Fic Toll de Miss Anunnaki
Capítulo 52
Lo tomó de la mano debido a que había mucha gente circulando, los amigos habían salido a bailar porque se les dio la gana. El pelinegro caminaba adelante, guiando a Shannon quien se movía al ritmo de la música electrónica que sonaba. Era hipnótica, enérgica y sensual; se detuvo cuando Bill se quedó en un lugar perfecto, no había mucha gente y el espacio que había entre cada pareja o grupo era indicado para moverte cuanto quisieras.
El fin de semana era muy agradable, había estado lloviendo dos días y ahora parecía que el clima era muy favorable para todos los que se encontraban en la pista de baile. El pelinegro comenzó a bailar acorde a la canción, movía su cuerpo de un lado a otro, como si se estuviera meciendo, tenía los ojos cerrados y sonreía debido al alcohol subido que tenía. Debía admitir que desde que su novio se había ido, él empezó a salir como cuando andaba soltero, se iba con sus amigos, le decía a Shannon que lo viniera a ver, claro que no sucedía nada, pero había adoptado esa vida fabulosa antes de tener novio.
Llenaba ese vacío de no tenerlo consigo en fiestas, risas y alcohol. Para no terminar deprimido llorando en la cama decidió salir a la vida y divertirse un poco.
Dio media vuelta y tomó sus cabellos con ambas manos, sintió unas manos que se depositaron sobre su cintura y alargó más esa pícara sonrisa que tenía sobre sus labios. Se apegó más a su acompañante y chocó su espalda contra el pecho de Shannon. Ladeó la cabeza y decidió girar para enfrentarlo. Ambos se miraron a los ojos, la música aturdía sus oídos pero eso no les importaba.
Cuando el pelinegro miró al baterista, comenzó a recordar un montón de cosas. No sabía si era por el alcohol o qué mierda, era como una puerta que se abría para dejar entrar los recuerdos de su relación con él. Se le venía a la cabeza imágenes de su pasado, le dolía, pero por alguna extraña razón se sentía bien. Vio que unas luces de colores le dieron en la cara a su amigo, entonces sus ojos hicieron contraste, el color del iris era realmente exquisito, jamás sabías de qué color eran en realidad.
Su sonrisa se fue desvaneciendo a medida que todo pasaba de nuevo, sentía que todo iba en cámara lenta, oía a lo lejos la música, se mecía a una velocidad densa. Tragó saliva y comenzó a inclinarse hacía adelante, los ojos de Shannon se abrieron de sorpresa, el pelinegro sintió que su vista se iba cayendo, luego todo se puso oscuro.
Despertó horas después, ahora se encontraba en una habitación, enseguida se dio cuenta de que estaba en un hospital, se levantó quedando sentado, se sobó la cabeza un momento y miró su mano, llevaba suero. Volteó a su izquierda y Shannon estaba dormido en el sofá. Abrió sus ojos de repente y se encontró con el pelinegro, se levantó de inmediato y se acercó.
— ¿Qué me pasó? —decía algo adolorido, era como si sus arterias le dolieran.
—Te desmayaste, me dijeron que no comiste nada en todo el día, y como tomaste alcohol te sentó horrible. —decía calmado. —Le avisé a Tom, dijo que va a matarme y que va acelerar el trabajo para venir lo más rápido posible.
— ¿Le dijiste? —preguntó alterado el pelinegro. —Oh, dios. No tenías que decirle, va a dejar su trabajo y no quiero que eso pase.
—Tranquilo, lo convencí de que primero hiciera su trabajo porque eso es lo que tú querías. —Dijo Shannon. — ¿Por qué no estás comiendo?
El pelinegro se quedó callado, no quería decirle que era un capricho, porque entonces Shannon pensaría que era algo infantil de su parte no comer porque no quería. Le dijo que con todo el horario que venía trabajando a veces se le pasaba, entonces su amigo le regañó por diez minutos, y le dijo que ahora en adelante iba a estar pendiente de él hasta que su novio regresara.
—Shannon, voy a matarte también. —le dijo como para desviar el tema.
—No hace falta, Tom lo hará por ti. —se rió. —Lo único que tuve que hacer fue cuidarte y mira como terminas.
—No es tu culpa, yo fui quien decidió hacerlo, no tu. —Resopló. —Cuando venga hablaré con él y le diré que no fue tu culpa.
El doctor que lo fue a ver le dijo que en una hora podía salir, y de paso le dieron una cita con la nutricionista por el tema de su alimentación. Acordada la hora, los dos salieron del hospital y el pelinegro decidió llamar a su novio. Hablaron por un largo período, también recibió un regaño por parte de él. Mientras tanto Shannon manejaba en su vehículo para llevarlo devuelta a casa, escuchaba todo lo que le decía, el pelinegro sentía que era su madre, hasta hubo un momento que el baterista se rió a causa de la exageración del novio de su amigo.
—No sé de qué se ríe el otro si también va a recibir su merecido por no cuidarte. —decía el chico de rastas a través del teléfono. Fue ahí que Bill se echó a reír y el otro se quedó callado.
—Él no tiene la culpa. —lo defendió el pelinegro sacando el altavoz y se colocó el aparato sobre la oreja.
Hablaron sobre el exhausto trabajo del chico de rastas, por el tono de su voz se sabía que estaba cansado, y que hablaba con la poca fuerza que le quedaba, era como si se estuviera muriendo. Bill le decía que cuando llegara lo iba a mandar al spa para que le hicieran todo tipo de tratamiento para desestresar su cuerpo, Tom le dijo que preferiría mil veces sus masajes antes de que otra persona lo tocara. El chico del café se sonrojó y mordió su labio inferior al imaginarse la situación.
De pasar al trabajo hablaron sobre la vida cotidiana en torno a Bill, le decía que debido a la temporada de verano no venía mucha gente, pero que a la noche estaba repleto de personas que pedían batidos y jugos excéntricos para saciar la sed. Kaulitz no paraba de hablar, y mientras Tom lo escuchaba pensaba en la posibilidad de adelantarse antes de que la entrometida de Gema abriera la boca en cuanto viera al pelinegro. Se dejó llevar por la conversación que tuvo con ella por teléfono, y fue dejando de poner atención a lo que le contaba su novio.
—Entonces le dije a Lissa que no dejara pasar la oportunidad, y ahora está de paseo por la vida fabulosa con su novio. —le comentaba el pelinegro a él. Volvió en sí y se unió a la conversación.
—Oh, eso es muy bueno para ella. —dijo el de rastas para aparentar que lo había oído.
— ¡Verdad que sí! —dijo entusiasmado el pelinegro. —Oh, tengo que colgar, el teléfono tiene bateria baja.
Se escuchó la risita y su novio cerró sus párpados un instante, los apretó con fuerza. Estaba decidido, tenía que decirle todo o el caos llamada Gema iba a desatarse en el departamento del pelinegro y eso le impediría acercarse a él. No quería que su chico se enterara por otra persona, eso iba a ser doloroso para él. Se mojó los labios y soltó lo que tenía en mente.
—Ah… Tengo que hablarte de un asunto muy importante cuando llegue. —Dijo serio, se paseó la mano por la frente barriendo un poco de sudor que le había provocado la presión y el pensar mucho.
— ¿Es algo grave? —preguntó el pelinegro en el mismo tono que su novio.
—Eh… Cuando llegue a casa lo hablaremos. —Hubo un silencio realmente molesto, Tom pensaba que su chico tal vez se hacía la idea de que algo no marchaba bien, de que él había hecho algo malo y lo iban a discutir cuando regresara.
—Ah, de acuerdo. —se oyó el pitido de bateria baja. —Lo siento, lindo, esto se va apagar. Hablamos después.
Thomas exhaló el aire al sentir la voz normal de su novio, se dio cuenta de que no se estaba preocupando como lo imaginaba, lo agradeció.
—Te amo, bonito. Adiós —se escuchó su tierna risita y luego le cortó sin esperar a que le respondiera. Trümper se quedó con la frase en su cabeza, pronto comenzó a sentirse culpable de lo que había hecho, porque Bill no tenía la más pálida idea de lo que iba a venir a continuación.
Continúa…
Gracias por la visita, te invitamos a dejar un comentario.