
Fic Toll de Miss Anunnaki
Epílogo
La Navidad en familia era algo desconocido para él, se impresionaba de la amabilidad que tenían, sonreía forzosamente porque no sabía que otra cara poner. Una de las primas, las más joven, se le acercó para entablar conversación; al principio sentía algo de vergüenza por estar ahí.
—No estés tan nervioso, no somos la típica familia mente cerrada. De hecho, soy lesbiana, si eso te hace sentir más cómodo.
Pronto el pelinegro le agarró confianza, la prima de su novio le empezaba a contar como era que se había dado cuenta de su verdadera orientación, había sido similar a lo del pelinegro, entonces se sintió identificado con ella al instante; la diferencia de su historia con la de ella era que sus padres la habían aceptado tal y cual era en el momento que le había dicho que no le iban los chicos. Bill hubiera querido que sus padres lo apoyaran en su decisión, más allá de que fuera algo de la adolescencia, como solía oír por las calles; en realidad, en esa etapa descubrís quién eres realmente y lo que quieres ser en el futuro, descubrir tu vocación, en lo que te destacas más. Esa etapa era la más hermosa de todas, porque salías de lo que era la protección del hogar para descubrir el verdadero mundo, y ni hablar cuando pasas a ser joven-adulto.
—Bill, no tienes que tener vergüenza, a mi madre le preocupa eso, piensa que tu piensas que ellos te van a tirar con algo por la cara por estar con mi primo —se rió. —Y no es así, personalmente me caes muy bien y a ellos también, lo digo en serio.
—Tú también, eres muy amable. —le dijo con bastante ánimo.
—Deberíamos salir los tres en algún momento a Chanderlier. —dijo ella, el pelinegro rápidamente aceptó la invitación, le gustaba ir a ese club nocturno tanto como a él.
— ¡Niños, la cena está servida! —gritaba la madre de Thomas, pronto vieron que unos pequeños correteaban por toda la sala en dirección al comedor, ellos se pusieron de pie y fueron allí.
—Bill, cariño, siéntate aquí junto a mi hijo. —le dijo la suegra y él sonrió con amabilidad, caminó y se sentó a su lado.
Trümper le dedicó una tierna sonrisa, pronto los nervios leves que sentía Bill había desaparecido y se sintió como en casa, se acomodó en el lugar y miró un poco a todos. Parecía ser una familia bastante unida, estaba la abuela de su novio, los tíos y primos, sus padres y sobrinos. Era la familia que él hubiera querido tener, la familia que jamás pudo conseguir debido a los pensamientos que tenían, ninguno estaba de acuerdo: era como si le hubieran exiliado del reino y estaba condenado a vagar por las tierras desiertas.
Pero lo que se dio cuenta en ese preciso momento, era que había gente que le aceptaba tal cual era, y a pesar de que no era su familia podía sentir esa cercanía de serlo.
—Antes de comenzar con la cena. —decía el padre de Thomas con su copa en mano. —Quiero proponer el brindis clásico familiar, por favor, a ponerse todos de pie.
Le obedecieron, se escucharon sillas que rechinaban contra el suelo, cuando todos estuvieron de pie, incluyendo a los pequeños que sonreían y hacían puntitas de pie debido a que sus cabecitas no alcanzaba del todo la mesa, el señor Trümper alzó la copa hacía adelante y todos hicieron lo mismo.
—Quiero brindar esta noche por volver a estar juntos en esta Navidad. Por un año más de buenos, y malos momentos, pero aún así uno continúa de pie y sigue adelante sin importar las consecuencias. —Miró a la pareja nueva. —Brindo por mi hijo, que ha encontrado el amor gracias a esa maravillosa persona que se encuentra a su lado. Bill, bienvenido a la familia.
El pelinegro se puso colorado de repente y agradeció en un hilo de voz, sintió que alguien le tomó de la mano y vio que era Thomas, se miraron a los ojos y pudo sentir otra vez la calma. Inspiró profundamente y miró a la familia.
—También por mi madre, por darle otro año más de vida. A mis sobrinos, mis hermanos, a mis otros hijos pequeños, y a mi mujer. Gracias por dejar que esta familia permanezca unida una vez más. —Levantó la copa y todos brindaron, chocaron los mismos uno con el otro, bebieron un poco, y comenzaron con la cena.
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Luego de la cena, la pareja se fue al patio trasero, estaba cayendo nieve. Bill miró el cielo, sentía como esos copitos se le incrustaban en el rostro, sonreía fascinado por ese espectáculo único. Bajó la mirada y se encontró con que Thomas le miraba con una inmensa sonrisa.
—Te ves tan hermoso esta noche. —le dijo mientras paseaba sus dedos por la frente del pelinegro, barriendo unos mechones que impedían ver su belleza.
—Tú igual. —le dijo con un brillo en sus ojos. El chico de rastas buscó algo en el bolsillo de su campera de invierno, lo miró y se lo tendió a su novio, él lo tomó entre sus manos, era del tamaño de la misma, lo abrió sin pensarlo y encontró un dije con la inicial de su nombre. Exhaló el aire impresionado, el brillo en sus ojos aumentó un poco más, lo tomó con sus dedos y lo levantó con una sonrisa. No podía creerlo, brillaba tanto que parecía un sueño.
—Feliz Navidad, mi amor. —dijo en un tono tierno Thomas, Bill empezó a sollozar mientras no dejaba de sonreír, se acercó a su novio y le dio un cálido beso. Al separarse, el pelinegro le tomó del rostro con una mano y se miraron a los ojos.
—Feliz primer aniversario. —le dio un corto beso en los labios. —Tu regalo se encuentra en el asiento de avión con destino a Los Ángeles.
El chico de rastas sonrió, habían estado pensando en eso últimamente como para reconciliar su amor, pero no pensaba que Bill iba a ser capaz de cumplirlo tan pronto.
—Cómo… —fue interrumpido por otro beso.
—Digamos que… Todavía me deben las vacaciones de verano, así que decidí cambiar el destino. —sonrió pícaro.
Thomas no se resistió y volvieron a unir sus labios en un beso navideño, un beso que les daba la oportunidad de volver amar, y esta vez, nada ni nadie podría separarlos, porque ya estaban preparados, porque el amor que sentían el uno por el otro era inmenso.
Y para esas personas que pensaban que el amor no lo podía todo, que era imposible o no duradero, bueno, creo que aquí tienen una prueba de lo contrario.
F I N
Muchas gracias a todas esas personas que hicieron que esta historia llegara a más, en serio, gracias a ustedes pude darle otro final maravilloso. No pensaba darle un final feliz, sinceramente, pero sus comentarios me hicieron cambiar de opinion. En verdad, solo quiero agradecerles por el apoyo para que esta historia llegara a su fin.
Y nada, lxs invitx a leer mis otras historias («aquí»), y si quieren que lean las suyas solo díganme y con gusto los voy a leer. Saludos! <3
gracias por esta historia y por este final creo que siempre estaran juntos Tom provo el perder a Bill y no creo que repita sus errores