Ese chico es mío 2

Fic TWC de lyra

Capítulo 2. Dolorosas verdades

¿Te encuentras mejor?

La pregunta resonó en la silenciosa habitación. Tom abrió los ojos y miró a su hermano sin poder contestarle.

Pasaron por urgencias de camino al hotel para que un médico le viera el labio. Le habían tenido que dar un par de puntos y en esos momentos descansaba en su habitación bajo la atenta mirada de la persona por la que se había peleado.

Otra vez.

Gruñó por lo bajo para decirle que no. Tenía una bolsa de hielo puesta encima del labio y el médico le ordenó hablar solo lo necesario.

Ya sé que no puedes hablar, pero necesito saber una cosa—dijo Bill pasándole una de las libretas que usaba cuando él se quedaba sin voz.

Tom la vió y negó con la cabeza. No quería hablar en esos momentos, y menos con él. Sabía lo que le que le quería preguntar, y no se sentía con ganas de discutir con él, por lo mismo de siempre.

Se dio la vuelta en la cama y le ofreció su espalda, esperando que entendiera su mudo mensaje de que le dejase en paz.

Pero Bill no se dio por vencido. Se subió a la cama y se tumbó a su lado, haciendo que se girase y le mirase enfadado.

¿Qué haces?—susurró Tom entre dientes.

Dímelo, por favor—suplicó Bill poniendo una mano en su pecho.

Tom negó con la cabeza, pero Bill subió la mano y la posó en su mejilla, acariciándole de una manera que no había hecho nunca.

Por favor—suplicó Bill con su dulce voz.

¿Cómo negarse si se lo pedía así? Aunque sabía que la verdad le haría mucho daño, cuando le hablaba en ese tono no podía negarle nada.

Si ya sabes la verdad, ¿para que preguntas?—murmuró Tom dándole largas.

Porque quiero oírla de tus labios—contestó Bill rozando sus labios con los dedos.

Tom cerró los ojos y gimió al sentir su contacto, pero eso solo hizo que Bill cesara en sus caricias con rapidez.

Perdona, te hice daño—se excusó levantándose de la cama.

Ahora me lo haces al dejarme”—pensó Tom con dolor.

Entonces….—empezó a decir Bill sentándose en el borde de la cama—….más rumores, ¿verdad?

Tom asintió con dolor.

Se cansarán de hacerlo—murmuró Tom procurando sonar firme—Pronto llegará el día en que se traguen sus palabras.

Bill negó con la cabeza, ¿para que seguir mintiéndole? Solo había conseguido que se pegase con cualquiera que dijera eso de él, cuando era verdad.

¿No, qué?—preguntó Tom con miedo.

No lo hagas, no preguntes algo cuya respuesta hace años que ya sabes”—le gritó una vocecilla en su cabeza.

Que no lo hagas más, deja de defenderme ante algo que es verdad—contestó Bill en un susurro.

¿Es verdad?—repitió Tom como si no le hubiera oido.

Bill se levantó de la cama y comenzó a pasear por la habitación, buscando la manera más suave de contarle que era gay y lo peor, que había alguien en su vida que le entendía, que le amaría hasta la muerte.

Tom, ya sé que debí contártelo el primer día que lo supe—empezó a decir sin aliento—Pero no sabía cómo, no sin hacerte daño por haber estado mintiéndote todo este tiempo, y hoy….

Y hoy que me han partido la cara has encontrado la manera—cortó Tom con brusquedad.

Se levantó de la cama y avanzó hacia él muy enfadado.

Tenías que habérmelo dicho antes, así yo no haría el ridículo defendiéndote—le soltó con furia.

Bill retrocedió al verle en ese estado, caminó hacia atrás sin dejar de mirarle y levantar las manos para protegerse por si decidiera hacer lo que pensó que haría cuando se enterara, pegarle con toda su alma.

Pensé que lo hacías porque me querías—susurró Bill con dolor.

Lo hacía porque era mi deber como hermano mayor—apuntó Tom sin dejar de avanzar en su dirección—Defender al débil de mi hermano pequeño que no se decide a quien dar su amor.

Su espalda chocó contra la pared y gimió de dolor. Ya no había más escapatoria, estaba a merced de su hermano, de su enfado.

Soy débil porque tú me haces débil—se trató de defender.

¿Qué quieres decir con eso?—preguntó Tom alzando una ceja.

Si no te pegaras con todo aquel que insinuara eso de mí, la prensa nos habría dejado en paz hace tiempos—saltó Bill esa vez—Me hubiera dejado vivir tranquilo sin tener que esperar algo así en los titulares. Al pegarte con el periodista no has hecho más que confirmar los rumores.

¿Esperabas que me quedar quieto sin salir en tu defensa?—preguntó Tom sin poderse creer sus palabras—Soy la única persona que puede hacerlo, no tienes a nadie más que lo haga.

Bill se mordió los labios al escucharle decir eso. Claro que había alguien más, que le podía defender mejor que él incluso.

¿Bill?—llamó Tom cogiendo su brazo con fuerza.

Me haces daño—susurró Bill desviando la mirada.

Pero Tom le cogió la barbilla con fuerza y le obligó a mirarle.

¿Es que hay alguien en tu vida?—interrogó con dureza.

Pero Bill seguía sin hablar, solo le miraba con los ojos llenos de lágrimas.

¡Contéstame!—exigió Tom sacudiéndole por los hombros.

¡Si!—gritó Bill rompiendo a llorar—Hay alguien en mi vida.

Tom le soltó y se alejó de él. Respiraba con dificultad. Su propio hermano le había traicionado, primero al no contarle sus más íntimos deseos y luego al ocultarle que se veía con alguien en secreto.

Vete de mi habitación—ordenó entre jadeos.

Bill dio un paso adelante y alargando una mano le rozó el brazo.

No me toques, no me mires—siseó Tom dándole la espalda.

Tom, por favor—suplicó Bill de nuevo entre lágrimas.

No supliques, solo déjame a solas con mi vergüenza—dijo Tom con tono duro.

Bill rompió a llorar de nuevo y salió de la habitación con toda la rapidez que pudo. Pensaba que cuando le contara la verdad le iba a entender, pero en vez de eso le alejaba de su lado, porque se sentía avergonzado.

Corrió y llamó a la habitación de Gustav, quien le abrió la puerta con rapidez.

¡Bill!—exclamó asustado al ver como se aferraba a su cuerpo.

Le hizo entrar y cerró la puerta tras ellos. Le abrazó con fuerza y le llevó hasta la cama, en la que se echó con él sobre su pecho.

Dime que te ha hecho—pidió Gustav acariciándole con suavidad la espalda.

Bill enterró la cara en su cuello y lloró amargamente, empapando su camisa y estremeciéndole con su llanto.

¿Te ha pegado?—preguntó Gustav asustado.

No…..—contestó Bill entre sollozos.

¿Entonces?—insistió Gustav.

¡Se ha avergonzado de mí!—sollozó Bill más fuerte.

Gustav le abrazó más fuerte, acunando su cuerpo que se estremecía violentamente. Cerró los ojos para impedir que sus lágrimas fueran derramadas también. En esos momentos odiaba a Tom con todas sus ganas. Siempre haciéndole daño a su hermano pequeño.

Al gran amor de su vida.

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

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