El rostro de un ángel 2

Fic Torg de DropdeadRainbow89

Capítulo 2: El rostro de un ángel

Observaba como Georg dormía, después de habernos separado fui por almohadas y dos sábanas, a los minutos Georg había caído rendido a los brazos de Morfeo. Observaba su rostro tan tranquilo, esto que acababa de pasar nunca debió haber pasado, tenía un dolor en el pecho, mi cerebro estaba convencido de que esto era un simple sueño y que pronto despertaría solo, todas las ilusiones que comenzaba a crear con Georg se irían al carajo y mi corazón quedaría destrozado, ¡no! ¡Eso no podía pasar!

Con el bóxer ya puesto tomé una caja de cigarrillos y mi encendedor de una mesita, salí al balcón y me senté en el frío piso. Aún no lograba asimilar lo ocurrido, ¡me habían follado! Recordar las caricias de Georg hacían que mi cuerpo se estremeciera, si esto era un sueño no quería despertar nunca. Quería llamar a alguien y contarle lo que estaba sintiendo, toqué mi pecho, exactamente donde estaba mi corazón, latía rápido y los ojos se me empezaban a empañar de lágrimas, dolía, dolía el pecho y me dolía el alma, con mis húmedos ojos y con las lágrimas corriendo por mis mejías observé a Georg quién dormía como un tronco. Sonreí al verlo tan relajado, respirando suavemente, Georg, mi Hagen, era mío… y yo era suyo.

Terminé de fumarme el cigarrillo y deposité lo que había quedado en un cenicero, volví a entrar a la sala de estar y me puse frente a Georg, me agaché y con suma delicadeza acaricié su rostro.

—Georg, despierta, tienes que irte.

—Tomó mi mano y abrió los ojos lentamente hasta que su verde mirada se encontró conmigo—. ¿Irme?

—Asentí con la cabeza.

—¿Pero por qué? —Dijo sentándose—. Creí que esto había sido especial.

—Georg… mi mente está en otra parte y yo… simplemente no puedo.

—¿No puedes qué?

—Georg, esto que acaba de pasar no debió ocurrir.

—¿No te gustó? ¿Te hice daño?

—¡No! Fue lo mejor que me ha pasado, ese es el problema, no quiero sentir lo que estoy sintiendo ahorita… me duele el pecho, el corazón me late rápido y no quiero sentir esto.

—Tom…

—Estoy jodido Georg, ni siquiera sé cómo actúan mis sentimientos, quiero llorar, quiero saltar en un pie de la alegría… y a la vez quiero que todo esto acabe, porque ni siquiera yo sé cómo explicar esto, no sé si tú estás jugando conmigo y yo simplemente fui tu maldita aventura.

—¡Joder! Tú no eres mi aventura Tom.

—¿Entonces qué soy para ti? —Dije entre lágrimas—. Me tienes confundido, ¿por qué me duele el pecho? ¿Por qué me siento feliz y a la vez ciento que todo esto se va a acabar?

—¿Aún no lo comprendes Tom?

—¿Comprender qué?

—Georg simplemente rió desilusionado— No puedes verlo, ¿verdad? ¡Dios! ¿Quién te hizo tanto daño? —Dijo mientras sus ojos se llenaban de lágrimas—.No sabes lo especial que eres.

—negué con la cabeza—. No soy especial, por eso huí de mi hogar.

—Vales más de lo que te imaginas Tom, y tú simplemente no puedes verlo, no puedes verte en un espejo sin pensar que fuiste un error, y eso me duele, porque yo si puedo ver la luz que hay en ti.

—Me quedé en silencio ante sus palabras, aún no las lograba comprender, ¿especial? Yo era todo menos especial. Lo miré a los ojos y con toda la tristeza del mundo debía despedirlo, no podía dar este paso tan grande—. Debes irte Georg —dije en un susurro.

—Asintió con la cabeza y se puso de pie buscando toda su ropa—. Bien, no te obligaré a nada —dijo mientras se vestía.

—Yo lo siento, de verdad —Dije mientras también me ponía de pie—. Yo… —no me dejó terminar.

—Puso sus manos en mis hombros—. No es tu culpa —sonrió—. Simplemente olvida que esto pasó, ¿de acuerdo? Cuídate Tom.

Dicho eso caminó hacia la puerta y salió del apartamento, todo se volvió silencioso, las lágrimas no dejaban de bajar por mis ojos, quería morir en ese instante, simplemente quería olvidarme de todo y todos, ¿por qué yo? ¿Por qué estoy tan jodido?

Amaneció, fue el día más frío que hubiese existido, más que todo hacía frío en mi interior, estaba sentado en el sofá mientras sostenía la caja que contenía el exquisito reloj que Georg me había regalado, cerré los ojos mientras imágenes de lo que pasó ayer se repetían en mi mente, todo había sido tan especial, tan precioso, por primera vez me sentía completo y por idiota lo dejé ir, tenía la esperanza de que iba a volver, pero eso era imposible.

Los siguientes días pasaron lentos, las clases se reanudaron, mi vida se dedicaba a eso, ir a clases y luego volver y encerrarme en mi habitación, de vez en cuando hablaba con Kim, pero ya ni eso me servía. Revisaba mi teléfono constantemente, ni una llamada de Georg. Martes por la tarde, de nuevo volví a revisar mi teléfono, cero llamadas de Georg.

Era viernes, Kim había insistido en que fuésemos a una fiesta, accedí y me preparé. Al llegar me di cuenta que era en el apartamento de Georg, quería correr pero mantuve la cordura y avancé con Kim, mi corazón estaba más acelerado de lo normal. Entramos y todo era ruido, molesto y fuerte ruido, Kim se adentró dejándome parado solo en mi lugar. Traté de visualizar a Georg por el lugar, hasta que lo vi de ‘’manitas calientes» con otro chico, maldito fuera, ¡Jodido Hagen! Lo odiaba por eso, lo odiaba por hacerme sentir cosas que jamás había sentido, lo odiaba porque a pesar de todo, su presencia alegraba mi alma.

Me dirigí directo a una barra en donde habían tragos y tomé un trago de Jack Daniel’s, una canción movida empezó a sonar y el centro de la sala de estar se llenó de personas bailando, incluido Georg con aquel chico, bailaban pegados y Georg lo observaba lascivamente, otro trago pasó quemando mi garganta, esta vez de tequila, ¿por qué estás celoso? Recuerda que tú mismo le dijiste no, dijo mi subconsciente riéndose en mi cara, ¡joder! No estaba celoso ¿o si?

Las horas pasaron y yo ya no podía mantenerme de pie, a menos que fuera a vomitar todo el alcohol ingerido, la cabeza me daba vueltas, los parpados me pesaban, simplemente quería irme a casa y dormir, de repente ya no escuché más ruido, solo recuerdo que Morfeo me abrazó y quedé profundamente dormido.

Mi cabeza dolía y sentía que todo mi alrededor daba vueltas y vueltas, unas suaves manos estaban sobre mis hombros, abrí mis ojos y levanté el rostro para ver la mirada preocupada de Georg, observé todo mi alrededor, la fiesta había terminado, Kim me había dejado aquí, jodido fuera ese coreano por el resto de su existencia.

—¿Dónde está Kim? —Toqué mi cabeza.

—Kim se fue, le dije que te llevaría a casa, ¡joder Tom! ¿Cuánto tomaste esta noche?

—Lo suficiente como para haber caído dormido aquí —reí—. No vengas con que te preocupaste.

—¿No preocuparme? ¡Joder Tom! Iba a llevarte a un hospital por si te habías cruzado o intoxicado o si había ingerido sobredosis de alguna droga.

—Solo tomé, ¿ya? No es la gran cosa.

—No puedo llevarte a casa así, ven, te llevaré a una habitación.

—No, aquí estoy bien —Dije volviendo a reposar en la barra.

—No señor, usted se viene conmigo —puso uno de mis brazos detrás de su cuello y me ayudó a pararme.

Su otra mano se posicionó en mi cintura, cosa que me hizo estremecer, cerré mis ojos y suspiré despacito para que Georg no me escuchara. Llegamos a una habitación y yo logré reposar mi espalda en una pared mientras Georg iba al armario en busca de sábanas.

—Reí—. Te ves gracioso.

—¿Qué tengo de gracioso? —Frunció el ceño.

—Todo en ti es gracioso, es por eso que me gustas, me haces sentir feliz.

—¿Te gusto?

—Si —dije no sabiendo lo que salía de mis labios por la ebriedad—. Me gustas mucho, pero ahorita te odio.

—¿Por qué me odias? —Se fue acercando.

—Estabas con ese chico, luego bailaste muy pegado con él, nadie toca lo que ahora me pertenece — fruncí el ceño.

—Georg soltó una carcajada— ¿Así que estabas celoso?

—¿Celoso yo?

—Si señor, usted —me acorraló en la pared en la que estaba.

—Si, estaba celoso.

—¿Cómo te sentías en ese momento? —Su aliento a menta fresca chocaba contra mis labios.

—Quería ser el chico, quería que estuvieses así de cerca a mí.

—¿Cómo? ¿Así de cerca? —Acercó más su cuerpo al mío, rozando su cintura con la mía.

—Gemí sintiendo aquel contacto— Si, así de cerca.

—¿querías que hiciera esto? —Pasó su lengua en mi cuello y luego lo mordisqueó.

—¡Si! —Suspiré cerrando los ojos.

—Y luego vendría y haría esto —fue bajando su mano hasta dar con el principio de mis pantalones y metió su mano dentro de ellos, para luego meterla dentro de mis bóxers y tocar mi miembro con su mano— ¿También querías eso?

—¡Oh si! —gemí.

—Abrió mis pantalones y sacó mi miembro de mis bóxers para empezar a masturbarme— ¿Te gusta?

—Si —lo miré a los ojos.

—A mí me gusta ver que te excitas solo para mí —Dijo suavemente en mi oído—. Yo estoy más que empalmado por dentro también —siguió moviendo sus manos sobre mi miembro.

—¡Joder Georg! Me vengo —cerré mis ojos.

—Georg hizo más rápidos sus movimientos hasta que me corrí en su mano—. ¡Dios Tom! ¿Por qué me provocas tanto?

—Tú haces lo mismo conmigo.

—Besó mis labios para luego morder mi labio inferior— Pero ya no debo buscarte, no quiero dañarte —besó mi frente—. Tú también me gustas mucho.

—Georg —Suspiré sobre sus labios.

—Debes dormir, descansa —sonrió para luego salir de la habitación.

Me quedé estático aún en mi lugar por lo que acaba, poco a poco fui cayendo hasta sentarme en el suelo, aún estaba empalmado, ¡joder! Toqué mi cabeza mientras cerraba mis ojos, estaba aún más confundido.

&

Miércoles, era mediodía y yo estaba sentado debajo de un árbol comiendo un emparedado de pastrami. Mi teléfono sonó, con euforia lo saqué del bolsillo del pantalón, esperanzado porque fuese una llamada de Georg, pero mi ilusión terminó cuando vi que era una llamada de mi padre.

—Papá, ¿cómo estás?

—Tom, ha ocurrido una tragedia, antes de decirme, debes prometerme que te calmarás, ¿de acuerdo?

—¡Joder papá! Al grano.

—Tu madre Tom —dijo en un sollozo.

—¿Qué pasó con ella? —Dije empezando a preocuparme.

—Tu madre falleció Tom, se quitó la vida en su apartamento, casualmente yo estaba en la capital y Gordon me llamó diciéndome lo que había sucedido —suspiró—. Le avisé a Bill, tomará el primer vuelo a Berlín.

No respondí, simplemente colgué y guardé el teléfono en mi bolsillo mientras me ponía de pié y corría a toda velocidad a mi apartamento, esto debía ser una pesadilla, a pesar de todo, Simone era mi mamá y me dolía que haya terminado con su vida. Al llegar al apartamento corrí hasta mi habitación y de mi armario saqué una maleta y empecé a meter ropa.

—Oye, ¿Pero qué te pasa? —Dijo Kim preocupado por mi estado.

—Debo hacer un viaje.

—Tom, aún falta para las vacaciones.

—¡Joder! No voy de vacaciones, mi madre ha fallecido y yo debo estar en Alemania.

—¿Tú madre? —Dijo sorprendido para luego acercarse a mí y abrazarme—. Lo siento mucho Tom, en serio.

—¿Por qué pasa esto? —Dije entre lágrimas— Se ha muerto por mi culpa, siempre le dije que la odiaba, pero no era cierto Kim, yo la quería más que a nada.

—Tú no tienes la culpa Tom, ¡cálmate hombre! O te dará algo y yo tendré que llevarte al hospital, no estás solo, anda, trae tu maleta, yo te llevo a la estación de tren —sonrió.

Asentí con la cabeza y tomé mi maleta. Llegamos al estacionamiento del campus y nos subimos en el Audi de Kim para luego salir hacia la estación.

&

—Fue mi culpa que ella haya partido —dije mientras daba un suspiro.

—No lo fue, ¡no seas un tonto!

—Le dije cosas horribles y nunca le pude pedir perdón.

—Bill puso una mano en mi hombro y me sonrió—. Ella ya te ha perdonado Tom, y tú debes perdonarla a ella para que pueda descansar en paz.

—Suspiré mientras le sonreía a mi gemelo—.Es bueno tenerte aquí Bill.

—Odio la distancia que hay entre nosotros —dijo mientras hacía un puchero, mi hermano seguía siendo igual de infantil.

Observé en el pasto la lápida que rezaba el nombre de mi madre y su fecha de nacimiento junto con su fecha de muerte, ya había pasado un día desde su muerte y hoy había sido su entierro-

—Mis niños —dijo Angelina mientras nos abrazaba a Bill y a mi—. No saben cómo lo siento, no fue la mejor forma de morir, pero, su madre ahora está en paz —sonrió—. Y eso es importante.

—Bill besó la frente de su mujer y sonrió—. Exacto, eso es lo más importante amor.

—Sophia, quién estaba en los brazos de Bill empezó a llorar, la comprendía, este lugar no es muy bonito—. Al parecer a alguien no le agrada este lugar —Sonreí.

—Deberíamos irnos.

—Bill suspiró—. Bien mamá, es hora de irnos —dijo mientras ponía su mano en la lápida—. Nos volveremos a ver, lo prometo —sonrió.

Salimos del cementerio y nos dirigimos al hotel en el que nos estábamos hospedando, entré a mi suite y me quité el saco que andaba. Mi teléfono empezó a sonar, sin ver quién era lo contesté.

—¿Si?

—Kim me contó lo sucedido.

—¿Georg? —Dije sorprendido, ¡me estaba llamando! Mi corazón empezó a latir fuerte como la vez en la que me entregué a él.

—Lo siento mucho, si me hubieras dicho hubiese ido contigo, ¿cómo estás?

—Estoy tranquilo, no te preocupes, mi hermano está conmigo.

—Dios mío Tom, mis mayores condolencias a ti y a tu hermano.

—Gracias por el pésame.

—¿Cuándo vuelves?

—Mañana, no quiero estar aquí, necesito distraer mi mente.

—¿Cómo está tu hermano?

—Está bien —sonreí—. Trajo a su esposa y a mi preciosa sobrina, así que me la he pasado tranquilo.

—Me alegra saber que estás bien.

—Georg…

—¿Si?

—Me alegra escucharte.

—Igual a mí, me alegra mucho escucharte… debo irme.

—Cuídate Hagen.

—Igual tú —dijo para luego terminar la llamada.

—Miré mi teléfono y suspiré de alegría al escuchar su voz—. ¡Georg!

—¿Quién es Georg? —Dijo mi hermano irrumpiendo en mi habitación.

—¿Bill? —Dije sorprendido.

—La puerta estaba semi-abierta y he escuchado toda tu conversación, ¿quién es Georg?

—Es un amigo —sonreí.

—Bill levantó una ceja, sabía que le estaba mintiendo—. Amigo, claro, yo me chupo el dedo ¿sabes?

—¿Qué quieres que te diga?

—La verdad Tom.

—Suspiré—. Ni siquiera yo sé lo que él es para mí

—¿Cómo que no sabes lo que él es para ti? ¡Eso es absurdo! Desde lejos se nota que él te trae loco hermano, ¿por qué no lo aceptas?

—No puedo.

—¿Cómo que no puedes? Tom, aceptar que amas a una persona es sencillo aunque no lo creas.

¿Cómo podía acepar aquello? Quería meterme en el hoyo más profundo y quedarme allí por siempre.

—Tengo miedo Bill, miedo de que me rompan el corazón y yo quede como un idiota.

-de eso se trata amar a alguien Tom –sonrió- darlo todo sin saber qué pasará, puede que esta persona te corresponda, como puede que no, si, el amor duele como la mierda, pero es lo más precioso que le puede pasar a alguien, si lo quieres, ¿por qué no arriesgarlo todo?

—Miré a mi hermano, analizaba cada palabra que decía, era cierto, yo me había enamorado de Georg, desde el momento que invadió mi mente para pintar el lienzo, desde el momento en el que lo conocí en aquel antro, yo lo amaba sin haberlo conocido- yo lo quiero Bill, lo amo.

—Bill sonrió— ¿Entonces qué haces aquí? ¡Vete!

—Pero Bill…

—¡Joder Tom! Te estoy diciendo que vayas con Gregory o cómo se llame.

-Georg —sonreí—. ¿Sabes lo mucho que te quiero? —Dije besando su frente— Te amo Bill.

—También te amo idiota —rió.

Pedí un taxi y empecé a arreglar mi maleta para luego salir del hotel. Ya en la estación de trenes esperé hasta que llegó mi tren a Londres, me subí y me senté en mi respectivo asiento, quería llegar ya. En mis manos traía la caja con el reloj en su interior, la abrí y saqué el reloj para mirarlo con más detalle, no me había detenido a verlo, tenía un diminuto botón, intrigado lo apreté y el reloj se abrió en dos como si fuese un relicario, solo que en vez de una foto habían unas palabras:

‘’ ¿Acaso no sabes lo mucho que me importas? Tom, yo te amo, yo te adoro mi ángel. Georg’’.

Las lágrimas empezaron a salir de mis ojos, esta vez eran lágrimas de felicidad, ¡él me amaba! ¡Lo hacía! Y yo como más idiota de los pendejos lo rechacé, que Zeus me mandara un rayo por haberle roto el corazón a mi Hagen, ¡mío! Su corazón me pertenecía.

—Te amo Georg —dije mientras besaba el reloj, ¡Dios que si amaba a ese hombre!

&

Llegué a Londres a eso de las cinco y cincuenta de la tarde, tomé un taxi y me dirigí al campus, al llegar me excusé con el decano, diciéndole la desgracia que había pasado en mi familia y él lo comprendió, Kim había hablado con él, le debía la vida a ese jodido coreano que era mi hermano sin compartir lazos de sangres. Llegué al edificio de fotografía, faltaban diez para que tocaran. Al sonar el timbre estuve atento a todos los alumnos que salían, no habían rastros de Georg, me metí al edificio y lo busqué en todos los salones, nada.

Caminé hasta mi edificio y al llegar me encontré a Kim y Pamela conversando, ellos al verme me sonrieron, pero detrás de su sonrisa había algo más.

—Creí que ibas a llegar mañana.

—Me adelanté, ¿dónde está Georg? —Dije impaciente.

—Tom yo… —Pamela no pudo terminar la frase—. Díselo tú Kim.

—¿Qué pasó con él? —Dije con el corazón en la mano. ¿Dónde estaba mi Hagen?

—Tom, Georg ya no está aquí —dijo Kim con un rostro triste.

—¿Murió? —Dije en un hilo.

—¿Qué? ¡No! Georg no está muerto.

—¿Entonces en dónde está?

—En un vuelo sin retorno hacia Canadá.

—¡Canadá! ¿Pero por qué? —Dije con la mayor tristeza del mundo.

—¿No te dijo? Él desde hace mucho había aplicado para una beca a ese país y le salió, Tom… yo lo siento —dijo Pamela comprendiendo mi tristeza—. Él te dejó esto —dijo dándome lo que parecía ser un libro grande envuelto en papel marrón. —tomé el libro y con delicadeza fui quitando el papel hasta que logré ver la portada del libro—. ‘’El rostro de un ángel’’ —dije leyendo en alto el nombre del libro—. ¿Por Georg Listing? —Miré a Pamela sorprendido—. ¿Él escribió este libro?

—Es mejor que lo veas —sonrió.

Abrí el libro y la primera página era una dedicatoria:

‘’Para mi querido Tom:

Mi ángel, que nunca comprenderás la belleza que hay en ti, yo logré verla, logré captarla en su mayor esplendor, recuerda siempre brillar, cuando vea tu brillo, sabré dónde está el camino a mi hogar. Te amo’’.

Pasé a la siguiente página y era una fotografía mía, ¡recordaba ese día! Fue hace dos años, llevaba rastas negras, estaba sentado en una banca de uno de los jardines del campus, escuchaba a Snow Patrol mientras leía Hamlet, Georg tenía un buen ojo para captar una foto, hacía que algo cotidiano se viera como una obra de arte. Pasé a la siguiente página, aún llevaba rastas, esa fue justo cuando iba saliendo de mi clase de música, ¿cómo es que nunca conocí a Georg en todos estos años? Él siempre me observaba, entonces recordé la vez que choqué con un chico, tenía cabello largo, lacio, miré su rostro, ¡era Georg! Siempre lo había conocido, ¿cómo era que no lo recordaba?

—¿A qué horas sale el vuelo de Georg? —Dije mientras cerraba el libro y lo ponía en una mesita.

—Sale a las siete y media.

—Miré el reloj colgado en la pared, eran las seis y treinta y cinco minutos—. Debo irme.

—¿Irás al aeropuerto?

—No puedo dejar que se vaya, ¡yo lo amo!

—Pamela sonrió—. Georg también te ama, siempre lo ha hecho.

—¡Lo sé! Y me di cuenta tarde, ¡soy un idiota! Debo irme.

—Necesitarás algo que te lleve rápido —Dijo Kim mientras me daba las llaves de su Mercedes—. Cuida a mi bebé —sonrió.

—¡Jodido coreano! ¿Sabes cuánto te amo? —Dije besando sus mejías—. ¡Eres el mejor! Gracias, ¡muchas gracias!

Salí como alma que se la lleva el diablo del edificio para luego llegar al estacionamiento, subí al auto y arranqué para marcharme a toda velocidad al aeropuerto, la suerte estaba de mi lado porque todos los semáforos estaban en verde, moriré si no llego a tiempo, tomé mi teléfono e intenté llamar a Georg, pero su teléfono estaba apagado, ¡maldición! Estaba a punto de perderlo.

Llegué al aeropuerto y corrí hasta estar en el interior, busqué las terminales y empecé a correr como loco buscando a Georg, no tuve éxito, temía que ya hubiese subido al avión, la cabeza empezó a dolerme por la desesperación, quería morir allí mismo si no encontraba a Georg, lo necesitaba a mi lado

—¡Joder Georg! No te vayas.

Llegué a la terminal para los que iban rumbo a Canadá, aún había gente esperando, ¡pero no estaba Georg! Me dirigí a una mujer que estaba recibiendo los tickets.

—Señorita, ¿ya han abordado al avión?

—Aún no joven, falta tiempo aún.

—Gracias, es usted muy amable.

Seguí buscando a Georg, pero todo era en vano, se va, ¡se va y ni siquiera se despidió! De nuevo las lágrimas se hicieron presentes en mis ojos, lo había perdido, primero mi madre y ahora Georg se iba y no lo volvería a ver, bajé mi mirada y empecé a llorar como un niño pequeño cuando le quitan su juguete más preciado, el corazón me dolía, pero esta vez era un dolor que iba congelando todo a su paso, no había calor y tampoco había más color verde para abrazarme. No había nada.

Decidí secarme las lágrimas y retomar mi camino de vuelta a casa, ya no había nada que hacer aquí.

—¿Tom? —Escuché la v oz de alguien llamándome.

Me di la vuelta y al observar bien quién era sentí como mi alma volvía al cuerpo.

—¿Qué haces aquí?

—Georg… ¡Georg! ¡santo Dios! ¡Sigues aquí! —Dije abrazándolo.

—Creí que regresabas mañana.

—No podía regresar mañana, tenía que hablar contigo, si hubiera regresado mañana tú ya te habrías ido y yo no podría sacarme esto que llevo aquí —Dije mientras señalaba mi corazón.

—¿Qué vas a decirme?

—Yo te amo, ¡idiota! ¡Y tú estás a punto de irte y me dejarás solo!

—Tom, yo…

—No te vayas, pintaré tu rostro en cada lienzo que haga, estaré siempre a tu lado, te dedicaré canciones siempre y toda la mierda empalagosa, pero por favor no te vayas, yo te amo Georg, sin saberlo yo te amaba.

Georg simplemente se quedó en silencio.

—Dime que te quedas, o si no, simplemente date la vuelta y vete —un silencio hubo entre los dos, ni él dijo una palabra ni yo tampoco, al final asentí con la cabeza y asentí—. Entiendo, ¿quién soy yo para pedirte que no cumplas tu sueño? Soy un egoísta y debo dejarte ir —dicho eso me di la vuelta para emprender camino al auto, pero antes de dar un paso Georg ya me tenía agarrado fuerte de la mano.

—¿Ahora quién es el idiota? —Sonrió.

—Georg…

—Descansó su frente sobre la mía y me miró directo a los ojos- no tienes idea de cuánto te he amado y te amo.

Posó sus labios sobre los míos en un tierno beso que decía lo mucho que ambos nos necesitábamos, posé mis manos en sus hombros y de manera posesiva me acercó más a él, lo tenía aquí, se quedaba, me amaba, sentía como mi alma se refrescaba después de haber estado en completa melancolía, lo amaba más que a nada y me sentía dichoso por tenerlo conmigo, iba a disfrutar su compañía e iba a hacer de todos nuestros ‘’te amo» un ‘’por siempre».

—Te amo Georg —dije en un susurro para luego abrazarlo fuertemente.

&

Tres años después:

—¿Me veo bien? —Dije mientras me acomodaba la corbata.

—Te ves fantástico Tom —dijo Bill sonriendo.

—jamás había vestido completamente de blanco.

—siempre hay una primera vez, luces tan bien, papá te espera afuera.

—Quién diría que arreglarías las cosas con papá —sonreí.

—Quiero a ese viejo a pesar de todo, es mi padre y una de las personas que me dio la vida.

—Bien —suspiré nervioso—. Nada de cursilerías, ha llegado el gran momento.

—Bill me abrazó fuertemente y luego besó una de mis mejías—. Espero y seas feliz.

—Verás que si —sonreí—. Te visitaré con tus sobrinos.

—¿Sobrinos? —Dijo Bill sorprendido.

—Georg y yo pensamos adoptar tres niños —sonreí.

—¡Eso es maravilloso! Espero y disfruten la vida de padres.

—Perdón por interrumpir este momento de gemelos, pero ya es momento de partir.

—Bien, ya es la hora.

Llegamos a un jardín privado, adornado con rosas blancas, mi padre me llevaba del brazo mientras al final estaba Georg esperándome, al verlo una sonrisa se escapó de mi labios, estaba feliz, después de muchos años me sentía completo, había encontrado mi otra mitad, lo amaba con el alma y sabía que él me amaba a mí, nuestros ‘’te amo» se hicieron ‘’por siempre» y ahora se hacían un ‘’hasta la eternidad.

—¡Acepto! —Dije mientras miraba a Georg sonriendo con toda mi alegría reluciendo—. Acepto estar contigo toda la vida.

F I N

Nuevamente las gracias a BeKa, quien nos ha ayudado a conseguir estas maravillosas historias que de otro modo estarían perdidas para siempre. Están todos invitados a dejar un comentario.

por administrador

Publico con autorización del autor

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