El rostro de un ángel

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Fic Torg de DropdeadRainbow89

Capítulo 1: La historia de un ángel

Otoño.

Londres jamás estuvo más fría, las hojas secas de los árboles caían dejando un manto de colores anaranjado y café por doquier, aún recuerdo la primera vez que llegué a esta ciudad, me sentía un completo extraño, ni siquiera podía hablar inglés cuando llegué aquí, ahora ya llevo dos años de estadía, el tiempo pasa rápido, pero no tan rápido como desearía que pasara.

Después de viajar a Los Ángeles para asistir a la boda de mi hermano, tenía una lista de tareas esperándome en la cama de mi dormitorio, la bienvenida perfecta a casa, tarea, tarea y más tarea. El internado de la escuela de artes nunca estuvo más solitario y aburrido, era sábado, por lo que la mayoría se iba de fiesta, por mi parte, yo estaba sentado en la cafetería del internado con una taza de café y mi laptop leyendo un libro sobre artes plásticas. Estudiaba pintura y música, últimamente había estado teniendo demasiados trabajos acumulados junto a mis tareas después del viaje a Estados Unidos, era infinita, quería aventar todo y mandar a todos al carajo. Lo único bueno de mi estadía en Inglaterra era que no tenía que soportar a mi madre, pobre de mi madre, sola y con el alma más podrida que la mierda, acaba de divorciarse del que era nuestro padrastro porque ella le había sido infiel, él la golpeó y tuvieron que ir a tribunales por maltrato a una mujer, no culpo a Gordon, mi madre nunca tuvo una vida estable.

El primero que decidió largarse fui yo, mi hermano me rogó quedarme pero simplemente quería huir de mi propio hogar, con el apoyo de mi padre logré conseguir un boleto solo de ida a Inglaterra y luego decidí buscar un trabajo para pagarme la escuela de artes. Trabajé limpiando mesas en un bar, después mi padre me prohibió trabajar y me prometió pagarme la escuela de artes, dejé de trabajar y ahora simplemente estudio. Tres meses después de mi ida, mi hermano gemelo decidió partir aún más lejos de casa, California, dónde le fue bien como modelo, conoció a una chica en una fiesta, se enamoraron y ella quedó embarazada, tienen una bebé llamada Sophia, tiene el mismo rostro de mi hermano y los ojos verdes de su madre, es un encanto de bebé.

Cerré mi laptop y me dispuse a caminar hacia mi apartamento en el internado, al abrir la puerta vi a mi compañero de cuarto acostado en el sofá con una chica encima de él, rolé los ojos y cerré la puerta para luego caminar a mi habitación.

—¡Hey, Tom! ¿No te nos unes? —Dijo mi compañero de cuarto levantándose y sonriéndome.

—Lo siento Kim, tengo tarea que hacer —dije mientras abría la puerta de mi habitación para luego entrar y encerrarme en ella.

Mi compañero de cuarto era un fiestero de lo peor, sus padres eran dueños de un banco coreano y decidieron pagarle la escuela de artes en Londres, su nombre es Kim Jeong Hoon, el mujeriego más empedernido que he conocido en toda mi vida. Después de unos minutos se empezaron a escuchar gemidos en la sala, encendí mi laptop riendo, eso era de todos los sábados en la noche. Mi teléfono sonó, observé la pantalla para ver que el que llamaba se trataba de mi padre, sonreí y tomé mi teléfono para luego contestar.

—Te habías tardado en llamar —dije mientras abría en la computadora el documento pdf del libro que estaba leyendo.

—No había tenido tiempo, ya sabes, trabajo, encargos y eso.

—Me alegra que hayas llamado.

—¿Cómo no iba a hablarte? Aparte de que me sentía solo, en casa la única compañía que tengo es la televisión y la pecera con los peces payaso que tu tía me regaló para darle color a la casa.

—Deberías conseguirte un perro, con el perro por lo menos puedes jugar.

—¡Qué va! Me entretengo mucho viendo los peces.

—Estás loco papá.

—No, simplemente tu viejo padre necesita algo de compañía.

—Prometo llegar cuando esté de vacaciones —sonreí.

—Bien, los peces se alegrarán al verte, ¿cómo estuvo la boda de tu hermano?

—Ya sabes, Bill quería que Angelina se casara de negro, pero no selo permití, al final lloró cuando la vio vestida de blanco.

—Tú hermano tiene un tremendo corazón de pollo.

—Ni me lo digas —reí.

—¿Cómo está mi nieta?

—¡Oh! Sophia está cada vez más grande y hermosa, te mandaré fotos de ella por e-mail.

—Las estaré esperando, ¿cómo está tu madre?

—No lo sé —suspiré—. Lo último que supe fue que se había mudado a Berlín.

—Ojalá y le vaya bien.

—Si, debe estabilizarse, está viviendo de lo que le manda Bill cada mes.

—Ya veo, pobre de ella —dijo mientras bostezaba.

—¿Cansado?

—Hoy fue un día de perros, me siento molido, cuando llegué a casa simplemente me dirigí al refrigerador, saqué una cerveza y me senté a ver una película vieja, me imaginé que ibas a estar de fiesta con tus amigos.

—No, estoy tan lleno de tareas que he tenido que darle santo entierro a mi vida social.

—Bueno, espero y acabes con todos esos trabajos acumulados pronto.

—Si, lo prometo.

—Debo colgar, mañana debo levantarme temprano.

—Cuídate papá.

—Igual tú hijo, te quiero.

—También te quiero—dije mientras finalizaba la llamada.

Observé todos los cuadernos y papeles que tenía tirados en la cama y suspiré, sería una larga y aburrida noche.

&

Era lunes por la mañana, iba con toda la prisa del mundo a mi primera clase, no había siquiera pegado un ojo toda la noche por culpa de Kim, logré dormir solo dos horas, llegué al salón de pintura cinco minutos antes de que mi maestra llegase, me senté en mi puesto y empecé a preparar todo lo necesario para mi clase, pinceles, acuarelas, lo que sea.

—Bien —dijo mi maestra parándose en medio del salón—. Ya casi son unos graduados —sonrió—. Ya dominan perfecto esta materia, por lo que los felicito a todos, en esta clase no habrá teoría, ustedes serán sus propios maestros y pondrán en práctica lo que hemos visto, quiero que pinten lo que más anhelan, lo que su corazón desea, déjense llevar por sus sentimientos y dejen todo ȵuir, pueden empezar ya.

No sabía que pintar, fruncí el ceño ante mi frustración, no anhelaba nada y no le tenía aprecio a nada,

¿cómo podría fingir pintar algo que signifique mucho para mí? Podría pintar a Scotty mi difunto perro, pero necesitaba algo más profundo. Empecé a mezclar colores y luego tomé mi pincel dejando fluir mis sentimientos para luego pintar en el lienzo las primeras líneas. Ni siquiera sabía que era lo que estaba haciendo, solo iba dibujando y pintando, el color que más predominaba era el verde, nunca fue mi color favorito, pero esta vez ese color me daba un sentimiento de paz y sentía como me abrazaba mientras pintaba, verde, verde, verde y más verde. Mi corazón empezó a latir fuertemente y de mis ojos salieron unas pocas lágrimas, sentía calidez en mi interior y nerviosismo, por primera vez no me sentía con ese sentimiento de soledad que venía cargando desde los quince años, me sentía completo y más vivo que nunca.

El tiempo terminó y la señora Marine empezó a revisar uno por uno los trabajos, cuando llegó mi turno simplemente cerré los ojos porque ni siquiera tenía idea de lo que había dibujado, imaginaba unos garabatos en el intento de una pintura abstracta.

—Esto es bellísimo —dijo mi maestra con entusiasmo-

—¿Enserio? —Dudé—. Ni siquiera sé lo que he hecho.

—Déjate de niñerías y abre los ojos para que veas lo que has creado.

—Abrí mis ojos y cuando vi el lienzo me sorprendí, y otra vez el color verde volvió a estar en mi mente, pero esta vez en una forma humana, miraba detenidamente la pintura con intriga, ¿quién era él? ¿Quién era ese hombre? ¿yo hice eso?.

— ¿Quién es él? Para que lo hayas pintado es porque forma parte importante de tu vida, dime, ¿amigo, hermano, primo, novio?

—Abrí los ojos enormes, ¿novio? Ni siquiera conocía a este tipo, ni siquiera sabía si existía—. La verdad no sé quién es.

—Es muy apuesto, ¿por qué lo pintaste?

—No lo sé —suspiré—. Yo solo pensé en el color verde sin darme cuenta de lo que pintaba, en mi vida he visto a ese tipo.

—¿Le pondrás algún nombre a la pintura? —Mi maestra sonrió.

—Volví a mirar detalladamente la pintura y sonreí satisfecho con mi trabajo—. Si, la llamaré ‘’El color de un hombre’’.

—Es perfecta Tom.

—Gracias, me alegro que le haya gustado.

El día se pasó rápido, a las seis de la tarde ya estaba caminando hacia mi apartamento, al llegar saludé a Kim y luego entré a mi habitación, dejé el lienzo que había pintado en una esquina y me acosté en mi cama, cerré los ojos tratando de visualizar a aquel tipo, tratando de pensar si lo habré visto por algún lugar o me habré topado con él un día por accidente, pero jamás en mi vida lo había visto, tomé el lienzo y lo miré detenidamente, era muy apuesto, ¡qué va! Apuesto era poco, era la representación del mismísimo Adonis y no era que a mí me fueran los hombres.

La puerta de mi habitación se abrió y observé a Kim caminar hasta quedar frente a mí, traía una sonrisa de ganados típica cuando alguien le había dicho que follaran.

—Salgamos esta noche.

—Kim, es lunes, aparte, no tengo tiempo para salir.

—Vamos por unos tragos, así te relajas, últimamente has estado muy estresado, ya ni juegas conmigo en el Xbox.

—¿Qué te puedo decir? Tengo demasiados trabajos acumulados y tan poco tiempo para terminarlos.

—Salgamos, di que si —sonrió—. Prometo que la pasarás bien, irán unas amigas, así que ya sabes –rió- te relajarás.

—Suspiré para luego rolar los ojos- bien, ¡bien! Déjame y me arreglo.

—Perfecto —dijo mientras posaba su mirada en el lienzo—. ¿Qué has pintado?

—¡Oh! Nada de tu incumbencia —dije tomando el lienzo y tirándolo a mi armario—. Ahora lárgate o diré que no.

—Levantó las manos en señal de paz—. No me patees jodido alemán —sonrió—. Nos vamos en diez minutos.

&

¿Por qué accedí a venir a este lugar? No recordaba cuánto odiaba el ambiente de antro, luces altas que te dejan prácticamente ciego, música retumbando por todas partes, personas ebrias, drogadas y con aroma a recién follados, me recordaba a los tiempos de Sodoma y Gomorra. Nunca me han gustado las fiestas, incluso, cuando invitaban a Bill a alguna fiesta y él quería que fuese me negaba, prefería estar en casa con un six pack de Heineken o ir tranquilamente a un bar, una que otra vez fui a una fiesta, en esas veces me drogué y follé con tanto gusto, follaba y me drogaba para olvidarme de los problemas con mi madre, una salida simple, a veces me drogaba de más con la esperanza de acabar con mi vida, al parecer el de allá arriba aún me quería vivito y coleando.

Kim estaba con una chica, Tannia, estaba en la misma clase que Kim, ambos estudiaban música y baile, de vez en cuando los encontré follando en el apartamento, nada fuera de lo común.

—Oye, ¿por qué estás tan callado? —Dijo Kim mientras me pasaba una cerveza.

—me estoy asfixiando en este ambiente —dije dándole un trago a mi Heineken, amo la Heineken.

—No te sientas abrumado —sonrió—. Vinimos a divertirnos.

—Kim, ¿bailamos? —Dijo Tannia mientras se paraba y tomaba la mano de Kim.

—Regreso en un rato Tom —Kim sonrió con chulería y se fue con Tannia, dejándome solo a mí.

Suspiré dándole otro trago a mi cerveza, esta sería la noche más larga de toda esta semana, se supone que ahorita debería estar terminando mi reporte sobre el libro que estaba leyendo, pero no, estaba aquí, sentado como marginado con mi buena amiga cerveza observando toda Sodoma y Gomorra a mi alrededor. Me puse de pie y caminé por toda la gente hasta que llegué a unos escalones, los subí hasta que llegué a una terraza, estaba silenciosa, con iluminación tenue, se podía ver gran parte de la ciudad desde aquí. Cerré los ojos y sonreí dando un profundo respiro.

—Aire fresco —dije mientras caminé hasta el barandal.

Del bolsillo del pantalón saqué unos cigarrillos y mi encendedor, saqué un cigarrillo de la caja y lo puse en mi boca para luego encenderlo, guardé todo de nuevo en mis bolsillos. Mis ojos se posaron en el pulcro cielo oscuro, estrellado, sin ninguna nube que opaque el brillo de las estrellas, la luna brillaba en su mayor esplendor, sonreí con melancolía. Me sentía más solo que nunca, a pesar de tener a mi padre y a Bill aún tenía un hueco enorme en el corazón, ellos no estaban para llenarlo, estaban lejos. A mi mente llegó la pintura del tipo que había estado en mi mente, otra vez el color verde volvió a abrazarme y de repente todo se hizo cálido, quité el cigarrillo de mis labios y saqué todo el humo, ¿quién era él? ¿Por qué lo imaginé? ¿Existe? ¿O lo habré conocido en alguna de mis vidas pasadas? Creía mucho en las vidas pasadas, ¿estará vivo? Miles de preguntas surgieron a mi mente, apagué el cigarrillo y lo tiré lejos.

—No deberías hacer eso, por personas como tú el medio ambiente se está jodiendo todo —dijo una voz grave, suave, tranquila.

—Créeme, le hago un favor a todos, ¿quién querría vivir en un planeta infestado de personas asquerosas por todas partes? Deberíamos morir.

—Déjame y te paso algo filoso para que te cortes las venas amigo.

—Reí sin observar aún al hombre de esa voz—. Bien podrías irte y dejar de meterte en los asuntos de los demás.

—Es un país de libre expresión, aparte, me gusta ser directo, es lo correcto, aunque a otras personas les duela mi sinceridad.

—Ese no es mi problema.

—Bueno, yo solo quería sacar conversación, el ambiente aquí es callado, cuando te vi pensé que eras una chica.

—Pegué una carcajada que pudo haberse escuchado al otro lado de Londres—. ¿Yo una chica? ¿Acaso una chica tiene músculos o hace pesas? —Dije con el ego por las nubes, soy una persona con el ego más alto que la atmósfera.

—El hombre rió—. A menos que seas fisicoculturista-

—Rolé los ojos y fruncí el ceño—. Tu humor me está sacando la piedra ¿sabes? —Dije mientras me volteaba y posaba mi mirada en él. Al verlo quedé en blanco, no podía ser posible, ¿o si? Era el hombre de mi lienzo, el que yo había pintado, ¡estaba frente a mí! ¡Existía! Inexplicablemente eso me hizo feliz por dentro.

—Eres alemán, ¿verdad? –Sonrió.

—¿Cómo lo sabes? —Dije intrigado.

—Tu acento, es difícil de confundir, yo también soy alemán —Empezó a hablarme en alemán—. Es genial conocer a alguien de mi mismo país, ¿de qué parte de Alemania eres?

—Hamburgo —dije con la voz temblorosa.

—Yo soy de Frankfurt.

—Eso es genial —dije sonriendo.

—¿Por qué viniste a Londres? —Le dió un trago a su cerveza.

—Eso es personal, lo siento.

—No importa —sonrió—. Eso me lo dirás después.

—¿Eh? —Dije intrigado, ¿después? ¿Lo volvería a ver?.

—Fue un gusto conocerte —dijo para luego dirigirse a los escalones y bajar al antro.

Me quedé observando los escalones, aún sorprendido por lo que acababa de pasar, ¿esto fue real?

¿Estaré soñando? Seguro era un sueño, ¡idiota! ¡Claro que no es un sueño! Me reprendió mi subconsciente. Baje la mirada y observé los restos de cigarrillo que habían caído.

—Mierda —dije suspirando—. ¡Mierda, mierda, mierda!

&

Eran las ocho de la mañana, me había levantado temprano a pesar de que regresamos casi a las tres de la mañana, tenía unas ojeras por la falta de sueño, lavé mi rostro con agua bien fría y jabón, salí del baño y fui hasta mi armario para buscar algo que ponerme, al salir de mi habitación vi a Kim en la cocina, el aroma a bacon y huevos revueltos invadía todo el lugar, haciendo que mi estómago se retorciera por el hambre.

—Es un milagro que estés despierto tan temprano —Me acerqué al refrigerador con un vaso y tomé el cartón de leche.

—Bueno, te debía el hecho de que me acompañaste ayer al antro.

—Primera y última vez —lo miré con seriedad.

—De acuerdo, ya no te obligaré a nada.

—Ayer conocí a alguien —sonreí.

—¿En serio? —Dijo Kim mientras se llevaba una tira de bacon a la boca—. ¿La chica era sexy? ¿Follaron?

—¿Eh? —Dije mirándolo serio, después recordé que mi compañero de cuarto era un chulito y debía mentir—. Ella era preciosa, tenía unos ojos preciosos —¡Verdes!.

—Tú tan meloso, ¿tenían buen culo y tetas? —Dijo sonriendo de lado.

—¡Kim! Como si eso fuera lo más importante, te estoy diciendo que ella era preciosa y ya.

—Bueno, eres raro Thomas, a veces no logro entenderte.

—Debo irme —dije mientras terminaba mi leche y me paraba para tomar mi mochila.

—Hoy no vendré a dormir, saldré con unos amigos y no regresaré hasta las cinco de la mañana, te diría que fueras pero ya me has dicho que no quieres volver a ir a una fiesta a la que te invite.

—Esas no son fiestas Kim, eso es puro desorden y orgías.

—Kim rió—. Como sea hermano, te veré luego —sonrió—. Que tengas un buen día.

Rolé los ojos y salí del apartamento, a veces tratar con Kim era molesto, nuestras formas de pensar eran distintas, recuerdo el primer día de clases, ambos entramos juntos, la parte de chicas de todo el campus se moría por él, y bueno, él tan bueno, tan chulo no se pudo negar, a pesar de eso era mi hermano y le tenía mucho aprecio.

En el receso me la pasé de lleno en mi laptop terminando el resumen del libro sobre artes plásticas, tenía demasiado sueño, a pesar de que había bebido dos Red-Bull aún me sentía cansado, quería tirarme en el pasto y dormir, ¿podría alguien pasarme una cómoda almohada?

—¡Annyeong haseyo! —Dijo Kim mientras se sentaba frente a mí-

—No me hables en coreano o yo te empezaré a hablar en alemán —lo observé con una ceja levantada.

—¡Oh vamos! Fue un simple saludo, desde lejos pude ver que te estabas durmiendo y te he traído un americano de Starbucks —dijo mientras ponía el café frente a mi.

—¿Starbucks?

—Si, salí a comprar todo lo necesario para esta noche y aproveché para comprar café.

—Muy amable —le dí un trago al café—. Eso da miedo.

—¿Ves? Cuando intento ser bueno contigo tú vienes y me quitas toda la buena voluntad.

—Sonreí—. Es broma, gracias.

—Ya sabes, ¿para qué están los hermanos?

—¡Kim! —Se escuchó la voz de una chica acercándose.

—Pamela —Mi compañero de cuarto sonrió y se paró para abrazar a su amiga.

—Hola Tom —dijo ella sonriendo.

—¿Cómo estás Pamela? —Sonreí por cortesía, pocas veces había hablado con ella.

—Kim, ¿estás listo para la fiesta de ahora?

—Claro, allí estaré, lo sabes.

—¿Tú estarás en la fiesta Tom?

—¿Eh? ¡Oh no! Tengo demasiadas cosas por hacer, lo siento —dije con la cabeza baja.

—Pamela te he estado buscando —dijo una voz masculina de repente.

—Lo siento, vi a Kim y no pude resistirme a venir a saludarlo —sonrió—. Por cierto, Kim, él es mi primo Georg, Georg, él es Kim.

—Un placer conocerte —dijo Kim inclinándose en modo de cortesía.

—Igualmente —sonrió.

—Y este es Tom, amigo de Kim.

—Encantado de conocerte Tom.

—Lo mismo digo —sonreí mientras levantaba la mirada para verlo—. ¿Tú? —Dije con los ojos bien abiertos, era el mismo tipo del antro, el mismo tipo de mi pintura.

—¡Vaya! Esto si que es una coincidencia —Georg sonrió.

—¿Se conocen? —Dijo Pamela intrigada.

—Nos conocimos ayer, ¿no es cierto Tom?

—Si, ayer.

—Al parecer también te veré en la fiesta —clavó su verdosa mirada en mi.

—Eh… yo no puedo asistir, lo siento.

—Es una lástima, siempre es genial que llegue gente nueva a mis fiestas.

—¿Estudias aquí? —Dije intrigado.

—Si, estudio fotografía —sonrió—. Pero no vivo en el campus, tengo mi apartamento en el centro de Londres.

—Eso es genial

—¿Por qué no te animas a venir?

—Tengo tarea y demás trabajos, estoy cortísimo de tiempo porque tuve que viajar a California.

—Detesto California —dijo mientras hacía una mueca de disgusto, cosa que me hizo sonreír.

—Ni me lo digas, California es un asco, tuve que viajar hasta allá porque mi hermano se casaba.

—¿Eres el menor?

—No —reí—. Él es mi hermano gemelo

—Es genial que tengas un gemelo, ojalá y le vaya bien en su matrimonio.

—Eso espero.

—Entonces, ¿irás a la fiesta?

—Suspiré clavando mi mirada en la suya—. De acuerdo.

El timbre para volver a entrar a clases sonó, recogí todas mis cosas y me levanté para dirigirme a mi salón de clases, iba a llamarle a Bill, pero Pamela, Kim y Georg interrumpieron mis planes. Una sonrisa salió de mis labios al pensar en Georg, me sentía como una chiquilla, si, como una chiquilla, no sabía por qué, simplemente lo miraba y de nuevo sentía como el color verde me abrazaba con su calidez.

Jamás me había gustado el solfeo, esa era la parte que más me desagradaba de aprender música, aunque bueno, todo buen músico debe aprender solfeo, el algo tan técnico y tedioso que se me hace estresante y cansado de aprender, tenía sueño, simplemente quería reposar mi cabeza en mi mesa y dormir.

La jornada terminó y yo salí del salón corriendo hasta que llegué a mi apartamento y me tiré en mi cama, mi hermosa y adorada cama, con una sonrisa suspiré mientras cerraba mis ojos. Como si Morfeo no me quisiese en su reino, mi teléfono sonó ahuyentando el sueño que apenas había conciliado, maldije en alemán y luego contesté de mala gana

—¿Si?

—¡Wow! Al parecer alguien anda de malas.

—¡Bill!—Sonreí—.Justo iba a llamarte en el receso, pero me interrumpieron.

—No te preocupes, de todos modos ni te hubiese contestado, tenía negocios pendientes con Angelina —rió con picardía.

—No quiero sabes nada de tu intimidad de casado —fruncí el ceño—. ¿Cómo está mi preciosa sobrina? —Sonreí.

—Sophia cada vez está enorme, en un abrir y cerrar de ojos siento que ella tendrá dieciséis y tendré que andar con un revolver ahuyentando a todos los que quieran ligar con ella —suspiró.

—¡No seas exagerado! —Reí.

—Cuando tengas una hija me comprenderás Tom, ¿cómo está Jörg?—Dijo con un tono de molestia.

—Papá está bien, hablé con él hace poco

—No sé cómo es que pudiste perdonarlo después de que nos abandonó.

—Bill, ya te he explicado esto mil veces, ellos tenía problemas, yo prefiero que se hayan separado a que hubiesen vivido juntos en una mentira.

—De remate Gordon dejó a mamá, pobre, ha tenido mala suerte en el amor.

—Será porque ella misma no sabe buscar bien a un hombre —dije suspirando.

—Deberías apoyarla.

—No, estoy bien así, me fui de casa por eso, no pienso dar un paso de reversa solo por ella.

—Bueno, hablando de otras cosas, ¿cómo te va en el internado?

—Todo está bien, ¡de maravilla! Tengo miles tareas que hacer y cero vida social.

—La risa de Bill se escuchó al otro lado de la línea- y yo te iba a pedir que pasaras en California tus vacaciones.

—Lo siento, las pasaré con papá, por cierto, no volveré a ir a California —fruncí el ceño—. El clima es muy soleado, desde ahora el que debe tomar un avión para visitarme serás tú.

—No tengo problema con eso, espera, ¡Sophia! ¡Deja de morder los collares de papá! Te lastimarás — dijo Bill mientras regañaba a mi pequeña sobrina.

—¿Problemas de bebés? ¿Dónde está Angelina?

—Salió con unas amigas y como buen esposo me quedé cuidando nuestro retoño,¡Sophia! ¡Ya!

—Déjala, está en una de las edades donde los bebés quieren explorar todo a su alrededor –reí- me la saludas.

—Claro que si, Sophia te ama, a veces creo que a mí me odia.

—¿Cómo podría odiarte tu propia hija? No pienses estupideces Bill.

—Solo digo lo que veo.

—¡Idiota! —Suspiré—. Debo dejarte, hoy saldré a una fiesta.

—Me dices que no tienes vida social y vas a fiestas —Bill rió.

—Esta es importante.

—¿Alguna chica? Debe ser una chica porque últimamente he estado teniendo unas erecciones bastante feas.

—¡Bill! No, no es por una chica —dije empezando a molestarme.

—Vale, no te molestes, te dejo para que te arregles.

—Cuídate, y cuida a Sophia y Angelina.

—Lo haré, son mis joyas, cuídate tú también —suspiró—. Te quiero.

—Yo también te quiero Bill —dije finalizando la llamada.

&

Sodoma y Gomorra había vuelto, esta vez en un apartamento de lujo en el centro de Londres, todo era aroma a alcohol y a recién follados, había droga, muchos ingerían cocaína por medio de tragos, otros simplemente fumaban marihuana, yo estaba junto a Kim, quién ya había comenzado a tomar desde que llegamos, yo apenas y llevaba dos cervezas, lo sé, saquen a esta aguafiestas. La razón por la que había venido no se encontraba por ningún lugar, no estaba, seguro estaba follando, imágenes de él follando se vinieron a mi mente, inmediatamente sacudí mi cabeza y quité todos esos pensamientos de mi mente.

—Hola —dijo una chica pelirroja acercándose con una bandeja con lo que parecían ser brownies,

¡brownies! Amaba los brownies—. ¿Quieres uno? —Sonrió de una manera lasciva.

—No sabía que habrían postres en esta fiesta —Dije tomando uno—. Gracias

—No hay de qué guapo —me guiñó un ojo.

Caminé por todas las personas hasta que encontré el balcón, salí y me senté en el suelo, estaba cansado, quería dormir, observé el brownie en mi mano, se veía delicioso, seguro y sabía igual, me saboreé los labios mientras lo iba acercando a mi boca para pegarle una mordida.

—Tú no quieres comer eso —dijo una voz frente a mí.

—¿Eh? ¡Claro que si! —Dije mirando a Georg parado frente a mi—. Amo los brownies.

—¿De marihuana? —dijo mientras levantaba una ceja.

—¿Marihuana?

—El brownie tiene marihuana, una mordida y amanecerás follado hasta de por atrás —rió.

—Miré el brownie y lo puse a mi lado para luego pararme y dejarlo allí.

—Al parecer te gustan los balcones —dijo Georg mientras se acercaba y observaba el cielo—. Pero está muy frío aquí afuera.

—Me gusta el frío.

—Bueno, es el gusto de cada quién, ¿te gusta la fiesta? —Me miró sonriendo.

—¿Te soy honesto?

—Claro, dime.

—No, hubiera preferido quedarme en casa, aparte de eso, tengo sueño y tarea por terminar.

—Eres un aguafiestas —rió.

—Lo sé, sé que soy un aguafiestas, mátame por eso.

—No podría matarte ni aunque me pusieran un arma en las manos.

—Esa respuesta hizo que sonriera—. Es bueno saber eso.

—¿Quieres que te lleve a casa?

—Si fueras tan amable.

—Georg sonrió y luego tomó mi mano, una electricidad recorrió mi columna vertebral al tocar su piel, ¿qué era todo esto?—. Vamos.

Caminos por toda la gente hasta que llegamos a la puerta de entrada, Georg la abrió y luego ambos salimos, caminamos hasta el ascensor y bajamos al primer piso, caminamos por el estacionamiento hasta llegar a un ȵamante Mercedes, subimos al auto y Georg arrancó sacándonos del elegante edificio, en todo el camino iba en silencio, observando las iluminadas y vacías calles de la ciudad, igual de vacías que yo. Apoyé mi cabeza en la ventana y cerré los ojos.

En el campus, Georg se estacionó frente a mi edificio, se quitó el cinturón y me sonrió.

—Listo, sano y salvo.

—Te lo agradezco, enserio, de no ser por ti seguro hubiese tenido que traer a Kim ebrio hasta aquí.

—Pamela se encargará de él —rió—. Fue bueno verte de nuevo Tom.

—Lo mismo digo —sonreí.

Un silencio se formó entre ambos, Georg observaba mi rostro detenidamente, como si quisiera guardarlo en su mente, eso hacía que mis piernas empezaran a temblar, ¡joder! ¡A mí no me van los tipos! Nunca me irían. Georg posó su mano en mi mejía, algo que me hubiese incomodado, pero no, me encantaba ese roce, se fue acercando hasta que quedó a centímetros de mis labios, yo lo miraba sin entender lo que estaba pasando, ¿qué carajos estaba haciendo? Podía sentir su aliento sobre mis labios, pero sus labios nunca tocaron los míos, mis ojos se posaron en los suyos que me miraban fijamente, uno de sus dedos acarició mi labio inferior, cerré los ojos ante aquel toque.

—Aún no es tiempo.

—Abrí los ojos y lo miré sin entender nada.

—No quiero lastimarte Tom, es lo último que quisiera hacerte —sonrió—. Descansa.

—Sin decir una palabra me alejé de él y abrí la puerta del auto para luego salir.

No entendía qué era lo que acababa de pasar, ¿Georg era gay? Pero si se veía todo un chulito como para andar con esas cosas, aunque mi madre siempre dijo: ‘’las apariencias engañan». Acostado en mi cama me movía de un lado a otro, simplemente no podía conciliar el sueño, lo que había pasado me había dejado en un trance, o algo por el estilo, en otra situación me hubiese dado asco besar a otro hombre, pero con Georg simplemente estaba ansioso, esperando a que sus labios tocaran los míos, cosa que nunca pasó y por lo que estaba… ¿frustrado? Golpeé la almohada varias veces, si, estaba frustrado

—¡Maldito alemán! —Grité sin importancia—. ¿Qué me estás haciendo?

&

Un mes había pasado desde que conocí a Georg, con el tiempo se fue haciendo más amigo de Kim, yo siempre trataba de evitarlo, desde lo que pasó en su auto, pero siempre terminaba encontrándome con él por casualidad y terminaba hablando con él, nunca volvió a insinuarse, era un buen tipo, con sus altibajos como cualquier ser humano, pero era una persona excepcional, me gustaba su compañía, ¡te gusta él! Reprendió mi subconsciente; aún no sé exactamente qué es lo que siento por Georg, tenía miedo de lo que pudiese sentir.

Era miércoles, estaba preparándome junto con otro grupo de chicos para ir a un hospital de niños con cáncer, iríamos disfrazados, yo opté por disfrazarme de Iron Man, había comprado una pijama de Iron Man por EBay y un casco de juguete, si, me sentía como un intento fallido de superhéroe de Marvel, Georg iría a tomar fotos para el periódico del internado.

Ya en el hospital, los niños nos recibieron con las sonrisas más hermosas de este planeta, empecé a hacer poses a los Iron Man, tenía una compañera disfrazada de muñeca Barbie y otro disfrazado de Mario Bros, fue algo divertido, observé a Georg, quién estaba entretenido con una pequeña, sonreí al ver esa escena, estaba tan distraído con Georg que no me di cuenta que un niño halaba del pantalón de mi pijama, sacudí mi cabeza y puse mi mirada en el niño, me agaché hasta quedar a su altura y me quité el casco

—¿Enserio eres Iron Man? —Dijo el niño intrigado.

—Sonreí ante aquella inocencia—. ¡Claro que soy Iron Man! Salvo al mundo y traigo felicidad a niños como tú.

—El niño como de unos nueve años sonrió—. No deberías venir a ver unos simples niños enfermos, algunos sabemos que en cualquier momento Dios vendrá por nosotros, y estamos felices por ello, podremos volar, como tú —sus palabras me partieron el corazón, quería llorar, pero no debía hacerlo.

—¿Sabes por qué vengo a visitarte? Porque niños como tú y tus compañeros son fuertes, son superhéroes, cada día luchan por tener fuerza y eso amigo mío es de admirar —sonreí.

—¿Soy un superhéroe? —sonrió ilusionado.

—¡Claro que eres un superhéroe! —Lo abracé—. Y tienes un súper poder especial.

—¿Cuál es mi súper poder?

—La imaginación, la imaginación es importante, porque todos tus sueños se alimentan de ella, nunca dejes de imaginar, ni dejes que otros te quiten el privilegio de imaginar.

Sentí un ȵash en el rostro que me hizo cerrar los ojos por la molestia, volteé a ver y observé a Georg sonriéndome, le devolví la sonrisa y me paré para acercarme a él, me puse el casco e hice una pose de súper héroe.

—Soy Iron Man.

—Pero tú de hierro no tienes nada —rió.

—Me quité el casco y fruncí el ceño.

—No puedes ser un súper héroes, los súper héroes son fuertes.

—¿Yo no soy fuerte? —Levanté una ceja.

—Georg negó con la cabeza—. Eres frágil, y eso me gusta, me hace sentir que debo protegerte.

—Reí ante aquella respuesta absurda- para empezar, no soy frágil, nunca lo he sido y nunca lo seré.

Georg simplemente observó su cámara y caminó acercándose a mi compañero vestido de Mario Bros, suspiré fuerte mientras bajaba la mirada, cada vez que estaba con él mi corazón se aceleraba y me sentía como chiquilla cuando conoce el primer amor, pero yo no era una chiquilla y mucho menos estaba enamorado, ¿o si?

Ya en casa, me dispuse a sacarme el disfraz me quité la pijama y quedé solo en bóxers, abrí el armario en busca de pijama, tomé unos pantalones verdes con estampado de Hulk y una camiseta, bajé mi mirada y allí estaba el lienzo que había pintado, dejé mi pijama a un lado y tomé el lienzo, sonriendo como un idiota recorrí la pintura con mis dedos, sus ojos, sus labios, mi corazón empezó a acelerarse y unas inmensas ganas de salir a buscarlo llegaron a mi cuerpo, quería llorar por no saber qué era lo que sentía, yo no podía querer a otro hombre, simplemente no podía.

Dejé mi pijama a un lado y saqué unos pantalones de denim, una camiseta negra y una chaqueta, me vestí y tomé mis reebok negros, amarré mi cabello en una coleta y salí del apartamento, tomé un taxi hasta que llegué a un antro, esta noche sería un chulo, y follaría a toda chica que se me pusiera en frente. Al entrar me topé con una chica rubia muy guapa, la invité a unos tragos y bailamos, ella restregaba su trasero en mi miembro y yo la acercaba más restregando mi miembro contra ella. Dos tragos, tres tragos, cuatro y cinco tragos pasaron desde que llegué, empezaba a ponerme ebrio, pasaron tres tragos más y yo me había besado con tres chicas, una hasta me masturbó en medio de la pista de baile, el éxtasis me estaba dominando, no era yo. Justo cuando iba a tocarle los pechos a mi acompañante unas fuertes manos me halaron fuera de la multitud, observé al que me había halado, ¡era Georg! Estaba con el ceño fruncido, con una mirada tan filosa que podría cortar el aire.

—¿Qué haces aquí?

—Lo mismo que tú —reí—. Busco a alguien con quién follar.

—Tú no eres así Tom, ¿por qué haces esto?

—Porque quiero ser un chulo.

—Tú no eres un chulo, ¡joder!

—Si, si soy un chulo.

—¡Maldita sea! ¡No lo eres!

—¿Entonces qué carajos soy? –Grité enojado-

—Georg tomó mi rostro con sus manos y posó su frente sobre la mía, observándome fijamente a los ojos—. Eres un ángel Tom.

Por primera vez sentí el roce de los labios de Georg con los míos, abrí mi boca y su lengua me invadió, era lento, delicado, disfrutando el momento, me sentía completo, feliz, con ganas de llorar, ¿qué se supone que debía hacer ahora? Mis manos descansaron en sus hombros mientras él me acercaba más de manera posesiva, fue el mejor beso que alguien me haya dado en toda mi vida, mi subconsciente empezó a saltar. Me separé de él y lo miré a los ojos.

—¿Por qué hiciste esto?

—Yo… no lo sé —dijo Georg confundido.

—¿Qué sentiste?

—¿Qué sentí? —dijo nervioso.

—Si, ¿qué sentiste?

—Yo no sentí nada.

—Cerré los ojos asimilando lo que acababa de decir, nada, absolutamente nada—. Bien, creo que no tengo nada más que hacer aquí.

—¿Te llevo a casa?

—No te preocupes, conozco el camino a casa —dije mientras me alejaba de él.

Fuera del antro caminé sin saber a dónde ir, simplemente quería desaparecer, mi subconsciente lloraba y me palmeaba el hombro mientras sentía como algo dentro de mí se rompía. Llegué hasta el London Eye y me subí en una de las cápsulas, me senté en el piso en una esquina mientras veía Londres girar a mí alrededor. Mi teléfono sonó varias veces, lo revisé y vi que eran puras llamadas perdidas de Georg, ¡que le den! Yo no quería saber nada de él. Había jugado con mi mente, estaba confundido, quería descifrar qué era esto que estaba sintiendo. ¿Por qué nadie me da una respuesta?

&

Invierno.

Era víspera de navidad, todos andaban como perros sueltos en las tiendas y centros comerciales comprando regalos, Bill prometió que vendría para navidad, pero tuvo contratiempos, los vuelos y boletos de tren a Alemania estaban todos reservados, Kim había viajado a ver a su familia en Seul, el apartamento era todo mío, casi no había nadie en el campus, éramos muy pocos y ninguno hablaba con nadie.

24 de Diciembre y en el campus ya no había ningún alma, me había dedicado el fin de semana a adornar la casa con motivo navideño, un árbol, nieve falsa, muñecos de nieve, luces, había hecho pasta y había comprado una botella de vino blanco, empecé a recibir mensajes de feliz navidad de mi padre, de Bill, de Kim y de unas tías por parte de papá, incluso había recibido un mensaje de Gordon, eso era una novedad, no había recibido ningún mensaje de mi madre, esperaba recibir aunque sea un ‘’que te la pases bien», igual, hubiera respondido cortante, Bill me envió fotos de mi sobrina con un trajecito de ayudante de Santa, se veía preciosa; odiaba California, pero hubiese dado lo que fuera por volar y pasarla con mi gemelo.

Preparé la mesa y me serví un poco de pasta carbonara, en una copa vertí vino y me senté a disfrutar de mi solitaria cena.

—Salud por los corazones solitarios —dije mientras levantaba en alto mi copa—. Y por otra navidad sin regalos.

Iba a meterme un bocado de pasta a la boca cuando sonó el timbre, me extrañé al escucharlo, me levanté de la mesa y caminé hacia la puerta, la abrí y al ver a mi visitante me sorprendí, ¿qué hacía él aquí?

—¿Georg? Es una sorpresa que estés aquí.

—Espero no interrumpir a ninguno de tus invitados.

—Descuida, a mis invitados invisibles no les molestará uno más —sonreí.

—¡Feliz navidad! –Dijo mientras me entregaba una caja de regalo.

—¡Oh! Esto… gracias —sonreí—. No te hubieses molestado.

—Al contrario, me encantó comprarte un regalo —sonrió—. Espero te guste.

—Abrí la caja de regalo y en su interior había un reloj Cartier de oro blanco, era una hermosura de reloj—. Es muy bonito —sonreí—. Muchas gracias.

—Me alegra que te gustara, es personalizado, así que es un diseño único.

—Ven, pasa, hay pasta.

—Perfecto, yo traje un vino —dijo mientras mostraba una botella de Perrier Jouet, nada comparado con el vino barato que yo había comprado en el supermercado.

La cena estuvo tranquila, Georg hacía chistes estúpidos y ambos reíamos, mi navidad había mejorado con su presencia, tomamos vino hasta que nos acabamos la botella y solo quedó el vino barato.

Yacíamos los dos en el balcón, eran las once cincuenta y cinco de la noche, faltaba poco para darle la bienvenida a la navidad, apoyado en el barandal, Georg observaba las estrellas del cielo con una sonrisa enorme, amaba su compañía, sin duda esta es la mejor navidad que he pasado en toda mi vida.

—Gracias por venir —le dije sonriendo—. De no ser por ti mi navidad habría sido un completo suicidio por la soledad.

— Yo también pensaba pasar la navidad solo, pero llamé a Kim y él dijo que tú habías quedado en el apartamento, así que corrí a comprar el vino y me vine.

—Fue genial de tu parte haber venido.

—Siempre es genial visitarte Tom, tengo una sorpresa.

—¿En serio?

— Georg simplemente sonrió y mostró un muérdago que estaba en una de sus manos—. Ya sabes lo que dicen del muérdago.

—Georg, yo…

—Jamás haría algo que te hiciera daño Tom.

Puse mis manos en sus finas mejías y me acerqué para besarlo, gustoso, Georg aceptó el beso y me acercó más a él, la textura de sus labios me encantaba, eran suaves y expertos, perfectos, yo era un simple humano frente al Adonis que estaba besando.

—Ángel —dijo susurrando entre nuestros labios—. Eres mi ángel.

—Yo no soy un ángel Georg

—Si lo eres —sonrió para luego volverme a besar.

Posicionó sus manos en mi trasero y lo apretó levemente, haciéndome saltar por la sorpresa, metí mis manos por debajo de su camisa y acaricié su piel, ¡madre mía! Era suave y su espalda ejercitada hacía que algo dentro de mi empezara a surgir, calor con una mezcla de cosquilleo por todo el cuerpo.

Entramos a la sala de estar y Georg me acostó en la alfombra frente a la chimenea, encima de mí se movía rozando su cuerpo contra el mío mientras me besaba, yo lo quería, lo deseaba, mordió mi labio inferior, cosa que me hizo gemir, ¡joder! Jamás había sentido tanto placer y muchas emociones a la vez, era fantástico, simplemente mágico. Me quitó la camisa y yo quité la de él, besé su pecho mientras él acariciaba mi espalda, metió una de sus manos por debajo de mi pantalón y mi bóxer y empezó a acariciar mi miembro.

—¡Georg! —Dije en un gemido suave.

—Si me dices que pare, lo haré —dijo mientras besaba mi cuello, ¡joder! No quería que parara.

Nos deshicimos del resto de la ropa hasta quedar completamente desnudos, Georg tomó mi miembro y empezó a masturbarme con sus manos, cerré mis ojos disfrutando cada sensación que llegaba a mis sentidos, quería morir y volver a revivir, quería volar. De repente sentí como se llevaba mi miembro a la boca, otro gemido más fuerte salió de mis labios, empezó lento y luego fue aumentando la velocidad, con sus dientes mordía el glande, haciéndome estremecer como nunca. Metió un dedo en mi orificio anal y empezó a moverlo lento, tratando de dilatarme lo más que pudiese. Me besó como un loco mientras yo ahora lo masturbaba a él, lo quería sentir, quería sentirlo como si fuéramos una sola persona. Me puso en cuatro y me abrió las piernas, sabía lo que venía y tenía demasiado miedo.

—Trataré de que no duela —dijo mientras besaba mi espalda baja.

Georg rozó su miembro contra mis nalgas hasta que sentí que entró lo más lento posible, cerré los ojos aguantando el aire hasta que todo su miembro estuvo dentro de mí, saqué todo el aire contenido y gemí ante aquel íntimo contacto

—¿Te ha dolido?

—Negué con la cabeza, ni siquiera podía hablar.

Se aferró a mi cintura y empezó a moverse, dentro y fuera, dentro y fuera. Con cada movimiento iba aumentando aún más la velocidad, ¿cómo podía ser posible que él causara millones de sensaciones en mi? Amaba su contacto, lo quería a él, lo necesitaba y no solo para el sexo, lo quería conmigo siempre, era mío, aunque sea solo por hoy era solo mío… mi Hagen.

Tomó con una de sus manos mi miembro y me empezó a masturbar mientras aumentaba más la velocidad y su miembro se hinchaba más dentro de mí, quería explotar.

—¿Te gusta? —Dijo mientras mordía el lóbulo de mi oreja, ¿qué si me gustaba? Me iba a matar.

—¡Joder! Me vengo Georg.

—Entonces córrete, juntos.

Sentí unos temblores en mi cuerpo hasta tuve el mejor orgasmo del mundo, Georg me siguió masturbando hasta que me vine en su mano, había tenido el mejor sexo de mi vida, o bueno, no había sido sexo, había hecho el amor, se sentía jodidamente bien, Georg salió de mi y se acostó a mi lado, me atrajo poniéndome encima de él, me besó sonriendo feliz.

—Feliz navidad ángel.

—Feliz navidad Georg —dije mientras depositaba un beso en sus labios.

Continúa…

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