Fic Toll de Miss Anunnaki

Capítulo 41

Se fue a su cuarto, cerró la puerta y se apoyó en la misma, exhaló el aire de forma exagerada y tragó saliva después. El pelinegro quedó mirando hacía su cama, no sabía si aquello era correcto, no sabía si estaba preparado para pedirle un tiempo; todo había ocurrido tan repentinamente que sentía que, por una franja de segundo, ese era el fin de ambos.

Pensó en lo que podía hacer, no quería mirarle más, se sentía tan traicionado y manchado. Su novio se le había reído en su cara de una manera tan cruel que no sabía si podía perdonarle, aunque ni siquiera pensaba en que él le pediría perdón. Se hizo para adelante y comenzó a caminar para la cama, empezó a tirar de las sábanas, la rabia comenzaba a brotar de sí. Los agarró, los hizo una pelota y lo tiró al suelo, tomó las almohadas y las arrojó hacía la pared con brutalidad, se barrió el cabello hacía atrás después, intentando controlarse. Se dejó caer al suelo, comenzó a llorar de la desesperación y la angustia que sentía por dentro. Tenía ganas de llorar hasta que se muriera por hacerlo, estaba tan destruido, y solo quería permanecer así. Sollozaba sin control mientras observaba el techo, recordaba tantos bellos momentos con su novio y de pronto eso se desvanecía cuando se lo imaginaba con la rubia zorra esa que tenían por vecina.

Algo empezó a vibrar en el bolsillo de su pantalón y eso lo sacó de su momento dramático y privado, lo tomó entre sus manos y vio que se trataba de una llamada entrante de Shannon, se sentó y decidió contestar.

—Ah… Hola Shannon. —Sollozaba y se limpiaba la nariz con el dorso de la mano.

Ou, ¿Estás bien? ¿Estás llorando de nuevo? —le decía preocupado, de fondo se escuchaba el viento y la música estaba tope. —Ah, creo que no es un buen momento…

—No. —le interrumpió el pelinegro secándose las lágrimas de forma rápida, dejó de sollozar, se estaba componiendo de la discusión. —Estoy bien, solo fue momentáneo.

Creo que te ha afectado tanto aquello, ¿Verdad? —le dijo como si fuera su mejor amiga, escuchó como respuesta un gemido del pelinegro, entonces se escuchó la exhalación del baterista, como intentando comprender a su ex novio. —Mira, no sé si es el mejor momento. Que estoy diciendo, ¡No lo es! Pero, falta hora y media para que sean las doce del día nueve y…

—No digas más. Es tu cumpleaños dentro de hora y media, quieres que esté ahí. —le dijo mientras se ponía de pie. —Voy a ir, necesito despejarme un poco.

Le cortó y empezó a prepararse. Era realmente absurdo estar peleado con alguien, y minutos después salir de parranda, pero el pelinegro pensaba que eso era lo mejor que podía hacer ahora, porque no quería estar encerrado y llorar por todo. A veces salir siempre ayudaba, pero aquí no solo él era el afectado, también el chico de rastas estaba dentro de la bolsa.

Se cambió de ropa y se maquilló lo mejor que pudo, instantes después tenía el cabello lacio y una mirada deslumbrante que ocultaba las bolsas y lágrimas que había estado derramando por todo lo que había sucedido. Salió de la habitación con su bolso y las pertenencias, fue al living, allí estaba Thomas mirando hacía el ventanal, se giró cuando escuchó los pasos del pelinegro y lo vio bien vestido para salir.

—Am, iré al departamento de Shannon. Cuando sea medianoche será su cumpleaños, así que… —Amarró el bolso al hombro y levantó los mismos. El de rastas tragó saliva, tenía el nudo en la garganta que lo molestaba y amenazaba con hacerle llorar, se sentía tan culpable que pensaba que lo único que podía hacer era ceder ante la petición del pelinegro. —Si quieres puedes venir, te invitó también.

— ¿Crees que sea correcto que yo vaya a esa fiesta? —le preguntó casi en un susurro, se lamentaba por haberle hecho pasar un terrible momento, y sabía que una disculpa no era suficiente para cubrir todas esas lágrimas que Kaulitz había derramado.

El pelinegro suspiró. —Bueno, de todas formas, tú debes llevarme.

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La puerta se abrió, Shannon dejó de reírse al ver al pelinegro, y al lado de él a Thomas. Abrió más la puerta y dejó que los invitados ingresaran, cuando Bill estuvo a su lado, lo abrazó y él otro quedó mirando al chico de rastas, sorprendido por la acción.

—Feliz pre-cumpleaños —le decía en un susurro, él otro le agradeció e ingresaron. Vieron que el departamento estaba repleto de gente que Kaulitz conocía, claro, casi dos años de relación lo habían llevado a conocer a todo el círculo social.

El de rastas se sentía tan desconocido en ese mundo, no sabía quiénes eran pero allí estaba, era lo menos que podía hacer para que su novio pudiera perdonarle. Una chica le ofreció una botella de cerveza, él se lo negó, cuando quiso ver a su chico ya no estaba dónde debía estar. Comenzó a buscarlo con la mirada, y vio que estaba hablando con Jared y Shannon, y había un tercer tipo, uno de cabello largo oscuro y barba. Frunció el ceño y decidió buscar algo para beber entonces, podía notar que el pelinegro se reía, estaba claro que ocultaba lo que le había sucedido, y el baterista le miraba con mucha curiosidad.

Tomó una cerveza de la mesa de café y lo bebió hasta terminarlo, cuando bajó la botella, vio que Jared estaba a su lado, entonces el chico de rastas se puso tenso.

—Antes que digas algo. —Extendió su mano, el otro miró la misma. —Lamento lo de hace un tiempo, no sabía lo que estaba haciendo, fui un estúpido.

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—Así que… Tú y él están tomándose un tiempo. —Comentó Shannon luego de que el otro le contó por qué había estado llorando cuando le llamó para invitarlo.

—Así es. —Dijo el pelinegro, estaban en el balcón del departamento. La noche estaba limpia, se podían ver las estrellas y la luna llena. —Pero aquí estamos, en tu fiesta juntos.

—Descuida. —se acercó a él para situarse a su lado, ambos estaban en el barandal del balcón.

Una brisa cálida los abrigó, ambos permanecieron callados por un momento. Admiraban la ciudad desde donde se encontraban. Shannon volteó a mirar a su ex novio, veía como el viento movía su cabello y la vista concentrada en las luces llamativas de la ciudad. Recordó tantas cosas en ese momento, los instantes que fueron buenos a su lado, las risas y besos que se habían dado mientras permanecieron juntos.

Sonrió ante eso, con el pelinegro todo había sido magnífico, era como un sueño interminable, pero el sueño terminó transformándose en una pesadilla, una horrible. Tragó saliva y bajó la mirada, sabía que ya había perdido la oportunidad de volver con el pelinegro, cualquiera de sus ex novios ya lo había perdido, ahora Kaulitz se enfocaba en el chico de rastas y tenía que lidiar con el problema que se había presentado.

—Sabes… —habló Shannon y el pelinegro le miró. —No estaba seguro de llamarte para que vinieras.

—De todas formas… —El celular del pelinegro comenzó a emitir un sonido de campanas tintineantes al ritmo de una melodía que solo podías escuchar en las bodas, los dos miraron en la misma dirección y Bill sacó de su bolso el móvil, sonrió y le mostró la pantalla a Leto. —A esto me refiero.

<< 00:00 – 9 de Marzo -Cumpleaños de Shannon, ¡Qué no se te olvide! >>

— ¡Feliz cumpleaños! —Le dijo con una sonrisa y Shannon se quedó estático al ver la cálida y agradable sonrisa que él pelinegro le estaba brindando. Por alguna razón sus mejillas se tornaron cálidas y Bill desvaneció su sonrisa al notarlo. —Estás… ¿Estás sonrojado?

El baterista desvió la mirada hacía la ciudad y frunció el entrecejo. Se sintió un completo estúpido por haberse puesto como una colegiala cuando acababan de confesarle su amor, tragó saliva y sintió la risita del pelinegro.

—Oh… Lamento no haberte comprado un regalo, con todo este asunto…

—No hace falta. —Le interrumpió el baterista, tomó valor y decidió mirarle a los ojos. —Basta solo con verte el día de mi cumpleaños.

Bill sonrió y se sintió emocionado, le tocó el hombro a Shannon y se acercó para abrazarlo. Apoyó su cabeza sobre su pecho y cerró los ojos sonriendo, el baterista no sabía qué estaba haciendo, ¡Su novio estaba aquí! Pero, no podía negar que le había gustado tenerlo así. Tragó saliva y de a poco apoyaba sus manos sobre la espalda de Bill, rodeándolo con sus brazos. Cerró sus párpados y dejó que el momento fluyera por su cuenta.

Lo abrazó más para sí, y el pelinegro apretó más sus párpados. Shannon Leto no sabía que mierda sentía por Bill, tal vez era costumbre, tal vez lo seguía amando pero solo quería permanecer así, abrazados. Quería que se quedara con él, necesitaba una muestra de afecto de la persona que quería; y a pesar de la confusión por saber si lo amaba o era costumbre, tan solo necesitaba que se quedara.

—Gracias —Dijo el pelinegro. —Por haberme escuchado.

Sintió que el pecho de Shannon se infló y luego exhaló el aire, abrió los ojos y divisó la ciudad; sentía que eso ya lo había vivido, y claro, había estado en situaciones así con él cuando eran novios. No se sentía culpable por hacerlo, porque no estaba haciendo nada malo, tan solo le agradecía el favor de escucharle cuando estaba mal. Además, ambos sabían que solo podían ser amigos, ya que el pelinegro tenía nuevo novio y Shannon, bueno, él solo podía dejar ir a Bill y dejar que fuera feliz.

Continúa…

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por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

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