Blame it Tom Kaulitz

Importante: Los protagonistas de esta historia son dos Personajes Originales. Valentino Trümper (hermano mayor de Bill) y Nick Kaulitz (hermano mayor de Tom). Si, los que aparecen en el banner. No pude agregarlos como pareja principal, porque no está la opción.

Advertencia: Este fic contiene violencia física y verbal, comentarios homofóbicos y misóginos. No soy partidaria de la violencia, lo mío es el fluff. Sin embargo, no se puede abordar una historia sobre bullying sin mostrarlo. 

«Blame it Tom Kaulitz» Fic de Haruxita

Introducción

Era la enésima vez ese semestre que se repetía la misma escena. Los actores secundarios solían variar —aunque en algunas ocasiones uno que otro desafortunado se repetía el plato—, pero la estrella siempre era la misma. Tom Kaulitz: dieciséis años, cuerpo esmirriado, largo cabello rubio peinado en rastas y una hermosa cara de niña.

El motivo también era el mismo: bullying.

Esta vez un feo corte cruzaba su labio inferior, a juego con el moretón en su mejilla y un ojo en tinta.

—Puedo reubicarte la nariz también, si gustas.

Tom lo muró con furia, agarrándose la entrepierna para dar más énfasis a sus palabras.

—¿Por qué no reubicas mi…?

—¡Tom!

—¡Él empezó! ¡Tú lo viste, me amenazó!

Nick Kaulitz, veterinario, en la medianía de sus veintes. Soltero, sin hijos ni deseo alguno de tenerlos (no fuera que la genética le jugara una mala pasada y le resultaran como su hermano menor… o peor aún, con eso de que los defectos se potencian en cada generación).

Tenía suerte de ser uno de los tres socios de la pequeña clínica en que trabajaba. Un trabajador dependiente no se podría permitir el lujo de faltar una mañana completa a la semana, para presentarse en la oficina del director Müller a responder por cada nueva trastada del problemático adolescente.

Nick todavía no conseguía comprender qué había sucedido en algún momento del año anterior, para que el dulce chico que solía ser su hermano se transformara en un buscapleitos.

Y Tom los hallaba, vaya que sí.

Pero esta vez parecía haberse encontrado con la horma de su zapato, su «victima» más reciente no sólo no se dejó intimidar sino que le regresó el golpe. Y eso parecía haberlo enfurecido aún más.

—Jodido marica bocón.

—La palabra es GAY, “Bob Marley”. Te lo puedo escribir en la frente, digo, en caso de que no sepas deletrearlo.

—¡¿No sabes la diferencia entre un Rastafari y un Hiphoppero. Puto muerde almohadas?!

—¡Vuelve a llamarme así y necesitarán fórceps para sacar mi sneacker de tu culo!

Nick –en cuclillas en el piso, a un par de metros de ellos-, observaba divertido la interacción de los dos adolescentes, listo para separarlos de ser necesario. De seguir tardando Müller, eso sería sólo cosa de un par de minutos.

No comprendía con que objeto los citaban a primera hora si luego los tendrían un buen rato esperando. Como si no tuviera cosas más importantes que hacer que aguantar las peleas de dos críos. Había pospuesto una cirugía esa mañana para estar presente.

—¡Por fin te encuentro! Este lugar es un laberinto.

Un par de botas altas —de considerable tacón— entraron en el rango visual del mayor de los Kaulitz. Pertenecían a la tutora del otro chico, supuso. Presunción que fue confirmada en breve.

—¡Val! ¿Dónde carajos te habías metido? ¡La citación era a las ocho!

—Lamento el retraso, Bibi. Aun traigo el horario japonés.

—Pero si te desperté antes de…

—¿Bibi? ¿Qué clase de apodo marica es ese?

—¡El que te tatuaré en el culo si no te callas!

Esta vez la pelea iba en serio, el veterinario se puso de pie para intervenir, pero se quedó sin aire en los pulmones. La recién llegada era extremadamente sexy.

La verdad, no veía muchas mujeres en su trabajo, y desde lo de Isobel su vida nocturna se había reducido a cero, pero eso no le quitaba mérito. Quizá estaba un poco-demasiado delgada para sus estándares, pero no conseguía quitarle la vista de encima y esas piernas eran francamente…

—Si ya terminó de desnudarme con la mirada, ¿sería tan amable de decirme a qué hora nos atenderá el director?

Estaba rojo, lo sabía. Ese era uno de los motivos por los que ni siquiera había hecho el intento de volver a salir. El otro era…

—Y-yo sólo estaba… m-mi-mi nombre esFick¡digo Nick! Nick Kaulitz, ese soy yo. ¿Usted debe ser la señora Trümper?

No necesitó de la explosiva risa del chico de ojos delineados para saber que había metido la pata. Bastó que la mujer se quitara sus anteojos, aun con el maquillaje que traía encima se notaba que era demasiado joven para ser la madre de un adolescente, (más joven que él mismo probablemente) y él, como siempre, había dado una pésima primera impresión. Se increpó mentalmente por su falta de tacto. Y luego sus amigos se preguntaban porque jamás conseguía ligar.

—Soy Valentino Trümper. Ahora comprendo donde aprendió Thomas sus modales. –Agregó “ella”, dándole una mirada del más absoluto desdén.

Tardó en procesar que esa hermosa mujer había dicho «Valentino» en lugar de «Valentina». Eso significaba que…

—¡Menuda familia de maricas!

Esa vez Tom no se salvó de la colleja, pero no provino del otro chico, sino de su propio hermano.

Nick no volvió a abrir la boca, se conocía bastante para saber que cualquier intento de disculpa de su parte sólo acabaría abochornándolo aún más.

Continuará…

Escritora del Fandom

2 Comments

  1. 🤣🤣🤣🤣🤣 como amo está historia, es tan divertida!!!! Amo a este par de par Kaulitzes y Trumpers 💯💯💯❤️❤️❤️❤️❤️

    • Excelente.
      Genial que Haruxita publicara con nosotros antes, para poder compartir estos fics que se perdieron con la censura de Wattpad

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.