«EaaRumA» Fic de MissAnunnaki

Capítulo 4 (P.1)

Paseaba el dorso de mi mano sobre su mejilla, sentir su piel me devolvía un poco el alma. Una leve sonrisa apareció en mi rostro, sabía que ella estaría bien, que no había sido grave los daños que tenía en su cuerpo. Me detenía a ver sus rasgos asiáticos, no aparentaba la edad que tenía, parecía una adolescente, tenía un moretón cerca de la comisura de sus labios, realmente se había salvado de algo al borde de lo grave.

—Hiciste lo correcto en traerla aquí. —aparté la mano de inmediato y me puse de pie. El líder de la jauría, Marco, era también el padre adoptivo de Riza, y aunque no le agradaba mucho la idea de que ella estuviera conmigo por ser cazador, me toleraba hasta cierto punto. —Agradezco el gesto.

—No tiene porqué. —puse ambas manos dentro de los bolsillos de mi pantalón. Riza estaba acostada sobre unas acumuladas y gruesas mantas que había en el suelo, nos encontrábamos en una carpa que era bastante espaciosa. La jauría utilizaba carpas hechas por ellos mismos, vaya uno a saber de qué eran, pero lo importante aquí era que los había encontrado. Dudaba de llevarla a un hospital, aquí las mujeres lobo pudieron ayudarla y ahora Riza descansaba. —Lamento meter a su hija en asuntos de cazadores, pero ya sabe como es ella.

—Testaruda, y enamoradiza. Actúa por instinto y protege lo que quiere. —esas cualidades eran perfectas para Riza, aunque la segunda mención me hacía entrar en duda, ¿De quién estaba enamorada? No quería preguntar, era inapropiado en el estado en el cual se encontraba ella. — ¿Qué harás ahora?

—Esperaré a que despierte. —me alejé de ella. —Espero que eso no le moleste.

—Mientras que no ronde un vampiro por aquí, estará bien. —Salió de la carpa sin más. Yo bufé, no era que me daba miedo el padre de Riza, sino que no debía meterme con él porque saldría perdiendo. Volteé a verla unos segundos y luego salí a paso rápido. Me encontré con que los lobos estaban reunidos, o mejor dicho, estaban rodeando al vampiro. Hagen me miraba, no estaba haciendo nada.

Genial, me había metido en problemas.

— ¡No, no! ¡Él no es un demonio! —me acercaba a ellos y algunos lobos me gruñeron.

—Sabemos quién es él. —el líder de la jauría miró al vampiro. —Hace cuanto tiempo que no te veía, Bill.

¿Bill? ¿Así que ese era su nombre? El vampiro se mostraba inofensivo, sus manos estaban elevadas en señal de rendición, puesto que algunos lobos no paraban de enseñarle los dientes. Oyeron que el líder les pedía que bajaran la guardia, dudaron un poco al principio, pero luego comenzaron a alejarse sin dejar de ser lobos. El vampiro acercó su mano para estrechar la de Marco, en ese instante me sentía realmente aturdido por lo que acababa de ocurrir. Me giré para ver a Hagen y él se iba con un cigarrillo sobre sus labios.

Hablaban con total naturalidad. Bueno, estaba informado que los lobos y, algunos vampiros, tenían una tregua de no pelear entre ellos, pero no sabía que este vampiro lo tuviera con Marco. Observaba como él se encontraba: cruzado de brazos, con el entrecejo un poco fruncido y su perfecta mirada. Con las piernas un poco separadas, mientras que la punta del pie derecho jugaba de un lado a otro golpeteando el suelo. Una sensación particular se desprendía con algo de lentitud pero de forma intensa. Moví mis hombros en un balanceo por ponerme derecho y decidí alejarme un poco de la carpa para poder despabilar lo que me provocaba al verlo.

—No te alejes demasiado. —me decía Hagen a medida que avanzaba con algo de rapidez, me fui detrás de la carpa, pasando por unos arbustos hasta adentrarme un poco en el bosque que estaba cerca al asentamiento temporal de los lobos. Caminé un poco más hasta encontrar un lugar donde me sentía cómodo. Me apoyé contra un árbol y busqué mi caja de cigarrillos, necesitaba relajarme, tantas cosas en la cabeza me hacían poner molesto y algo paranoico, y en el alerta en el que nos encontrábamos, no era para nada bueno estar así.

Inhalé y exhalé a los segundos, dejando que el humo se esparciera a mi alrededor. Se me congelaban de pronto los dedos debido a la brisa otoñal, pero me valía mierda, quería estar solo por un segundo. Me separé del árbol instantes después, mirando la oscuridad y la poca luminosidad que la luna podía brindarme para no sentirme tan solo después de todo.

—Lamento lo que le ocurrió. —su voz me desconcertó totalmente y se me cayó el cigarrillo de los dedos, pero para no ser tan estúpido lo pisé de inmediato para ser disimulado. —Le advertí que debía irse en cuanto todo comenzó, pero ella quería pelear por sus propios medios.

— ¿Pelear? ¿De qué estás hablando? —Él caminó hasta ponerse frente a mí, mi curiosidad había despertado y quería saberlo ahora.

—Por eso quería que me ayudaras, pero veo que no puedo estar cerca de ti porque las cosas terminan de esta manera. —total desconcierto; mis ojos se enfocaban en sus labios que estaban entreabiertos y de pronto ya no tenía los dedos helados, mi cara parecía sonrojarse. —No quiero que dañen a las personas que quieres, ni mucho menos a ti.

— ¿Quién nos va a dañar? ¿Qué pasó en esa casa? —debía controlarme, o todo a mi paso se desintegraría si perdía el control.

—Hay una disputa entre los vampiros de clase A, ya quedan pocos vampiros antiguos. Misteriosamente han desaparecido en todos estos años, ahora solo quedan quince, me incluyo. —Paseó sus manos por su cara, como que le costaba hablar sobre eso. —Yo si pudiera detener a quién está eliminándolos, ya lo habría hecho, pero un vampiro antiguo no puede destruir a otro de la misma clase.

Entonces, ¿Por eso debíamos estar alertas con eso? Había un conflicto entre los más antiguos y teníamos que estar prevenidos, ¿Qué ocurría si eso no se podía controlar a tiempo? Tal vez querían atacarlo pero Riza pensaba otra cosa y por eso todo había terminado como ya se conocía. Esto se estaba poniendo muy serio.

—Esta es la parte en la que tengo miedo. — ¿Un vampiro teniendo miedo? —Y no te burles de eso, tengo mis motivos, todos caen sobre ti.

— ¿Qué tiene que ver todo esto conmigo? —le pregunté curioso. Él bufó y decidió mirarme a los ojos. Sentía el corazón latir con alegría, aún estando en una situación tan seria, tragué saliva, intentando controlar esa emoción. Se me agitaba la respiración pero podía disimularla, nuestros ojos se fijaban con intensidad y eso amenazaba con desatar algo que no había sentido antes.

—Soy culpable de todas las muertes de los vampiros antiguos. La razón por la que se está iniciando este calvario, es por mí. —miró a otro lado mientras se iba. Sabía que era de clase A, pero no sabía si era uno de los primeros que habían surgido desde su existencia. —Soy el quinto vampiro clase A que surgió en el mundo, el primero, Bart, es quién está provocando todas esas muertes… No puedo decirte todo ahora, Tom. Solo quiero que me ayudes a terminar esto.

No me movía de mi lugar por nada del mundo, trataba de pasar la información en su orden para poder comprenderlo, estaba nadando en un mar de nada, sin ni siquiera un salvavidas de realidad para traerme de vuelta al mundo. Si él estaba en lo cierto con ello, entonces podría ser que en un total desequilibrio de eliminación de vampiros, se les ocurriera invadir a los humanos y demás, terminando con sus vidas. No podía permitir eso, algo debíamos hacer. Los cazadores tenían que saber todo esto, la reunión fue prácticamente en vano, pero ellos no se metían en asuntos de vampiros, solo se enfocaban en que los vampiros dementes no se metieran con los humanos.

Vi la silueta del vampiro, poco a poco la movilidad la recuperaba y salí de ese trance. Avancé unos pasos hasta situarme a su lado, su aroma era diferente a los lunáticos clase F, tenía un aroma particular. Me daba el mensaje de que no era de esos que solo querían saciarse de sangre, sino que, además, eran de esos que podían ser protectores si querían.

—Quise decirte eso desde hace mucho tiempo, los vampiros antiguos se han empezado a extinguir cinco siglos después de nuestra existencia, cuando los nobles surgieron. La mitad del mundo eran vampiros clase A en ese entonces, pero todo cambió cuando uno de nosotros decidió darnos la espalda. —se giró y se llevó la sorpresa de que me tenía a centímetros de su rostro. —No percibí que estuvieras tan cerca.

—Creo que estás tan preocupado que no puedes ver lo que pasa en verdad.

Un momento de tensión se había creado entre nosotros. Percibía una onda bastante agradable, pensaba que él me estaba haciendo algo pero no, era yo, yo estaba sintiendo una conformidad absoluta por tenerlo así, tan cerca de mí. Sus ojos bajaron unos segundos, observando mis labios, yo no debía mirarle los suyos. Pronto comenzaba a sospechar de si era verdad que éramos amigos en el pasado. Y aunque no me sentía raro siendo atraído por uno del mismo sexo, no dejaba de pensar en él como alguien más cercano a un amigo.

Sus ojos se encontraron con los míos, y algo se resquebrajó en ese momento. Esa sensación cómoda no se abandonaba por nada del mundo, y tenía ganas de preguntar porqué me sentía de esa manera.

—No era cierto de que éramos amigos en el pasado. —habló en un susurro. Alejé un poco la cabeza, ¡Lo sabía! Dudaba de eso y ahora me lo confirmaba.

— ¡Thomas! —ambos escuchamos la voz de Hagen, me separé de él y salí de entre los árboles. —Debemos irnos, ha surgido algo.

Genial, me habían arruinado el momento de preguntar otras cosas. Decepcionado, volteé a ver al vampiro y él venía en dirección a mí, pasó por mi lado y susurro un «Luego podremos hablarlo». No me quedaba otra que ir con Georg.

&

No me despedí de Riza, y era que todavía no había despertado. Marco me dijo que no me acercara a ella de nuevo, una vez que volvía a mi labor de cazador, tenía que despedirme de ella para siempre. Y aunque la iba a extrañar muchísimo, no podía seguir arriesgando su vida o la de otras personas por algo que no tenía que ver conmigo. Pero comprendía su posición, y como padre adoptivo de ella, haría lo posible por mantenerla alejada del peligro, creía que sabía que esto no era una pelea de lobos, solo de vampiros, y estaba en uno decidir si involucrarse o no. Él había tomado la decisión por Riza.

— ¿Qué te dijeron? —le preguntaba a Georg a medida que verificaba las llamadas perdidas del celular, lo había dejado en la guantera. Él conducía como un desquiciado, de seguro algo había ocurrido en la ciudad.

—Un grupo de vampiros clase D han invadido el norte de la ciudad, la policía ha llamado debido a que han mordido a varias personas. —oh no, esto no era para nada bueno.

—Los vampiros clase D no atacan si no tienen un líder —habló el vampiro desde el sector de carga, su rostro se asomó por la ventanilla trasera y yo le miré, Hagen chistó la lengua. Él tenía razón, empezó a desviar sus ojos de un lado a otro, luciendo pensativo con eso. — ¿Dijeron si atacaban con algo en particular? Por lógica sabemos que los humanos salen corriendo cuando ven a los vampiros.

—No están solos —susurré comprendiendo. Observé a Hagen y él tenía cara de disgusto. Lamentaba ser tan lerdo con las deducciones.

— ¡No vayan! —chilló el vampiro, al mirarnos él parecía algo alterado. — ¡Es una trampa! ¡Da la vuelta, cazador, no vayan a la ciudad!

— ¿De qué estás hablando? —sus ojos color miel me transmitían una angustia terrible, no sabía si él me provocaba eso o empezaba a desarrollar otra cualidad del don que ya poseía. Me sentía un poco alterado también, un escalofrío invadía mi nuca y bajaba por la columna con rapidez, sentía una presión en el pecho que me ponía molesto y traté de resistir ante ello. — ¿Qué está pasando?

—No vayas, es una trampa. Si tú vas, puedes llegar a morir. —Arrugaba la frente y sus cejas, estaba preocupado. —Da la vuelta y vuelve por donde viniste.

—No podemos dejar que mueran los humanos. —sonaba egoísta lo que estaba diciendo, más allá de que parecía un disparate lo que decía, dejar a los humanos morir en manos de esos engendros era una promesa rota de cazador. En este momento seguramente estaban siendo mordidos, y nosotros discutiendo por mi estado; me valía mierda, yo no iba a morir, ni muchos menos por esos vampiros. — ¿Porqué habría de creerte?

— ¡Porque por eso reencarnas una y otra vez! —Se alejó de la ventanilla y se paró en el sector de cargas, me dio la espalda y podía ver como se equilibraba perfectamente, se colocó la capucha de su chaqueta de cuero y giró para mirarme. ¿Qué estaba haciendo?

Alguno de sus cabellos y dreadlocks se movían al compás del brusco viento, y no le importaba en absoluto, más se enfocaba en observarme. Otra vez la angustia volvía y no podía encontrar la razón de estar así, nunca experimentaba ese tipo de cosas pero ahora las sentía, y llegaba a pensar si me había golpeado la cabeza con algo para poder sentirlas tan intensas, reales y molestas. Esa pequeña partícula de empatía comenzaba a reproducirse a velocidad luz, pronto todo mi cuerpo se sentía extraño y no dejaba de mirar esos ojos que me hacían sentir en un mundo paralelo, donde no debía preocuparme por los vampiros, y solo por saber quién era yo realmente, recuperar mis recuerdos.

Colocó un pie sobre la puerta del sector de carga, estábamos por entrar a los suburbios, pero él parecía estar más apurado que nosotros. Nos miramos una vez más, y saltó de la camioneta. Mi preocupación se hacía cada vez más grande, ¿Por qué decía lo de morirme? ¿Por qué existía la reencarnación? ¿Qué papel tenía en esta vida? ¿Qué debía hacer y que no? Todo era tan confuso que sentía que la cabeza me iba a explotar. Me volví a mi lugar, tratando de apaciguar mi condición; había conseguido desaparecer lo de hacía unos segundos, pero la preocupación no se alejaba, ¿Acaso estaba preocupado por él?

—Ese vampiro es estúpido. —masculló Hagen. —No creería si me dijera que es un vampiro, porque en realidad actúa como un humano. Actúa como tú: sin pensar las consecuencias.

Actuaba como un humano pero no lo era. Sin embargo, parecía estar de nuestro lado, sabíamos que había un pleito entre los antiguos pero no tenía una idea clara de porqué él recurrió a mí. Apreté mis manos, convirtiéndolas en puños. Me daba tanta molestia que fuera tan impotente y no poder comprender lo que pasaba, quería saber más sobre él, sobre mí y sobre lo que debía saber. Las oportunidades se interrumpían, y comenzaba a creer, un poquito, que tal vez solo estaba siendo usado.

Georg continuó conduciendo por unos minutos más. Al ingresar a la ciudad veíamos que una parte de la misma lucía normal, por lo que pensábamos que eso estaba controlado y que el ataque había sido a un mínimo de personas. Nos dirigimos hacía la dirección del hecho, pero una cuadra antes, vimos como el fuego se alzaba sobre los demás edificios, desapareciendo de a poco la que se estaba incendiando. Había ambulancias, bomberos y policías; extrañamente habían camionetas del equipo swat, y ahí fue cuando nos dimos cuenta de que era algo grave.

Yo salí de inmediato de la camioneta, en tanto Georg tardó unos segundos debido a que tenía que prepararse con su equipo de arquería. Me acerqué a un policía que estaba hablando por celular pero no pude preguntarle qué había pasado ya que una explosión tomó lugar en la zona y todos nos cubríamos por las dudas. Hagen se fue corriendo hacía el edificio, yo le seguí por detrás.

Nos sorprendieron unos vampiros que cayeron ante nosotros como unos felinos, yo no llevaba un arma encima, por lo que debía prepararme para defenderme con mis dos manos. Georg preparó su arco y la flecha, pero los engendros cayeron al suelo de inmediato de cara al suelo; nos quedamos mirándolos y apareció una chica.

—Hasta que los cazadores decidan aparecer, la humanidad ya se habrá extinguido. —estaba jugando con una estrella, ¿Una estrella? Bueno, tenía forma de eso, pero de cuatro esquinas no de cinco, como solían dibujarlas, o como la habían estereotipado. —Esos eran los últimos, pueden quemarlos ahora. Hay diez más en el edificio, uno se escapó.

Se acercó a los vampiros que estaban perforados en la espalda, justo en el medio y quiso sacar las estrellas, que ahora me daba cuenta de que en realidad eran marciales, pero al no obtenerlo decidió dejarlo. Pasó cerca de nosotros y nos quedó mirando con cierta indiferencia, ¿Quién era ella? ¿Acaso una cazadora? ¿Desde cuando?

—Debemos irnos de aquí. —la voz del vampiro llamó toda mi atención, la chica se giró y tomó la estrella con la que estaba jugando, yo me puse frente a ella y me observó sin comprender. Negué con la cabeza, ladeó la suya aturdida y el vampiro se acercó a mí, sentí su mano depositarse sobre mi hombro. Los ojos de la chica se volvieron claros, pero estaba perdida. Bajó sus manos, olvidando todo lo que estaba haciendo, lucía como un zombie, no parecía estar en este mundo. El vampiro le dijo unas palabras y, poco a poco, el color claro desaparecía, al tiempo que ella recuperaba la movilidad y se sintió extraña por estar parada en ese lugar.

Como se pudo, los vampiros muertos fueron trasladados afuera de la ciudad, para que sus cuerpos cremados y el hedor putrefacto no tuviera que ser aspirado por los humanos. Los policías se encargaron de rociar los cuerpos y quemarlos, nosotros estábamos presentes en el lugar para corroborar que ellos estuvieran del todo muertos. Giré la cabeza, Hagen hablaba con la chica, ella parecía estar algo desorientada y sospechaba que el vampiro le había hecho algo para que no le atacara.

—Descuida, no le hice nada malo. Solo le aclaré las ideas en cuanto a mí, yo no soy el enemigo. —volteé y el vampiro estaba observando la montaña de cadáveres siendo cremados. Me sorprendía que él no tuviera miedo al fuego, pero claro, una vez más me olvidaba que estaba al lado de uno de los más antiguos. —Para ser humana, lleva entrenando muy bien, podría pasar como una cazadora.

¿Una humana siendo cazadora? Eso era imposible, ¿Dónde se había visto algo como eso? Si Ethan se llegaba a enterar sobre eso, esa chica podría tener problemas, debido a que era un peligro que los humanos jugaran a ser cazadores, realmente su vida peligraba, pero era pura suerte que haya podido superar lo de esta noche. Tenía sus estrategias al parecer, y no solo era eso, esa chica, tal vez, había pensado bien las consecuencias de meterse con los vampiros. Suerte de humana que no la habían mordido o destruido en el proceso de salvar a los suyos.

—Mira eso —la voz del vampiro me sacó de mis pensamientos, alcé la cabeza para encontrarme con una noche repleta de estrellas, afuera de la ciudad y los suburbios podías contemplar el firmamento sin la necesidad de un telescopio. Todo era tan bello, natural y gratuito. Por un instante me sentí como un hombre normal, que solo huía de la tecnología para admirar lo que por años ha permanecido sin ningún cambio. Habíamos dado la espalda a la montaña de fuego para apreciarlo mejor. Segundos después volví a mirarlo. —Recuerdo que siempre me mostrabas una constelación especial, aunque claramente no eras un astrónomo en ese entonces… Solo querías…

No dejaba de mirar su rostro fascinado por esos puntos luminosos que yacían a miles y miles de años luz de la tierra, parecía un niño que admiraba desde la vidriera a su juguete favorito. Sus colmillos se dejaban ver debido a que tenía sus labios entreabiertos, dando un aspecto no inocente de su mirada, pero quitando ese detalle, se veía increíble. Sus ojos brillaban, como si estuvieran aguados o algo por el estilo, esperaba a que no estuviera por llorar. Los mismos iban de un lado a otro con paciencia, buscando, suponía, esa constelación que yo, en el pasado, le había enseñado.

— ¡Ahí está! —Señaló con una sonrisa, era la primera vez que le veía sonreír. No desvié los ojos al cielo, más me centré en contemplar esa encantadora sonrisa, llena de alegría por encontrar su objetivo, verdadera y empática. Esbocé el mismo gesto pero de forma leve; por alguna razón, que hasta el momento no podía explicar concretamente, me sentía bien tenerlo cerca. Ya había experimentado la preocupación cuando saltó de la camioneta, y ahora me encontraba relajado a su lado. — ¡Es esa!

Me resultaba difícil encontrar la famosa constelación, tantas estrellas me mareaban un poco, pero seguía sus indicaciones. Me di cuenta que él me señalaba la constelación de Virgo, por lo que claramente no era una constelación especial, me sentí algo decepcionado, porque pensaba que podría ser una nueva constelación en el mundo de las estrellas. Desafortunadamente no era así.

—Antes de que los astrónomos y que toda esa ciencia fuera descubierta, tú encontraste esa constelación. —Bajó el brazo y me observó, le imité. — «Fortaleza», así la llamaste. Me decías que, cada que me sintiera solo, o que pensaba que no podía continuar sin un motivo en concreto, la mirara y recordaría que esa constelación estaría para mí cada noche, haciéndome comprender que me daría fuerzas para seguir con mi destino.

Una incomodidad en la garganta comenzaba a brotar, los latidos de mi corazón se aceleraban, sus ojos y los míos se envolvían, se conectaban y caían en un mar de confusión, de conformismo y de nostalgia. Sí, eso sentía, nostalgia. Sus dientes dejaron de mostrarse, pero la curva de sus labios seguía elevada en una tierna sonrisa, tan angelical y magnífica. Era un momento armonioso, no pensaba en otra cosa más que en saber sobre él, sobre mí.

Y sobre nosotros.

Continúa…

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por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

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