Donde sea 9

Notas del capitulo: Os traigo una escena que no quería meter en un fic nuevo, y como este acepta más capítulos porque la escena le va que ni pintada, pues me pareció ideal para añadirla como unos caps mas al fic.

Fic TWC de lyra

Capítulo 9

Meses después Bill sentía que volvían a ser los de antes, ya no hacían tanto el amor como posesos, solo cuando surgía y alguna vez se daban el lujo de jugar y buscarse un sitio comprometido donde dar rienda suelta a la pasión y dejarse llevar.

Pero de eso ya habían pasado unas semanas, sumergidos en la gira como estaban apenas tenían tiempo para pensar en ellos mismos. Concierto tras concierto, entrevista tras entrevista…por suerte David decidió darles unas horas libres antes de una sesión de fotos que tenían esa tarde y decidieron aprovecharlas para hacer unas compras.

Entraron en el centro comercial, era la hora de comer y no estaba tan concurrido como en horas punta. Decidieron entrar en Gucci, allí la ropa era del gusto de todos y pronto se dispersaron por la tienda en busca de algún modelo nuevo.

Pero Tom no estaba para compras, tenía la mente en otro sitio. Desde donde estaba podía observar a Bill probándose unas gafas de sol tras otra. ¿Para qué quería unas nuevas, si tenía por lo menos 20?

Resopló y se puso a mirar una camisa de seda como si estuviera interesada en ella, viendo como Bill se le acercaba con un par de gafas en sus manos.

— ¿Ya has encontrado algo?—preguntó Tom al verlas.

—De momento, quiero mirarme también unos pantalones—contestó Bill observando la camisa que estaba mirando Tom—Te quedaría genial, ¿por qué no te la pruebas?

—Solo si entras conmigo en el probador—susurró Tom alzando una ceja.

Bill resopló como respuesta, sabía por dónde iban los tiros. Quería una mamada, así de claro. Algo rápido que le dejara saciado, en unos probadores donde podían ser pillados si se descuidaban. Y la verdad, no le apetecía.

—Vamos Bill, juguemos un poco—suplicó Tom.

—En Gucci, ¿sabes que si nos pillan jamás podré pisar una de sus tiendas y adoro esta marca?—resopló de nuevo Bill.

—Pues vayamos a otra donde no hayamos ido nunca—suplicó de nuevo Tom.

—Tom, tenemos solo unas horas libres y quiero aprovecharlas para renovar el vestuario—dijo Bill cruzándose de brazos—Entiendo que te mueras de ganas, pero…ahora no ¿vale?

—Siempre es cuando tú digas—gruñó Tom.

—Venga…esta noche prometo recompensarte—dijo Bill cediendo un poco—Seré tuyo toda la noche, haré lo que tú quieras y donde quieras. Pero no en un probador, busquemos ideas nuevas.

Tom asintió con la cabeza resignado, iba a volverse cuando tuvo una idea. Le iba a recompensar con creces, sonrió con malicia y se le acercó todo lo que pudo, susurrando en su oído un plan genial que se le acababa de ocurrir.

Bill escuchaba con los ojos abiertos como platos, sintiendo que se sonrojaba al escuchar la maliciosa idea de su hermano.

— ¿De acuerdo?—dijo Tom guiñándole un ojo.

Bill asintió sin pensárselo mucho, le excitaba lo planeado y estaba deseando que llegara el momento de llevarlo a cabo.

Más satisfecho, Tom le dejó a solas con sus comprar y siguió mirando ropa mucho más animado. Gustav se le acercó y le enseñó una pulsera que se acababa de comprar y lucía ya en su muñeca.

—No está mal—murmuró Tom al verla— ¿Cuánto de ha costado?

—Solo 220€ (*)—contestó Gustav.

Tom silbó al escuchar el precio, la verdad era que en esa tienda no había nada barato.

— ¿Que os pasa?—preguntó de repente Gustav.

Tom le miró sin entender.

—A ti y a Bill, me he fijado que estabais discutiendo—se explicó Gustav.

—Oh…nada, que se va a comprar dos pares de gafas cuando no las necesita—dijo Tom carraspeando—Creo que son casi 200€ cada una, está todo el día tirando el dinero.

Gustav resopló al escucharlo, siempre estaban discutiendo los hermanos y muchas veces esas discusiones afectaban al grupo. Solo esperaba que se les pasara pronto la pataleta, esa tarde tenían una sesión de fotos para la promoción del nuevo disco y lo último era que salieran de morros en las fotos.

— ¿Qué demonios…?—empezó a decir Tom.

Gustav miró sin entender, viendo como Tom le señalaba con la cabeza a su hermano.

— ¿Qué pasa?—preguntó Gustav.

—Bill, se le está llevando el de seguridad—explicó Tom.

Gustav se dio cuenta que estaba en lo cierto, Bill caminaba escoltado por el guardia de seguridad de la tienda y se dirigían a una puerta que ponía privado.

—Deber ser un error—murmuró Gustav, sabiendo que su amigo jamás robaría nada.

—Yo me encargo—dijo Tom con firmeza—Pero que no se entere David, está afuera con Georg. Hazme el favor de distraerlos, resolveré el tema sin que se entere nadie.

Gustav se lo prometió y salió de la tienda mientras que Tom seguía los pasos de su hermano.

—Entra aquí.

La seria voz del guardia de seguridad hizo que Bill se encogiera en su asiento. Desde que le sintiera a su espalda vigilando sus pasos sabía que había cometido el mayor error de su vida. Fue volverse y sentir su mano cogiéndole con firmeza del codo.

No hizo falta decir nada, le señaló la trastienda con la cabeza y Bill se dirigió hacia ella. Cruzaron una puerta y fueron a dar a un largo pasillo. Caminaron en silencio, hasta llegar a un despacho donde habían entrado y tomó asiendo en una silla de plástico que había al fondo.

El de seguridad le dejó a solas unos minutos, entrando a continuación y dejando la puerta cerrada tras él. Y con el cerrojo echado.

—Esto es un error—dijo Bill sin poderse contener.

—Ya, eso es lo que dicen todos—murmuró el segurata cruzándose de brazos.

Bill tragó con esfuerzo, se había metido en un buen lío. Observó al vigilante, viendo que en una placa que llevaba prendida en el pecho ponía su nombre. Se llamaba Alexander, y pensó que quizás podía persuadirle.

—Escuche agente… ¿puedo llamarle Alexander?—empezó a decir Bill.

—Llámame mejor Alex—pidió el segurata—Y nada de lo que me digas me hará cambiar de opinión. Así que abre tu bolso y vacía sobre la mesa el contenido.

Bill obedeció al momento, cogió el bolso de mano que llevaba y sacó el par de gafas de Gucci que minutos antes se había metido con todo disimulo.

—Ves, no era tan difícil—dijo Alex cogiendo las gafas— ¿Y qué pensabas hacer cuando saltara la alarma? En el fondo te he hecho un favor, así evitamos que todos vean como un famoso cantante es pillado robando en una tienda.

Entonces le había reconocido, y no sabía si sentirse aliviado o más asustado de lo que estaba.

—Las pagaré—dijo con firmeza Bill—El dinero no es problema.

— ¿Entonces por qué las ha robado? ¿Te daba morbo?—inquirió Alex—Debería denunciarte, estoy cansado de niñatos ricos que se creen superiores a los demás y roban solo por diversión sabiendo que sus papis les sacaran del apuro soltando dinero a cambio.

—Es la primera vez lo juro, y también la última—prometió Bill tragando con esfuerzo—He sido un idiota, me parecieron caras y…

—Y dijiste pues las robo y me salen gratis—se burló Alex—Mira, mi trabajo es vigilar y denunciar este tipo de altercados. Es un hurto leve, habrá un juicio rápido y tendrás que pagar una multa de unos 900€ en 3 meses. Ya ves, si te parecían caras las gafas…

—Podemos llegar a un acuerdo—suplicó Bill—Yo…le daré entradas Vips para mis conciertos, lo que quiera.

Alex se le quedó mirando en silencio, le había reconocido nada más entrar por la puerta y tenía que admitir que el chico estaba muy bueno. Sabía de él por la prensa, no había día que no saliera algo publicado suyo o del grupo.

—Bueno, podemos llegar a un acuerdo—cedió Alex—Dejaré las gafas en su sitio, no tendrás que pagar nada.

—Gracias—susurró Bill respirando más aliviado.

—Pero a cambio…quiero tu cuerpo—soltó Alex para asombro suyo.

— ¿Cómo dice?—preguntó Bill sin aliento.

—Lo que has oído, un polvo a cambio de mi silencio—se explicó mejor Alex.

—No—susurró con firmeza Bill.

— ¿Quieres ser noticia? Porque lo serás, y no solo por unas malditas gafas—estalló Alex—Diré que tenías en el bolso artículos por valor de 3.000€. Con esa cantidad pasarías una temporada en la cárcel, y allí no serán tan amables como yo.

—No puede hacer eso, llamaré a mi hermano y a la policía—dijo Bill abriendo de nuevo el bolso.

Alex se movió con rapidez y se lo arrebató de las manos.

—Escúchame niñato, vas a pagar por todos los pijos que tengo que soportar a diario—siseó Alex—Haz lo que te he dicho y podrás salir de aquí como si no hubiera pasado nada. De lo contrario, te voy a joder la vida. Me creerán antes que a ti, y ya te puedes ir despidiendo del grupo y de la fama.

Bill no sabía qué hacer, sabía que en el fondo tenía mucha razón pues dar mala publicidad al grupo y de esa manera traería malas consecuencias. Pero…dejarse abusar por un grandullón que no dejaba de recorrerle con la mirada de arriba abajo, no sabía cómo lo iba a poder soportar…

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(*) os dejo la pulsera de Gustav:

https://oiritaly.it/_i/38243/bracciale-gucci-gucci-g-timeless.html

por lyra

Escritora del fandom

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