Caprichos del destino 8

No tenia titulo este capítulo, pero cuando lo estaba terminando de escribir, en la radio sonó la cancion de Bryan Adams que le dio título y aquí os dejo:

http://www.youtube.com/watch?v=ZGoWtY_h4xo

Fic de lyra

Capítulo 8. Todo lo que hago, lo hago por ti

Pasó tres días en el hospital, durante los cuales Tom no se separó de su lado. Se sentía algo incómodo, nadie le quitaba los ojos de encima, esperando a que se derrumbase de un momento a otro. Pero logró conservar la calma y aparentar que nada iba mal.

La policía le visitó en su segundo día, cuando la fiebre ya no era tan alta. Debido a su minoría de edad, su madre estuvo presente mientras le tomaban declaración, o al menos lo intentaban. No puso nada de su parte, porque a su modo de vista no había pasado eso que todos temían…o eso era lo que se decía.

Bill, colabora con la policía—pidió Simone tratando de mantener la calma.

Llevaban media hora durante la cual su hijo solo contestaba con monosílabos y no decía nada claro. Se encontraba recostado en la cama con los brazos cruzados, negando con la cabeza cada vez que alguien mencionaba la palabra violación.

No tienes que temer nada, puedes hablar con libertad—le trató de convencer uno de los agentes.

Es que no hay nada que contar. No pasó nada—murmuró Bill sin alzar la mirada.

Según las pruebas médicas…

Estarán mal, yo que sé—cortó Bill con brusquedad.

Bill, si te han hecho daño….

No—murmuró poniéndose ya nervioso.

Si te han hecho algo que tú no querías…—insistió el agente de policía.

He dicho…que no—cortó de nuevo elevando la voz.

Los dos agentes que habían ido a tomarle declaración intercambiaron una mirada entre ellos y asintieron en silencio. Cerraron las libretas en las que tomaban notas de sus palabras y gestos y señalaron la puerta con una inclinación de cabeza.

¿Podemos hablar con usted en el pasillo?—preguntaron a Simone.

Asintió y tras dirigir una ceñuda mirada a su hijo, les acompañó al pasillo.

Señora Kaulitz, sabemos que su hijo nos está mintiendo. Tiene miedo y lo comprendemos. Le vamos a dar un par de días más para que recapacite, pero me temo que si no quiere hablar y denunciar a su agresor no podemos hacer nada más.

Simone asintió suspirando y se despidió de ellos. Miró a su hijo mayor, que se encontraba en el pasillo junto a su padrastro mientras tomaban declaración a Bill.

Tom, si sabes algo….—empezó a decir.

Los agentes centraron en él sus miradas, pero solo le vieron negar con la cabeza inclinada.

No, lo siento—murmuró Tom—No me ha contado nada, solo he sacado mis propias conclusiones.

¿Basadas en qué?—insistió uno de los agentes.

Tom se mordió los labios antes de contestar, tenía que pensar. ¿Qué había notado en Bill que le dio a entender que le habían forzado? Cogió aire y lo soltó en un profundo suspiro antes de contar algo que era verdad.

Se lo noté a mi hermano—contestó mirando al agente con firmeza—Llevaba unos días muy raro, más triste de lo habitual.

Los agentes se volvieron a mirar asintiendo en silencio, estaba claro que los dos hermanos se habían confabulado para no decirles nada en claro. ¿Por qué? Se despidieron de la madre de los gemelos, prometiendo volver a visitarles pasados unos días, a la espera de que uno de los hermanos diera un paso en falso y confesase.

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Recibió el alta, y si no estuviera tan cansado hubiera saltado de alegría. Solo quería estar en su propia habitación, donde se recluiría el resto de su convalecencia. David le había llamado la tarde anterior al saber de su enfermedad y le había explicado que había pospuesto todas las actuaciones y conciertos programados.

Sus compañeros de grupo también llamaron para interesarse de su estado, prometiendo ir a verle cuando estuviera recuperado.

Todos habían llamado preocupados. Todos menos una persona, pero esa no le importaba. Que su padre llamara al menos una vez para preguntarle si se encontraba bien, era algo que había dejado de esperar desde hacía varios años. Al principio le costó aceptarlo, pero viendo la frialdad con la que le trataba, cuanto menos contacto tuviera con él mejor que mejor.

Además…Ryan estaba con él…

¿Bill? ¿Tienes ya todo?—preguntó Simone.

Asintió en silencio y se puso la cazadora de cuero que Tom le trajo para su salida del hospital. Llevaba el pelo lacio, y o cubrió con un gorro de lana negro. Se puso también unas gafas de sol grandes que taparon sus ojos apagados y salió de esa habitación en la que despertó muerto de miedo.

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Suspiró aliviado una vez que entró en la habitación que compartía con Tom y pudo darse un relajante baño. Sentía aún el cuerpo dolorido, como si tuviera un catarro que se negaba abandonarle.

Se recostó en el fondo de la bañera y cerró los ojos suspirando. Le rodeaba un tranquilizante silencio, lo que necesitaba en esos momentos. No quería escuchar a nadie más que le dijera lo que tenía que hacer. No le apetecía hablar, ¿es que no lo podían entender?

Salió del baño más relajado. Se puso un cómodo pijama y se metió en la cama en el momento en que subía su madre con un ligero almuerzo. Se lo tomó en la cama acompañado del antibiótico que le habían recetado. Tenía que seguir tomándolo al menos una semana y volver para una revisión en la que le confirmarían si se le había pasado la infección.

Escuchó suspirar a su madre y la miró con preocupación. Sabía que necesitaba escuchar de sus labios la verdad, pero no podía hacerlo. Solo quería olvidar lo pasado.

Bill…—empezó a decir Simone.

Estoy bien, de verdad—cortó Bill a su madre.

Simone suspiró de nuevo. No era eso precisamente lo que le iba a decir en esos momentos. Tenía que contarle que su padre había llamado, ocultándole lo que pensaba de su estado.

Bill vio el gesto que puso su madre y se puso tenso sin poder evitarlo. Había pasado algo que se negaba a contarle.

¿Qué ha pasado?—exigió saber.

Llamó tu padre—contestó Simone con rapidez.

¿Qué…que quería?—preguntó Bill tragando con esfuerzo.

¿Le había contado algo Ryan? ¿Había creído su padre su versión de los hechos?

Solo comunicarme que ya había hablado con su abogado, pero no te preocupes ahora por eso. Sabes que no dejare que os aleje de mi lado—dijo con firmeza Simone.

Bill miró fijamente a su madre, había algo más que no le quería contar, y se podía hacer una ligera idea.

Sabe…papá sabe lo que me ha pasado, ¿verdad?—preguntó en un susurro.

Vio como su madre asentía en silencio, mordiéndose sus temblorosos labios.

¿Qué ha dicho?—insistió, aún sabiendo el dolor que le causarían sus palabras.

No me hagas repetirlo, cariño—pidió Simone.

Esa era la respuesta que buscaba. Su padre pensaría que se lo merecía, por ir provocando con su manera de actuar. Sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas, pero no quiso derramarlas delante de su madre, no quería que se preocupara.

Se excusó diciendo que le dolía la cabeza e iba a dormir un poco. Esperó a que su madre retirase la bandeja del almuerzo de sus temblorosas rodillas y se recostó en la cama. Dejó que su madre le arropase bien y le besara en la mejilla.

Esperó a que se cerrase la puerta y solo entonces dio rienda suelta a su dolor contenido. Odiaba a su padre, que pensara que se merecía ser tratado de esa cruel manera, y por una persona que había entrado en su vida con tanta violencia.

No dejó de llorar hasta que sintió que la puerta se abría con suavidad. Se limpió con las manos sus húmedas mejillas y esperó conteniendo el aliento, mordiéndose los labios para que de ellos no saliera ningún sollozo descontrolado.

Esperó en silencio a que quien hubiera entrado se cansase de mirarle dormir, pero no dio resultado. Al poco sintió unos pasos que se acercaban a su cama y la rodeaban. Suspiró y abrió sus llorosos ojos resignados, sabía de sobra que era Tom.

¿Qué quieres?—preguntó rodando en la cama y poniéndose de costado dándole la espalda.

Saber si estás bien—contestó Tom muy preocupado.

Pues no Tom, no lo estoy—dijo con dura voz girándose para mirarle con rabia en los ojos—Y todo por tu culpa.

Tom se le quedó mirando sin entender. Sabía que estaría algo molesto con él, pero no tan enfadado como lo estaba en eso momentos. Solo lo había hecho por su bien…

Mamá está muerta de preocupación, y papá…—estalló Bill levantando la voz—Papá cree que me acuesto con cualquiera, solo le ha faltado llamarme puta a la cara.

No se esperaba esas duras palabras de Bill. Arrugó la frente y separó los labios dispuesto a decir algo, pero solo logró que creciera el enfado de su hermano.

No digas nada, solo conseguirías estropearlo más—le cortó Bill con brusquedad.

Yo…no lo sabía…—murmuró Tom, tocando otro delicado tema.

¿Qué? ¿Qué era gay?—preguntó Bill, escupiendo la última palabra—Pues ya lo sabes, perdona si te he decepcionado.

No debes callarte la verdad—saltó Tom a su vez—Ryan se saldrá con la suya y no debes permitirlo.

Y tú me debes permitir olvidar si eso es lo que quiero—pidió Bill desesperado—Crees que me ayudas, pero no haces más que humillarme delante de mamá y papá.

No se esperaba que Tom se le acercara tanto. No pudo impedir que le cogiera por los hombros con firmeza y se inclinara tanto que sus alientos rozaban los labios ajenos.

Siento mucho lo que te ha pasado, que creas que estoy en tu contra…solo quiero que entiendas que todo lo que hago, lo hago por ti…—dijo Tom con rabia, cansado de las contemplaciones de Bill.

Le soltó con algo de brusquedad, dejándole de nuevo en la cama acostado, mientras que él salía de la habitación que ambos compartía dando un sonoro portazo.

Bajó las escaleras corriendo, chocándose casi con su madre que salía en esos momentos de la cocina con una expresión asustada recorriéndole la cara.

Tom, ¿qué pasa?—preguntó Simone.

Tengo que salir, resolver un problema—contestó Tom pasando a su lado sin mirarla.

Cogió la sudadera que dejó colgada la entrada y se la puso maldiciendo por lo alto.

Tom, me estás asustando—dijo Simone cogiéndole del brazo—¿Está bien Bill?

No, pero ya no tiene remedio—contestó Tom soltándose de su agarre—Pero no pienso quedarme quieto, dile que aunque no quiera mi ayuda la tendrá de todas formas, porque le quiero y me importan sus malditos sentimientos.

Tras decir esas palabras, abrió la puerta de la casa y echó a correr por el jardín, ignorando la asustada llamada de su madre.

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

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