«El asesino» Fic de MaiteKaulitz

Capítulo 3

Todo esto tendría que ser una horrible pesadilla, en unos segundos mi vida había dado un giro radical…

Mi hermano estaba muerto y yo, completamente asustado, llorando a mares y huyendo como un cobarde cuando ese puto psicópata empezó a seguirme, mi corazón estaba acelerado y mi respiración agitada, solo rogaba a dios por encontrar una salida y pedir ayuda.

Mire hacia todos lados y divise tantos pasadizos que no sabia por cual de ellos ir. Escuche sus pasos y el ruido del hacha rozar el suelo y voltee para verlo… mi cuerpo temblaba de miedo y sentí un ligero tic en el labio, suspire y seguí corriendo cuando pude oír el ruido estridente de la música, estaba cerca…tan cerca de la salida.

Mi desesperación fue tanta que tropecé y caí al suelo torciéndome el pie.

-¡mierda! – grite desesperado. Me levante como pude cojeando y llegando hacia el centro de la fiesta.

Al fin a salvo, busque con la mirada a Gustav, Georg y Andreas, no los ubicaba y me desespere aun mas.

-¡ayúdenme por favor!- grite a unas personas que bailaban animadamente, pero no me oyeron por la bulla – ¡ayuda! – volví a gritar totalmente cabreado. Zarandee a cualquier persona pero no me hicieron caso.

– ¡Bill! – escuche un grito. Voltee y pude ver a Andreas -¡toma mi mano! – grito. Intente cogerle pero me empujaron.

La gente estaba tan apelotonada que era imposible caminar así que en ves de avanzar hacia Andreas, retrocedí

-¡Andreas ayúdame! – grite de nuevo desesperado. Las lágrimas se me iban a salir

De pronto pude oír el ruido de sirenas ”la policía”. La música se apago y todo el mundo empezó a correr hacia la salida empujándome

– ¡Bill, acércate y toma mi mano!- Andreas también se desespero. Intente cogerle otra vez, pero lo empujaron

Decidí salir por mi propia cuenta, corriendo con el resto de la gente, cuando tropecé y caí al suelo golpeándome la cabeza, mi mente luchaba contra la conciencia y la inconciencia en ese lapsus no supe que paso, solo sentí que los parpados me pesaban y los ojos se me cerraban lentamente…

¡Soy un estupido por creer que aun me amas, te doy asco por eso me dejaste!

Me miraba en el espejo del baño y vi mi reflejo demacrado. De nada me servia ir al psicólogo, sabia perfectamente que caroline nunca regresaría a mi lado.

Era patético verme, cada día estaba más delgado, los huesos de mis costillas se notaban claramente.

– ¡Bill, eres un estupido! ¡estupido! ¡Ella solo siente asco! ¡Mira en lo que te has convertido! – me gritaba a mi mismo observando mi horrible aspecto frente al espejo – ¡no quiero verme mas! ¡Soy patético! – cerré los ojos fuertemente haciendo u puño con la mano y golpee el espejo.

Mis nudillos empezaron a sangrar y sonreí sintiendo la sangre salpicar en mi rostro. Cogi un trozo puntiagudo del espejo roto observando lo filosa que estaba, pasándolo por mis muñecas, sintiendo un gran alivio.

Deje caer el pedazo del espejo al suelo y camine hasta mi habitación, la sangre chorreaba por mis muñecas dejando un camino. Abrí la puerta débilmente y antes de poder recostarme en mí cama caí al suelo.

Parpadee varias veces y me levante, tocándome la cabeza con ambas manos, me dolía demasiado.

Busque con la mirada a la gente pero, no había nadie. Me pare del suelo totalmente preocupado, caminado hacia la puerta de salida cuando me di cuenta de algo… las rejas estaban “encadenadas”

-¡no! – Grite poniendo ambas manos sobre los fierros zarandeando las rejas -¡sáquenme de aquí! ¡Ayuda! – seguí gritando con desesperación, pero solo se oía el eco de mi voz

Necesitaba encontrar otra salida cuanto antes, porque sabía que en este horrible lugar “catacumbas” no estaba completamente solo.

Camine arrastrando los pies y observe algo tirado en el suelo “el hacha” de ese maniaco, enfermo, lunático, psicópata.

La recogí y seguí caminando por uno de los pasillos, adentrándome otra vez en ese laberinto sin salida.

Pensar que estaba en ese lugar completamente solo, hacia que mis manos empezaran a temblar, metí una mano en mis bolsillos y sentí el tacto áspero de las pastillas de ajenjo.

– Bill – murmuró mi hermano. Estábamos yendo hacia el lago que se encontraban en las mismas catacumbas- toma…- pus en mis manos tres pastillas

-¿Qué es? –pregunte frunciendo el ceño

– la dosis del ajenjo se te pasara pronto, así que te estoy dando mas – sonrió. Las guarde en mi bolsillo y seguí caminando junto a el

Tom, mi hermano, no pude contener mi rabia al recordar como había sido asesinado. Agarre las tres pastillas y me las pase de un solo bocado.

Seguí caminando aun con el hacha en la mano, el cuerpo había dejado de temblarme un poco, y empecé a ver borroso, serian los efectos de la dosis de pastillas…

Me adentre en uno de los pasadizos totalmente oscuro, solo con una linterna alumbrando mis pies, cuando divise una pequeña puerta ¿había otra salida?

Mis ojos se iluminaron y agarre el hacha con ambas manos golpeándola con todas mis fuerzas intentándola romper algo, pero nada…la puerta era de acero puro, me sentía frustrado y mis ojos se llenaron de lagrimas ¿Cómo había acabado en esta situación tan espantosa?

Escuche golpes del otro lado de la puerta y observe una sombra. Era “el” me había encontrado y había regresado para matarme.

Corrí totalmente despavorido cuando oí la puerta abrirse, “no voltee a mirar quien era” solo corrí a esconderme apagando la linterna.

Oí sus pasos lentos y sus jadeos mientras respiraba, levante con ambas manos el hacha cuando escuche sus pasos mas cerca.

Cerré los ojos con fuerza y le di un hachazo en la cabeza. Su cuerpo cayo inerte al suelo, la mano me tembló y me incline para verlo cuando oí unos pasos acercarse.

-¡Bill! – grito. Voltee a mirar y mis ojos se abrieron como platos totalmente sorprendido. La voz me tembló.

– ¿To-Tom?

Continúa…

Gracias por la visita.

por administrador

Publico con autorización del autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!