
Fic Toll de Miss Anunnaki
Capítulo 45
(Feat. Andy Biersack!)
Las semanas habían transcurrido con total normalidad, las llamas de la pasión se encendían cada noche que el chico de rastas y su novio se iban a la cama, todo había vuelto a la normalidad. Trümper le dejó en claro a la estúpida zorra que ya no quería saber nada de ella, lo aceptó, pero le dejó insultos en su buzón de voz. A Tom no le importó, estaba feliz de recuperar a su chico del café.
Era nueve de Mayo, el cumpleaños del pelinegro se celebraba ese día pero a modo de sorpresa. Bill había estado trabajando mucho para recuperar el tiempo que había perdido cuando estuvo internado por aquel accidente. Además, quería que le pagaran horas extras para poder irse de vacaciones de verano con su chico a Paris. Ese era el plan del verano para ellos, irse de vacaciones a Paris y estar juntos en la ciudad del perfume y el amor.
Kaulitz estaba tan metido con esa idea que se había olvidado que el día de hoy era su cumpleaños, por lo que no entendía el entusiasmo de sus compañeras, claramente ellas también estaban invitadas a la fiesta sorpresa que su novio le estaba preparando.
Para cuando él saliera, tenía que dirigirse a buscar un traje que Thomas había mandado a lavar en la tintorería que quedaba al otro lado de la ciudad, eso le daría tiempo al de rastas para juntar a todos los invitados y darle un buen susto sorpresa por su cumpleaños. Esa hora había llegado, se despedía de sus compañeras y luego postró su mirada en el interior de su bolso mientras buscaba su móvil para avisarle a Thomas que iría por su traje limpio.
Pero se detuvo cuando levantó la vista y allí, con las manos en sus bolsillos, mirándolo a los ojos fijamente, Andrew Biersack estaba parado cerca de su limusina, con ese traje tan sofisticado que lo hacía ver jodidamente sexy, con una camisa negra y sus zapatos lustrados. Tenía el cabello rebelde como la vez anterior y esa mirada que te hacía derretir en cuestión de segundos.
El pelinegro afirmó su bolso al hombro y tragó saliva, notaba tanto la mirada directa del chico de ojos azules que sentía que iba a desmoronarse solo por eso. Por dentro tenía esa sensación extraña que comenzaba a brotarse desde algún punto de su interior. Daba igual, no tenía tiempo para hablar con él porque en casa le esperaba su novio. Comenzó a caminar para tomar el autobus que lo dejaba más cerca de esa lejana tintorería, pero la voz de Biersack le interrumpió el paso.
—Nunca me llamaste. —le tuteó ahora. El pelinegro se dio cuenta de inmediato de que se encontraba enojado u ofendido por no haberle llamado nunca. Igual, el chico de ojos azules se había tomado todo su tiempo para volver a aparecer. Comenzó a acercarse a Bill mientras continuaba caminando. — ¿Puedo saber por qué?
Le tomó del brazo y el pelinegro le miró de repente, aquellos ojos azules hicieron contacto de forma instantánea con los ojos color miel de Kaulitz. Se perdía en el iris, se perdía en la mirada de Biersack, era tan perfecta, todo él era perfecto. Entonces se preguntó si tendría algún defecto, tal vez en su personalidad podría encontrarlo. El aire se le cortó al sentir su mano sobre su brazo, la intensidad con la que le apretaba le hizo escapar un pequeño gemido y miró el lugar.
—Lo siento. —se disculpó el pelinegro, en verdad lo había olvidado. Con todo el alboroto de las vacaciones y la reconciliación con su novio se le había pasado. —Han pasado tantas cosas en mi vida que me he olvidado de usted, pero no piense mal.
Adoptó ese tono formal y Biersack no dejaba de mirarlo por cómo le hablaba. Aún continuaban mirándose el uno al otro, Bill empezaba a sentir un estallido extraño en su estómago, eso le hizo tragar saliva y quiso salir corriendo de allí. Por otra parte, Andrew se había quedado boquiabierto por los deslumbrantes ojos del pelinegro, le gustaba como lucía al natural, todo un ángel con belleza intangible.
—Descuida. —cesó su defensiva, no podía enojarse con alguien tan dulce como Bill. Le regaló una sonrisa y eso dejó perplejo al pelinegro. — ¿Tiene algo que hacer?
—Bueno, señor Biersack. —suspiró. —Debo ir a buscar un traje a la tintorería.
El de ojos azules asintió y miró la limusina, entonces Bill comprendió lo que le quiso decir, pero le dijo que no se molestara en hacerlo, que no era necesario. Biersack le insistió y tuvo que ceder.
&
Al llegar a la tintorería, Andrew se ofreció a acompañarlo hasta adentro, entonces Bill tuvo que ir un poco lento debido a que el de ojos azules no caminaba de forma apresurada. Pidió el traje y pagó el resto, al salir, el pelinegro chocó con alguien y se disculpó, alzó los ojos y se llevó una gran sorpresa.
— ¿¡Tom!? Ah, ¿Qué haces aquí? —su voz se notaba nerviosa y un pinchazo de aire caliente se liberó por todo su cuerpo. El de rastas no entendía por qué lo había llamado así y giró a ver al tipo que venía al lado de su novio. Se quedó estupefacto al ver que era igual de alto que él, pero lo que les diferenciaba era la clase… y el peinado. Ambos llevaban traje.
—Bueno, no he recibido tu mensaje, y supuse que debía venir a buscarlo. —dijo sin dejar de observar al tipo de ojos azules. —Ah… ¿Él viene contigo?
—Soy Andrew Biersack, un gusto. —Le extendió la mano, tenía la voz seria y una mirada de frialdad indescriptible. Era como si cualquier persona que se le acercara al pelinegro él debía calificarlo como su enemigo. El de rastas observó a su novio, sorprendido de que no le había hablado de ese tipo en algún momento, pero no iba a armar un escándalo ahora.
—Thomas Trümper —estrechó su mano con la de Biersack, no dejaban de mirarse fijamente, no era una mirada simpática, todo lo contrario. —Soy el novio de Bill.
El pelinegro cerró sus párpados y quiso enterrarse vivo con el traje inclusive. No le había dicho al chico de ojos azules quien era su pareja, pero cuando miró el rostro de Biersack, se dio cuenta de que él no tenía una expresión definida.
Andrew entrecerró un poco sus ojos, entonces era él una de las razones por las cuales no le llamaba. Tal vez le había prohibido que lo hiciera, tal vez hasta habían discutido por eso. Comenzó a odiarlo, no quería que se lo arrebataran, cada persona que Andrew quería lo conseguía, y no iba a dejar pasar eso así como así solo porque era su novio.
Y él, siendo tan directo y posesivo, desvió sus ojos al pelinegro, quién también le miró, y le dijo:
— ¿Te llevo a casa? —le preguntó con una sonrisa perfecta. Bill parpadeó repetidas veces para procesar lo que había sucedido, no podía estar pasando que Biersack no se diera por vencido aún sabiendo de que él tenía novio; y no era el único que estaba así, Thomas también intentaba comprender lo que había escuchado.
—Ah, no va a ser necesario. —Intervenía Tom cuando salió del trance. —Qué buen gesto el tuyo, pero él está conmigo, por lo tanto, yo me lo llevo.
—Cómportate. —dijo el pelinegro mirándolo. Tener a dos personas posesivas no era nada bueno. —Lo siento, señor Biersack. Él es mi novio, y no sé cuales sean sus intenciones, pero… Ahora debo irme.
Thomas le tomó de la mano, entrelazó sus dedos con los de él y comenzó a caminar para llevárselo lejos del chico de ojos azules. Biersack se dio cuenta de que, para conseguir lo que quería, debía idear algo que le saliera perfecto; ahora sabía que el pelinegro no estaba solo, y que la competencia no era alguien estúpido. Echó un suspiro agotador y decidió volver a su limusina, no se iba a dar por vencido tan fácilmente, ni mucho menos si había encontrado a alguien tan hermoso como Bill; personas como él valían realmente la pena.
Continúa…
Gracias por la visita, te invitamos a dejar un comentario.
y ahora que?? hermosos posesivos locos infieles drogadictos de Todo alza Bill 😓