Donde sea 11

Notas: Este es el último capítulo, pero como esta historia no tiene un final cerrado, si aparecen más ideas, serán agregadas a continuación.

Fic TWC de lyra

Capítulo 11

Salió de la tienda sin volver la mirada atrás, sin ver como las dependientas le miraban decepcionada de que no hubiera querido comprar nada en su tienda pues sabían de sobra que era famoso, adoraba Gucci y fijo que con lo que se comprara a ellas les iba a caer una buena comisión.

Pero nada, el cantante de Tokio Hotel parecía no haber encontrado nada de su gusto y salía con toda rapidez de la tienda para desilusión suya.

No sabía dónde ir, sentía el estómago revuelto y que le temblaban las piernas. No había rastro alguno de su hermano o amigos, y él solo quería regresar al hotel de una maldita vez.

— ¡Bill!

La voz de Gustav casi le hizo gritar aliviado, le vio sentado en la terraza de uno de los restaurantes que había en el centro comercial y hacia el se dirigió procurando que su respiración se normalizara y la voz no le temblara.

—Tardabas mucho y empezamos a comer—explicó con la boca llena Georg.

—Te hemos pedido una ensalada—intervino David, viendo como el cantante tomaba asiento y arrugaba la frente al ver la comida—Si quieres otra cosa…

—No, es que…tengo revuelto el estómago—murmuró Bill cogiendo un vaso de agua y bebiendo un sorbo.

—Tienes mala cara—dijo David mirándole fijamente—Se te ve cansado…y voy a suspender la sesión de fotos de esta tarde.

—David, no es necesario yo…—empezó a decir Bill.

—Lleváis unos días de mucho trabajo, y no lo he visto a tiempo—insistió David cogiendo su móvil—Cancelaré la agenda de esta tarde y mañana, nos vendrá bien a todos más tiempo libre.

Se levantó de la mesa antes de que nadie pudiera replicar nada y empezó a hacer las llamadas necesarias para excusar al joven grupo y ofrecer sus disculpas.

—Pues no se le ve muy disgustado por tener que cancelar los planes—apuntó Georg mirando a Gustav y guiñándole un ojo.

— ¿Qué quieres decir?—preguntó Gustav sin entender.

—Que parece que más bien es el primero interesado en tener más tiempo libre—se explicó Georg—Además, mientras se levantaba pude echarle un vistazo rápido al móvil y marcaba el número de una tal Tally.

— ¿Y cómo sabes que es una mujer?—insistió Gustav.

—Porque al lado de su nombre había un corazoncito con alas—se burló Georg entre risas—No sabía que David fuera tan romántico…o cursi.

—Joder, ya puedo tener el móvil a buen recaudo, es que no se te escapa ni una—rio Gustav con él.

Bill les escuchaba en silencio, él no estaba para risas. Y sabía que a la persona que estaría llamando David en esos momentos era a Natalie para hacer planes y verse en vista de que gracias a su indisposición tendrían más tiempo libre y el productor no lo pensaba desaprovechar.

—Voy a mear—anunció Georg levantándose de repente.

—Gracias por la información—gruñó Gustav.

Se quedaron a solas, y aprovechó el momento para abordar al silencioso cantante, al que parecía que se le había tragado la lengua el gato. Además, quería saber que había pasado con el de seguridad.

—Oye Bill, sé que no es asunto mío pero ¿ha pasado algo en Gucci?—quiso saber Gustav—Tom y yo te vimos irte con el de seguridad.

Bill tomó aire antes de contestar, procurando que la voz no le temblara y que sonara de lo más normal.

—No, es que…empecé a sentirme mal y me indicó donde había un baño—explicó Bill volviendo a coger su vaso de agua y bebiendo otro sorbo.

—Joder, pues que susto porque por un momento llegamos a pensar que…—empezó a decir Gustav.

Se calló de golpe, no quería que su amigo se enfadara porque había estado a punto de explicarle que lo primero que le pasó por la mente es que había sido pillado robando. Una tontería, porque no necesitaba recurrir al robo si se les antojaba algo porque por suerte su trabajo les permitía algún que otro capricho.

— ¿Y te encuentras algo mejor?—preguntó con interés, viéndole asentir con la cabeza— ¿Y habéis hecho tú y Tom las paces?

Bill se atragantó con el agua que seguía bebiendo. Dejó el vaso a un lado y secándose los labios con una servilleta asintió con la cabeza sin saber que más contestarle, pues no tenía ni idea que él y Tom al parecer habían discutido, pero eso era lo que Gustav creía y no estaba en condiciones de sacarle de su error. No le apetecía hablar de nada en absoluto.

—Genial, sabía que no ibais a tardar mucho en volver a ser los de antes—dijo Gustav sonriendo—Entonces, tu malestar se debe a otro motivo. ¿Es por ese chico con el que te ves en secreto?

Bill resopló al escucharlo, no quería hablar de nada y Gustav no dejaba de hurgar en la herida. Mencionaba a Tom de nuevo sin saberlo, y en esos momentos lo último que quería era pensar en que esa noche había prometido hacer todo lo que Tom quisiera, y no tenía cuerpo para más trote.

—Oye, ya sé que soy el único que lo sabe y si necesitas hablarlo con alguien pues aquí me tienes—explicó Gustav en voz baja—Te he notado triste y he pensado que quizás tendrías problemas con ese chico.

Bill se le quedó mirando, pues en parte era verdad. Y ya sabía que podía contar con él para desahogarse pues fue quien les dio la idea de disfrutar más del sexo cuando cayeron en la monotonía. Aunque en esos momentos se arrepentía un poco de haber seguido su consejo.

—Yo…me he llegado a sentir un poco agobiado por él—empezó a explicar Bill—Hemos pasado unos meses maravillosos, luego nos dimos algo de tiempo y esperaba retomarlo con más ganas pero…ha pasado algo que lo ha cambiado todo…

No podía seguir hablando, pensar en lo que había sucedido minutos antes le hacía echarse a temblar y no quería que su amigo lo notara.

—Se nota que estás colgado por ese chico, debe ser muy especial. No le dejes escapar—aconsejó Gustav de nuevo—Chicos así no se encuentran fácilmente, y menos en el mundo en el que nos movemos. No sabes si se acercan a ti por interés o porque de verdad sienten lo que sienten.

Bill lo sabía…Tom era muy especial y jamás le dejaría escapar, pero…

—Vaya, apareció Tom—anunció Gustav de repente— ¿Dónde diablos te habías metido?

Bill clavó la mirada en su plato de ensalada que no pensaba probar, no podía mirar a su hermano a la cara sin sentirse avergonzado.

—Tenía que hacer unas compras—explicó Tom ocupando su asiento.

David le había pedido también una ensalada y empezó a comer con ganas. Mientras Georg regresó del baño y David se reunió con ellos. Tenía buenas noticias, no tenían ninguna sesión de fotos o entrevista en los siguientes 2 días y podían aprovechar el tiempo para descansar en el hotel en el que aún se alojarían esos días.

Terminaron de comer y como ya no querían hacer ninguna compra más decidieron regresar al hotel al descansar.

Llegados a su planta, Bill se despidió del resto del grupo musitando una débil excusa de que la cabeza le estaba matando y querría acostarse ya a pesar de que aún faltaban horas para irse a dormir.

—Espera, te acompaño—dijo Tom yendo tras él.

—Nos vemos a la hora de la cena si para entonces ya te encuentras bien—se despidió Gustav.

Bill asintió con la cabeza y con su hermano pegado a los talones casi huyó a su habitación. Sabía que gracias a esa excusa Tom pasaría la noche entera con él, pero lo último que quería en esos momentos era pensar en hacer el amor.

Entró en la habitación y dejó que Tom cerrara la puerta. Soltó el bolso que llevaba sobre una silla y quitándose la cazadora la dejó de cualquier manera sobre los pies de la cama.

Tom le observaba mientras que dejaba en el suelo las bolsas con las compras hechas. Al final se había decidido por la camisa que Bill le dijo que le iba a sentar bien y un par de cosas más.

—Yo…ponte cómodo mientras me doy una ducha—murmuró Bill entrando en el baño.

— ¿Puedo mirar?—preguntó Tom sonriendo con picardía.

Bill solo resopló como respuesta, no quería negarse sin sonar grosero. Empezó a desnudarse sintiendo a Tom entrar en el baño y tapando el inodoro se sentaba sobre el para estar más cómodo. Decidió hacer como si no estuviera, y una vez desnudo del todo entró en la ducha y corrió la mampara de cristal.

A través de ella Tom fue testigo de cómo lavaba su cuerpo, pasando las manos enjabonadas por toda su desnudez. Y no pudo evitar ponerse duro, ni desabrocharse los pantalones para poder sacar su miembro al aire y tocarse ante tan hermosa imagen. Su hermano desnudo, solo para sus ojos.

Entonces Bill se volvió y le vio en todo su esplendor, sentado sobre el inodoro con una erección que costaba mantener. Se mordió los labios para no gemir de placer, no podía negar que le ponía muy cachondo ver masturbarse a su hermano y saber que era él quien le hacía estar en ese estado.

Dejó a un lado lo ocurrido ese día, y bajando las manos por su cuerpo las llevó a su también erección y empezó a tocarse sin apartar la mirada de los ojos de Tom, como si entre ellos no hubiera ningún cristal que los separase.

Y contra el cristal empezó a frotarse, haciendo que su erección rozara de arriba abajo ese cristal que por un momento pensó que Tom fundiría con esa mirada penetrante que le estaba dirigiendo mientras que no dejaba de acariciarse.

— ¿Bill?—llamó Tom con la garganta seca.

Bill asintió con la cabeza y Tom se movió con rapidez. Se desnudó del todo y segundos después entraba en la ducha y se apoderaba hambriento de sus labios mientras que sus sexos se frotaban con insistencia.

Pero Tom quería satisfacerle, se lo debía por lo ocurrido y dejando libre sus labios se arrodilló en la ducha y antes de que Bill pudiera reaccionar cogió su erección y la recibió en su boca con placer.

Bill se puso tenso al sentirse aprisionado en sus labios, sintiendo como succionaba con fuerza. Cerró los ojos y gimiendo sin poderse contener empezó a mover las caderas contra su boca, entrando profundamente en ella y saliendo del todo para volver a entrar, rozando la garganta de su hermano que parecía que se lo quería tragar.

Hasta que no pudo resistirlo más y se dejó llevar, derramándose en sus labios mientras gritaba sin poderse contener….

Horas después despertaba con una amplia sonrisa en la cara. Se sentía muy relajado tras la ducha que había compartido con su hermano y en esos momentos le sentía dormido plácidamente entre sus brazos.

Bajó la cara y le besó en la frente, sintiendo como abría los ojos y se le quedaba mirando.

— ¿Te sientes mejor?—preguntó Tom.

Bill asintió con la cabeza suspirando, sin saber cómo podía haber sido capaz de cumplir la loca idea que Tom había tenido.

— ¿De dónde sacaste la idea?—quiso saber Bill incorporándose.

Se tumbó boca abajo en la cama, viendo como Tom se ruborizaba antes de contestar.

—Si te lo digo vas a pensar que soy un salido—murmuró Tom haciéndose de rogar.

—Después de lo que hemos hecho, solo puedo pensar en que otra locura serás capaz de imaginar—dijo Bill entre risas.

—Viendo porno gay—contestó Tom sin aliento— ¿Satisfecho?

Bill abrió los ojos como platos. No le escandalizaba en absoluto que Tom se dedicara a ver ese tipo de cine para adultos, pero saber que de allí había sacado esa maravillosa idea…

Aún recordaba cuando se la explicó estando en Gucci…

— «¿Y si hacemos que tú has robado algo de la tienda y yo soy el segurata que te pilla in fraganti?—le había susurrado al oído—Te llevaría a un despacho y obtendrías mi silencio a cambio de tu cuerpo»

No pudo negarse, pues fue contarle el plan y ponerse cachondo al instante. No les dio tiempo a planear nada, en cuanto vio al de seguridad casi corrió a por él con la tonta excusa de que no se sentía bien y que si había algún sitio donde poder descansar mientras se le pasaba el mareo.

Por suerte el de seguridad no puso objeción alguna y le acompañó a un despacho vacío y fue a por su hermano tal y como le había pedido para que le hiciera compañía mientras se le pasaba. Y salió dejándole a solas, mientras se metía en su papel de víctima inocente que no sabía lo que se le venía encima.

Y cuando se volvió a abrir la puerta, era Tom quien entraba con un gesto serio en la cara. Dejó bien cerrada la puerta tras él y ambos empezaron a actuar como si se hubieran visto por primera vez.

—Entonces, ¿te ha gustado mi idea?—preguntó Tom sonriendo con malicia.

—Me ha encantado—contestó Bill suspirando de placer—Y a ti no hay más que ver cómo te metiste en el papel, la de groserías que me dijiste…y me hiciste…

—Creo que me dejé llevar y me pasé un poco—dijo Tom arrugando al frente—No sabía de cuánto tiempo disponíamos y fui algo brusco. ¿Te hice daño?

—Solo un poco—contestó Bill quitándole importancia—Pero fue un dolor muy placentero.

Tom le atrajo a sus brazos y rodando por la cama le dejó sobre su cuerpo, dejándole que se acomodara sobre su pecho.

—Así que te va el sado—empezó a decir Tom sonriendo—Sabes que he visto 50 sombras de Grey, si te apetece recrear alguna escena…

—Calla, no des más ideas—cortó Bill levantando la cabeza—Porque sabes…que mi respuesta será siempre si…

Tom se apoderó de sus labios entre risas, era imposible imaginarse la vida sin su hermano a su lado. Le tenía muy consentido, hacía todo lo que le pedía encantado, y mientras le besaba con los ojos cerrados su cerebro no paraba de trabajar imaginando cual sería el próximo lugar donde darían rienda suelta a tanta pasión acumulada….

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Notas finales: Si tengo más ideas, las voy a seguir agregando aquí. Gracias a todos por leer.

por lyra

Escritora del fandom

Un comentario en «Donde sea 11»

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