Ese chico es mío 6

Fic TWC de lyra

Capítulo 6. Amor y odio

Bill no pudo hacer nada para impedirlo. Se apoderó con rapidez de sus labios y su lengua entró en él ahogando cualquier protesta suya. Cerró los ojos al sentirle dentro de él, como frotaba su lengua con la suya, como le hacía gemir de placer…

Sus manos se cerraron en dos puños apretados fuertemente, las uñas se le clavaban en las palmas, su cuerpo se iba relajando debajo del de su hermano…

Tom sintió cómo dejaba de luchar contra él y le soltó las manos para cogerle la cara con las suyas. Le acarició las mejillas con los pulgares mientras continuaba rozando su lengua con la suya. Gimió contra su boca, eso era mejor de que lo había pensado. Siempre soñó con probar sus labios algún día, y ese día al fin había llegado.

Bill levantó sus manos una vez liberadas y las puso contra su pecho, empujándole débilmente para que parase, pero tampoco se esforzó mucho en lograrlo. Su mente estaba inmersa en un mar de emociones. El odio que sentía por él se estaba calmando a base del amor que le estaba entregando.

Pero había una vocecilla que grita en su cabeza, que le decía que eso está mal entre hermanos, que le suplicaba que no olvidase la noche tan maravillosa que pasó con su amado…

Pensar en Gustav le hizo abrirlos ojos con fuerza y empujar su pecho con ambas manos más hasta que consiguió separarle de él.

Tom separó los labios, lamiéndole el inferior de paso. Se le quedó mirando desde arriba con las manos todavía en su cara, pero las quitó lentamente al ver la expresión de sus ojos.

¿Qué?—logró preguntar en un susurro.

La reacción de Bill no se hizo esperar. Le abofeteó con todas sus fuerzas sin importarle su labio herido, de la misma manera que a Tom no le había importado destrozarle su corazón.

Tom se quitó de encima cuando la bofetada hizo que le ardiera la piel. Se tocó la mejilla en donde incluso un arañazo había aparecido y le miró de pie sin lograr entender.

Le respondió al beso muy pasionalmente, le permitió que le besara, ¿¿por qué había reaccionado de esa manera?

¿Cómo te has atrevido?—estalló Bill con furia—¡Soy tu propio hermano!

Se levantó de la cama y huyó de su lado. Tom no hizo nada para pararle, ni siquiera se atrevió a tocarle.

Pero yo te amo—susurró Tom como excusa.

No digas eso, es asqueroso—murmuró Bill con firmeza—Somos hermanos, no puedes amarme como si fueras mi novio.

Pues lo hago, y no puedo evitarlo—dijo Tom con firmeza también—Te quiero demasiado.

Si de verdad me quisieras tanto no me habrías traicionado de esa cruel manera, contando al mundo entero mi secreto—escupió Bill con rabia.

Se miraron jadeando sin saber que más decirse, cómo hacerse más daño del que ya se habían hecho.

¿Por qué lo hiciste?—preguntó Bill más calmado.

Porque estaba celoso—contestó Tom con rabia—De que dés tus besos a otra persona cuando me pertenecen solo a mí, de que entregues ese cuerpo con el que cada noche yo sueño estar dentro.

¡Basta!—gritó Bill negando con la cabeza—Deja de decir esas horribles cosas, me estás asustando, estas haciendo que me aleje de tu lado para siempre.

Intentó salir de la habitación, pero Tom le retuvo con fuerza.

Soy tu hermano, no puedes dejarme de lado—siseó cerca de su cara— Me perteneces, todo lo tuyo es mío. Tus besos, tu cariño.

Se miraron fijamente con dureza en los ojos. En la habitación solo se oía la respiración entrecortada de Tom y los débiles sollozos de Bill ante tal confesión.

Llamaron a la puerta y el miedo se marcó más profundamente en los ojos del hermano pequeño. Se soltó del agarre de Tom y corrió a sujetar la puerta por si se abría de repente y les pillaban juntos con sus corazones agitados tras lo ocurrido.

Es Gustav—susurró mirando a Tom con miedo—Escóndete en le baño.

¿Qué dices? ¿Por qué?—preguntó Tom sorprendido.

Haz lo que te pido, no quiero que te vea aquí conmigo—suplicó Bill desesperado.

Tom no quería hacerlo, todavía no habían terminado de hablar, pero los ojos de Bill se lo estaban rogando y decidió obedecerle. Entró en el baño y se quedó allí a oscuras.

Bill respiró más aliviado y se prepara para abrir la puerta. Lo último que quería en esos momentos era que entrara Gustav y les viera juntos, que viera en sus labios algún resto de ese beso. Pensaba con miedo que hubiera pasado si llegar a entrar unos minutos antes, le vería echado en la cama con Tom encima de él, con sus labios unidos en un apasionado beso.

Desechó esa imagen de su mente y abrió la puerta con una forzada sonrisa.

¿Ya estás listo?—preguntó Gustav entrando.

Sí, vámonos ya por favor—suplicó Bill tratando de no mirarle a la cara.

Gustav se dio cuenta de su estado y tras cerrar la puerta le cogió por la muñeca y le hizo girar despacio mientras le levantaba la cara con una mano. Le rozó la barbilla con suavidad al ver sus húmedas mejillas.

Me parte el corazón verte así—susurró Gustav suspirando.

Bill levantó una mano y la puso en sus labios. No quería que dijera nada más estando Tom tan cerca, con la oreja puesta en la puerta del baño escuchando.

Por favor, vámonos—repitió tirando de su mano.

Gustav asintió y cogió su maleta. Salieron de la habitación y una vez a solas en el ascensor Bill dio rienda suelta a sus emociones contenidas. Le abrazó con fuerza y rompió a llorar contra su cuello.

¡Hey!—dijo Gustav besándole la mejilla.

No me dejes solo nunca más—sollozó Bill con fuerza.

Sabía que con él a su lado Tom no trataría de volver a besarle, no tendría que escuchar sus desvaríos.

Gustav se asustó al oírle y separándole un poco para verle la cara le limpió las mejillas con las manos.

¿Por qué estás en ese estado?—preguntó asustado.

Porque te quiero demasiado—contestó Bill, repitiendo las mismas palabras de su hermano.

Se fundieron en un profundo beso que sólo fue interrumpido cuando el timbre del ascensor les avisó de que habían llegado al hall del hotel, de que su tiempo había terminado.

Se separaron con esfuerzo y en lo que tardaban las puertas en abrirse Bill se limpió la cara mirándose al espejo del ascensor, viendo los ojos de Tom en el reflejo.

Extendió una mano y tocó la fría superficie, la rozó con las puntas de los dedos sintiendo una descarga eléctrica que le recorrió todo el cuerpo. Eso era lo que pasaría si se volvieran a rozar una vez más. Algo malo sucedería a su cuerpo, su alma quedaría destrozada.

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Estaban esperando a que se reunieran los demás sentados en los sofás del hall. David estaba con ellos para impedir que sucediera algo malo, como si lo presintiera.

Bill trataba de pasar desapercibido ante las miradas de los demás huéspedes del hotel. Estaba seguro de que el rumor ya se había extendido y todos querían ver si era verdad, querían mirarle a la cara y ver la palabra gay escrita en ella.

No lo soportaba más y decidió esconderse en el baño hasta que bajasen los demás.

No es necesario que me acompañes—le dijo a Gustav cuando se lo ofreció.

Tenía miedo de que alguien les viera juntos, de que por casualidad sacasen una foto de ellos en alguna situación comprometida, o haciendo algo con normalidad que los viciosos ojos de la gente transformasen en lo que no era.

Suspiró aliviado una vez en el baño. Se quedó apoyado en la puerta sin dar la luz siquiera. Solo quería ver la oscuridad que le rodeaba, no ver la cruel realidad en la que Tom le había condenado a vivir el resto de su vida.

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Por fin bajaron Tom y Georg. David les hizo una señal para que se reunieran con ellos.

¿Y Bill?—preguntó Tom nada más llegar.

Está en le baño, escondido gracias a ti—contestó Gustav sin poder reprimirse.

¿Tienes algún problema?—se encaró Tom con él.

Estaba harto de sus comentarios. Sabía que la había cagado con su hermano, y él no paraba de recordárselo.

Tom, ya vale de peleas, y menos con alguien del grupo—advirtió David poniéndose en medio.

Yo ya no me peleo con nadie, lo dejé bien claro en la rueda de prensa—murmuró Tom mirando con furia a Gustav.

Sí, ya oímos todos, eso y lo otro—picó Gustav.

Gustav, por favor no le provoques—pidió David.

Si ya no te peleas, ¿quién te ha hecho ese arañazo en la mejilla?—intervino Georg.

Tom se llevó una mano al lugar en el que Bill le dejó su señal. Se le había olvidado por completo. Le había hecho tanto daño que había olvidado el suyo propio.

Esto ha sido un accidente—murmuró carraspeando.

Se sentó en uno de los sillones del hall y se cruzó de brazos enfadado. David suspiró aliviado al ver que los ánimos ya se habían calmado.

Lo mejor es ir saliendo ya—dijo echando una mirada alrededor—Hay poca gente reunida afuera y no llamareis mucho la atención.

Se prepararon para salir cogiendo sus mochilas y cazadoras. Tom se levantó para ponerse su sudadera, con la mala fortuna que al levantar el brazo golpeó a Gustav en la cara.

¡Lo siento!—exclamó asustado.

Gustav se llevó la mano a su nariz, que había comenzado a sangrar. Georg le ofreció un pañuelo y David puso los ojos en blanco. No sabía si creer que lo había hecho por accidente o a posta.

Una empleada del hotel que lo había visto todo se ofreció para llevarle hasta el botiquín más cercano.

Acompáñale Georg, por favor—pidió David.

Cuando se fueron se quedó mirando a Tom muy enfadado.

Juro que ha sido un accidente, de verdad. Sabes que nunca me pelearía con alguien del grupo por muy mal que me llevase con él—aseguró Tom honestamente.

Sólo con mi hermano”—pensó con dolor.

David asintió con la cabeza, arrepentido por haberlo pensado.

Tienes razón, perdóname—se disculpó ante Tom—Estamos todos nerviosos y no sabemos lo que hacemos.

Creo que lo mejor es que me vaya ya al autobús, no quiero provocar más problemas—murmuró Tom resoplando.

Se dio la vuelta y se dirigió a la salida del hotel arrastrando los pies. Bill se reunió con David y vio a Tom salir cabizbajo.

¿Qué ha pasado?—preguntó buscando con la mirada a Gustav.

Tu hermano y Gustav han tenido un pequeño accidente—contestó David suspirando.

Bill abrió la boca indignado por lo que estaba ecuchando, momento en que Gustav hacía acto de presencia acompañado de Georg. Vio que se apretaba contra la nariz una gasa que claramente estaba manchada de sangre.

La ira subió por su garganta y corrió tras Tom lanzando una maldición por el camino.

¡Bill!—llamó Gustav echando a correr tras él.

Todo ocurrió muy deprisa. Salió a la calle sin importarle que hubiera gente mirando, que hubieran periodistas y un grupo de fans reunidas. Tiró con fuerza del brazo de Tom y cuando consiguió que le mirase de frente su puño salió volando.

¡Eres un cabrón!—gritó furioso mientras se sujetaba su dolorida mano.

Le vio tirado en el suelo, con la herida del labio abierta de nuevo. Sabía que le ha hecho mucho daño y no le importaba, porque él había hecho daño a su amado y tampoco le había importado.

Continuará….

por lyra

Escritora del fandom

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