Notas: Uh, bueno ya casi termina…
😀 un poco más. Disfruten.

Fic TOLL de MininaTHmp

Capítulo 5

Al fin tenía la casa para él solo, incluso aunque le hubiese costado trabajo al fin había decidido que tendría que dar el último paso para poder tener completamente a su Tommy.

Aquella noche, esa noche se había quedado solo, y lo había aprovechado. Justo cuando la familia Trümper entera se había forzado a ir a la última cena en memoria de la ya lamentablemente fallecida Chantelle hace 3 días, al concluir en el hospital, la velación y justamente el día de ayer, el entierro. Más feliz no podía estar, aunque posiblemente podría decirse que le desagradaba un poco que aún después de muerta siguiera ocasionándole problemas.

Tomó la sal y vació un poco alrededor del gran espejo que tenía Tom en el armario y que sin duda le serviría de mucho.

Todo estaba completamente en penumbras, la oscuridad era abrazadora y tenía el espacio perfecto para hacer lo que acontecía.

—Con el permiso del que soy autorizado y las fuerzas que actúan poderosamente en mí, invoco a ti, mi señor… tu ayuda finalmente, hazte presente frente a mi auxilio una vez más… —sus pequeños ojos se tornaron mucho más rojos y unos pequeños dientes filudos hicieron aparición debajo de las costuras que bien tenía en forma de boca.

—Bill… me has llamado ¿Qué ocurre? —Una enorme masa negra se concentró del otro lado del espejo, pudiendo ser irreconocible, pero nunca para el juguete.

—Le he encontrado, he encontrado a aquel que me acompañará en la eternidad y necesito de tu ayuda para que sea completamente mío.

—No entiendo qué quieres Bill, sabes lo que tienes que hacer en todo caso…

—Necesito el artefacto… le necesito Lazy…

—Está donde tú ya sabes, está donde tú lo puedes hacer con su propia sangre, la sangre del inocente sin ser derramada.

—Pronto estaremos juntos… Tommy. —Concluyó el muñequito, con su sonrisita maléfica al saber que ya tenía absolutamente todo… y todo era todo.

&

La noche era fresca con un viento frío que calaba hasta los huesos. Se aseguró de dejar a su pequeño hijo bien arropado después de la noche donde aún increíblemente asistieron a la cena de despedida en memoria de la pequeña rubia que tan solo unos días antes hacía enrojecer a su bebé. Ahora todo estaba completamente diferente.

Gordon había caído con Morfeo hace un rato más y ella aún no podía conciliar el sueño por más que se lo proponía. Escuchaba ruidos, incluso podía decirse que estaba paranoica desde que vigilara más a un muñeco. Decía que estaba desquiciada pero a decir verdad siempre le tenía miedo a un simple juguete que podía jurar estaba aliado con el mismo diablo.

«—Joder Simonne, estás loca… ya ni tu hijo… por dios—» se riñó ella misma, entrando bajo las frazadas de nuevo y tratando de dormir.

Estaba ya entre la inconsciencia. Divagando entre el mundo de los sueños y el real, traspasándose un poco más en la irrealidad de Morfeo.  Sintió un leve peso, casi irreconocible entre las sábanas, haciendo caso omiso volvió a hundirse en sus sueños, para despertar y volver a dormir para siempre.

&

Con anterioridad había sacado filo al cuchillo que él mismo había preparado. Poniendo agua preparada para ese tipo de actos y justo en medio de la noche disponiéndose a ir a la habitación de los padres de su pequeño niño.

Era la séptima noche después de que Tom lo había encontrado y esa era la noche en que tendría que hacer el acto, acabar con todo y tener de una vez a su Tommy.

Entró sigilosamente a la habitación, encontrándola ya  en penumbras y dirigiéndose directamente a la cama, con una pequeña sonrisa. Se situó mejor entra las sábanas encima de la mujer, haciendo que se despertara y antes de que pudiese gritar algo más que un simple corte fue lo que recibió en su garganta y sangre empezó a emanar después de que la piel cedió a la tensión del filoso cuchillo.

Fue casi inaudible el movimiento pero si el suficiente como para interrumpir el ligero sueño de Gordon que solo bastó abrir los ojos para ver tan aterradora escena. Fue lo peor que pudo haber hecho, pues antes de gritar, un filoso cuchillo se clavó igualmente en su boca, perforado su garganta hasta atravesar la piel en la parte baja de la cabeza.

Con una pequeña sonrisita de satisfacción se situó en el vientre de Simonne, enterrando el cuchillo lo más profundo que pudo en éste, bañando el cuchillo completamente de sangre; la misma sangre que la de Tom.

Una vez marcados los cuerpos, y el cuchillo bañado en carmesí, se dirigió a la habitación de su niño, había llegado la hora de hacerlo suyo y no podía esperar más.

La ansiedad lo carcomía por dentro y lo más pronto que sus pequeños piecitos de plástico pudiesen darle se vio encima de la cama del pequeño, echando un suspiro al verlo dormir tan plácidamente.

—Ya es hora mi amor… serás mío bebé —habló desquiciado, volteando a ver el enorme espejo que tenía detrás y que estaba “preparado” para lo que iba a hacer.

Para fortuna de Bill, su niño siempre dormía sin playera debido al estable clima que habitaba en su alcoba.

Con sigilo fue hasta él hasta situarse en su pequeña espalda, a la altura de su lado izquierdo.

Cerró sus ojos, respiró profundo y se concentró en todo lo que sentía por el niño— Tommy, mi niño… te quiero y te necesito conmigo. Bebé, debes estar a mi lado por siempre, te elegí a ti y tu deber es acompañarme… Hoy, mañana y siempre en la eternidad —Sonrió alegre mientras decía eso, acariciaba sus finas rastas rubias que colgaban en su espalda y libró el lado en el que estaba.

—Con ayuda de mi padre, de Lucifer. Pido y hago hacerte mío, para siempre. Ser como yo y tomarte… tomar tu alma pura. —Terminó de decir eso, más una inscripción en latín para después clavar el cuchillo en la fina piel del niño, que al querer despertar su cuerpo no hizo caso omiso a la petición de su conciencia. Sin responder a sus súplicas y miedo interior.

Empezó a trazar profundamente el cuchillo, bañado en sangre de su misma sangre sin ser la de él mismo, el nombre de éste: Tom. Letra delicada y suave, como la que Bill tenía en su espaldita—. Después de todo, Tommy. Todos somos muñecos del diablo… —terminó de recitar, para alejarse de él y situarse frente al gran espejo.

El pequeño niño sintió que todo daba vueltas, por fin pudo abrir los ojos y ver aterrado a su alrededor. Sentía la extraña sensación de gritar horrores a su madre pero nunca atendió a su auxilio. Se sentía desesperado, lágrimas comenzaban a salir de él y el tremendo escozor en su espalda le hacía querer retorcerse; quemaba.

Su cuerpo lo sintió menos pesado, más adormecido y con la sensación de que estaba en un mundo enorme, nunca lo había visto en esa perspectiva.

El pánico lo invadió y solo pudo divisar un pequeño cuerpecito a sus pies… su muñeco Bill.

—No tengas miedo Tommy —habló el juguete, aterrándolo más—. Ahora y para siempre estarás conmigo… mi amor.

Fue lo último que escuchó… en esas circunstancias.

Continúa…

Penúltimo capítulo *-*
El próximo es el último

por administrador

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