto. Ella simplemente me miró mientras sus lagrimas caían por sus mejillas.

Volteo, otra vez para agachar la mirada y llorar moviendo la hamaca para columpiarse.

Parecía que todo estaba bien, en cambio decidí quedarme a poca distancia, sentado de espaldas hacia ella.

Cuando comenzó a llorar nuevamente me acerqué un poco más que anteriormente.

-Hola.. ¿Estas bien?-

Le pregunté pero ella negó con la cabeza al voltear la mirada hacia mí, repitiendo la acción, limpiándose las lagrimas así mirarme.

Algo me interesó en esa niña, quería y sentía ganas de ayudarla, algo me impulsó a hacerlo, sin nada a cambio, de hecho.

No quería apartarme de ella hasta que por fin habló.

-Me llamo… S-Selena.

Dijo desde lejos.

-Me llamo Gustav-

Dije acercándome hacia ella. Ella comenzó a llorar de un momento a otro cuando tomó asiento en unas de las bancas del parque, y abrazó sus piernas con fuerza al mismo tiempo que escondía su rostro.

-¿Que pasó? N-no..no llores.-

– Ex-extraño a mi mamá-

Dijo con tristeza y con su voz entrecortada.

Normalmente cuando perdemos a alguien que nos era importante, las lejanías, las cercanías que duelen, las frustraciones, las pequeñas victorias y las grandes derrotas. Tenia el pensamiento presente de que las lágrimas eran una debilidad.

Muchas veces sucede que cuando queremos llorar porque nos sentimos derrotados, esas lágrimas nos liberan del sentimiento, unas lágrimas que siempre emanan fácilmente por diversas clases de emociones, luego parecen extinguirse sin más. Dicen que después de la tormenta viene la calma, llorar es saludable por cuanto nos libera de la frustración y el estrés, y después de llorar seguro nos sentiremos mejor. Aunque las cosas no cambien por una lágrima, siempre podemos y en eso estarán de acuerdo conmigo, retomar con más calma, el empeño de la vida. Llora que es sano, y llora porque eso alivia el alma.

-No llores.-

Le pedí luego de un momento donde parecía eterno.

-Ocurrió algo muy triste-

Dijo con su voz débil y temblorosa, ésta vez estaba mirándome fijamente.

Continúa…

por Katnistz

Escritora del Fandom

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