Notas: Feat. Andy Biersack!

Fic Toll de Miss Anunnaki

Capítulo 53

Fueron de esas mañanas aburridas de domingo, las que hicieron que el pelinegro tomara sus pertenencias y saliera por la puerta. Había pasado una semana en la que se sentía constantemente vigilado por Shannon, pero ahora él no estaba ya que tenía ciertos asuntos con la banda, se habían tomado unas largas vacaciones y ahora debían poner sus energías para componer y tocar. Bill agradecía eso, porque el baterista no le dejaba ni respirar, lo tenía cortito.

Se colocó su campera de otoño, más allá de que ya faltaba una semana, comenzaba hacer algo de frío pero no al extremo, si circulabas por el sol te mantenías cálido. Se colocó las gafas ya que le molestaba un poco los rayos y amarró muy bien su bolso; comenzó a ir en dirección al centro de la ciudad, quería comprarse un par de chucherías que había visto en la semana mientras regresaba de trabajar, y tenía antojo de comprárselos.

De paso también estiraba un poco las piernas, se sentía bastante lleno, considerando que Shannon le traía para comer o él mismo le preparaba para que se alimentara. Miraba todo a su alrededor como si fuera un inocente, se quedaba pensativo frente a las vidrieras que exponían utensilios o ropa de moda, pensaba en comprarlos pero luego lo dejaba y continuaba caminando, para eso él era muy indeciso, jamás podía comprarse algo en menos de veinte minutos porque siempre debatía en su cabeza.

Al llegar al centro de la ciudad, se encontró con la galería, el paseo de compras, como un shopping pero al aire libre, en el cuál vendían la ropa que a él le encantaba y siempre compraba, optó por ingresar a ese paseo y emprendió la lenta caminata mientras admiraba cada prenda y calzado que veía por las vidrieras. De pronto pensó que debía regalarle algo a su novio debido a su regreso, entonces se quedó parado al ver una camisa impecable y bien al estilo de su novio, se quitó las gafas para admirarlo mejor y las guardó. No sabría si lo usaría a menudo pero le había encantando, en parte le recordaba a él y decidió comprarla de inmediato.

Entró al local y preguntó por los colores, el precio no le importaba, él siempre gastaba sin mirar cuanto costaba. Le pidió el talle más grande que tuviera y lo consiguió, lo eligió en negro, porque el estampado era de diversos colores y resaltaba mucho, pidió que fuera para regalo y lo envolvieron; cuando fue a pagar, se topó con alguien de frente.

—Señor Biersack. —dijo con los ojos fuera de órbita y su billetera en las manos, se quedó sin aire por un momento. Había pasado bastante tiempo desde la última vez que lo había visto, y al verlo de nuevo le venía esa sensación estúpida que siempre sentía.

—Veo que estás de compras. —le contestó amable, no parecía enfadado. El pelinegro asintió y siguió caminando en dirección a la caja para pagar el regalo, lo hizo y luego volteó, Andrew estaba frente a él; tenía una vestimenta muy particular, ya no llevaba traje. Tenía una remera manga corta blanca y un chaleco de cuero negro con jeans ajustados del mismo color, pulseras y collares adornaban su cuerpo. — ¿Cómo has estado?

—Ah… Muy bien, ¿Usted? —le miró y se movió un poco para dejar que pasara y pagara la ropa que había estado eligiendo minutos antes.

—Jamás estuve mejor. —decía sin mirarle. —Te ves increíble el día de hoy.

Bill se miró unos instantes, no estaba tan bien vestido, había agarrado lo primero que había encontrado y se lo puso, pero claro que el maquillaje estaba impecable y tal vez eso era lo que lo hacía ver bien, ya que todos le mirarían el rostro y no lo que llevara puesto.

—Gracias, usted también se ve… Diferente. —le decía sin dejar de mirar lo que traía, realmente le había robado la atención lucía realmente fatal, en el sentido de que estaba sexy. Negó con la cabeza al darse cuenta de que lo observaba más de la cuenta, le agradeció a la gente del local y se dispuso a salir sin despedirse de Andrew.

— ¿Tú novio está aquí? ¿El enano con músculos? —dijo de adrede el de ojos azules, el pelinegro se dio la vuelta cuando ya estaba afuera del local y casi atropellaba con la bolsa a una señora.

—No le llames así. —dijo algo molesto, detestaba que le dijeran eso a Shannon pero él siempre le decía que las personas pequeñas tenían cosas grandes. Sí, cosas grandes, cualquier cosa grande; Bill lo sabía muy bien. —Y no, no es mi novio, ya le dije que solo es mi amigo. Mi novio está de viaje.

—Entonces voy aprovechar a invitarte a tomar algo, ¿quieres? —le preguntó, el pelinegro le quedó mirando serio. Podía ser que si aceptaba, entonces Biersack dejaría de molestarle, además, él quería estar afuera de casa así que se dio al plan.

—Está bien. —le dijo moviendo sus hombros en señal de poca importancia, Biersack le dio una leve sonrisa y emprendieron la caminata hasta la limusina del chico de ojos azules, ingresaron y le dijo al chofer que lo llevara al restaurante de siempre.

—Supongo que tienes hambre. —le dijo cuando ya llevaban tres minutos de viaje.

El estómago de Bill respondió por él y se sintió avergonzado, depositó su mano sobre su abdomen y lo apretó un poco para que cesara ese gruñido. Andrew se rió ante eso y el pelinegro le quedó mirando de soslayo, tenía una sonrisa perfecta y su mirada era como si se tratara de un ángel, Kaulitz lo contempló los segundos que pudo y sin darse cuenta comenzó a sonreír.

Tardaron quince minutos hasta llegar al lugar de siempre, según Biersack, bajaron sin las bolsas e ingresaron a ese Restaurante que lucía carísimo y con muchos lujos; Bill se sintió apenado porque no llevaba ropa adecuada para ese ambiente, pero luego vio que su compañero vestía de una forma rockera que no le importó nada ingresar tras él. El recepcionista le sonrió a Biersack apenas le vio, entonces solo salió de su lugar para llevarlo a una mesa. El que venía detrás se impresionaba de todos los detalles y la decoración refinada que tenía el Restaurante, por su cabeza pasó la pregunta: ¿Cuánto dolerá comer aquí?

Se ubicaron en una mesa muy alejada de todos, se sentaron y el mozo les ofreció algo de beber antes de pedir, Biersack le dijo que trajera lo de siempre y el tipo desapareció.

—No sabes cuanto me alegra que hayas aceptado. —le decía con una sonrisa plena en la cara.
El pelinegro le devolvió una leve sonrisa y puso sus manos por debajo de la mesa.

—Solo quiero ser amable. —se notaba que estaba algo tímido, sus mejillas se tornaron rosas y tragó saliva.

—Siendo honesto. —habló Andrew y Bill le observaba fijo a los ojos. —Envidio mucho a tu novio, y a tu amigo. En serio.

El pelinegro se sintió incómodo por eso, la forma que tenía de mirarle lo envolvía demasiado al punto de querer asfixiarlo. Se reacomodó en su asiento y bajó la mirada clavándola en las servilletas limpias.

—Ah, no digas esas cosas. —levantó la mirada y movió su mano en el aire, intentando disipar ese momento, se rió bajito y Biersack solo lo contempló desde su lugar. —No es verdad.

—Lo es. —dijo determinante, el pelinegro dejó de comportarse de manera estúpida y le miró a los ojos de nuevo. —Me gustas, en serio. Y haría lo que fuera porque estuvieras conmigo.

Kaulitz se quedó quieto por unos instantes, desvió sus ojos a otro lado sintiéndose apenado por lo que acababa de decirle, sus mejillas no dejaban de arder debido a la vergüenza, y no quería sentir eso, no era correcto; se tenía que sentir así con su novio y no con un extraño. Aplastó sus labios en un intento por desaparecer esa sensación y tomó un gran respiro.

—Yo tengo novio, y lo amo… Demasiado. —Resopló. —Eres una buena persona, se nota, pero los sentimientos no son correspondidos.

— ¿Entonces porqué te sonrojas cuando me hablas?

Se quedó sin aire, Biersack tenía razón, él siempre se quedaba como una colegiala que era observada por el chico que le gustaba; ni él mismo sabía porqué se sentía así con respecto a él, pero sabía que debía controlarse y cada que podía lo lograba. No le respondió, dejó que la conversación terminara ahí. El almuerzo había transcurrido normal, ninguno volvió a mencionar el tema, hablaban de otras cosas y con mucha naturalidad, aunque por dentro el pelinegro se cuestionaba sobre su actitud frente a Biersack cuando le miraba.

Salieron luego de una hora. Andrew se ofreció a dejarlo en el departamento, en el trayecto seguían hablando y el pelinegro ya se había soltado un poco más. Se contaron anécdotas, ahí se enteró que Biersack había tenido malas experiencias con las chicas y que el chico del café era el primer hombre que lo había cautivado, y que por lo tanto, no descansaría hasta obtener lo que quisiera. Kaulitz se quedó con eso, quería saber qué era lo que quería pero no le preguntaba, no podía.

Al llegar, los dos salieron y el de ojos azules le abrió la puerta, Bill salió y le agradeció, tomó sus pertenencias y se quedaron mirando el uno al otro. Biersack estaba apoyado sobre la puerta y Bill estaba de espaldas al vehículo. El pelinegro inhaló profundo mientras se perdía en los ojos exquisitos de su compañero, sus mejillas volvieron a tornarse rosadas y bajó la mirada.

—Trata de no sonrojarte. —le decía en un tono divertido.

Tocaron bocina, y los dos miraron hacía el vehículo que se encontraba detrás de la limusina, de allí salió un tipo que Bill reconoció al instante. Su novio Tom les dio una mirada mientras cargaba de mala gana su mochila al hombro.

—Creo que es mejor que me vaya. —Se inclinó y depositó un beso sobre la mejilla del pelinegro. Luego ingresó y Bill retrocedió varios pasos para que pudiera irse.

Genial, le había dejado con un problema.

Continúa…

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por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

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