Fic Toll de Miss Anunnaki

Capítulo 61

Fumaba tranquilamente desde el balcón del departamento, estaba apoyado en el metal que conformaba el mismo, el sol de invierno le daba en la mitad de su rostro, el resto se conformaba con el frío de la sombra. Exhaló el aire, con ello el humo del cigarrillo se salía de su organismo, tragó saliva y miró unos momentos hacía abajo, recordaba alguna que otra anécdota que había ocurrido en ese mismo lugar. Negó con la cabeza mientras una estúpida sonrisa se le venía a la cara, recordar esos momentos eran realmente incómodos, sobre todo si ahora estaba solo y era de día, no se podría cometer lo de aquella vez.

Escuchó que la puerta se deslizó y él volteó la cabeza pero no logró mirar para atrás, se quedó pensando en esos recuerdos y la sonrisa se le desvanecía de apoco. No sintió los pasos de la otra persona pero vio por el rabillo del ojo que se acercaba, se situó a su lado cruzado de brazos. El chico de rastas le miró con seriedad, la otra persona tenía los ojos clavados hacía adelante, el viento alborotaba todo su cabello y parecía tiritar de frío.

—No entiendo como le haces. —dijo el pelinegro. —yo me estoy muriendo de frío.

Se miraron a los ojos y el de rastas vaciló con una pícara sonrisa, terminó de fumar lo que le quedaba y decidió caminar hasta situarse detrás del chico del café, él se apoyó en el barandal y Thomas apoyó su barbilla sobre la curva del cuello. El pelinegro sintió los brazos que le rodearon por la cintura, abrazándolo, dejó ver una esplendida sonrisa, ahora el frío había desaparecido.

—Mañana es Navidad, ¿Recuerdas lo que había pasado ese día hacía un año? —preguntó el chico de rastas.

—Lo sé, siento que fue ayer. —se giró, chocando su espalda contra el metal, abrazó a su chico por el cuello y se miraron a los ojos directamente. — ¿Qué vamos hacer esta Navidad?

—Estaba pensando en que deberías ir a casa de mis padres. —Bill frunció las cejas, no comprendía muy bien. —Ya sabes, la Navidad pasada le comenté a mi abuela que estaba enamorado, y desde esa vez no me dejó de molestar con que debo presentarte a la familia.

— ¿Estás seguro de lo que me estás diciendo? —preguntó con todas las dudas encima. Cuando se trataba de padres, Bill se acobardaba demasiado, él ni siquiera sabía de los suyos debido a que no lo querían ni ver por el hecho de ser gay pero no les guardaba rencor, era su familia después de todo. — ¿En serio quieres que vaya?

— ¿Por qué crees que lo estoy mencionando? —le dijo con una sonrisa que hizo derretir al pelinegro. —Quiero que vayas conmigo, tomados de la mano, tú dándome besos, yo abrazándote, sin el miedo de que nos hagan algún tipo de daño, porque mi familia no es de esos que obedecen las reglas; nosotros tenemos las nuestras, las hacemos a nuestra manera sin importar lo que el resto del mundo diga.

Bill apretó sus labios, esas palabras le habían conmovido debido a que en todo eso se encontraba la palabra «familia», él jamás podría tener una como la de su novio, porque no tenían sus propios ideales, seguían todo al pie de la letra por la religión y eso le irritaba bastante. En parte también había decidido irse porque no aguantaba que le obligaran a vivir un estilo de vida que no era para él, ese estilo era una total mentira y él no podía con eso, no quería seguir fingiendo vestirse y ser un heterosexual cuando por dentro gritaba su lado afeminado.

La mano de Trümper acarició la mejilla para prevenir que unas lágrimas cayeran por ese angelical y perfecto rostro maquillado. El otro le regaló una sonrisa divina, de esas que no era necesario cometer un acto de valentía o algo parecido para merecerlo, era una honesta, hermosa, tan hipnótica que te dejaba desconcertado. Acercó el rostro y Thomas levantó el suyo para poder depositar sus labios sobre la frente de su chico, le dejó un beso sincero y el pelinegro cerró sus párpados disfrutando de aquello.

Luego bajó la mirada y se besaron de la manera más sublime, tan delicada, nada de cosas guarras, no, no era el momento para eso; eran como esos besos que solo podías presenciar en una película, sin ningún error, tan perfecto que no parecía real, era más un sueño que lo certero.

Era interminable, ninguno de los dos quería separarse, pero la respiración se les estaba acabando y necesitaban un poco de oxígeno si no querían morir así, aunque en cierto punto eso sería romántico, solo en cierto punto.

La puerta corrediza se volvió abrir y ellos tuvieron que separarse, no había nadie más en casa, y eso se les hacía raro. Decidieron mirar y estaba Lissa con una cara de felicidad indescriptible, tenía las mejillas coloradas, una sonrisa que parecía la más radiante de todas las existentes, un papel en su mano y en la otra una bolsa de caramelos.

— ¡A que no saben! —gritó desesperada con esa alegría inmensa, la pareja le quedó mirando sin comprender, aún sin separarse el uno del otro.

— ¡Lissa está embarazada! —concretó la felicidad el novio de la chica, apareció detrás de ella y también tenía una sonrisa estupenda, él tenía las llaves del departamento porque su novia se las había dado para abrir la puerta. El pelinegro le dio una copia solo por si ocurría una emergencia, y esa era una.

Pronto el pelinegro se abalanzó sobre su mejor amiga para felicitarla, ella había deseado ser madre a la edad que tenía, porque decía que estaba bien económicamente y porque amaba mucho a su novio, a pesar de que no había pasado tanto tiempo de conocerse, en la primera cita se dieron cuenta que eran el uno para el otro; por lo menos Lissa ahora podía decir que no todos los hombres eran iguales, su novio era la excepción.

Cuando la hora de felicitación pasó, decidieron salir a cenar juntos a modo de celebración. Al bajar por el ascensor, se encontraron con Gema, ella solo les saludó con una sonrisa de cortesía, estaba hablando con su padre, tenía una valija cerca de sus piernas, se estaba despidiendo.

Las dos parejas salieron y fueron a ese lugar al cual habían asistido, la primera vez que salieron juntos. Era como realizar un pacto, de amor, y de amistad.

Continúa…

Sólo queda el epílogo, gracias por la visita, te invitamos a dejar un comentario.

por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

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