Caprichos del destino 10

Fic de lyra

Capítulo 10. Sacrificio y redención

Cuando llegaron estaba amaneciendo. Había pasado el viaje dormitando, en un errático sueño en el que Ryan se lo llevaba bien lejos y Tom no podía hacer nada para ayudarlo.

Se despertaba con la respiración agitada y sollozando por lo bajo, pero por suerte su madre no se enteró de nada. Sí su padrastro, que desde el espejo retrovisor le observaba cada vez que se despertaba y le dirigía una mirada preocupada.

Él desviaba la suya, le avergonzaba que supiera que le habían hecho y quien. No sabía como iba a reaccionar su padrastro al ver a Ryan, tal vez igual que Tom. Usaría la violencia para vengar su honor mancillado.

Nada más llegar a la comisaría en la que estaba Tom detenido, no pudo evitar maldecir por lo bajo. Se estiró en el asiento y llevándose las manos al pelo trató de alisárselo sin parar de temblar por lo nervios.

Salieron del coche y entraron en la comisaría corriendo, una vez más estaba lloviendo. Mientras que su madre dejaba que fuer su padrastro quien hablara con el policía de guardia, dirigió una mirada a una puerta en la que un rótulo decía “calabozos”. Por allí se iría a donde tuvieran retenido a Tom…

—Si, Tom Kaulitz les estaba esperando—les informó el policía—Su padre también está aquí, ayudando a la madre de la víctima a redactar la demanda.

Esas palabras le hicieron volverse con rapidez. Su padre demandando a Tom, su propio hijo… ¿por qué no le extrañaba viniendo de él?

—Quiero ver a mi hijo de inmediato—exigió Simone.

—Claro, síganme por favor—indicó el policía señalando una puerta.

—Yo…yo no voy—murmuró Bill.

Todas las miradas se dirigieron a él, haciéndole encogerse en el sitio.

—¿Cómo dices?—preguntó Simone extrañada.

—Que no quiero verlo—musitó Bill.

—Ve tú con Tom, yo me quedo con Bill—se ofreció Gordon.

Simone asintió aún sin entender la reacción de su hijo pequeño. Siguió al policía y dejó que su marido se entendiera con él, si podía.

—Tienes que hacerlo—dijo Gordon una vez a solas.

—Lo sé, pero no quiero verle antes de…—susurró Bill sin atreverse a terminar la frase.

Gordon asintió y se dirigió a otro agente de policía que leía un informe en una mesa apartada.

—Disculpe, queríamos hacer una denuncia—explicó por encima.

El agente levantó la vista del informe y arrugó la frente.

—¿Puede decirme el motivo?—preguntó.

—Han forzado a mi hijastro—contestó Gordon señalando a Bill—Es el mismo chico al que su hermano dio la paliza, quiere hacer una declaración y contar lo sucedido.

El agente dirigió una compasiva mirada al chico que estando de pie en medio de la entrada se mordía los labios para que no le temblaran. Asintió y se puso en pie, señalando una puerta en dirección contraria a la tomada por la madre del muchacho.

Les hizo entrar en una sala y tomar asiento mientras hacía las llamadas necesarias. Mientras esperaban le trajo un té al nervioso chico que sentado a la mesa se retorcía las manos sobre ella.

—No tienes que preocuparte por nada—le trató de tranquilizar—Solo di lo que recuerdas y los cargos de tu hermano se rebajarán.

Bill asintió con la cabeza, cogiendo la taza de té que le ofrecían y llevándosela a sus temblorosos labios. Bebió un sorbo cuando la puerta se abrió y apareció otro agente de policía y se sentó enfrente de él. Dejó en mitad de la mesa una grabadora y abrió una carpeta de donde sacó una hoja en blanco en donde tomaría notas de su declaración.

—¿Necesitan un abogado?—preguntó antes de comenzar con el interrogatorio.

—No hace falta, ni tampoco que avise a su madre o su padre—contestó Gordon sentándose al lado de su hijastro—Yo soy su padrastro, respondo por él.

—¿Estás de acuerdo?—preguntó el policía mirando a Bill.

—Si, no quiero que mi madre se preocupe más, y mi padre….él nunca me creerá…—contestó suspirando.

El agente asintió y puso en marcha la grabadora.

—Miércoles, 27 de junio de 2007. A las 7 y 15 de la mañana se ha presentado un joven asegurando que ha sido forzado y dispuesto a que le tomen declaración. Para que conste en acta, por favor diga su nombre y apellidos en voz alta y clara.

—Bill Kaulitz Trümper—contestó Bill con voz temblorosa.

—El señor Kaulitz….

—Bill, por favor—interrumpió Bill.

No le gustaba que le llamasen señor Kaulitz, ese era el nombre de su padre…

—Bill—dijo el agente con firmeza—Ha declinado llamar a un abogado y se le tomará declaración en presencia de su padrastro y tutor.

Tras hacer esa pequeña introducción, el agente cogió la grabadora y la puso lo más cerca posible de Bill, para que no se perdiera ni una sola palabra de su declaración.

—Bill, cuéntame como ocurrieron los hechos. Donde conociste al chico en cuestión, si te obligó a que le siguieras….

Bill cogió aire y lo expulsó en un hondo suspiro antes de empezar a hablar…a recordar…

—Fue en una de las muchas fiestas a las que acudimos como grupo. Mi hermano y compañeros estaban cada uno a lo suyo y yo me cansé de estar solo. Estaba sentado en el reservado que nos proporcionaron y desde allí veía como se divertían mis amigos y hermano,…y también le vi a él…

—¿Estaba el chico en la fiesta? ¿Le habías visto al entrar y te siguió?—preguntó el agente.

—Si, Ryan no me quitaba los ojos de encima y sonreía. Me llamó la atención y le devolví la sonrisa, pero no hice nada que le diera a entender que….que quería….

Calló unos minutos. Sentía que se ahogaba recordando lo pasado. Sintió que su padrastro le apretaba con cariño una mano y eso le dio las fuerzas necesarias para seguir con su relato.

—Mi amigo Georg se acercó y le dije que me iba al baño. Pero en realidad lo que quería era irme de la fiesta. Camino de la puerta me encontré a mi hermano y se lo expliqué. Quiso acompañarme, pero estaba bailando con una chica y no quise molestar.

—¿Viste si el chico te seguía?—interrumpió el agente.

—No, una vez en la calle pasó con su coche cerca de mí y me llamó. Me dijo que si quería me llevaba a algún lado y le dije que no. Paró el coche más adelante y entonces se bajó. Me dijo que me había reconocido y su nombre. Me pidió un autógrafo y yo se lo di para que me dejara en paz.

—¿Qué pasó a continuación?—preguntó el agente inclinándose, sabiendo que llegaba al momento clave.

—Me dijo….me dijo que le había costado buscar un momento en el que yo estuviera solo para no delatarme delante de mis amigos y hermano. Que sabía que era…que soy gay…y que no me preocupara por él, que no iba a decir nada a nadie. Yo lo negué, le dije que no sabía de que estaba hablando y entonces….me besó…

—¿Qué hiciste?

—Traté de empujarle, quería que me soltara…pero era el primer beso que me daban y no sabía como reaccionar. Ryan lo tomó como un si al ver que me dejaba besar y me arrastró al coche, echándome en el asiento de atrás.

Calló de nuevo para tomar aire. Sentía que se ahogaba, estaba llegando a esa parte y le costaba pensar con claridad, hallar las palabras necesarias sin sentir tanta vergüenza como sentía en esos momentos.

—Continúa, por favor—le pidió el agente en voz baja.

Asintió y cogió aire de nuevo, pero no le salían las palabras. Su padrastro lo sintió y le acercó la taza de té que había dejado a un lado. Tomó un sorbo despacio y la dejó de nuevo sobre la mesa, derramando un poco de café sobre ella por lo mucho que temblaban las manos.

—Empezó a tocarme, no paraba de decirme que me relajara, que no íbamos a hacer nada que yo no quisiera…que iba a gozar mucho…

—¿Le dijiste que no?—preguntó el agente, viéndole asentir con la cabeza—¿Cuántas veces?

Cerró los ojos para concentrarse mejor, recordando las veces que dijo no y Ryan le ignoró…

—No quiero—susurró con miedo.

—Por favor…quiero parar—suplicó a punto de llorar.

—Sal, por favor—sollozó —Esto no me gusta.

—¿Bill?—le llamó su padrastro esa vez.

—Tres veces—contestó rompiendo a llorar.

El agente asintió tomando nota de su declaración. Alargó una mano y apagó la grabadora. No hacía falta seguir más, le veía sufrir y con lo que les había contado tenía lo necesario para detener al otro muchacho y dejar en libertad al hermano.

—Hemos terminado, si necesitas hablar con alguien Bill, te proporcionaremos toda la ayuda necesaria—dijo el agente poniéndose en pie.

—Gracias—logró susurrar Bill entre lágrimas.

El agente asintió y le hizo una muda señal al padrastro para que le siguiera, necesitaba hablar con él en el pasillo y allí esperó a que se le reuniera.

—Ya han pasado varios días desde….la violación y carecemos de pruebas, además habrá que tomar declaración a ese tal Ryan y escuchar su versión…

—En el hospital lo apuntaron todo en su historial, y puede que le sacaran alguna foto. Llamaré y les daré el permiso necesario para que le den todas las pruebas que le hicieron—explicó Gordon.

Se despidió del agente y entró de nuevo en la sala de interrogatorios, donde su hijastro pequeño lloraba cubriéndose la cara con ambas manos. Suspiró resignado, no sabía como contarle que a lo mejor su declaración llegaba tarde….

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

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