Fic Toll de lyra
Capítulo 2
De pie en medio de la sala de reuniones, una veintena de chicos y chicas se miraban asustados entre ellos. Uno de ellos iba a ser el elegido, o elegida para ser sacrificado por una buena causa. Y todos temblaban de miedo por ello. Esperaron en silencio hasta que David entrara y dijera el nombre del elegido. La sala era recorrida por sollozos incontrolados y respiraciones agitadas.
Como la de Bill, que cogido con fuerza a la mano de Andreas miraba con lágrimas en los ojos a su hermano.
—Tomi…—le llamó en un susurro tendiéndole una mano.
Tom se apresuró a cogérsela con firmeza. No podía evitar pensar que él sería uno de los pocos que se libraría de tal prueba. Hacía 2 años que había perdido su virginidad y si tenía que hablar salvaría a todas las chicas con las que se había acostado y estaban con él en la sala. Salvaría a todas si hiciera falta, no estaba de acuerdo con la decisión tomada. Él creía con firmeza que el oscurecimiento del sol era solo pasajero, que pasado el tiempo volvería a brillar con todo su esplendor y no habría que derramar sangre alguna.
Pero David no lo veía así. Había pasado mucho tiempo meditándolo hasta llegar a esa drástica decisión. Entró con firmeza en la sala y se quedó mirando a los asustados chicos que con timidez les miraba.
—Sé que muchos de vosotros no sois dignos del sacrificio, y también sé que puedo confiar en vuestra palabra—dijo mirándolos con firmeza—Salid de aquí los que ya no seáis puros. Volved con vuestras familias y ateneos a las consecuencias.
Tom le miró con la rabia hirviéndole en las venas, ¿cómo podía ponerlos en tal situación? Se librarían del sacrificio, pero al día siguiente serían juzgados y expulsados por no haber sabido controlar sus hormonas revueltas. Pero si esa era la única solución para que Bill se librara, él estaría a su lado. Si era desterrado del pueblo, él se iría también.
Y con esa idea en mente se volvió y se le quedó mirando. No hacían falta las palabras, eran gemelos y había una estrecha relación entre ellos. Con solo mirarse sabían lo que pasaba por la cabeza de su contrario sin dirigirse la palabra. Por eso Bill empezó a negar con firmeza. No podía mentir y causarle un problema a su madre. No, sería valiente y aceptaría las consecuencias.
—Bill, por favor—susurró Tom.
—No puedo—susurró Bill a su vez.
—Miente y sálvate—insistió Tom.
Pero Bill no podía. Mentiría también a su amado Andreas, no podía hacerle creer que no le había sido fiel y todas las promesas que le había dicho se habían esfumado en el viento. Prometió esperarle, no estar nunca con nadie que no fuera él. Prometió que sería el primero en probar su cuerpo, y así sería si le daban esa oportunidad.
A su alrededor varios chicos y chicas se fueron yendo poco a poco, incluidos Georg y Gustav que miraron a Tom a la espera que se uniera con ellos. Pero Tom negó con la cabeza sin soltar aún la mano de Bill.
David les veía partir sacudiendo la cabeza decepcionado. Tendría que hablar con sus padres y tomar otra drástica decisión.
Ya solo quedaban 7 chicos y 3 chicas, incluyendo Bill, Tom y Andreas. Pero sabía que uno de ellos sobraba, que solo se quedaba para estar al lado de su querido hermano.
—Tom, debes irte—ordenó en voz baja.
—No—negó Tom con firmeza.
—No puedes ser el elegido—aclaró David sin necesidad.
Pero Tom no se movía del sitio. David resopló y haciendo una señal aparecieron dos hombres que cogieron a Tom con fuerza y le separaron de su hermano.
—¡Bill!—gritó Tom desesperado.
—No puedo—susurró Bill sollozando.
No pudo hacer nada por impedirlo, en un abrir y cerrar de ojos Tom se vio expulsado de la sala y alejado de su otra mitad. Le soltaron con violencia y cayó al suelo de rodillas ante su madre, que desvió la mirada avergonzada.
—¿Madre?—llamó en voz baja.
Pero Simone no podía mirar a su hijo. Todos los habitantes de pueblo la miraban con lástima e indignación, por no haber sabido educar mejor al mayor de sus hijos.
—Madre…—susurró Tom poniéndose en pie.
—Ya no eres mi hijo—dijo Simone con dolor.
—¿Qué?—dijo Tom sin entender.
—Solo tengo uno que puede ser sacrificado por el bien del pueblo—dijo Simone dándole la espalda—Bill siempre será recordado como nuestro salvador.
Tom no lo podía creer, su madre le daba la espalda y le abandonaba. Y no solo a él, acataría la decisión de David si Bill era elegido. Pero él no lo haría, hallaría la manera de salvarle y se lo llevaría bien lejos.
.
—Sentaos—ordenó David a los muchachos.
Los chicos le obedecieron y se sentaron en el suelo. David paseó entre ellos acercándose a su espalda y estudiándolos con atención. ¿A quién podía elegir? Él tenía la última palabra, el pueblo confiaba en que tomaría la decisión adecuada y hacía tiempo que lo había hecho.
Bill Kaulitz. Desde que cumplió los 15 años no podía apartar los ojos de él. Le había visto crecer y convertirse en el hermoso joven que tenía sentado a sus pies. Todas la noches que se iba a la cama se tocaba pensando como sería hacer el amor con él, tenerlo desnudo entre sus sábanas escuchándole gemir y suspirar mientras le embestía con firmeza.
Podía sentir como empezaba a ponerse duro de solo pensarlo. Le daba mucha lástima sacrificarlo pero si él no le podía tener….nadie más lo haría.
—Sígueme—le pidió poniendo una mano sobre su hombro.
Bill se estremeció al sentir su contacto. Tragó con esfuerzo y ayudándose en Andreas se puso en pie y siguió a David hasta una habitación contigua. Se quedó en pie en medio de ella, retorciéndose las manos entre sollozos ahogados.
—Bill…Bill…Bill…—susurró David sonriendo con esfuerzo—¿Sabes por qué te he elegido?
Bill negó con la cabeza, sentía la garganta reseca y las palabras no le salían.
—Porque eres muy especial, Bill Kaulitz—dijo David suspirando—Tu sacrificio salvará al pueblo y nunca serás olvidado. A no ser que…
Alzó la cara al escucharle. No entendía qué le quería decir.
—Puedo salvarte—susurró David acercándosele.
Extendió una mano y le retiró a un lado un mechón de su largo pelo para verle la cara mejor. Tenía las mejillas bañadas en lágrimas y en sus ojos brillaba un miedo intenso.
—El sacrificio no tendrá lugar hasta dentro de unas horas—explicó David en voz baja—Pásalas conmigo y no serás el elegido.
Los labios de Bill se separaron, ya empezaba a entender lo que David le quería decir. Le repugnaba, más de una vez le había pillado mirándole con una fea sonrisa en los labios y él solo podía callarse asustado. Si le decía algo a su madre sabía que se pondría de parte de David, le diría que habría hecho o dicho algo para que David se fijara en él, y tendría que hablarlo para solucionarlo.
Y Bill lo último que querría era pasar un rato a solas con él, tal y como le estaba pidiendo.
—Nadie tiene por qué enterarse, y te prometo que solo será una vez—dijo David sonriendo ampliamente—Siempre he querido probar tu cuerpo, y gracias a mi te librarás de una muerte segura.
—Pero…—dijo Bill atreviéndose a hablar—Si no me eliges a mí, alguien morirá en mi lugar.
—Alguien tiene que ser sacrificado—asintió David suspirando—Pero tú eres my especial y no lo mereces.
—Nadie se lo merece—dijo Bill retrocediendo un paso—Asumiré mi destino, salvaré el pueblo y con él a Andreas y a mi hermano.
—¡Está bien!—gritó David enojado—Muere si eso es lo que quieres.
Salió de la habitación y haciendo una señal llamó a los mismos que se llevaran a Tom y les encargó la custodia de Bill.
—Llevadle al granero—ordenó—Y vosotros, volved con vuestra familia.
Los chicos se movieron con rapidez y salieron corriendo, incluyendo Andreas que no se atrevió a mirar hacia atrás. Una vez en la calle se encontró con Tom, a quien solo pudo negar con la cabeza suspirando.
—¿Han elegido…han elegido a mi hermano?—preguntó Tom asustado.
Andreas asintió mordiéndose el labio al tiempo que tras ellos salía Bill custodiado por los hombres de David. Tom vio como se lo llevaban al granero y entonces una idea cruzó por su mente. Cogió a Andreas del brazo y se lo llevó aparte.
—Podemos salvarle—susurró mirando a su amigo con firmeza.
—¿Cómo?—preguntó Andreas sin entender.
—Hay una sola manera, pero tienes que ser tú quien la lleve a cabo—contestó Tom—Debemos entrar en el granero, yo distraeré a los hombres que le custodian y tú y él debéis…hacer el amor…
—¿Cómo?—repitió Andreas asustado.
—Es la única solución—insistió Tom—Eres el único que puede salvar a Bill.
—Pero…sin sacrificio, el sol no volverá a brillar—susurró Andreas.
—¡Lo del sol es una patraña!—estalló Tom sin poderse contener—Te juró que mañana volverá a brillar como siempre y si no hacemos nada Bill morirá en vano.
—No puedo—negó Andreas retrocediendo—Si nos pillaran ambos seríamos expulsados del pueblo…
—¡Y Bill seguiría vivo, joder!—gritó Tom.
Pero no lograba convencer a Andreas, que sin dejar de retroceder negaba con la cabeza con firmeza.
—Pensaba que le amabas—susurró Tom decepcionado.
—Le amo con toda mi alma, pero me pides demasiado—se disculpó Andreas.
—¡Eres un maldito cobarde!—gritó Tom desesperado.
Se quedó viendo como Andreas huía como la rata que era, pensando que si él no salvaba a su hermano, solo quedaba una salida.
Continuará…
Simone si que es la madre del año… como puede ser tan idiota de creerle a un tío que solo quiere tirarse a su hijo???