Fic TWC de lyra
Capítulo 1
De improvisto, Bill Kaulitz desaparece sin dejar rastro alguno. Tom le busca desesperado, no puede dejar de pensar que le ha pasado algo malo, de imaginárselo en un lugar frío y oscuro en donde temblando de miedo Bill solo desea estar a salvo a su lado…
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Sentía que los ojos se le cerraban solos, estaba realmente cansado. El concierto había terminado hacía una media hora y se encontraba en el backstage esperando junto con sus compañeros y hermano a que las fans se fueran a sus casas y ellos a la suya.
Pero sabía que para eso faltarían, primero porque algún grupo de fans les estarían esperando a la salida y luego entrarían en el autobús para emprender el viaje de regreso a Alemania, que duraría 6 horas como mínimo. Aunque contaba con una cómoda cama en la que poder descansar en tan largo viaje, lo que más le gustaría a Bill Kaulitz sería estar en el apartamento que compartía con su hermano y compañeros de grupo, poder encerrarse en su habitación y poner en orden sus sentimientos…
Llevaba varios días pensándolo, tratando de hallar el momento en que se dio cuenta de que sentía algo por Tom que no debiera. Era solo un sueño, alimentado por las fans que metidas en Internet escribían historias sobre ellos en donde hacía el amor como dos posesos…además de las miles de fotos en las que se les veían en dicho acto, por no contar con las reales en donde se miraban acaramelados.
En parte era culpa suya, pero no podía evitar hacerlo. Tom era lo mejor que le había pasado, nacer con un alma gemela que te comprende con una sola mirada, que no hace falta palabra alguna para contar si en ese momento se sentía mal…bastaba con echarle una mirada y recibía un abrazo suyo de inmediato…
Desde que viera el primer montaje por casualidad, en vez de escandalizarse como hicieran sus padres, empezó a pensar… ¿podría ser verdad? ¿Pueden dos hermanos amarse más allá de la hermandad?
Resopló con los ojos cerrados, se estaba comiendo él solo la cabeza porque tenía mucho miedo de hablar con alguien de esos locos pensamientos que le robaban el sueño. Con Tom no podía, si buscaba a un especialista le pondría la camisa de fuerza nada más entrar por la puerta…
No, solo le quedaba tratar de salir él solo de ese lío en el que se había metido…
—Bill…
Escuchó que le llamaban, pero no contestó. Estaba recostado en el sofá con la cabeza inclinada y los ojos cerrados. Llevaba varias noches sin dormir y le estaba pasando factura. Escuchó como resoplaban y al momento alguien se sentó a su lado. No hizo falta que abriera los ojos para verle, sabía que era Tom y sin mediar palabra se dejó caer y fue recibido entre sus brazos.
—¿Estás cansado?—preguntó Tom preocupado.
Llevaba días observándole, sabía que pasaba las noches en vela y al día siguiente trabaja hasta el límite de sus fuerzas. No le veía descansar como debiera y eso le estaba empezando a preocupar. Suspiró y le acomodó mejor en sus brazos, haciendo que su cara quedase a la altura de sus labios, bajando él la suya y besándole con suavidad en la frente.
—Mmmmm….—gimió Bill sonriendo.
Tom le imitó y alzó la mirada. David les estaba mirando con la frente arrugada, parte de su trabajo era vigilar a los dos hermanos, estaban bajo su cuidado cuando estaban de viaje y tenía que informar de la mínima señal que le indicara que uno de los dos se sentía mal.
Intercambió una preocupada mirada con él y le vio asentir al tiempo que cogía el móvil y salía para hacer una llamada. Sabía que llamaría a la discográfica y pediría unos días libres, aludiendo que el cantante los necesitaba con urgencia.
Se sentó mejor en el sofá y empezó a acariciar la espalda de Bill con suavidad, sintiéndole estremecerse en sus brazos y suspirar. Sonrió y no paró de acariciarle hasta que escuchó su pesada respiración. Había logrado que se quedara dormido, y pensó que si para ello tenía que acunarlo en sus brazos, dormirían juntos las noches que hicieran falta solo para que descansara.
Bajó la mirada y le estudió la cara. Aún iba maquillado, pero desde donde estaba sus ojeras destacaban. Se mordió los labios y fijo la mirada en los suyos…tan suaves y ¿dulces?
Pestañeó y se puso tenso, ¿por qué había pensado que eran muy dulces los labios de Bill? ¿Es que acaso quería probarlos? Negó con la cabeza suavemente, aunque no pudo evitar que se le formara una imagen mental…se veía a ellos dos besándose con pasión, en un lugar oscuro, húmedo y frío donde nadie les molestara…sentía a Bill temblar de miedo y frío, pero él le estrechaba en sus brazos y le besaba con pasión hasta lograr que su cuerpo entrara en calor…
—Hecho.
La voz de David le sacó de sus pensamientos y le miró molesto, más consigo mismo. ¿Desde cuando soñaba despierto? ¿Y por qué tuvo que soñar precisamente eso?
—¿Qué has hecho?—preguntó Georg con curiosidad.
—Mañana cuando lleguemos a Alemania, tenéis 4 días libres—explicó David sonriendo ampliamente.
—¿Y qué hay del próximo concierto? ¿Y la sesión de fotos de mañana?—preguntó Gustav.
—La sesión de fotos la he aplazado para el jueves, y el concierto es la próxima semana—explicó David con calma—Tenéis tiempo suficiente para descansar y ensayar.
—Genial, lo necesitábamos—dijo Georg suspirando.
Tom asintió sonriendo, agradeciendo en silencio que David no mencionara que Bill era el que más lo necesitaba.
—Bueno, el camino está despejado—explicó David—Coged vuestras cosas y nos vamos a casa.
Todos se pusieron en movimiento. Tom sintió pena de despertar a Bill, pero viendo los días libres que tenían por delante, cuanto antes se fueran a casa antes los disfrutarían. Se incorporó en el sofá y le pasó una mano por la mejilla con suavidad.
—Bill…despierta—susurró.
Le vio arrugar la frente y negar con la cabeza. Sonrió y siguió acariciándole hasta que arrugó la nariz y abrió los ojos poco a poco.
—Nos vamos a casa—explicó Tom cuando enfocó en él su borrosa visión.
Le vio asentir resoplando y se puso en pie ayudándolo. Le vio estirarse entre bostezos y pasarse las manos por el pelo para peinárselo. Sonrió pensando en lo coqueto que era su hermano pequeño…y muy guapo…
—Joder…—susurró sin poder evitarlo.
—¿Qué?—preguntó Bill mirándolo.
—Nada…cosas mías—murmuró Tom eludiendo su mirada.
¿Qué pensaría Bill si supiera lo que estaba pensando? ¿Que le parecía muy guapo?
—¿Te has enterado?—preguntó Gustav interrumpiéndolos—David nos da 4 días libres.
—Pero…tenemos mucho trabajo, no podemos cancelarlo—protestó Bill mirando al productor.
—Bill, ven conmigo—le llamó David.
No quería que los demás supieran que lo hacía por él. Salió del backstage y le esperó en el pasillo que llevaba al parking, donde se le unió un malhumorado cantante.
—David, antes tiene que consultarnos esos cambios de planes inesperados…—empezó a decir Bill.
—Para empezar no tengo porque—cortó David muy serio—Y lo he hecho por ti.
—¿Por mi?—repitió Bill sin entender.
—¿Te has mirado bien? Tu aspecto deja mucho que desear, se te ve cansado y a punto de desfallecer—exageró un poco David.
—Me siento muy bien, gracias—mintió Bill.
—No se hable más, mañana llegamos a Alemania y quiero que pases esos días descansando, nada de fiestas con los amigos ni viajes—dijo David con firmeza—Y da gracias que no aviso a tus padres, o al gira quedaría cancelada.
—Tengo 19 años, soy ya mayorcito para decidir por mi mismo—replicó Bill.
—Si tu madre te ve en estos momentos, te lleva a casa por los pelos—bromeó David—No se hable más, dedica estos días a descansar si no quieres que se conviertan en un mes.
Tras decir eso, le dejó a solas para que gruñera todo lo que quisiera. Odia ponerse de esa manera, actuando como un padre que castiga a su hijo porque no le obedece. Per Bill era así, no aceptaba que estaba mal hasta que era tarde, como una ocasión en la que casi se desmayó tras una sesión de fotos, no tuvo más remedio que avisar a su madre y le cayó una buena por no haberlo visto venir. Ahora era más cauteloso y al menor síntoma de fatiga, lo cortaba de raíz de inmediato.
Regresó al backstage y fue hasta el guitarrista, que se estaba poniendo una gruesa sudadera encima de las dos camisetas que llevaba.
—¿Qué tal se lo ha tomado?—preguntó Tom suspirando.
—Ya le conoces—contestó David resoplando—Se ha enfadado.
—No te preocupes, hablaré con él y haré que te pida perdón—dijo Tom con firmeza.
—No pasa nada, procura que descanse esto días que es lo más importante—negó David suspirando.
Tom asintió y tras coger la cazadora que Bill había dejado en el respaldo de una silla, salió con ella de la mano y se la ofreció mirándole preocupado.
—Estoy bien—contestó Bill de mala manera cogiendo la cazadora que le tendía.
Tom resopló, estaba intratable. Siempre le pasaba lo mismo, alguien le llevaba la contraria y se pillaba un cabreo que le duraba un par de horas, incluso con él mismo. Lo mejor era no molestarle, dejarle un tiempo a solas hasta que recapacitara. Entonces le iría a pedir perdón hasta a David, viendo que se había portado como un niño cuando los demás solo le querían ayudar.
Se reunieron con sus compañeros y salieron al parking del local en donde había tenido lugar el concierto de esa noche. Como ya esperaban, había un reducido grupo de fans esperándoles que gritaron emocionadas al verlos salir por la puerta.
Continuará…