Fic Toll de Miss Anunnaki

Capítulo 7

Cuando la puerta que conducía a las celdas se abrió, Shannon salió con las manos hacia atrás, aún tenía las esposas sobre sus muñecas. Al mismo tiempo, Bill se ponía de pie junto con Tom, el de rastas se ofreció a llevarlo en su vehículo, el otro no pudo negarse ante tanta amabilidad en un momento como ese. Uno de los oficiales le quitó las esposas y el otro revoleó los ojos. Para salir de allí se debía pagar una fianza un poco cara, pero gracias a un colega de Shannon, que anteriormente había dado aviso a Bill antes de que llegara a la delegación, pudo salir.

—Quedas en libertad, Leto —Le dijo el jefe de la delegación. —Gracias a tu hermano estás libre, pero ya sabes que tienes una citación.

—Lo sé, lo sé —Vaciló, el viejo asintió y abandonó el lugar. Shannon giró a ver a su novio.

Se acercó sonriéndole, pero Bill no iba a ceder ante esas puñeteras estrategias, por más que el mayor tuviera toda esa sencillez, toda esa potencia para conquistar a cualquiera, el pelinegro se le negaba, o por lo menos intentaba negárselo.

—Pensé que tú habías pagado la fianza —Dijo cuando estuvo cerca, quería besar la mejilla de Bill pero éste se negó y lo retrocedió apoyando su mano en el pecho del oponente.

—No, fue tu hermano. Así que ve a agradecérselo a él.

Para Tom, Shannon no lucía como un drogado o un lunático, lucía normal, como si jamás hubiera tomado o ingerido estupefacientes. También se dio cuenta de que el tipo era con el que Bill había salido del café hacía unos días atrás, así que sí, Shannon era el novio del pelinegro.

— ¿Y éste quién es? —Dijo de adrede el tipo, inspeccionando de arriba hacia abajo las fachas que el de rastas tenía. Kaulitz bajó la mirada, no iba a decirle que era él por quien actuaba como una fangirl cuando hablaba con su amiga.

—Ah, él es un cliente recurrente. —Si no fuera porque Shannon sabía de qué trabajaba Bill, eso sonaría cualquier cosa. —Y se ofreció a traerme aquí.

Leto no se tragó nada esa excusa, por lo que se quedó mirando la nerviosa mirada de Tom. Así que aplicó uno de sus juegos.

—Shannon. —Sonrió. Extendió su mano, esperando respuesta del otro lado. —Un gusto.

Bill miró a su novio, y luego a Tom, sabía por qué lo saludaba. Es más, ya sabía lo que iba a suceder a continuación si éste llegara a acertar con su hipótesis.

—Tom. —Soltó el otro y estrechó su mano con la del otro. —El gusto es mío.

El mayor sostuvo la mano, apretándola un poco. Él se hacía el dormido cuando Bill y su mejor amiga hablaban por teléfono aquella vez, así que escuchó la voz chillona y fuerte de Lissa, oyó que hablaban de un tal Tom, y ahora que éste se presentó con dicho nombre, podía entender un poco más la situación y la amabilidad que tenía al traerle hasta ese lugar.

—Oh, entonces debo agradecerte por ser tan gentil al traer a Bill —Desvió sus ojos bicolores hacia el pelinegro, éste se mostraba sonrojado y miraba a su alrededor con nerviosismo. Así como lo veías tan jodidamente bueno, así podría ser también malo. Leto siempre tenía un as bajo la manga, y ahora lo iba a demostrar. — ¿por qué no vienes a cenar con nosotros esta noche?

Los ojos de los dos espectadores le miraron asombrados. Bill no pensaba que él fuera tan cortes al invitarlo a cenar, ya comenzó a sospechar que tal vez quería ponerlo a prueba.

—No creo que pueda Shann —Intervino Bill susurrante, puso su mano en el hombro de su novio para llamarlo e irse. —Tal vez tiene cosas qué hacer.

— ¿quién tiene cosas que hacer un domingo a la noche? —Le miró divertido, le sonrió de forma sarcástica. —Además, si se tomó el tiempo de venir hasta aquí para acompañarte, no creo que tenga problema en cenar con nosotros.

Eso fue una indirecta tan directa, que el pelinegro tuvo que tragársela sonriendo, le desagradaba tanto cuando se ponía en papel irritante, pero aún así, aún poniéndose como el rey de los irritados, lo seguía queriendo.

—Acepto. —Habló por fin Tom.

Los dos le quedaron mirando estupefactos. Leto no sabía si lo había aceptado solo para molestarle o en verdad no entendía el sarcasmo en sus palabras. Por otro lado, Bill estaba un tanto atónito por su respuesta, no pensaba que aceptaría luego de haberle confesado que Lina no existía y él era un hombre.

Al cabo de una hora y media, una hora y media que fue eterno entre cortas conversaciones, largas esperas para la comida china, y el extenso recorrido del restaurante asiático hasta el departamento de Shannon; todo fue sobre el vehículo de Tom, ya que el del mayor estaba en una playa de estacionamiento de la delegación y hasta el día siguiente no podrían retirarlo.

Cuando la mesa estaba preparada mayormente por Bill, y con la ayuda de Shannon que le hablaba del auto que Tom poseía, mientras que éste les miraba con atención como un niño fijando a un anciano contar una de sus historias, observaba de reojo al pelinegro quien no parecía del todo contento con esa idea, pero el de rastas hacía lo mejor que podía con tal de no meter la pata con algo, aunque no sabía qué.

—Y dime —Habló Leto cuando todos estuvieron sentados y ya sirviéndose para comer. — ¿de qué trabajas?

Observó al amigo de su novio, Tom tomaba cómodo un poco de zumo y se aclaró la garganta, lanzó una miradita a Bill y luego volteó sus ojos miel al responsable de la pregunta.

—Por ahora estoy en busca de un empleo. —Le mintió, trabajo tenía. Frunció el ceño, al pelinegro le llamó la atención el tono que había utilizado para responderle. Se trataba de una grave, divertida, firme y estremecedora.

—Estás desempleado. —Acotó de adrede Leto, el pelinegro desvió sus ojos a él y le codeó por debajo de la mesa. El mayor no hizo caso alguno, siguió hablando. — ¿Y cómo tienes auto? ¿Tus padres te pagan todo? ¿Vives de ellos?

— ¡Shannon! —Le llamó Bill, y luego observó a Tom, éste estaba calmado. El de rastas castañas claras ni se inmutó de su lugar, se mostraba serio, como si aquellas preguntas no le hubieran afectado en nada, y así era, no tenía por qué estarlo de ser cierto, después de todo, por lo menos tenía padres.

—Bueno, es cierto que mis padres me dieron el auto —Respondió sereno, se inclinó hacia adelante para apoyar ambos brazos y observar más de cerca a la pareja. —Y recuerdo muy bien, y todavía siento que fue ayer, cuando mi madre me dijo, y cito: «Estoy muy orgullosa de ti, a pesar de andar en un grupo en el cuál se drogan, fuman, beben a lo loco y manejan como desquiciados, tú supiste seguir el camino.»

Leto se puso de pie de inmediato, observando con gran enfado a la visita, Tom alzó sus ojos sin dejar de mirar al oponente. Él lo había dicho con doble sentido, porque Bill le dijo la razón de por qué estaba detenido en la delegación. A continuación, el de cabello bicolor también se levantó y tomó del hombro a Shannon suavemente.

— ¿eso fue una indirecta? —Dijo en tono desafiante. Apoyó las palmas de sus manos para verle mejor. Tom hizo lo mismo para levantarse, y el otro se llevó una gran sorpresa. El de rastas era más alto que Shannon, por lo que el oponente quedó como un indefenso, como una hormiga a punto de ser pisada pero ya saben lo que dicen, las apariencias engañan.

— ¿y tú qué crees? —Sonrió la visita.

A esas alturas Bill no sabía cómo lidiar con esto, ver a esas dos personas comenzando una discusión le ponía un poco nervioso. El opuesto al pelinegro se las estaba cobrando, no solo por poner en ese estado vulnerable a la ex Lina, sino también por intentar subestimar los recursos que el tipo tenía y por burlarse al referirse a él como un mantenido.

Antes de que se revolearan con algo, habló:

—Chicos, no peleen. —Miró a los dos durante unos segundos. —Vamos, sean maduros.

Intentó reírse, pero lo desvaneció cuando los dos hombres no dejaron de mirarse por un período largo y eterno que hizo cambiar totalmente el clima en la cocina. Shannon bufó, dando por finalizada esa meditación silenciosa que había hecho con su contrario, la verdad que el pelinegro no entendió nada de por qué se quedaron como dos idiotas mirándose, como si no hubiera otro día.
Pero esos dos, y él no lo sabía o no quería saberlo, se estaban analizando el uno al otro, querían corroborar cuánto tiempo aguantaban, cuanto podrían durar si se llegaban a pelear sobre un ring o cuanto durarían humillando al oponente.

—Creo que mejor me voy.

Tom dio un sorbo a su zumo, la comida no había sido tocada, ni siquiera habían podido probar bocado de esa delicia y todo por una disputa que fue comenzada por el mayor de todos.

—Hazlo. —Terminó la conversación Shannon. Se dignó a marcharse de la cocina para dirigirse a la habitación, Bill le dio una mirada y alzó los hombros, formó una línea con sus labios adoptando una mueca. El de rastas le sonrió, había entendido que el pelinegro no creía absolutamente nada pero aún así, no iba a ir detrás de su novio porque siempre se armaban ese tipo de berrinches con los amigos de Bill; he ahí una razón por la cual éste no tenía amistades masculinas, o por lo menos no se mostraba con ellos cuando Shannon andaba cerca.

—Te acompaño. —Habló el pelinegro. Los dos se pusieron en marcha y salieron con prisa, pasearon por el pasillo sin decir palabra alguna, Tom iba adelante, Bill tan solo observaba sus incontables rastas rubias. Llamó al ascensor y de repente las puertas se abrieron, ingresaron y Kaulitz apretó dos botones, uno indicaba el piso, el otro cerraba las puertas. Comenzaron a descender.

—Lamento lo sucedido. —Dijo el de cabello bicolor, estaba apenado y avergonzado. —Shannon es… Muy celoso.

El de rastas negó con la cabeza, el otro no miraba pero estaba sonriendo, apenándose también por haber puesto en aprietos a Bill.

—Es persuasivo —Argumentó. —Pero entiendo, o eso quiero intentar entender.

Se rió, los dos se rieron. Para liberar tensiones como esas, lo mejor que podías hacer era reírte, porque así te sacabas de encima ese revoltijo de estomago o esa presión que se vivió hacía unos instantes. Las puertas se volvieron a abrir y los dos salieron, el de melena larga puso la llave en su lugar y dio dos vueltas, tiró para sí y le dio el paso a Tom para que pudiera ir afuera. Éste se giró al estar en el exterior para mirarlo.

—Gracias por todo lo que hiciste hoy. —Habló Kaulitz en tono amable. —No sé que hubiera sucedido si no hubieras estado ahí.

—Descuida. —Sacó su paquete de cigarrillos. —Otra persona en mi lugar hubiera hecho lo mismo.

—Así que lo de tu madre era mentira. —Cambió de tema al ver que Tom sacaba un cigarrillo del paquete, lanzó una risita y buscó el encendedor.

—No lo sé, recuerdo que estaba muy ebrio cuando me dio las llaves de mi nuevo auto, y ni siquiera lo notó.

Volvieron a reírse, actuaban como si se hubieran conocido de toda la vida, no sentían incomodidad alguna ni tampoco estaban nerviosos, Bill se mostraba neutral a su lado y eso le impresionaba, no actuaba como una fangirl como se lo esperaba.

Continúa…

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por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

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