«EL AMO» Fic Toll de Chris_twc

Capítulo 20

—¡Auh!— sentí una fuerte puntada en mi brazo— ¡No, no, no!— intenté llevar mi mano allí, pero algo me detuvo.

—Tranquilo, no te muevas o te va a doler aún más— esa voz me sonaba más que familiar— solo aguanta un poco más, Bill— reconocí su rostro, levemente iluminado por la luz de la luna— Estás muy herido, debes mantenerte lo más quiero posible. Es por tu bien. —¿Grant?— sentí otra fuerte punzada y cerré los ojos— ¡Me duele! ¡Para, me estás haciendo daño!— el dolor era tan punzante que las lágrimas comenzaron a caer lentamente.

—Estoy curándote, necesito que te quedes quieto. El muy hijo de puta te disparó y tienes una herida bastante importante aquí— volví a mirar a mi alrededor. Nuevamente estaba en ese horrible sótano, ni siquiera supe como llegué ahí.

—¿No me mató? ¿Sigo con vida?— observé a Grant— No lo entiendo, sigo con vida…

—Tienes suerte de que no te haya matado con los tremendos golpes que te dio antes de quedar inconsciente.

—¿Quiso hacerlo?

—Obviamente eso quiso, pero lo detuve. No me interesa lo que haga con su asquerosa vida, pero no permitiré que te haga daño a ti.

—No puedo creerlo. Hubiese deseado que todo haya sido una horrible pesadilla.

—Te golpeó hasta dejarte inconsciente. Te dije que no debías irte con ese tipo, solo te traería problemas. Este tipo es un monstruo, mira lo que te ha hecho, ni siquiera puedes moverte ¡Tienes suerte de estar con vida!

—No me digas eso ahora, es lo último que quisiera escuchar— miré mi cuerpo y vi moretones, miles de ellos repartidos en mis brazos y torso. Nunca había sentido tanto asco hacia mi propia imagen— ¿Te hizo algo? ¿Te golpeó?

—No, ese imbécil sería incapaz de hacerme daño. Si llegase a matarme, su conciencia no estaría tranquila.

—¿Es por Agatha, no es cierto?

—Exacto— se levantó del suelo y se inclinó al otro lado— necesito que te sientes, ¿puedes?— hice un esfuerzo, pero el dolor me superó. Me di cuenta de que ni siquiera podía moverme. No pude comprender como solo una persona fue capaz de lograr hacerme sufrir tanto, hasta el punto de ni siquiera poder levantarme.

—No puedo, no puedo hacerlo— su mano se apoyó en mi nuca suavemente— Hubiese preferido desaparecer antes de que decidiera dejarme de esta forma.

—No digas eso, agradece que aún estás vivo. Puedes mejorar, Bill, solo ten más cuidado con lo que haces. Este tipo está loco, podría haberte matado— mi cuerpo se elevó lentamente cuando él presionó mi nuca.

—¡Auh! ¡Me duele, me duele!

—Lo siento, Bill, pero necesito curar tu espalda.

—¿Por qué me duele tanto? Siento que me estuviera clavando algo ahí— mi cabello cayó sobre mi hombro derecho y él se colocó detrás de mí.

—Te golpeó muy fuerte. Necesito sacarte de aquí o traer a un médico. Pudiste haberte roto algo. Tienes muchísimos moretones.

—Me duele todo.

—¿Me dirás que te mereces esto también?

—No— era la primera vez que reconocía que no merecía algo que él me hiciera— No es justo que tenga que pasar esto cuando hice semejante cosa solo por salvar su vida. Tal vez tenías razón, a él no le importa nadie más que sí mismo.

—Era hora de que comiences a darte cuenta. Es un monstruo, no puedes enamorarte de alguien así. Te mereces algo mucho mejor.

—¿Qué debo hacer, Grant? Sé que si me voy volveré, estoy aquí porque él me protege. Mi padre va a matarme si me encuentra y yo no quiero morir, sé que mi madre no querría eso.

Ella no querría que yo me diera por vencido, pero no quiero seguir sufriendo de esta manera.

—Puedo ayudarte si me dices que sí. Bill, lo único que me importa es que estés bien. No quiero que este tipo siga usándote de esta forma.

—Volveré de todas formas. Es inútil intentar escapar de él, es inútil intentar convencerme de que no quiero estar cerca de él. Es inútil estar vivo y dejarme torturar por un sentimiento tan hiriente como ese. Quisiera ser como él y no tener noción de lo que se siente dar la vida por un ser al que no le importarás en lo más mínimo. Quisiera no sentir esto, quisiera dejar de dañarme a mí mismo. Detesto verme tan ridículo. Ayer era yo quien decía que el amor es para idiotas y que yo no era ningún idiota. Ahora lo soy. Soy idiota por enamorarme, pero más idiota aún me siento al saber que entregué mi corazón a un ser que solo lo pisoteó y lo escupió como si de un pedazo de basura se tratara. Ahora sí me siento un idiota.

—Tú no eres un idiota. Idiota es quien tiene todo lo que necesita en frente de sus ojos y lo desperdicia. Eso es lo que él hace contigo. Desperdicia todo lo que eres y tú eres una persona maravillosa. Ojalá se diera cuenta de todo lo que te ha hecho y no pueda dormir pensando en ello.

—A él no le importaría. Iba a matarme. Me disparó, me golpeó e incluso me vendió como un sucio objeto y yo lo permití.

—Tú no tenías opción, Bill. No podías defenderte de alguien así. Es más fuerte que tú, es comprensible que hayas tenido miedo.

—No, no lo entiendes… mi padre era igual a él y he sabido defenderme cuando pude hacerlo. Lo he golpeado si era necesario, pero con él es diferente. No puedo mover ni un dedo sin tener miedo a lo que llegue a hacer.

Tal vez tú no le temías a tu padre porque sentías que era una gran responsabilidad cuidar de tu madre y de tu hermana. El cariño que sentías hacia ellas te volvía una persona fuerte y eso fue lo que vi hoy cuando te lanzaste sobre ese idiota solo por defenderme.

—Oh, recuerdo eso ¡Auh!— sentí un pinchazo en la espalda y me sobresalté, logrando un dolor que me recorrió el cuerpo entero, tan solo con un ligero espasmo—¡Joder, que me duele!

—Lo siento, lo siento— suspiró y me mantuve en silencio, mordiendo mi labio inferior para contener los fuertes dolores en mi espalda— como te decía… gracias por haber hecho lo que hiciste. Sé que apenas podías moverte del dolor, pero aun así hiciste lo más hermoso que alguien haya hecho por mí y eso es prácticamente dar tu vida por salvar la mía. Ahora entiendo por qué mi madre tenía un gran afecto hacia ti.

—Yo haría cualquier cosa por ti. Tu madre fue importante para mí, no dejaría que murieras. Aunque no lo parezca, me importas.

—¿Aunque me insultes más de lo que me halagas?— reí levemente.

—Aunque te insulte mucho más de lo que te halago. No dejaré que nadie te haga daño, Grant. Eres su hijo, ella vive en ti y no dejaré que ese recuerdo desaparezca.

—Eres adorable, Bill— sus manos se alejaron de mi espalda y suavemente volvió a recostarme— tranquilo, sé que dolerá un poco— cerré mis ojos fuertemente hasta que mi cabeza quedó sobre sus piernas— te daré unos calmantes, seguro mañana estarás un poco mejor.

—Estaré mejor cuando él se vaya de la casa. Yo no puedo evitar pensar que está viéndome. Si hablo contigo va a matarme.

—Yo sé que no lo hará. No si quiere vivir un par de años más. Si vuelve a tocarte un pelo, yo me encargaré de matarlo.

—Gracias por eso. Lo necesitaba.

—Estoy seguro de que ya ha sido suficiente. No va a hacerte daño, recapacitará. Se dará cuenta de que solo quisiste ayudar.

—Va a matarme, no fallará esta vez— suspiré profundamente— No le digas que has estado aquí, no quiero que corras peligro.

—No va a enterarse y si lo hace, me voy a defender. Lo último que necesito es ver que un adulto comportándose como un niño caprichoso.

—Él no está acostumbrado a perder, quiere tener poder sobre cada ser vivo que se cruce en su camino. Estoy comenzando a creer que lo único que lo fortalece es ver como un miserable sufre más de lo que puede aguantar. No puedo creer que siga existiendo gente así en este mundo. Ahora me siento un idiota por haberlo defendido tantas veces.

—Yo tampoco entiendo por qué lo defendías. Es la clase de personas por la cual este mundo está dejando de ser un lugar seguro. Juegan con las personas como si se tratara de un simple juego de ajedrez.

—¿Sabes qué es lo peor de todo?— tragué saliva— Mi padre era exactamente igual a él, la única diferencia era que no me apreciaba en lo más mínimo y la hermosa familia que tenía no le importaba.

—¿Tú crees que a él le importas al menos un poco? Te ha tratado como una basura todo este tiempo. Jugó con tu integridad de la peor manera.

—No sé si yo le importaba, pero él sí a mí. Yo no olvido aquella vez en la que esos tipos quisieron llevarme y él no lo permitió a pesar de que su vida estaría en riesgo. No me olvido de los pocos momentos que pasaba a mi lado, diciéndome que yo era hermoso y… y que no le gustaría que yo me alejara. Fueron pocos esos momentos, pero las emociones son demasiadas y difíciles de olvidar.

Comprendo lo difícil que debe ser para ti todo esto. Estoy seguro de que puedes superarlo, eres un buen chico y estoy seguro de que saldrás de toda esta mierda muy pronto. Las buenas personas merecen otra oportunidad.

—Creo que la vida ya me ha dado demasiadas— observé el cielo, a través de la pequeña ventana— A veces siento que mi único objetivo en la vida es aguantar golpes y desgracias hasta el día de mi muerte. Tal vez he hecho algo malo y lo merezco.

—No creo que hayas hecho algo malo. Cuidaste de tu familia tanto como pudiste, esto es solo un obstáculo más en tu camino, pero lograrás lo que desees.

—El verdadero problema no son los obstáculos, el problema son mis deseos. Mi único deseo es tener su aprecio, estar con él, sentir un poco de ese cariño que mi padre jamás me había dado. Creo que en él encontré a la figura paterna que nunca tuve y es por eso que lo aprecio tanto.

—Pero él no cuidará de ti como un padre debería hacerlo. Ya te ha hecho suficiente daño y tú deberías alejarte.

—¿Y si no lo hago?

—Probablemente mueras en sus brazos y, créeme, si a ti te llegase a pasar algo por culpa de este tipo, haré su vida miserable.

—No tengo nada que perder. Supongo que el mundo seguirá funcionando sin mí. No soy nadie importante después de todo.

—Lo eres para mí. Yo sé que tu madre no estaría feliz de verte caer y no sería este el ejemplo que le darías a tu hermana, ¿no es cierto?

—Ellas no están aquí ahora.

—No digas eso— soltó un suspiro con pesadez— Bill, mira— estiró su mano y señaló la pequeña abertura en la pared— ¿Qué es lo que ves ahí?

—El cielo.

—¿Y qué ves en el cielo?

—La luna.

—¿Y qué más?— observé detenidamente, sin comprender a lo que él quería llegar— vamos, observa bien y dime que ves.

—¿Las estrellas?

—Imagina que la luna eres tú, solo por un momento, ¿ves las nubes que amenazan con cubrirla?— moví mi cabeza positivamente— ¿Crees que la luna está en medio de ese inmenso cielo completamente en soledad?

—Las estrellas…

—Exacto. Las estrellas siguen allí aunque la luna desaparezca entre las feroces nubes. Esa luna eres tú y las estrellas son todas aquellas personas que crees que se han ido. Tú no estás solo, Bill. Las tienes a ellas, me tienes a mí. No creas que no tienes nada más por lo que seguir adelante.

—¿Y si tú también te vas?

—No me iré. Nunca he traicionado a un amigo y no lo haré ahora. Recuerda el cariño que mi madre tenía por ti. Sería incapaz de herirte.

Agatha estaría orgullosa de ti, Grant. Al final no resultaste ser un idiota— rió y dejó una leve caricia en mi frente— Lamento haberte juzgado sin conocerte antes.

—No te preocupes. Es bueno tener malas impresiones de la gente al principio. Luego te das cuenta de lo bueno que es conocer a alguien a fondo y todo cambia radicalmente. Nunca está de más hacer un nuevo amigo.

—Creo que voy a darte la razón en eso— reímos— Gracias por venir y ayudarme. Creí que estaría muerto cuando sentí el último golpe en el rostro.

—Debo admitir que eres de fierro. Con todos los golpes que recibiste deberías estar muerto. Cada día me sorprendes más, enano.

—Es una señal divina, supongo— reí— he estado al borde de la muerte más de una vez, ni siquiera sé cómo es que sigo vivo.

—Definitivamente tienes un objetivo que lograren tu vida. Ya te has salvado de muchas— oí un sonido agudo y molesto, mi mirada se dirigió hacia la puerta y allí logré ver como todas mis pesadillas se hacían reales. Tan solo su presencia bastó para hacerme temblar.

Cada pequeño paso que daba hacía un fuerte eco en mi mente. Su cercanía expandía el dolor en mi cuerpo. El temor parecía fortalecerlo tras cada pequeño milisegundo en que sus ojos observaban los míos. Me aterraba y me dominaba el pensamiento de que cada momento en que él se acerque a mí, pueda ser el fin de mi vida. Su paso hacia mí parecía eterno, pero finalmente llegó y tenía el arma en su mano.

—Sal de aquí— Habló, señalando a la puerta con el arma.

—No— susurré débilmente cuando sentí como Grant me dejaba nuevamente en el suelo— no, no, no te vayas— era la primera vez que sentía semejante miedo hacia él. Me aterraba quedarme a solas, me aterraba su simple presencia.

Tranquilo, todo va a estar bien— me susurró— solo mantén la calma— acarició mi mano— confía en mí, todo va a estar bien.

—Va a matarme, Grant, va a matarme— mis lágrimas brotaron inmediatamente al ver como mi única salvación se alejaba de mí, para encerrarme en un infierno en el que nadie desearía estar.

Cuando la puerta de dicha habitación se cerró él comenzó a caminar directo hacia mí, sin despegar ese peligroso objeto de su mano. Sus ojos ya no parecían irradiar el mismo desprecio que ayer, esta vez me miraba de una manera muy diferente. Me miraba como buscando algo que jamás encontraría, un consuelo tal vez, pero yo solo tenía miedo. Auténtico miedo. Quería que se alejara, no quería más golpes, no quería más dolor.

—Pequeño…— su mano se acercó a mi rostro, pero cerré los ojos y di vuelta la cara. Sentía que iba golpearme. Una vez que alguien te hace sufrir hasta desear estar muerto, temes que cada roce de sus manos llegue a quemar tu piel, así como cada palabra hipócrita puede llegar a marchitar tu alma— vamos, mírame, no vengo a hacerte daño.

—No— susurré— no, por favor— ni siquiera pensé en echarme a llorar, pero lo hice. No pude evitarlo, estaba asustado.

—No voy a hacerte daño. Tan solo necesito saber qué fue lo que hiciste exactamente la noche anterior. Necesito saberlo— simplemente me costaba articular una simple palabra. Lo que sucedió la última vez que quise explicárselo no me agradó mucho, y no era muy alentador que volviera a repetirse.

—Me golpeará— susurré con la voz temblorosa.

—No lo haré, confía en mí.

—No confío en usted— se formó un gran silencio entre los dos, solo se escuchaba mi llanto y mi patético intento por respirar normalmente.

No me importa si confías en mí— habló, finalmente— pero eres el único que puede decirme quién se ha metido con lo que no debió.

—¿Por qué quiere saberlo? Estuvo a punto de matarme y eso sí que no le importó. No tiene sentido nada de esto.

—Vas a hablar. No me obligues a destruir lo poco que queda de ti.

—Habla como si en serio tuviese la opción de no hacerlo. Apuesto a que en este momento está pensando en matarme y es por eso que trajo eso.

—Traje esto para que hablaras— sentí el frío del cañón de arma en mi cuello y cerré mis ojos fuertemente, temiendo que ese disparo saliera en cualquier momento— ahora vas a abrir esa puta boca y vas a explicarme todo lo sucedido, ¿comprendes?

—Downey dijo que iba a matarlo. Me entregué a él por una noche para que usted pueda vivir tranquilo. Me prometió que lo dejaría en paz si yo pasaba una simple noche con usted.

—No te creo. Dime la puta verdad o te vuelo los sesos.

—Se lo juro, esa es la verdad. Él me prometió que lo dejaría en paz si lo hacía y lo hice. Escapé de la casa solo para irme con él y lo lamento.

—No lamentes nada— se levantó del suelo y se quedó observándome desde arriba, con superioridad— considérate una persona con suerte, hoy no será tu último día de vida.

—¿Por qué?

—Porque no has sufrido lo suficiente aún. Sabrás lo que es desear estar muerto en unos días, hasta entonces seguirás sufriendo.

Ya he sufrido lo suficiente, ¿por qué lo hace? Salvé su vida, le confesé lo que sentía y usted solo me golpea y me usa, ¿tan poco valen sus palabras?

—Digo muchas cosas a veces, pero no creas que no siento nada por ti, pequeño— se inclinó y tomó mi mentón fuertemente, tan fuerte que sentí ese dolor impactar en mi nuca y recorrer mi espalda— siento algo que nadie puede cambiar. No sé cómo definirlo, pero supongamos que la palabra es «asco». Siento asco de los seres miserables como eres tú. Eres inferior a mí, aquel que esté a la altura de mis pies merece ser pisoteado y si no te he matado es porque me divierte ver como aún existe gente tan ilusa, que cree que puedo sentir una pizca de compasión por alguien. Niño ingenuo e inútil, lo que tú sientes no es amor, simplemente te encanta que tu amo se aproveche de ti, te encanta que te folle como un jodido animal, ¿no es cierto?

—No— susurré.

—No puedes mentirme, te he conocido más que cualquier otra persona. Eres una zorra, una porquería barata. Me gusta hacer del débil una persona aún más débil, es por eso que sigues vivo. Eres tan especial para mí como cualquier otra puta que me haya follado antes, ¿alguna otra duda, pequeño?— moví mi cabeza negativamente y él soltó mi mentón fuertemente, dejando mi rostro apoyado en el frío suelo— Luces espantoso— colocó su pie en mi cuello, pero no presionó. Hubiese deseado que lo hiciera para acabar con todo esto de una vez por todas— mírate. Rostro amoreteado, quemaduras en todo el cuerpo, un disparo… he hecho el mejor de los trabajos contigo. Si hubiera seguido un poco más, tal vez ya no estarías en este mundo. Me engañaste cuando caíste inconsciente, creí que habías muerto, pero no. Sigues vivo y el destino me deja otra oportunidad para hacer tu vida miserable.

—¿Por qué?

—Porque soy tu amo y si se me da la puta gana hacer algo contigo, lo hago. Tu rol es cerrar la boca y sufrir si así yo lo deseo— frío, inhumano… casi no parecía tener alma.

Continúa… 

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