Fic Toll de Miss Anunnaki

Capítulo 4

— ¿Puedes creer que estaba allí parado? —Hablaba por teléfono mientras se pintaba las uñas de su mano izquierda, tenía una mascarilla de pepino sobre todo su rostro y una toalla negra sobre su cabeza. Bill se sentía una diva en su baño, con el teléfono sostenido por su hombro para así poder pintarse con esmalte negro sin problemas.

— ¿es en serio? —Le preguntó su mejor amiga del otro lado. A pesar de que se habían «peleado» la noche anterior, las cosas entre ellos siempre mejoraban. Los mejores amigos eran para toda la vida, y claramente siempre iban haber peleas pero si realmente querías a alguien no te ibas a distanciar por una discusión sin sentido. — ¿y qué hizo el tal Shannon?

La diva se quedó en silencio debido a que terminaba de pintarse, echó un suspiro, intentando recordar la conversación bastante seria que habían tenido cuando llegaron al departamento con Shannon.

—Él no dijo nada, es más, estaba interesado en otra cosa —Se rió bajito.

—Eres una puerca —Lissa sonaba normal, pero estaba claro que su corazón se quebró en mil pedazos cuando Matt le había dicho que se largara a la mierda porque ella le fastidiaba tanto con que no quería estar allí.

—Y así me amas —Sonrió Bill.

El pitido de su móvil casi lo dejó sordo y el teléfono se le cayó al suelo, puesto que el susto fue tan repentino. Su mejor amiga preguntó si estaba bien, el pincel se le resbaló de la mano y se cayó también.

—Estoy bien, espera, tengo otra llamada. —Tecleó un botón antes de que respondiera y puso la nueva llamada entrante en línea. — ¿Hola?

—Ah… —El de mascara de pepino se sentó erguido, observando un punto fijo, esa voz le resultaba extrañamente conocida, aunque solo había hecho un jadeo.

— ¿Hola? —Volvió a preguntar, si era su ex, ya le hubiese dicho «Hola, lo siento, quiero verte. Otra vez», pero no, solo se podía escuchar la jodida respiración.

—Lo siento. —Y colgaron.

La diva frunció el ceño, la voz sonaba como apenada, o tímida, no sabía cómo definirla. Quería ver si reconocía el número pero aparecía como desconocido. La duda se le vino a la cabeza de repente, ¿su ex podría llamarlo a esa hora? No, no podía suceder.

—Perra, ¿estás ahí? —Habló su mejor amiga, eso hizo despertar a Bill de sus pensamientos, por lo que tomó el teléfono y apretó un botón.

—Aquí estoy. —Dijo neutral.

—Oh, olvide decirte algo —Se escucharon golpes, al parecer Lissa se arremataba contra un objeto. —Le pasé tu número a uno de los amigos de Matt.

— ¿QUÉ? —Abrió sus ojos, agarró el teléfono y le dio un vistazo, volvió a colocarlo en su oído. — ¿quién mierda te dijo que se lo pasaras?

—Casi me rogó, perra —Tosió Lissa. —Es más, creo que te vas a caer de culo cuando te diga quién fue.

—No me digas que… —Hizo énfasis en la última palabra, esperando la respuesta obvia. Bill sabía que era sumamente imposible, porque ni siquiera le había dado una chance en el café, y ahora, de repente, se hacía el galán y le pedía su número.

—Así es, perra —Le confirmó la sospecha. —Tom. Tu queridísimo futuro novio me pidió el número. Claramente es heterosexual, porque piensa que eres una mujer.

Entró a estallar en carcajadas, tanto que le importó un rábano si Shannon dormía plácidamente en su cama, era la una de la mañana, así que el tipo dormitaba como un tronco en la habitación. Se recuperó luego de unos instantes, una lágrima le barría la mejilla. Ahora se entendía el porqué de la mirada en el café, en todo ese tiempo Tom pensaba que él, en realidad, era una chica, una mujer, un ser humano con sistema reproductor femenino.

— ¡cállate, Shannon puede oírte! —Le calmó su mejor amiga, ella también se reía como una loca en su cuarto.

—No va a escuchar, después de todo lo que hicimos, quedó agotado —Respiraba con dificultad, debido a que recuperaba el aire perdido en esas risas.

—Claro y tú te recompones con pepino y pintándote las uñas.

Bill negó con la cabeza, manteniendo una sonrisa, no podía creer que en serio él, su crush, se tragara que fuera una chica. No era tan difícil darse cuenta de eso; primero porque no tenía pechos, a simple vista podías darte cuenta, pero por ser tan delgado tal vez era natural no tener dos senos. Segundo, tenía algo en sus pantalones, algo que le colgaba entre sus dos piernas, un paquete bien cargado, un combo que consistía entre dos bolas y un pene.

—Exactamente. —Dio el toque final a su última uña restante.

Lissa bostezó, estaba muy cansada. —Perra, voy a dejarte, necesito descansar porque en unas horas tengo que ir a la universidad.

—Lo sé, besos, te quiero —Imitó el sonido de los besos al celular.

—Y yo a ti, cuídate —Suspiró. —Y que Shannon no te parta a la mitad, por favor.

Cortó, Bill se levantó y fue a retirarse la máscara de pepino, se secó el cabello con la secadora y lo mismo hizo con sus uñas. Cuando estuvo listo, fue a la habitación y se deslizó entre las sabanas de su hermosa cama. Shannon dormía como un bebé, estaba de costado, como si le estuviera mirando. Kaulitz fijó el techo y se tapó hasta el pecho. Comenzó a pensar en lo sucedido, Tom le había pedido el número, y tal vez, solo tal vez, él podría haberlo llamado. Entonces, ¿por qué mierda se disculpó? ¿Por qué no le habló? ¿Por qué no le contestó? ¿Por qué se comportaba como un idiota?

Desvió sus ojos, corriendo su cabeza hacia Shannon, fijó como él descansaba cómodo a su lado. Sabía que ese tipo del café solo era su crush, su amor platónico, una limerencia; y que no podía ser algo más porque, para Bill, él solo era una fantasía, algo irreal, algo que no podía suceder porque era imposible. Sin embargo, ahí estaba, le había llamado y le cortó. Lo vio la noche anterior y se fue, hizo contacto visual afuera del café y casi le daba un paro cardiaco. Exageraba, pero así lo sentía.

Cerró los parpados, sin voltear su mirada. Se durmió «mirando» a Shannon y viceversa.

Al día siguiente.

Se escuchó el ruido de la puerta, la diva abrió los ojos y alzó su cabeza para ver el reloj, eran las seis de la mañana. Se giró, quedando boca arriba, estiró todo su cuerpo como si fuera un pequeño felino y observó a su alrededor. Shannon no estaba a su lado, por lo que debía haber sido él quien salió por la puerta. Se levantó y fue al baño a comenzar con la rutina. Media hora después ingresaba a la cocina, se llevó la sorpresa de que Shannon estaba ahí y no se había ido como lo pensaba.

—Pensé que te habías ido —Caminó hacia la mesa de mármol para tomar una taza.

El mayor le miraba mientras se llevaba la taza de porcelana a sus labios y bebía su café.

—No —Dijo en tono seco. La diva no se percató de ese tono que había utilizado, ni mucho menos de la corta contestación. — ¿puedo hacerte una pregunta?

Kaulitz detuvo todo movimiento y se giró, mirando sobre su hombro al tipo.

— ¿qué sucede? —Frunció el ceño.

— ¿quién es el tipo del que hablabas anoche? —A Bill le empezó a palpitar un poco más el corazón, mencionar o hacer referencia a Tom le ponía la piel de gallina.

—Eh… —Balbuceó. — ¿de qué hablas?

Fijó sus ojos en la taza, al tiempo que se servía agua hirviendo para poner un saquito de té luego. Los nervios se delataron al lanzar una risita.

—Sabes bien de lo que hablo —Dijo en tono firme. A Shannon no le podías mentir, él se daba cuenta de las cosas muy rápido. —Bill, si pasa algo tienes que decírmelo. Lo hablamos muchas veces.

Le quedó mirando la espalda, vio como el pelinegro comenzaba a tensarse, así que sus sospechas estaban más que confirmadas. Nunca se pelearon ni discutieron por otra persona, eran de esas parejas perfectas que siempre sabían cómo lidiar con los acontecimientos que no podían afrontar, juntos eran una persona, una pareja destinada a estar junta. O por lo menos así pensaba Bill.

El pelinegro echó un suspiro extenso, tomó uno de los saquitos del frasco de té y lo colocó en la taza.

—No pasa nada, Shann.

—Bill —Le llamó él. Había dejado el diario y la taza sobre la mesa, no dejaba de mirar la espalda del pelinegro. Se hacía la idea de la expresión indeterminada del rostro de su chico. —No te hagas el idiota, anoche escuché cada puta palabra que decías con la zorra de tu amiga.

Inmediatamente el menor se giró y lo miró a los ojos, tenía una notable cara de culo, sus labios estaban fruncidos, se mostraba molesto porque le había insultado a su mejor amiga. Shannon siempre insultaba, pero en la tonalidad que lo había dicho puso de la mierda al pelinegro.

—No le digas así —Le contestó. —Y solo hablábamos de un chico, nada más.

Retomó lo que estaba haciendo, Shannon se puso de pie, se colocó detrás de Bill y le corrió a un costado toda su melena, la diva movió su cabeza a la derecha y el tipo le besó el cuello. Con sus brazos tatuados lo abrazó por el torso. Estuvieron en silencio por un par de segundos, luego el mayor habló.

—No quiero pelear contigo, pero en serio detesto que hables como una fangirl con tu amiga. —Sonrió contra el cuello del pelinegro.

A Bill le hizo un poco de cosquilla la barba de Shannon, se estremeció al sentir su respiración en la nuca, pero aún así continuaba intentando batir. El mayor no le preguntó quién rábanos era Tom pero sabía que solo era momentáneo.

— ¿no tienes que ir a trabajar? —Le preguntó el menor frunciendo las cejas, se contenía de no empujarlo contra la mesa.

Como respuesta obtenía más besos sobre su cuello, la situación se calentaba cada vez que Shannon, con sus labios húmedos, dejaba huellas en la piel del pelinegro.

—Mejor aprovechemos este instante que nos queda —Habló Shannon.

Con sus manos tomó de la cintura a Bill y lo giró. El pelinegro era alto solo por unos centímetros, pero al lado de su chico se sentía pequeño, sobre todo porque aún le faltaba estirarse. El mayor buscó sus labios, y cuando estuvo a punto de besarlo, su celular sonó como una bestia, como si fuera una advertencia. Bill empujó suavemente a su chico y se miraron a los ojos.

—Debo atender, tal vez es mi jefe. —Suspiró.

Continúa…

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por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

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