Fic TWC de Melody Fliegen
Capítulo 5: Vodka
By Bill
Mierda, cuánto me había divertido allí dentro con mi hermano. Me gustaba sacarlo de sus casillas para que luego me mirara con odio y me “castigara”. Le gemía fuerte mientras extrañamente me embestía contra la mesa. Nunca había experimentado ese placer. Pero fue más que delicioso. Si me hubiese desnudado y lo hubiésemos hecho allí mismo, habría sido genial.
Pero cuando, en el baño, me dijo que me callara sino mi trasero sufriría una desvirginización temprana, no quise nada, no quería que me tocara… me sentí extraño, desconfié de él por un momento, sentí que si tenía sexo con él me arrepentiría para siempre. ¿Por qué? Eran preguntas que quizás nunca encontraría respuesta… aunque lo que más deseaba mi cuerpo era encontrarlas.
Tom era como un demonio, eso me imaginaba cada vez que me tocaba… era como si me tocara, pero no lo deseara, como si lo hiciera sólo para satisfacerme, para hacerme sentir bien. Y allí estaba yo dándome por completo a él, lo único que deseaba era que me tocara… que me hiciera suyo, pero luego no, no quería. Me negaba, y me negaría cuando él lo intentara, porque algo me decía que me haría daño…
Sus manos, sus dedos alargados que tocaban la guitarra en sus tiempos libres con su banda, sus brazos musculosos por las horas que aprovechaba en el gimnasio, su pecho ancho pero perfectamente marcado, sin sobrepasarse, su cuello tan alargado… y su rostro, esos ojos avellana fríos pero a la vez extrañamente cálidos para mi vista, esa boca con ese metal plateado que brillaba cada vez que lo besaba, esa nariz tan igual a la mía pero que se veía tan peculiar en su rostro, todo él… Todo él… esas rastas que le caían por el rostro si no se ponía esos gorros hermosos, perfectos en su estilo… Todo él era una maldita bomba de excitación… me provocaba escalofríos cuando me miraba con ganas de tocarme… me daban ganas de entregarme a él, pero nuevamente algo me decía que no junto con mi diversión por hacerlo enojar y llevarlo al extremo de su paciencia.
Estuvimos bastante tiempo callados, nos sonreíamos un poco, pero cada uno estuvo a un extremo del salón luego de haberme tocado de esa manera… ni siquiera me habló… siempre era así, silencioso luego de esos momentos. Como si no le gustara… nunca se lo había preguntado, si le gustaba… qué pregunta, si no le gustara no lo haría.
—Disfruta tu noche Bill… — eso me dijo cuando íbamos saliendo de nuestro castigo. Yo sin mis bóxers por cierto…
—Eso no lo dudes… — le sonreí divertido — pásalo genial sin mí… — le dí un corto beso en los labios — Lo haré — sonrió seguro, como si me escondiera algo…
Caminé por los pasillos en dirección opuesta a Tom. Por suerte salíamos a las una… solo tres horas más y adiós colegio, hola fiesta. Y a unos bóxers nuevos, sería horrible estar tres horas sin bóxers, incomodísimo… pero no podía hacer nada más… no había traído ropa de cambio, sobre todo porque no sabía que mi ropa se llenaría de semen… ni siquiera sabía lo que habíamos “escrito” en el gimnasio, quien fuera recibiría dolor de mi parte, definitivamente sentiría mis puños…
Hacerme estar en castigo con Tom… Bueno, quizás no había sido tan malo como lo había pensado cuando el director nos envió… definitivamente no había sido algo malo.
Tenía que admitirlo, cada vez que lo miraba, que se acercaba a mi, todo mi cuerpo se estremecía. Lo amaba, sí, aunque fuese mi hermano, aunque estuviera rompiendo las normas… no podía negarle a mi corazón amarlo, quererlo sólo para mí. Y él sentía lo mismo, de eso estaba seguro… cada vez que me miraba su visión se volvía diferente, como llena de sentimientos que se reflejaban en mis ojos… lo amaba con locura. Pero él no quería nada conmigo. ¡No quería admitir que me amaba! ¡Maldito arrogante! No lo admitía… y yo esperándolo impaciente…
¿Por qué me hacía eso? Hijo de mi madre…
Sonreí cuando Andreas me zarandeó al encontrarme vagando por los pasillos. Hoy no entraría a clases. Sería incómodo, muy incómodo… sentarme sin bóxers en un asiento, sobre todo porque mis pantalones eran apretados de por sí… si alguien lo notaba acabaría toda mi vida.
—¡¿Dónde mierda te metiste?! — sonreí.
—Castigo con mi hermano por algo que no hice, creo que por eso… ¿sabes lo que escribí en el gimnasio con mi hermano? — lo miré con una sonrisa mientras él cambiaba su expresión al oír la palabra “hermano”.
—¿Bill, qué hicieron? — me miró extrañado, él no solía vernos juntos, además no le caía bien mi hermano, eso lo dejaba claro con los insultos que decía.
—No sé… no tengo idea de lo que escribí, ¿puedes creerlo?
—Ja, alguien quiere sabotearlos… ¿por qué será? — dijo divertido.
—Ni idea, pero bueno… — bajé la vista por un momento y Andreas comenzó a reír. Volví a subir mi vista y lo encontré mirando mis pantalones. Cierto, estaban húmedos, a pesar de el rato que había estado intentando hacerlos pasar desapercibidos, se notaba que había estado refregándolos justo en ese lugar. Se veían arrugados, estaban húmedos, pero por suerte la mancha se había quedado en mis bóxers. ¿Por qué había mojado mis pantalones? Cierto, se habían manchado un poco con mi semilla y no se veía muy lindo — ¿Qué?
—¿Bill, necesitas un par de pantalones? — lo dijo más como una burla.
—Hey, no es culpa mía, es que… — mierda, una excusa, una excusa…
—Eyaculación precoz… — Justo mi querido hermano venía caminando, tenía que decirlo el muy desgraciado.
—¡Tom! — ni siquiera me tomó en cuenta, miró a Andreas fijamente y le susurró.
—Diviértete en la fiesta, cuida de Bill — dijo como amenazándolo.
—Quizás hoy tenga un poco de sexo… — dijo mi rubito seriamente, sonriéndole a Tom mientras él posaba mi vista en mi, y yo miraba sonriendo divertido a Andreas — ¿O no Billy?
—Mm… — miré a Tom por un momento y sonreí — quizás — Tom cambió su rostro divertido por uno serio. Luego volvió a mirarme y se lamió los labios lentamente.
—Sí… igual yo…
Y eso me dejó helado.
¿Qué mierda quería hacer conmigo? Eso era malo… muy malo… era una especie de reto conmigo, algo como si yo lo hacía, él lo haría sin dudar como una venganza. No, ni siquiera había pensado en sexo, ese Andreas sólo quería meterme en problemas.
Cuando Tom desapareció, Andreas, apretando los dientes y carraspeando los dedos susurró
—Puto.
—Jeje… — Realmente mi amigo me defendía bastante, Andreas me miró fijamente, para luego apuntar a mis pantalones, un poco dudoso.
—¿Eyaculación precoz? — Como por instinto me sonrojé hasta más no poder y… ¡sí! La excusa…
—¿Le crees a mi hermano? — hice un puchero mientras lo miraba fijamente a los ojos. Perdón Tomi… — Ese idiota de mi hermano encontró muy divertido llenar de jugo mi pantalón, sabía que era caro y aún así lo hizo en el castigo, y tenía que ser justo allí para que pareciera… eso… Andreas dio un suspiro mientras me abrazaba y yo sonreía, había sido una mentira para salvarme.
—Adivina quién te acaba de salvar la vida, tengo un par de pitillos negros justo en mi casillero, no preguntes por qué los ando trayendo, pero es genial que seamos de la misma talla, ¿cierto? y si necesitas bóxers… — me sonrojé, sí, los necesitaba con urgencia —, el otro día que te quedaste en mi casa dejaste tu bóxer tirado en mi cama, así que estás de suerte amigo. Creo que tu cumpleaños trae suerte — No pude evitar sonreír de alegría.
—Andreas, Te amo — le susurré en el oído mientras mi amigo me apretaba las caderas.
Lo abracé con fuerza mientras sonreía emocionado. Me había salvado la vida totalmente, le debía lo que él quisiera. Ya me lo cobraría… Pero ahora debía cambiarme para poder entrar a clases.
El día pasó rápidamente. Ni siquiera nos dimos cuenta con Andreas que íbamos camino a su casa, a las nueve de la noche, para comenzar una prometedora fiesta, con chicas, alcohol, cigarrillos y una buena sesión de baile.
Antes de ir a mi casa a elegir mi tenida nocturna, ambos decidimos ir al centro comercial para comprar un par de cosas que me faltaban y, a pesar de que Andreas se oponía totalmente, comprarle el regalo a mi hermano, que había estado juntando desde hacía meses. Mi amigo me dijo que podría gastarlo en ese collar que tanto había estado deseando y que veía todos los días, de hecho, Andreas tenía razón, me alcanzaba perfectamente para el collar de cadenas gruesas. Pero no, le compré el regalo a Tom. Estaba seguro que le gustaría, y si no le gustaba… que se jodiera porque no le cambiaría el regalo. Por último si no le gustaba… ah… lo jodería hasta que me dijera que sí le gustaba y me sonriera con esas exquisitas caritas que me encantaban.
Estuvimos horas eligiendo mi ropa en casa, ya que mamá y papá siempre salían esa noche para que estuviéramos tranquilos en nuestro día. Realmente eran considerados, por eso los quería bastante. Andreas se había aburrido de decirme que me veía bien cuando ya llevaba quince tenidas. La número dieciséis fue la perfecta: unos jeans—pitillo oscuros con tachas y tres cinturones delgados de cuero con pirámides que se distribuían en mis caderas, unas zapatillas de vestir negras con una franja blanca en ellas, una polera negra con letras distribuidas en las que se podía leer: “Human connect to Human”, pulseras metálicas en ambos brazos, una chaqueta corta de tela negra con unas grandes alas blancas dibujadas detrás, que usaban prácticamente toda la espalda de la chaqueta, maquillaje negro en mis ojos, bálsamo labial para que mis labios no se secaran, y pelo alisado que me llegaba hasta más arriba de los hombros. Una tenida perfecta. Ah, y como olvidar mis bóxers, rojos con una franja negra.
Realmente lo pasaría genial. Que Tom se fuera a dónde quisiera por el momento. No me interesaba si no le caían bien mis amigos, a mi los suyos me trataban como chica, y él no me defendía. Adiós con él. Puede que lo amara, pero no… no dejaría que controlara mi vida. Ambos teníamos vidas, caminos separados, nada me impediría pasarla bien hoy.
Sonreí mientras entrábamos a la casa de mi amigo rubio, todo estaba a oscuras, pero ya podía sentir ese olor peculiar de las fiestas con alcohol. Cuando entramos a la sala principal, en donde se haría la fiesta, estaba Georg sosteniendo una torta de chocolate prendida con dieciséis velas, con todos mis amigos y personas que, para no mentir, apenas había visto en clases, comenzaron a cantar todos al unísono la mundial canción del cumpleaños, momento en que no pude evitar desprender una enorme sonrisa de mi rostro y saltar en mi puesto alegre. ¡Es que eran muy tiernos!
Mis amigos eran geniales. Cuando terminaron de cantarme el cumpleaños, se encendieron las luces y comenzamos a conversar un minuto antes de que comenzara el estrambótico sonido de la música tecno que habían puesto en la radio.
Lo primero que tuve en mis manos, fue un vaso de algún licor recién abierto por mi amigo Georg, que pasó un brazo alrededor de mi cuello mientras me besaba la mejilla. En un principio pensé en rechazar la bebida, pero Georg me obligó a beberla para hacer un brindis:
—¡Por nuestro amigo Bill, un año más de jodidos días en los que la pasamos podidamente genial! — levantó el vaso de los primeros y lo chocó con el mío
—¡POR BILL! — gritaron todos los presentes en la sala para luego volver al baile que se estaba formando poco a poco. Levanté mi vaso y, luego de agradecer, susurré sólo para mí:
—Por Tom…
Y el primer vaso de licor desapareció en mi estómago, pude reconocer lo que era por su sabor, era un vodka realmente caro, de esos que se compran para ocasiones extremadamente especiales. Hoy disfrutaría al máximo, con o sin Tom haría locuras de las que no se enteraría. De hecho quería beber mucho para olvidar que Tom existía…
Georg me llevó lejos de la multitud y me abrazó con fuerza para luego poder hablar tranquilos antes de que alguien viniera a reclamar más fiesta. Salimos al pasillo desierto de la casa de Andreas. Al cerrar la puerta de la sala, el sonido se compacto y casi se volvió meramente ambiental, de otro ambiente. Este era más tranquilo.
—Ya era hora que llegaras, no sabes cuánto esperaba poder abrazarte, eres como mi hermanito menor, desde que jugamos a las escondidas, ¿lo recuerdas? — Cómo olvidarlo…
.
Flash Back
Dos chicos mayores, uno de melena castaño oscuro otro de cabello negro azabache y ojos celestes. Me preguntaron si quería jugar a las escondidas con ellos.
Un poco inseguro los miré extrañado, ¿por qué invitaban a alguien menor a jugar a las escondidas? Ni idea, pero al presentarse a mi como Georg y William, y decirme que sólo se querían divertir un rato y conocer nuevas personas, accedí divertido.
Con una pequeña sonrisa les susurré que sería genial, y comenzamos a jugar, primero me tocó a mi ser el que pillaba, luego a William, que no tardó en encontrarme entre un par de arbustos tomándome del brazo y ayudándome a salir con una sonrisa. Luego fue el turno de Georg.
—Unos, dos, tres…
No encontraba en dónde esconderme, ya todos estaban en sus sitios cuando el chico dijo ocho. En el nueve alcancé a meterme dentro de unos juegos de plástico, en uno de los toboganes frené mi caída y esperé. No me encontró. Ni siquiera cuando sonó el timbre, avisándome que por primera vez en mi corta vida, faltaría a clases sin desearlo.
Y encontraría una linda manera de estar con Tom, de excitarnos suavemente, de querernos y unirnos mucho más como hermanos.
Fin flash Back
.
—Sí, fue un día divertido Georg… — sonreí recordando lo de la noche, con Tom y yo, encontrando por primera vez nuestro amor en unos pequeños roces…
—No me has contado qué hiciste con tu hermano en ese castigo de dos horas. Supongo que odiarlo… — sonreí.
—Entiende que yo no lo odio como tú. De verdad eso de las peleas callejeras no me gusta — Lo miré fijamente — pero mi hermano y tú insisten en pelear así… ¿por qué?
—Eso no lo entenderías Bill, sólo procura no estar tan cerca de él, él no es bueno para ti, te puede hacer mucho daño — ¿Daño? No, no lo haría, eso lo sabía.
—Bueno, no importa…
—Sé que ustedes son bastante unidos, pero procura vigilarlo… él no es muy bueno Bill — Blah, Blah, Blah.
—Ya — ¿qué sabían ellos de mi hermano? Yo vivía con él.
—Por como te mira… creo que tiene algo contigo… — ¿Ah? No, yo no tenía nada con él, nada público… — Es como si quisiera tocarte cada vez que lo jodes, y eso es casi siempre — Sí, era genial joderlo.
—Ja, es sólo diversión, cosas de hermanos… — Por suerte, cuando me sonrojé, no lo pudo notar porque estábamos a oscuras.
—Bill… — me acorraló contra una pared mientras el de ojos grises me tomaba el rostro — Ya no puedo creer que estés tan grande, de verdad… cada día más lindo — mierda, no… no podía ser verdad lo que mi mente estaba procesando — ya no te considero mi hermanito pequeño, eres más como un…
—Georg… no, por favor yo… — levanté una mano y le toqué el cabello suavemente.
—¿No te has dado cuenta? Bill mírame… — acercó sus labios a los míos, rozándolos. Abrí los ojos a más no poder del impacto repentino. Lo empujé totalmente sonrojado y le dije abriendo la puerta en donde se producía la fiesta:
—¡Vamos a bailar! — entré casi trastabillando.
—¡Pero…! Ugh…
Escuché a Georg alegar entrando detrás de mi… maldición, no quería que alguien me quisiera… yo sólo era para Tomi… y me iba a besar… si eso lo descubriera mi gemelo me asesinaría. Y no quería eso…solo esperaba que eso no destruyera nuestra amistad, mi rechazo…
Espera… se supone que TOM no sería el centro de mi mundo. Y menos en una fiesta dedicada a mí.
Oh, necesitaba un trago, rápido, ¿por qué las cosas tenían que pasar tan rápido?
Andreas tenía la botella de vodka en sus manos, por lo que caminé hacia él tranquilamente y, con mi vaso en la mano, le pedí más trago, que me sirvió sonriendo mientras me decía que tuviera cuidado, que no me sobrepasara. Con una sonrisa lo miré y le quite la botella y, acercándome a él, le dije que tendría cuidado y que no terminaría ebrio.
Segundo vaso de vodka, adentro.
Sentí como el mundo me daba un poco de vueltas mientras me agarraba a un mueble para estabilizarme, sólo llevaba dos vasos medianos, no me emborracharía con eso, ni siquiera con cuatro llegaría a emborracharme. Y bueno, aprovecharía para divertirme un rato.
A los dos minutos tomé a una chica con la que empecé a bailar un ritmo sensual. Como ya había dicho las chicas no llamaban para nada mi atención, pero era divertido que pensaran que sí las tomaba en cuenta. Cuando terminamos de bailar, mientras ella me ponía un papel entre mis bóxers y el broche de mi cinturón, siendo totalmente descarada tocándome toda mi hombría, directamente de la botella di dos grandes tragos del licor puro, que me quemó un poco la garganta al no haber dado tiempo de digerir, mientras me reía cuando la chica me soltó con una sonrisa mientras me besaba cerca de mis labios… no me había provocado ningún sentimiento extraño, sólo había sido una especie de roce simple, nada comparado con mi hermano, él sí que me hacía estremecer con apenas un dedo… apenas un roce de su piel, un toque sin intención de uno de sus rastas, y caía a sus pies.
No sabía porque, pero algo me dolía en el corazón, como si me estuvieran traicionando, y por eso quería olvidar de algún modo, era como un estilo de intuición, que me hacía estar así… aunque debía admitir que me gustaba estar relajado y no estar ligado por el momento a mi hermano. Quizás qué estaría haciendo él… oh… quería saber qué estaba haciendo sin mí…
Otro papel en mi boxer… y luego uno directamente en mi hombría… esa chica rubia me había llevado a un rincón para tocarme un rato con una sonrisa. Yo sólo bebí un par de tragos más y la solté sonriendo y tocándole las mejillas con mis dedos, le besé los labios con fuerza antes de dejarla allí relamiéndose los labios recién besados por mí.
Volví a tomar a otra chica de sus caderas, llegando al centro de la pista de baile, Aún me quedaba un cuarto de botella de vodka, genial…
Continúa…
Next cap: algo pasará en la mente del mayor de los gemelos que lo hará desear saber qué hizo Bill en su noche de cumpleaños…