
Fic Toll de Miss Anunnaki
Capítulo 30
La noche del treinta y uno de Diciembre, faltando una hora para año nuevo, el pelinegro preparaba todo como se había estado planeando con anterioridad para que esa velada fuera memorable. Le daba una capa de jugo especial para el pavo que metería después al horno, al hacerlo, cerró y se dispuso a picar perejil para colocárselos a las papas, que también iban al horno. Tarareaba la canción en la radio local, meneaba el trasero al compás de la música, estaba contento de que iban a pasar juntos Año Nuevo, uno en donde él iba a comenzar con la persona que quería. Sonreía como si su chico estuviera en todas partes, como si tuviera un vale para comprarse por un año prendas en una tienda de ropa favorita.
Verificó el horario en su celular, el pavo ya estaba en su punto más alto por lo que debía sacarlo del horno y poner las papas. Retiró la bandeja y lo depositó sobre la mesada de mármol, puso el horno en mínimo debido a que todavía lo otro no estaba listo.
Escuchó el timbre del departamento, era tan raro que, si se trataba de Thomas, tocara el timbre del departamento. Tal vez quería darle una sorpresa, tal vez tenía algún regalo para recibir el Año Nuevo. Entonces decidió dejar todo lo que estaba haciendo para socorrerle, arrojó el trapo que tenía en sus manos sobre la mesa donde comían y caminó a paso rápido por la cocina, atravesando el pasillo y llegando al living, se dirigió a la puerta y, sin verificar de quién trataba, abrió de golpe la misma.
La sonrisa que llevaba en su rostro fue desapareciendo cuando observó que la persona no era su chico, ni ningún otro amigo. Se trataba de Matt con sus amigos, el pelinegro se quedó perplejo, no sabía como reaccionar ante una visita inesperada de él, no sabía qué era lo que iba a suceder.
—Ah, ¿Buscan a Tom? —Preguntó el pelinegro casi susurrando, no podía esconderse luego de dejarse ver por completo, tampoco quería cerrarles la puerta en la cara.
Observó a Matt, tenía el ceño fruncido, una campera muy abrigadora, similar a la que usaba Thomas, tenía la capucha sobre su cabeza y un pañuelo oscuro sobre su cuello. Los otros amigos que venían atrás, que eran tres, vestían de la misma forma. Al parecer, el frío de afuera los asesinaba lentamente.
—Ah, ¿Él está aquí? —Preguntó Matt en un tono que hizo estremecer al pelinegro, tragó saliva y afirmó su mano sobre la puerta. —Porque nos dijo que podíamos pasar si él no se encuentra todavía.
¿Acaso Thomas había invitado a sus amigos y no le había dicho nada al pelinegro? Por dentro quería aniquilarse, eliminarse del planeta. Y también se sentía molesto porque el chico de rastas no le había dicho nada al respecto; cuando él llegara a casa, él iba a hablar para aclarar el panorama, ya que no estaba entendiendo nada.
—Lamento todo esto, pero él no me ha dicho nada. —Comentó el pelinegro frunciendo el ceño, haciéndose el desentendido.
Lo único que quería Kaulitz era que Matt y sus amigos se retiraran lo antes posible, podía salvarse porque tal vez pensaban que él era Lina, la amiga de Lissa. Pensaba que eso estaba funcionando y por eso lo trataban de forma normal, pero en cierto punto el pelinegro se sentía un poco presionado, estaba con el corazón en la boca.
— ¿Qué lamentas? —Preguntó suspicaz Jackson. — ¿Lamentas haberte escondido todo este tiempo, Billy?
Al oír eso, los ojos del pelinegro se quedaron mirándole sorprendido. Matt estaba frente a él, y lo reconocía, sabía quien era, sabía que era su ex mejor amigo gay. Bill se quedó sin aire, no podía decir nada, no sabía qué decirle; todo este tiempo había buscado refugio en el café y lejos de su antiguo vecindario, para luego encontrarse con la persona que le jodió la vida en graduación con un vídeo que demostraba el afecto carnal que se tenían dos personas que se amaban en ese momento.
Su cerebro envió señales, y quiso cerrar la puerta pero no pudo, Matt la detuvo con su pie y lo empujó haciendo que el pelinegro retrocediera unos cuantos pasos. Los amigos ingresaron y Jackson fue el último, cerraron la puerta y el pelinegro se echó a correr, intentando buscar otra alternativa para salir. Matt se acercó y los amigos de él tomaron al pelinegro de los brazos, sujetándolo, él se resistía al agarre. Su amigo se acercó para mirarlo a los ojos, había esperado ese momento para vengarse, vengarse de algo que ya había olvidado pero que el sentimiento perduraba. Tomó del rostro con una sola mano, como si se tratara de una pinza de metal fría y filosa.
— ¿Sabes qué es lo bueno de Año Nuevo? —Le preguntó Matthew sonriendo. —Que se elimina la basura, todo lo que no sirve, y tú no sirves.
Bill estaba con los nervios a flor de piel, no podía controlarse en su lugar, se movía para que lo liberaran pero era imposible teniendo a dos enormes tipos sujetándolo. El único que no lo sostenía era Sam, él tan solo le miraba; lo recordaba del Boliche, recordaba como caminaba y el comentario que le había hecho a sus amigos. No pensaba que era justo hacer eso en Año Nuevo, pero Matt le regañó y los otros decidieron seguirle el violento juego.
—Tómenlo, nos largamos de aquí.
— ¡Eres un hijo de puta! —Chilló el pelinegro y, con la fuerza que no sabía de dónde había logrado sacar, se avalanzó a Jackson y le tomó fuertemente del pañuelo que tenía en su cuello, logrando quitarselo, lo arrojó al suelo y él otro le quedó mirando, cargando su furia en una de sus manos.
Kaulitz le terminó escupiendo el rostro, y eso fue el mensaje para su amigo. De inmediato plantó su puño en el pómulo derecho del pelinegro, logrando callarlo; había sido tan duro y directo que hizo marear al pelinegro.
—Vámonos, ¡Ahora! —Gritó furioso Jackson, los otros amigos obedecieron y, forcejando, llevaron al pelinegro hacía la salida.
Matt tenía las llaves de repuesto de Thomas, su amigo le había confiado ese juego de llaves por si algo malo llegara a suceder, y ese algo malo estaba sucediendo ahora mismo. Nadie pudo sentir los pasos del pelinegro y los intrusos que habían ingresado al departamento, actuaban cautelosos, logrando salir de la misma forma que habían entrado.
En esa calle, en la calle donde vivían los dos, donde se habían amado hasta cansarse, donde se habían besado hasta no dar más por falta de aire, se podía escuchar el chirrido de un automóvil que daba a toda velocidad a quién sabía dónde. Bill comenzaba a sentir miedo, no sabía lo que le depararía ahora, no sabía si iba a salir con vida debido a que estaba tratando con un homofóbico obsesionado; Matt, el tipo que era su mejor amigo, el único que podía contarle sus cosas, menos sobre su relación con los chicos, el único que lo había visto, el único que no lo trataba de invisible, ahora quería destruirlo, quería deshacerse de él.
Jackson pensaba que por culpa de Bill, Thomas actuaba como estaba actuando, como un perfecto imbécil, como un idiota, como un enamorado, como un homosexual más. Decía que el pelinegro era el diablo, que tenía el demonio adentro, que estaba enfermo y loco, que vivía en una realidad distinta a las demás, que quería inculcar en las personas que conocía una religión diferente que determinaba acostarse con personas del mismo sexo, tener relaciones carnales y terminar con la pareja prodigio estereotipada.
Pero en eso se confundía, lo único que el pelinegro quería hacer era amar a quién lo amaba, quería ser feliz a su manera, importándole una mierda si en su manera de ser feliz tenía que ser con un hombre, con otro del mismo sexo. Tan solo quería demostrarle al mundo que uno podía vivir con su propia elección, sin mentes cerradas, sin prejuicios, sin límites ni fronteras.
Continúa…
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nooo porque hay gente tan maldita enferma como.Mat lo odio lo detesto no le hagas daño a Bill desgraciado