
Fic Toll de Miss Anunnaki
Capítulo 20
Ese martes por la tarde, luego de la jornada laboral, el de rastas decidió pasar a buscar al pelinegro. Fueron en el vehículo de Tom, él le propuso ir a cenar a un restaurante que se inauguró cerca de casa, Bill aceptó y se pusieron en marcha.
— ¿A Gema no le molesta que salgamos? —Le preguntó mirándolo.
El de rastas se mostraba normal, ya no le resultaba raro que dijera la palabra «salir» como si fueran pareja, después de estar toda una noche pensando y pensando en todo, lo mejor que podía hacer era actuar como si nada hubiera ocurrido y pasar desapercibido esas cuestiones.
— ¿Acaso es mi novia como para que se moleste? —Mostró una sonrisa, Bill alzó los hombros.
—No lo sé, ustedes están saliendo, ¿verdad?
Trümper negó con la cabeza sin mirarlo, el otro sintió una liberación de sí mismo.
Al llegar al restaurante, aparcaron el vehículo cerca y se dispusieron a ingresar al restaurante.
—Bienvenidos a 1973, les dejo la cartilla y luego me llaman —Les tendió dos cartillas con el menú. —Ah, puedo hacerles una sugerencia del día de hoy, hacemos un quince por ciento de descuento en sopas y aperitivos.
Se retiró luego de esas palabras, los amigos se miraron y sonrieron. Le gustaron la manera alegre que tenía la joven de atender a los clientes, era muy amable y te contagiaba la sonrisa.
El pelinegro empezó a husmear la cartilla, intentaba concentrarse en la comida. Alzó la vista para ver a su compañero y se encontró con la sorpresa de que éste le estaba mirando primero, levantó una ceja en señal de ¿qué haces? y el otro tan solo negó con la cabeza, para después observar su cartilla. Bill no sabía qué decir ante eso, su compañero lo estaba mirando.
— ¿Quieres pizza? —Le preguntó el de rastas. —Tengo un antojo bárbaro de pizza.
—Bien, me parece perfecto —Cerró la cartilla y él llamó. La muchacha volvió con su contagiable sonrisa y tomó el pedido, pidió también una cerveza y una bebida sin alcohol. El pelinegro no quería beber, no si era un día de semana.
Continuaron hablando, cada tanto ambos se reían de lo que se contaban, Bill en serio disfrutaba estar con él, se reía tanto que terminaba doliéndole la panza de tanto hacerlo, aún así continuaba a carcajadas. Por otro lado, Tom se divertía con él, verlo reír le hacía reír a él también, era como un efecto domino.
—Y luego Sam, Sam le dijo: ¿Seguro que era una mujer? —Dijo Trúmper evitando reírse, a lo que Bill terminó estallando.
—Pobre tu amigo, siempre ebrio se agarra a transexuales —Decía el pelinegro entre risas.
—Él siempre termina en esos lugares raros, y siempre dice una excusa como para hacer de cuenta que pasó por ahí de casualidad. —Comentaba su amigo. —Pero nadie le cree.
—Hablando de eso —Bill se acercó más a la mesa. — ¿Tus amigos saben que estoy viviendo contigo?
— ¿Tienen que saberlo? —El otro alzó los hombros. —Seguro piensan que eres una mujer y se van a caer de culo cuando sepan la verdad.
— ¡Que no lo sepan! —Se alteró el pelinegro, Tom parpadeó sorprendido por el cambio en su tono de voz. —Me refiero a que, no somos algo como para que se lo digas.
— ¿Te molesta que lo haga? —Le preguntó.
—Ah, bueno, no. —Balbuceó el pelinegro, no quería decirle que su amigo Jackson fue quién le hizo bullying años atrás y que era un completo homofóbico. —Bueno, si quieres puedes hacerlo.
—Oh, pero si te incomoda no lo haré —Le dijo en un tono suave.
El otro, como un estúpido embobado, tan solo asintió con la cabeza hipnotizado por los ojos color miel de su compañero. No apartó la mirada, estaban como conectados, se perdían en la mirada del otro, se sumergían en el iris del opuesto.
La mesera los veía desde su lugar, suspiraba porque ella quería encontrar un amor como el de ellos, que sea fuerte, resonante, verdadero. Por un momento envidió a la muchacha que estaba sentada junto con el joven de rastas rubias, quería ser ella para poder mirarle a los ojos y hundirse en ellos.
—Lista la mesa tres —Le dijo el compañero, ella se dio la vuelta para tomar la comida pedida y los refrescos, los puso en la bandeja y marchó para acercarse a la feliz pareja.
—Aquí tienen, una pizza para la feliz pareja. —Dijo la chica, ambos le quedaron mirando, ella continúo tirando leña al fuego. — ¿Hace cuánto que están en pareja?
Por dentro, Bill no sabía si reírse de aquello o tan solo quedarle mirando. Tom estaba impresionado de que dijeran eso de ellos, además de todo lo que había sucedido, ahora los tachaban de pareja feliz.
—Am, solo somos amigos. —Le cortó la nube el pelinegro.
—oh, lo siento. —Se disculpó apenada. —Que disfruten la cena.
Se alejó a pasos agigantados, los dos se miraron. Pronto recordaron lo que vivieron aquella noche. La manera en la que los labios de Tom recorrieron el cuello y parte del pecho de Bill, la forma en la que ambos se conectaban con cada caricia, cada roce, cada beso.
No, ya no se podía volver atrás.
Continúa…
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