Fic TWC de Melody Fliegen

Capítulo 7: Bóxers rojos y un par de palabras indeseadas

By Tom

Y una mierda. ¿Qué le habían hecho a Bill? Además de notársele totalmente ebrio, estaba con cara estúpida mirándome, estaba sostenido de su amiguito Andreas al no poder mantenerse en pie fácilmente, su pelo estaba desordenado y algo le estaba saliendo en la frente, una especie de moratón. De esta no se salvaría.

¿Qué mierda estás haciendo tú aquí? — Dijo Andreas intentando entrar, pero se lo impedí tapándoles el paso con mi mano — Se supone que estarías con Chantelle — dijo deteniéndose.

Claro, y se supone que por eso tenía que llegar mi hermano así, en este estado — le dije con rabia. Extraño, creo que mi voz sonó preocupada, y por Bill… eso no es cierto.

No lo hubiese traído si no fuera porque el muy idiota se puso a beber como estúpido. Buenos numeritos se da tu hermano cuando está ebrio — sonrió mientras yo lo miraba alzando una ceja, esperando explicaciones — no te voy a decir nada de lo que hizo, no es de tu incumbencia, total, son simples hermanos, ¿no? — mierda, ¿qué se creía viniendo a decir esas cosas? Éramos hermanos sí, pero nos gustaba mucho aprovechar del otro. Bueno, aprovecharme de mi hermano menor. Y eso nadie lo sabía en el mundo, era un secreto que había obligado a Bill a callar.

Tomi… — la voz de mi hermano era divertida, como si no le importara lo que hablábamos y la tensión que se formaba entre Andreas y yo— ¿sabías que yo dibujo?

Cállate — le dije seriamente tomándolo de la mano, metiéndolo dentro de la casa rápidamente, sin dejar reaccionar a Andreas, que me miró con cara de pocos amigos. ¿Él, dibujante? Jaja, que gran mentira, yo iba bastante a su pieza cuando me llamaba o simplemente necesitaba, pero nunca había visto algún atisbo de dibujo en su pieza, ni siquiera un carboncillo o una goma tirada, algún papel garabateado… nada — sueña con que vas a entrar, sabes que no eres bienvenido de mi parte — le dije a Andreas seriamente.

¿Y crees que estoy muy feliz con verte tu asquerosa cara? Si con sólo recordar que yo… — hizo una mueca nauseabunda que me hizo hervir la sangre… necesitaba tocar a mi hermano rápido para calmarme o Andreas sufriría — se acabaron las treguas, Bill ni siquiera nos va a escuchar así que…

Suficiente — lo amenacé mirando a Bill, que miraba la escena apoyado en el sillón — ándate de aquí — volví a mirar a Andreas.

No, Andreas me defendió de un hombre malo allí fuera… que se quede… mira mi golpecito en la frente, si no hubiese sido por él yo… dijo caminando hacía mí. Fruncí el ceño — Tomi lindo, déjalo pasar — me hizo un puchero y me tocó la polera, tirándomela un poco, con ternura. Eso me hizo sacar una pequeña sonrisa de esas que le gustaban a mi hermano, las que me hacían ver totalmente idiota.

Bill… a la ducha… ahora… — caminó hacia el sillón con torpeza, soltándose rápidamente de mí mientras yo dejaba pasar a Andreas con mi ceño fruncido y un gruñido bestial. Si Bill estuviera sobrio…

¿No me vas a tocar antes? Porque eso quiero yo… — dijo sonriendo mientras se acostaba en el sillón y bajaba sus manos hacia sus pantalones, para buscar con torpeza su cremallera. Lo miré con rabia mientras él, ¿gemía solo? Sí, eso estaba haciendo, en frente de su amigo, revelándolo todo, gemía como lo hacía solo para mis oídos.

Vine escuchando todo el puñetero camino a Bill hablando de ti… pero no me esperaba esto — me sonrió con un odio indescriptible mientras yo no podía hacer más que mirarlo y sonreír divertido — ¡Vas a hacerlo también con tu hermano! — sus ojos brillaban de rabia, y su cara era nauseabunda

Él salió mejor que tú — dije sin más… — más obediente, tocable, divertido, fiel, exigente, hermoso, oh… y gime tan alto que se podría escuchar hasta…

Eres mierda — dijo haciéndome sonreír con suficiencia. Sólo me gustaba aprovechar lo que tenía. En cualquier momento podría deshacerme de Bill. Tal y como lo hice con él.

¿En serio? ¿Entonces por qué está tan feliz de estar en casa desvistiéndose, y terminó emborrachándose en la tuya? Fácil explicación, él quiere estar conmigo, no aburrido en tu fiesta de nenas — hice una pausa mientras Andreas me fulminaba con la mirada y yo me reía en su cara por lo divertido que era el momento. — Podrías irte ya… sólo estorbas… — dije mirando a Bill que ahora se bajaba los pantalones, dando aparición a sus bóxers apretados rojos, que se le entallaban y mostraban su hombría notoriamente. Hijo de Puta, como me enterara que había estado con otra persona lo mato — Así que vete… vuelve a tu fiesta — me acerqué a Andreas amenazante.

Andreas podría vernos Tomi… no me molesta… — Dijo Bill mientras se levantaba nuevamente para terminar de sacarse sus pantalones y zapatillas. Sólo estaba en bóxers y el muy jodido seguía gimiendo solo mientras se pasaba lentamente las manos por todo el cuerpo — Mm… Tomi ven… tienes algo que hacer conmigo…

creo que te deberías ir cuanto antes — le dije al rubio seriamente, estaba estorbando realmente. Le tomé la polera y lo empujé.

¿Hace cuánto están juntos? — preguntó de improviso, haciéndome cambiar mi mirada constantemente entre el rubio y los bóxers rojos de mi hermano, sólo podía mirar eso de él, nada más me importaba que esos bóxers que poco a poco iban dando más de sí con cada roce de mi hermano en su propio cuerpo. Mierda, cómo quería que Andreas se fuera rápido. Lo empujé contra la pared, dio un gemido dolorido por el golpe.

Desvié nuevamente mi mirada hacia él y lo miré con una sonrisa que se ensanchaba cada vez más y más en mi rostro viéndolo sufrir por su amigo. No tenía sentido, Bill disfrutaba con cada roce mío. Solté a Andreas fuertemente haciendo que se golpeara intencionalmente. Caminé hacia Bill y lo miré a los ojos mientras él se mordía el labio con fuerza, reprimiendo un gemido. Volví a mirar a Andreas por el rabillo del ojo, viéndolo acercarse de a poco a nosotros, pero bastante incómodo por la situación. En un parpadeo encontré los bóxers de mi hermano y metí mi mano en ellos, haciendo que Bill diera un salto de esos que me gustaban, y abriera sus ojos para sonreír al notar que era yo quién lo tocaba. Comenzando a acariciarle su miembro con suavidad, le pregunté mientras volvía a mirar a Andreas con mi lengua moviendo el piercing labial que tenía, como sabía que al rubio le gustaba en su momento:

Bill, ¿cuánto tiempo llevamos haciendo esto? — Dio un gemido sonoro antes de contestar — cuéntale a tu amigo Andreas… dile cuánto te gusta…

Mm… tres… tres años Tomi… desde nuestro cumpleaños trece… mm… ¡me encanta! Ah… — gimió alto cuando lo toqué con más brusquedad, esa que a él le dolía pero a mí me encantaba provocar, gemía más… genial.

Oh… — escuché a Andreas dar un grito sorprendido. Solté a Bill diciéndole que terminara solo, y me acerqué al rubio para luego tomarlo del brazo y llevarlo a la puerta a la fuerza. Si no se iba por las buenas, se iba por las malas — ¡¿Cómo puedes ser tan mierda?! — me gritó con el ceño fruncido.

¿por qué? ¿Por qué no me aburro de Bill en tres años y de ti fueron solo dos semanas? Fácil, tú no eres nada comparado con él… ya lo escuchaste gemir, lo hace como los dioses… no… como un ángel dominado por un demonio… porque eso es lo que soy, ¿no? Un Puto demonio que te rompió el corazón… pobre rubio… — me acerqué a su rostro y le hice un puchero.

Estuviste conmigo desde tu cumpleaños trece Tom… junto con Bill… empezaste con él en su cumpleaños… igual que conmigo…

Fue un regalo mutuo, así que no lo tomes a mal. — Sonreí — Él quería saber lo que era la masturbación, yo como buen hermano se lo mostré literalmente. No necesitó explicaciones… solo se dejó… — Bill se había corrido, lo escuché gemir mientras mordía su propia polera, como yo le había enseñado. Andreas se tapó la boca y notoriamente intentó contener un sollozo — Tú mismo me pediste que estuviéramos juntos. No me iba a negar Andreas. Probar algo nuevo…

Cuando se entere que ni siquiera te interesa su bienestar… — me reí sonoramente por sus palabras, haciendo que Andreas se mordiera el labio.

¿Bienestar? ¿Acaso no te cuidé cuando estuvimos juntos? — sabía que Bill ni siquiera nos escuchaba, siempre quedaba un poco atontado después de un orgasmo, o si escuchaba lo olvidaría todo por el exceso de alcohol en su cuerpo — sólo recuerda esas tardes juntos… y la noche en que te entregaste a mi… cuanto gritaste… — se tapó la cara mientras su cuerpo tiritaba — Fuiste bien Puta Andreas… si aún recuerdo tu rostro sudado… mm… — le toqué el cabello atrayéndolo a mi, nuestro rostros se encontraron. Sollozó en mi boca apretando la mandíbula.

¡Tomi! — gimió Bill débilmente, haciendo que el momento se volviera más intenso y que Andreas fuera incapaz de moverse a voluntad, lo volví a tomar del brazo alejándome de él. Lo saqué a la fachada de nuestra casa, bastante divertido. Se sacó las manos de la cara que había puesto recientemente y me miró con odio.

Vas a ver cuando se entere… te vas a arrepentir… hijo de Puta.

Yo no me arrepiento de nada… y recuerda que… — me acerqué a su oído y le susurré — él es solo mi juguete… tal y como lo son todos… — respiró hondamente antes de que le cerrara la puerta en la cara antes de que intentara golpearme.

Escuché a Bill reír desde el sillón mientras seguía con su mano metida en los bóxers. Pero no se estaba tocando, al parecer estaba buscando algo, se revolvía un poco incómodo a pesar de estar riendo.

Cuando me acerqué a él, se sacó la mano de su entrepierna y sacó un papel bastante arrugado y un poco húmedo por su semilla recién expulsada.

¿Qué es eso? — pregunté apuntando el papel que se había sacado de sus bóxers mientras él abría los ojos y me miraba sonriente.

Esa chica sí que fue lejos… no pensé que… jajaja… me hizo cosquillas cuando me tocó la ingle… jajaja… aún lo recuerdo, ¿o no? Jajaja… mm… — ¿Chica? ¿Papel? ¿En qué estuvo metido mi hermano?

Me acerqué al suelo para leer el papel que había botado mi hermano recién mientras reía. Decía claramente el número de celular de una chica y el nombre de ella. Y eso… estuvo metido en los bóxers de mi hermano… Bien… se lo había ganado… le dije que no cometiera errores.

Me volví a poner derecho y lo miré fijamente mientras él me sonreía divertido apuntando el papel tirado en el suelo. Que suerte que nuestros padres se habían ido para dejarnos solos… Oh sí…

Me puse encima de Bill apoyado en el sillón, poniendo mi cuerpo sobre el de él, apoyándome en mis rodillas a cada lado de las caderas de mi gemelo. Mi rostro estaba cercano al suyo, sentía su aliento suave sin olor a alcohol entrar en mi boca, embriagándome a mi… sentía lo mismo que él sentía por nuestra conexión, su confusión… su cuerpo extremadamente ardiente y sus hormonas tan altas que podrían sobrepasar lo caliente que puede estar una persona. Estaba sonrojado y me miraba parpadeado de a poco. Sonriendo. Yo no podía evitar comenzar a sentirme igual de caliente que él por nuestra conexión, lo sentía claramente.

Y pude sentir y saber lo que pensaba. Era lo que había estado deseando desde nuestro cumpleaños, su cuerpo se lo pedía, todos sus poros reaccionaron cuando le toqué lentamente el cabello y se lo corrí de la cara con una sonrisa, de esas que a él le gustaban, esas que sólo se me producían cuando lo tenía a él cerca, y que aún no lograba reconocer qué significaban, su piel se erizó y emitió un gemido sonoro que entró totalmente en mis oídos, haciendo que apretara mis dientes. Volví a mirar la carta y, acercándome a su boca aún más, rozando sus labios con los míos, le toqué el costado y le mordí el labio haciendo que sacara su lengua para dar otro pequeño gemido, asintiendo, embelesado. Nuevamente moví mi mano y me acerqué a esos bóxers apretados rojos y le toqué el borde, haciendo que diera un pequeño gruñido, lejano a los míos, pero del mismo estilo.

Tomi… deja de hacerme esperar… tengamos sexo… ahora… mm…

En castigo solo había actuado… decía la verdad cuando estaba ebrio… y eso era lo que él deseaba… deseaba que lo poseyera, que lo hiciera gritar mientras lo penetraba con fuerza, porque yo no se lo haría con delicadeza, menos con lo que había hecho.

Además de una sensación enorme de excitación, mi hermano estaba totalmente enamorado de mí, tenía una obsesión conmigo… y ahora lo podía comprobar por sus ojos que brillaban intensamente y su sonrisa… y todos sus movimientos con mis simples tactos.

Una sonrisa que se le congeló cuando escuchó mis palabras.

Bill… prepárate para tu castigo.

Continúa…

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