Fic TWC de Melody Fliegen
Capítulo 14: Destruido
By Bill
Cuando mamá nos mandó al comedor a mis primos, a David, y a mí… yo lo único que quería era tener a Tom cerca de mí. Quería tenerlo bajo mi visión. No quería que estuviera con mamá, sabía que algo malo pasaría entre ellos, no eran muy unidos, y eso me llevaba a pensar cosas malas.
Aún recuerdo esa discusión que tuvieron cuando él tenía catorce, simplemente porque él había roto un peluche mío en un arrebato de maldad mientras me tocaba, de hecho, yo había aportado en la ruptura de ese peluche, lo había mordido para no gritar. Pero luego lloré por el juguete perdido, y mamá se enojó con Tom, sin siquiera escucharme…
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Flash Back
—¡Siempre tratas a tu hermano así! — papá no estaba en casa ese día, siempre estaba en su trabajo durante el día, así que mamá nos cuidaba — ¡¿Por qué te empeñas en dañarlo?!
—¿Dañarlo? Yo no le hice nada, sólo estábamos… — me senté en las escaleras escuchando concentrado la discusión que sostenían. Tom estaba buscando la palabra más adecuada para lo que hacíamos por las noches — … jugando, y forcejeamos con el peluche y…
—¡¿Cómo me vas a decir que jugaban si Bill salió llorando?!
—Él comenzó, no es culpa mía que el regalo fuera de Andreas, él lo mordió primero… — me quedé helado cuando pronunció esas palabras, al igual que mamá, que al parecer estaba estática — ¿Qué? Sólo jugábamos a ver quién mordía más fuerte, ¡Fue su idea!
—¿Y por qué le seguiste? Sabías que ese era un regalo de su amigo… — sabía la expresión que tenía mamá en ese momento, cruzada de brazos, esperando explicaciones, taconeando el suelo con sus zapatos altos.
—Ja, y da lo mismo que él me hubiese roto la polera que me había regalado mi amigo. Sí, claro, porque él es… — ¿Qué era yo? Mi hermano se había quedado en silencio — ¡au! Suelta mi rasta, ¡mamá duele! — me tapé la boca para reprimir los deseos de detener esa pelea. No sabía por qué había llorado por ese peluche, si yo mismo había comenzado a morderlo, al final yo había sido el que lo había incitado, no él. Además, sentía el dolor de mi hermano, era desagradable, y me hacía sacar lágrimas sólo sintiendo lo que Tom sentía ¡Suéltame ma…!
—¡Estás castigado Tom Kaulitz! ¡A TU HABITACIÓN!
—¡Bien! — Gritó mi hermano mientras caminaba hacia la puerta, tuve que subir las escaleras corriendo para que no me encontrara, pero de todos modos me vio, no sé cómo se dio cuenta que espiaba, pero lo hizo, porque susurró — si escuchaste, deberías decir la verdad. No llorar por algo que tú rompiste — tuve un escalofrío.
Tom terminó por meterse a su habitación de un portazo sonoro, que hizo que mamá le gritara desde abajo. Ese día intenté explicarle a mamá lo sucedido, excluyendo las partes en las que Tom me había tocado.
Ella sólo asintió y me besó en la frente.
Fin Flash back
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Siempre que pasaba algo, mamá atacaba a Tom, como si él fuera el culpable de todo, aún siendo notorio que a veces era mi culpa.
Por esos recuerdos tan amargos y desagradables, me dieron unas náuseas bastante fuertes, por lo que esquivé rápidamente mi camino a la comida y corrí al baño desesperado. Quizás la resaca reciente, la llegada de David, el chico que… conocía Tom, y todos esos recuerdos desagradables, me dieron una mala jugada.
Abrí la tapa de váter con rapidez y allí volví vomitar como si en eso se fuera mi vida. Me sentía una de esas chicas bulímicas, que vomitaban sin motivo aparente, sólo para verse bonitas, cosa que no funcionaba… la bulímicas siempre quedaban demacradas, dientes amarillos, cara huesuda, me daba mucha tristeza que hicieran eso. No entendían que se estaban matando.
Ahora me daba cuenta de lo injusta que era mi madre con Tom, él decía algo, y siempre ella lo reprochaba. En parte era porque mi hermano se lo buscaba, actuaba siempre de manera rebelde en frente a mis padres. Lo mejor era actuar como niño bueno en frente de ellos, así te ganabas su confianza y aprobación, por lo menos así funcionó conmigo. Sólo no debía llevarles la contraria, y era fácil…
Suspiré y me lavé los dientes con un poco de rabia, recordar esas cosas y saber que mi “enemigo” estaba allí abajo, era algo que me tenía totalmente cabreado, hasta me sentía como Tom de enojado. Aunque no sabía alguna manera convincente de que a mí se me quitara la ira. Debía buscarla. Tom ya la sabía…
Salí de mi habitación con lentitud, mirando el suelo concentrado. No noté cuando choqué con un cuerpo fornido, que me hizo trastabillar y enojarme aún más por mi despiste.
—¿Qué mier…? — detuve mi habla cuando lo miré a los ojos, esos ojos castaños… que ya conocía a través de mi hermano — tú…
—Ni siquiera me conoces y ya me miras con odio Bill Kaulitz, ¿te molestó que no te trajera regalos? Porque a ti ya te trajeron muchos… cerré mi mano en un puño.
—No te acerques a Tom, no se te ocurra hacerlo — David comenzó a reír sofocadamente. Lo miré fijamente, con odio. Él me devolvió una mirada divertida y, con un rápido movimiento, me estampó contra la pared, utilizando su cuerpo como una forma de impedirme la salida. Me moví incómodo y enojado, ¿ahora qué le pasaba? No tenía derecho…
—¿Me estás impidiendo estar con Tom? — Rió nuevamente mientras tomaba mi cara — mírate, él no te quiere — intenté que me soltara, pero sólo sirvió para que me apretara más y se acercara más a mi cuerpo — ¿Acaso no te das cuenta que él no te quiere? — bajé la vista. Por su actitud, sabía claramente que Tom no me amaba como yo a él, pero sabía que algo tenía para que me tocara, sino no lo haría, de eso estaba seguro — Y te ilusionas con él… pobre de ti, niño iluso…
—Tú… tú le hiciste mal, no deberías estar aquí — susurré.
—Yo no le hice mal, yo le ayude cuando tú estabas feliz siendo mimado por tus protectores padres… él estaba solo, yo sólo le di una mano… — me tocó el cabello — tal y como decía tu hermano, eres alguien interesante…
—Tú te aprovechaste de él — escupí — se lo hiciste mientras él lloraba — me mordí el labio recordando esas imágenes. Me dolía el sólo pensarlas — eres un hijo de Puta — me soltó la cara con un apretón que me dolió en la mandíbula, me pasé la lengua por mi cavidad bucal y lo miré fijamente.
—No sé cómo lo sabes, pero él quiso… así que no te hagas el defensor, porque eres todo menos eso… aquí ambos sabemos que te gusta que te den por el culo — me quedé de piedra mientras me agarraba el trasero con un mano. Me estremecí y le escupí en la cara, mientras me removía. Me soltó y me tomó los hombros, golpeándome con la pared mientras se limpiaba mi saliva con su manga — eres un niño con agallas. Admite que nadie te quiere, eres demasiado puta, las putas no nacieron para ser queridas — traté de reprimir mi rabia. Cerré mis puños con fuerza mientras un par de lágrimas salían de mis ojos. Tom me había dicho Puta horas antes, y eso me dolía en el alma, era como si David le hubiese enseñado todo eso — y menos para ser queridas por alguien tan especial como Tom.
—Seré Puta… dime como quieras David — no sabía de dónde sacaba mis fuerzas para enfrentarme a ese hombre, a pesar de que en mi interior sentía mil llagas abiertas por las palabras de ese desconocido — por lo menos yo no soy un violador.
—Sigues sin entender que Tom me pertenece, ¿cierto?
—Él no te pertenece.
—Te puedo apostar a que no te deja tocarlo, sólo él puede tocarte a ti, y tú eres feliz con eso, te gusta gemirle en el oído… que él te gruña, mientras te masturba de una manera única… — apreté mis labios nervioso, mientras mis nudillos se volvían cada vez más blancos por la fuerza — sí, él me lo contaba todo hasta que desapareció de repente… sé exactamente todas tus expresiones… todo de ti — me sentía dolido y traicionado, pero mi corazón seguía perteneciéndole a Tom, eso no podía negarlo. Y por eso seguía defendiéndolo, alejándolo de alguien que sólo lograría hacerle daño — tus ojos se van de las órbitas cuando…
—Déjalo en paz — susurré entre dientes…
—Tú no eres nada para él, ¿sabías eso? — David me miró fijamente mientras se acercaba más a mí — Creo que ya te ha dicho juguete más de una vez, ¿no? — Apreté mis manos, sentía las venas de mis brazos notarse más de lo normal, sólo cuando apretaba con demasiada fuerza — Lo conozco más que tú, y sé que te podría tratar distinto… — ¿Tratar distinto?
—No es así — escuché la voz de mi hermano, y me volteé a verlo impactado.
¿Qué… había escuchado de nuestra conversación?
No pude evitar esbozar una sonrisa al observarlo así, a pesar de que lo notaba enojado y rabioso, mi ilusión y mi pulso se aceleraron al verlo. David me soltó y caminó hacia Tom, pero él sólo me miraba fijamente a mí.
—Por fin, ya te esperaba — Tom posó la mirada en David, que se acercó a él rápidamente — Mira, Bill Kaulitz… para que veas que nunca te ha querido, y que sólo se “excita” conmigo…
Lo tomó rápidamente y lo puso contra la pared. Tom no se negó. Me tapé la boca justo en el momento que Tom volteaba a mirarme, un par de lágrimas quisieron escapar de mis ojos, no lo negué. Mi hermano se veía incómodo, pero no hacía nada para zafarse, ¡NADA! Ni siquiera cuando le comenzó a besar el cuello y metió una de sus manos en los bóxers de él, comenzando a masturbarlo.
Pero no me quitaba la vista de encima, y eso me ponía aún más nervioso. Hacía que mi llanto se incrementara mientras mi expresión se nublaba… estaba sintiendo lo que sentía Tom, lo que le pasaba a él…
Me mordí el labio con fuerza mientras lo observaba tratar de sostenerse con algo, tal y como yo lo hacía cuando él me masturbaba, notaba su mirada nublada, esos eran mis actos reflejados en mi hermano.
David se aprovecharía de él, ésta vez conmigo presente. No lo podía permitir… pero mis piernas flaqueaban, mi respiración se volvía entrecortada, y todo mi ser estaba recibiendo placer indeseado. Si sólo pudiese darle un golpe, no volvería a pasearse por aquí en un par de años. Pero la maldita conexión me daba sensaciones eléctricas de placer que hacían que mis piernas flaquearan.
Caí al suelo cuando escuché el gemido que provino de sus labios. Eso me destruyó totalmente, mi corazón se hizo añicos, se hizo cenizas… me sentí abandonado de un segundo a otro, como si nada pudiera hacerme más daño que ese sonido proveniente de la tan grave garganta de mi gemelo.
—¡NOO! — grité ya en el suelo, tapándome la cara.
Ya no podía observar cómo la persona que más amaba, estaba feliz con ese hombre que tanto daño le había hecho, pero que yo lo había guardado por las amenazas de él. Mis hombros subían y bajaban en unos sollozos desesperados. Casi bestiales. Mi garganta incrementó su sonido.
—Déjame solo… — escuchaba la voz de mi hermano en la lejanía, como si estuviera a metros de distancia, a pesar de que divisaba sus zapatillas a través de mis cabellos y mis dedos, que hacían un intento en vano de detener mi llanto — no sé qué haces aquí, yo no te quiero de nuevo en mi vida.
—Tom… te vas a arrepentir… — dijo la voz de mi enemigo en la lejanía mientras escuchaba su risa — Recuerda por qué lo haces… — con otro sollozo me recosté en el suelo, estaba cansado… y el bulto que crecía en mis pantalones no era agradable, dolía… sobre todo por la falta de espacio.
—… Nunca lo he olvidado…
Sentí unos pasos acercándose a mí, y alguien que me tomaba como un bebé. Lo pude haber parecido sino fuera porque di un gemido sonoro cuando Tom me tomó en brazos, lo pude reconocer por su olor peculiar, y por su ropaje ancho.
Abrí los ojos entre lágrimas y me aferré a su polera ancha, apretándola mientras seguía llorando. Tom me besó la frente antes de meterme en una habitación, cerrándola con pestillo tras de sí. Me estremecí cuando sentí otro escalofrío en mi espalda. Yo no debería estar con Tom, él sólo me hacía daño… y seguramente ahora lo haría de nuevo.
Me desnudaría…
Me recostó en la cama de la habitación, que reconocí como suya. Hace mucho que no entraba en ella, Tom no me lo permitía. Me comenzó a bajar los pantalones y los bóxers… no me esforcé en combatirle, me sentía destruido por dentro, ahora si me rompía el trasero, no sería algo doloroso. Por dentro ya estaba hecho añicos.
Me diría que era una Puta, que por fin iba a terminar con lo que había empezado… que me iba a doler…
—Voy a aliviar tu dolor… tranquilo…
Con un sollozo abrí mis ojos mientras él terminaba de bajarme los bóxers, para que apareciera mi miembro palpitante, excitado… Yo no esperaba que dijera eso. Esperaba que me violara como me había dicho antes, en la mañana…
—¿Por qué? Tú dijiste que era Puta… ¿por qué me tienes compasión?
—No eres una puta… — lo siguiente hizo que lo mirara impactado — Lo siento… — Tom no se retractaba nunca de sus palabras. Nunca — Déjame aliviarte.
—No quiero…
Pero me comenzó a besar con fuerza mientras su mano se ubicaba en mi miembro, comenzando a masajearlo, haciendo que entre beso y beso, mis gemidos se hicieran notorios y sonoros, pero a la vez débiles y lastimeros.
Tom me excitaba por fuera, pero me hundía por dentro…
Pero lo que más me entristecía y desilusionaba, era que yo me dejaba… ni siquiera hacía objeción a sus palabras, a sus actos… tanto lo amaba, que me dejaba utilizar por él, y sólo por él. Dejaba que me tocara sabiendo que él no me amaba, que sólo me utilizaba como un juguete, como SU juguete.
Mis dedos de los pies se estiraron cuando llegué al clímax, mi respiración y pulso se aceleraron, me mordí el labio para no gemir tan fuerte. Me corrí en algún lugar… ni siquiera lo noté porque mi llanto seguía presente. A pesar de todo… me acurruqué bien en el cuerpo de Tom, escondiendo mi rostro en el hueco de su hombro.
Con suavidad Tom me limpió, me movió un poco para que estuviera más cómodo, y me subió los pantalones… todo lo hizo en silencio, sólo con el sonido de mis sollozos de triste acompañante.
Mientras le daba un suave beso en el cuello a mi hermano, que me había comenzado a tararear una canción que se me hacía extrañamente conocida para calmarme, subí la vista hacia mi hermano. Sabía que tenía mis ojos rojos y mi maquillaje horriblemente corrido en todo mi rostro, pero Tom no hizo ninguna burla, sólo se quedó mirándome, y me corrió un mechón del rostro para que lo pudiera mirar bien.
—Sólo me quieres para el sexo — comencé a susurrar mientras Tom negaba con la cabeza lentamente. Sabía que ni siquiera pensaba lo queme “respondía” con gestos — ¿Por qué no me puedes amar? — susurré sollozando.
—Yo… — Tom se quedó en silencio, sin saber qué decir, buscaba Flores en un Desierto en el que sabía sólo tenía arena, buscaba un Oasis en dónde sólo había Llanuras.
—Sabía… — Sonreí — sabía que no tendrías una respuesta — Lo miré fijamente a los ojos — Porque tú nunca vas a poder amarme…
Dichas esas palabras, Tom me comenzó a besar en los labios con lentitud, profundizando lentamente mientras me aferraba a su polera con ambas manos y me acurrucaba aún más. Nuestras lenguas danzaban al compás de mis silenciosos sollozos y el roce de nuestras ropas.
Sólo en lo que durara ese beso, mantendría la ilusión del amor con Tom, de que realmente su corazón latiera por mí tanto como el mío iba a latir por él hasta mi perdición.
Hasta el fin de los tiempos.
Continúa…
Gracias por la visita.