Notas: Nuevo capítulo extra. Que lo disfruten.
Fic TWC de lyra
Capítulo 10
Parecía que el tiempo se había detenido, o que iba más despacio. Bill no sabía cuánto tiempo llevaba sentado encerrado en ese despacho ante la lasciva mirada de Alex, que no podía evitar dejar de sonreír sabiendo cual era la respuesta a lo que le acababa de proponer.
—No tengo tiempo Bill, te dejo 2 minutos más para que te lo pienses—explicó Alex—Luego, saldré por la puerta y cogeré el resto de los artículos robados que te pienso imputar. Llamaré a la policía y saldrás de aquí esposado.
Bill no sabía qué hacer, no quería que por su culpa el grupo cayera en desgracia pero…la salida que le habían ofrecido era denigrante. En su mente se repetía una y otra vez que no había otra opción, que se dejara hacer y todo terminaría cuanto antes.
— ¿Bill?—llamó Alex cuando terminó el tiempo que le había concedido.
Bill asintió con la cabeza mientras se tragaba las lágrimas que sentía en su garganta. Escuchó el grito de júbilo que se le escapó a Alex y se le revolvió el estómago. Disfrutaba con la situación, y se empezaba a preguntar si antes que él había estado otro chico en su misma situación.
Y claro, Alex jamás sería denunciado por evitar la vergüenza. Y a él le pasaba lo mismo, callaría por vergüenza y miedo.
—Empieza a desnudarte—ordenó Alex—Con que te quites los pantalones me vale, no tenemos mucho tiempo.
Bill se puso en pie y comenzó a desabrocharse los ajustados jeans que llevaba mientras que se descalzaba con los pies. En eso tenía razón Alex, el tiempo jugaba a su favor o en su contra.
—Mi hermano me estará buscando—susurró con un hilo de voz.
—Antes de entrar he visto como uno de tus amigos se quedaba afuera con tu productor y el otro se reunía con ellos—explicó Alex desabrochándose él también sus pantalones—Fijo que se habrán ido a comer, es hora y tu hermano se habrá cansado de verte comprar. Os he oído discutir, seguro que han pensado que mientras tú compras ellos pueden ir comiendo, y seguro que ya ni se acuerdan de ti.
Bill maldijo en silencio, parecía que lo tenía todo planeado. Se quedó en bóxers, pero una mirada de Alex le hizo tragarse la vergüenza y empezar a quitárselos.
Mientras, Alex se había sacado el miembro y se masajeaba sin poder apartar la mirada del joven que tenía delante. Estaba muy bien dotado, y eso le excitaba.
—Acércate y ponte de rodillas—ordenó Alex.
Bill así lo hizo, se arrodillo en el suelo pensando que tal vez se conformaría con una mamada, por mucho asco que le daba.
—Me imagino que sabrás como se hacer, ¿no?—dijo Alex entre risas—Por tu aspecto se nota que te van los rabos y yo diría que te habrás metido en la boca más de uno.
Odiaba que usara ese lenguaje tan vulgar, y que pensara que le gustaba ir por el mundo acostándose con cualquiera que se le pusiera delante. Pues no era así, él solo se acostaba con una única persona, la misma que en esos momentos no estaba a su lado protegiéndolo.
No sabía cómo le iba a poder volver a mirar a la cara después de eso, o dejar que se le acercara tal y como le había prometido que harían esa noche. Le dijo que sería todo suyo, que haría todo lo que él le pidiera…y en esos momentos, volver a pensar en el sexo hacía que una arcada le subiera por la garganta.
—Vamos, empieza—pidió Alex—No tendrás que esforzarte mucho, mirar lo cachondo que estoy ya.
Bill tragó con esfuerzo y cogiendo aire se acercó lentamente a esa gran erección que le daba miedo, y mucho asco. Pero no tenía más remedio que hacerlo, así que tomándola con su temblorosa mano la llevó hasta sus labios, que separó y la introdujo con lentitud en su boca.
Sentía que se iba ahogar, su boca estaba llena y él trataba de lamer y succionar, pero Alex no ponía de su parte. Sintió que le ponía una mano en el pelo, como le tiraba de el llevando el ritmo, moviendo las caderas contra su boca como si le estuviera embistiendo.
Sentía arcadas, y jadeando y tosiendo expulsó de su boca aquella erección cuando sintió que casi le bajaba por su garganta.
—Oye, eso ha estado genial—dijo Alex jadeando también.
Bill no quería mirarle, le costaba recuperar el aliento y con sus manos se limpiaba la barbilla de saliva. Sentía en su boca un sabor desagradable y no sabía si iba a poder terminar sin vomitar sobre el duro suelo en el que aún permanecía arrodillado.
—Bien, ahora te toca a ti—dijo Alex señalando la mesa—Apóyate en ella.
Bill le miró sin entender, y eso a Alex pareció molestarle. Le cogió del brazo con fuerza y le hizo levantarse y girarse. Le empujó sin delicadeza sobre la mesa haciendo que se echara sobre su estómago. Puso ambas manos sobre la mesa para evitar golpearse en la cara con ella, sintiendo moverse a Alex tras él separándole con brusquedad las piernas con un pie.
—Quiero probarte…saber cómo sabe tu rico culo… —susurró Alex pasándose la lengua por los labios.
Cerró los ojos y una vez más dejó que Alex hiciera de las suyas. Le sintió arrodillarse en el suelo y como le separaba las nalgas con ambas manos. Al momento su lengua lamía su entrada haciéndole ponerse tenso. Apretó las manos en dos fuerte puños mientras que Alex jugueteaba con su entrada y lubricaba, sintiéndole penetrarle con la lengua e incluso un par de dedos.
Y, aunque le costara no hacerlo, sentir sus dedos hurgar en su interior alcanzado su próstata hizo que su miembro reaccionara. Y se maldijo por ello.
—Delicioso—dijo Alex pasándose la lengua por los labios—Y no me ha costado mucho prepararte, se nota que te han dado por culo más de vez.
Se echó a reír de su propia grosería, y cogiéndole por las caderas empezó a prepararse para penetrarle frotando su erección contra sus nalgas emitiendo jadeos y gemidos incontrolados.
—Espera… ¿no te vas a poner nada?—preguntó Bill con voz temblorosa.
—Tranquilo, que no te vas a quedar embarazado—rio de nuevo Alex—Soy un chico sano, y yo diría que tú también. No hay problema alguno.
Y antes de darle tiempo a replicar entró en su cuerpo de una embestida. Bill se quedó sin aliento, era verdad que estaba preparado pero sentirle dentro de esa forma tan brusca le hizo gemir de dolor sin poder evitarlo.
Se recostó sobre la mesa, aguantando así las embestidas de Alex que parecía tener mucha prisa. No sabía cuánto tiempo podrían estar ahí sin ser descubierto, y Bill solo quería terminar cuanto antes.
Le escuchaba jadear a su espalda, mientras que él se mordía los labios para no gritar ni suplicarle que parara.
Sus ruegos parecieron ser escuchados, pues Alex salió de su cuerpo con la misma brusquedad con la que había entrado y sin mediar palabra volvió a cogerle del brazo y hacer que se volviera. Le hizo tumbarse de nuevo sobre la mesa, esa vez de espalda y separando sus piernas se las levantó e hizo un hueco entre ellas.
Antes de que Bill pudiera reaccionar le tenía de nuevo dentro embistiéndole sin piedad una y otra vez. Cerró los ojos, no quería verle la cara y pensaba que de esa manera el tiempo pasaría más rápido.
—Ya casi estoy…me voy a correr…—gimió Alex con la voz entre cortada.
Y dicho y hecho se derramó dentro de Bill antes de que él pudiera suplicarle que lo hiciera fuera. No pudo evitar gritar de placer, más cuando llevó sus manos a la erección que Bill portaba a pesar de lo ocurrido y empezó a masturbarle hasta que él se derramó entre sus dedos también.
— ¿Ves? Te ha gustado, aunque lo quieras negar—dijo Alex saliendo de su cuerpo por última vez—Recoge tus cosas y vete antes de que me arrepienta.
Bill se dio toda la prisa que pudo en obedecerle. Se bajó con esfuerzo de la mesa y recuperando sus boxers se los puso con los ojos llenos de lágrimas. Cogió también sus jeans y calzado y terminó de vestirse sintiendo que le temblaban las piernas.
—Que no se te olvide el bolso—dijo con sorna Alex—Ni las gafas, te las puedes quedar de recuerdo.
Bill cogió su bolso pero se negó a llevarse las gafas, no quería nada que le recordara el mal momento que había vivido. Quitó el cerrojo de la puerta y salió del despacho sin volver la mirada atrás, pensando que Gucci había dejado de ser una de sus tiendas favoritas.
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