Fic TWC de Melody Fliegen
Capítulo 9: ¿Remedio?
By Tom
No, definitivamente esa no se la perdonaría aunque me rogara de rodillas.
Me había escondido demasiados secretos y eso para Tom Kaulitz era imperdonable… además, ¿me negaba que quería que lo tocara? Eso era aún peor para él… como no viniera a pedirme un poco de cariño antes de la fiesta… se las vería conmigo en la noche… oh sí… otro castigo como el del colegio… pero más… candente… con menos ropa de por medio. Aunque ayer ya había sido bastante… no entendía cómo no estaba adolorido…
Flash Back
—Bill… Prepárate para tu castigo.
Nunca olvidaría su expresión de asombro y su sonrisa picarona, estaba esperando esas palabras, y yo rápida y hábilmente comencé a acariciarlo en los costados, haciendo que se estremeciera ante mi tacto, bajé hacia sus bóxers con ambas manos ya allí me quedé, estático, observando a mi hermano revolverse esperando que fuera más allá.
Esperé a que abriera los ojos y me mirara antes de hacer nada. Me miró con los ojos brillantes y deseosos, una pequeña gotita de sudor bajaba por su mejilla derecha lentamente, dejando un camino brillante, haciendo que su piel blanca brillara al resplandor de la luz de la sala, que había procurado poner baja. Me miró con la boca suavemente abierta respirando con dificultad y susurró:
—¿qué esperas hermanito? — tomó una de mis manos rápidamente y acercó esa mano a su boca, me miró sugerente y se metió dos dedos a la boca para llenarlos de su saliva, haciendo que mi cuerpo comenzara su propia excitación ante la actitud de mi hermano, tan excesivamente provocativo, estaba actuando tan distinto a cuando estaba sobrio, pero si lo follaba sería el fin de nuestra relación extraña, el sexo era siempre al terminar una relación… excepto con Chantelle — ya…prepárame…
—Bill… no vamos a tener sexo…
—Pero… — me miró fijamente mientras sus ojos se ponían llorosos — No me quieres… no soy suficiente para ti porque no tengo tetas como las chicas… ¿es eso, cierto? — un par de lágrimas cayeron de sus ojos entristecidos por sus propias palabras. Me acerqué a su rostro y le tomé la cara para que me mirara fijamente, sus lágrimas caían de sus ojos cual caudal de río, le había dolido que no quisiera tener sexo con él.
—Escúchame Bill… esto sólo te lo diré porque no lo vas a recordar mañana… así que escucha muy bien — tragó saliva mientras esperaba mi respuesta y se quedó estático esperando mi palabras. Me acerqué aún más a su cuerpo rozando nuestros miembros intencionalmente, haciéndolo morderse el labio para evitar el gemido que quería salir de sus labios tensos. Le limpié las lágrimas con mis dedos suavemente y esbozó una pequeña sonrisa — Nunca te voy a abandonar, nunca voy a dejar que te pase todo lo que me pasó a mi… por eso hermanito… — me miraba fijamente, como si entendiera todo lo que le decía, aunque sus ojos estaban un poco desorientados, y como era un poco bizco, se veía graciosa su expresión — mi maldito hermanito…no llores…— le limpié las lágrimas nuevamente manchadas del negro maquillaje que tenía puesto, y él me besó los labios suavemente antes de que me dejara continuar — Soy yo el único que te va a tener, sólo me perteneces a mí aunque no te des cuenta… eres de mi propiedad y eso nunca lo vas a poder negar… y si es necesario… voy a hacerte sufrir para que sepas que eres mío y de nadie más… — me acerqué nuevamente a sus labios y metí mi lengua en su boca rozándola con su piercing suavemente — pero como no vas a recordar nada — hablé mientras lo besaba — aprovecharé de darte un placer excitante… como me enseñaron…
—Oh… por eso sabes Tomi… alguien te enseñó hermanito — lo miré fijamente mientras mis ojos se perdían en los recuerdos del pasado, del pasado enterrado en lo más profundo de mi mente… recuerdos de mierda totalmente insignificantes ahora — y ahora soy tuyo… tuyo para siempre… te amo Tom… te…
—No, mierda no… eso no existe — le dije desordenándole el cabello mientras lo besaba más intensamente…— Tomi… ah… — lo alcé y le susurré.
—Te haré sentir en las nubes…
—Sí… ah… mm…
Comencé a besarle el cuello mientras le tocaba el cabello, luego me acomodé sobre él para rozar nuestros miembros suavemente, haciendo que ambos nos empalmáramos rápidamente. Mientras gruñía, Bill esbozaba sonrisas y gemía de lo lindo con roces suaves en su miembro. Lo alcé mientras sus caderas se movían al compás de mis movimientos. El rato que estuvimos gimiendo y mordiendo nuestros labios, Bill había logrado meter sus manos en mi espalda, rasguñándome, dejando sus marcas en mi piel mientras cada vez gritaba más… Bill se excitaba tan fácilmente…
Ambos abrimos nuestras bocas cuando llegamos al clímax, fue fuerte cuando ambos nos corrimos, él gimiendo exageradamente y yo gruñendo. Enterró sus uñas en mi espalda y me marcó con fuerza, estaba seguro que me había traspasado la piel.
Eso no quedaría así, yo lo marcaría tanto que no saldría nunca más sin sentirse avergonzado. Gruñendo lo levanté y comencé a besarle el cuello, succionándolo para dejarle marcas rojas, bajé por toda su piel, por todo su pecho dejé mis marcas rojas mientras él subía los brazos y se sostenía del cabecero para evitar gemir y a veces evitar los gritos de dolor por la fuerza que hacía. Cuando estuve seguro que ya tenía suficientes marcas y que ya estaba listo para poder tener un poco más de placer, volví a su boca y le susurré mientras lo besaba:
—Tienes que mirarme mientras lo hago Bill, promete que me vas a mirar y vas a gemirme mientras lo hago — no haría nada si lo hacía sólo una vez… quería ver cómo eran las expresiones de mi hermanito, quería ver su rostro surcado de sudor frío mientras su pecho se elevaba pidiendo más oxígeno que le podía dar. Quería verlo pidiendo más. — Te lo prometo Tom… todo…
Me besó los labios por última vez antes de que me alejara un poco y posicionara mis manos en su trasero, bajándole suavemente los bóxers, tan lento que él mismo decidió hacer más rápido el trabajo terminando por ayudarme a bajarlos. Se acomodó para mirarme a los ojos mientras yo lo miraba fijamente e intensamente a los suyos.
Acerqué mis dedos a su boca y él los lamió con gusto, usaría su saliva como un buen lubricante. Acerqué mi mano hacia su retaguardia, separé sus nalgas mientras no le quitaba la vista de los ojos, le comenzaban a brillar de deseo y gozo, y ni siquiera había hecho un contacto directo.
—No me quites la vista… no dejes de mirarme a los ojos. Nunca o me detendré… no los cierres aunque quieras gritar… hazlo, quiero oírte hacerlo, puedes destrozar tu garganta… pero no dejes de mirarme a los ojos… — Sí…
Asintió mientras le acariciaba el cabello sudado con una de mis manos… se correría por tercera vez en la noche… le estaba pidiendo mucho… pero él parecía siempre listo para hacerlo de nuevo…
Con lentitud comencé a penetrarlo con dos de mis dedos, haciendo que abriera su boca respirando hondo, esperando que lo hiciera rápido y haciendo que apretara las sábanas… lo miré fijamente, intentaba mantener su vista en mis ojos, pero sabía que lo único que deseaba era cerrarlos y gemir suavemente. Un par de lágrimas salieron de sus ojos, procuré limpiarlas antes de acercar mi mano izquierda a su miembro. Mi gemelo tragó saliva. Yo sonreí ante su mirada nerviosa, como si no lo deseara…
Comencé a mover mis dedos en una penetración lenta haciendo que Bill diera un gemido, sin despegar la vista de la mía, ahora pedía más con sus ojos, pedía que lo hiciera más rápido sólo mirándome con sus ojos brillantes y su rostro surcado por el sudor que le provocaba tener que estar haciéndolo todo realmente lento. Comenzó a gemir cuando aumenté mi movimiento, dio un grito cuando comencé a masturbarlo… eso no se lo esperaba… sólo quería empalmarlo, luego sólo me ocuparía de su retaguardia.
Lo escuché decir un par de palabras inaudibles mientras cerraba los ojos por una fracción de segundo y se mordía el labio.
Metí sólo un dedo más y eso hizo que Bill se exasperara. Si tan sólo deseara tener sexo con él ya lo tendría encima de mí saltando como nunca, pero no… no lo haría.
Volví a penetrarlo más profundo mientras le tomaba el rostro, del puro placer su espalda se había tensado. Hice ese movimiento otra vez en su retaguardia, esta vez un poco más profundo, tocando un punto de presión en su estrechez. Bill no pudo evitar gritar de placer mientras se arqueaba aún más del puro placer. Con debilidad volvió a posar su mirada radiante y nerviosa en mí y me susurró unos débiles “Ahí…” mientras intentaba no cerrar los ojos, su boca estaba abierta y un hilo de saliva bajó por su mentón. Estaba demasiado estimulado, su cuerpo quería más, había comenzado a moverse al compás de mi movimiento fuerte. Ya no gemía, gritaba de placer cuando tocaba su punto más sensible en todo su cuerpo, lo había encontrado por fin… ahora podría hacerlo estar más apasionado que nunca.
En todo momento no dejó de mirarme a los ojos, ya estaba a punto de expulsar su semilla cuando le susurré en sus labios, no había notado cuando había comenzado a besarlo, pero nuestras miradas nunca dejaron de estar juntas, unidas en un pensamiento más intenso que cualquier otro, ambos sentíamos lo del otro.
—Mírame, te ayudaré a que no te vayas para atrás… grita hasta dejarme sordo…yo te ayudaré en todo… grita hasta que tu voz se rompa…
Mi hermano tragó saliva antes de que terminara de entregarle placer a su punto de presión, todo su cuerpo tembló, su cara se tensó y le sostuve la espalda para que no se fuera hacia atrás antes de que gritara tan fuerte como si le hubiese golpeado, mientras sus pulmones pedían aire desesperados. Se corrió rápidamente mientras yo lo miraba a los ojos. Un par de lágrimas salieron de sus ojos del más puro placer mientras me miraba. Me hizo gruñir por sus gritos… me habían excitado sus gritos y gemidos… ¡¿Cómo mierda había logrado eso mi hermano?! Se mordió el labio cuando lo dejé de mirar para comenzar a besarlo y felicitarlo por su trabajo… nunca alguien me había sostenido la vista así, con tanta intensidad, soportando incluso no cerrar los ojos por el orgasmo. Bill era increíble… el chico que lo amara tendría suerte cuando yo quisiera tirarlo.
Luego de terminar de mirarlo fijamente, cerré los ojos y me paré para luego tomar sus bóxers y volver a ponerlos en su lugar
antes de pararme y dirigirme a mi propia habitación. Lo miré fijamente, seriamente mientras él intentaba recuperar el aliento. Le susurré:
—Ya duérmete y olvida todo lo que dije, todo lo que hicimos aquí nunca pasó…
Y cerré la puerta tras de mí para dejarlo solo en su habitación.
Esbocé una sonrisa cuando llegué a mi habitación.
Definitivamente mi hermano tenía algo único, ebrio o no… me deseaba con mucha fuerza y sinceridad. Y ahora entendía perfectamente cómo tratarlo, había encontrado su debilidad: yo.
Y eso era algo definitivamente bueno, y a la vez peligroso.
Fin Flash Back.
Scoty me mordió la mano cuando lo apreté sin querer debido a mi enojo contenido. Exclamé un garabato al aire mientras cerraba los ojos y me sentaba en mi cama dejando al can libre. Me tapé los ojos con mis manos y suspiré.
No podía enojarme con Bill… aunque realmente quería patearle el culo… él sabía con suerte que yo era su hermano gemelo…No tenía idea de mis andanzas con otras chicas y no solo con él, por eso aún seguía conmigo en este juego divertido en el que yo salía ganando…
Tampoco sabía de mi pasado… esos eternos escapes que él conocía pero que nunca supo por qué realmente eran… mis mentiras sobrepasaban las suyas.
Él era un libro abierto ante mí.
Ante mi hermano yo era una casa cerrada custodiada por los más terroríficos fantasmas del pasado y del presente. Si sólo me conociera un poco más, ni siquiera se atrevería a vivir conmigo. Me temería.
“No dejes que te pisoteen… lo lamentarás en el futuro…”
Me tapé la boca un poco asqueado… esas palabras no las había recordado en años… y ahora reaparecían de un momento a otro… bastante inoportunas…
Sonreí… finalmente esas palabras sí me habían ayudado. Si no sería una persona débil y fácil de controlar. Gracias a él no había terminado siendo como… como mi hermano. Él se dejaba controlar totalmente por mí…
El animal me ladró fuertemente en el oído mientras ponía sus patitas en mi pantalón. Me exigía que lo tomara en brazos… amaba que lo tomara en sus brazos, era lo que más le gustaba. Estar en mis brazos… y era la mascota de Bill, no mía.
—¿Entiendes eso? Cuando a Bill se le pase la resaca, te mudarás a su pieza… — el animalito movió su cola — entonces estás feliz por eso…— ladró mientras me lamía la mano derecha — Perfecto — me miró con esos ojos divertidos — pues yo no… me caíste bien, ¿sabes? — Movió la colita divertido — Espera… hablar con un perro… ah…
—¡Tom! — sabía que me llamaría tarde o temprano.
—Esperemos a que me insista… — sonreí mientras dejaba a Scoty en el suelo. Rápidamente corrió a su cajita que había ambientado como una cama y se quedó allí apoyando su hocico en sus patitas. Ese pequeño animal era bien chistoso.
—¡Tom mierda! ¡Necesito que vengas! — Comencé a reír tapándome la boca mientras escuchaba a mi hermano desesperado llamarme ¡TOOOOM! — Ya… ese grito era mucho para alguien con resaca… no sería tan cruel…
—¡Ya voy Bill…! — exclamé mientras miraba a Scoty, dispuesto a venir conmigo — Ah no… te quedas aquí pequeño revoltoso… si le ladras un poco después se acaba la diversión para mí. Te quedas aquí hasta que vuelva… — me miró como enojado — ¡Mierda! Eres sólo un perro… no te tendría que dar explicaciones… ya… quédate aquí.
Cerré la puerta tras de mí para que el can no saliera de mi habitación, y me encaminé a la de mi hermano. No tardé en llegar a pesar de que ambas quedaban a extremos de la casa. Sí, nuestros padres nos habían separado bastante. Mejor para mí. No tenía permiso de entrar a mi pieza así se me era fácil traer chicas sin que él se enterara. Ya había estado varias veces con chicas y Bill en su pieza ni siquiera lo había notado.
Caminé lentamente hasta que llegué a la pieza de mi hermano, noté que estaba todavía acostado con la compresa fría en la cabeza, pero estaba con la mano en su boxer, sobre su boxer para taparse, no movía la mano, el empalme ya había desaparecido…
—¿Conoces algún truco para quitar la resaca? — se sacó la compresa de frío de la cara y me miró a los ojos intensamente, esperando mi respuesta.
—¿Qué mierda te pasa? Pensé que querías que… — Me detuvo alzando una mano y habló.
—Deja de pensar en sexo Tom — No estaba pensando precisamente en sexo — Necesito quitarme esta mierda de resaca, ¿no sabes algún truco? — alcé una ceja mientras se sentaba en su cama.
—¿si conozco? Claro — sonreí — De hecho tengo uno que es de mis favoritos — me crucé de brazos mientras Bill se tocaba el vientre— Anda… hagámoslo — ni siquiera quería escuchar… mi sonrisa se hizo más ancha — dame las opciones.
—La de la naranja…
—¿Ahora tienen nombre…? — estaba irritado, nunca lo había visto así. Ayer ebrio había estado más divertido, más amoroso. Aunque realmente yo no quería tener sexo con él, era divertido ver que, aunque su voz decía lo contrario, sus ojos querían más de mí. Aún no era el momento, siempre me gustaba tener sexo con mis juguetes que ya me estaban aburriendo. Y Bill por el momento no me tenía aburrido. — tienes que tomarte un jugo de naranja natural y después bañarte…
—Genial… con eso se me pasa y estaré tranquilo…
—No me dejas terminar mierda — calló ante mi irritación. Algo que odiaba era que me interrumpieran, peor aún que mi hermano me detuviera. Eso sí era frustrante, no dejaría que me tratara como él quisiera…
—Pero…
—Si quieres hacerlo tienes que tener sexo.
—¿con una chica? Sabes que no me gustan, soy gay Tom, si no, no te dejaría tocarme. Eres un puñetero idiota — y esbozó una sonrisa que definitivamente me sacó de mis casillas, me acerqué a él y le tomé las manos, haciendo que se alarmara cuando me puse encima de él con posesión. Sin dejarlo reaccionar. Me estaba aburriendo su actitud de niño mimado que creía que obtenía todo con sus reproches.
—Tú mismo sabes que te puedo follar aquí mismo — apreté los dientes mientras me rehuía la mirada — mírame maldito jodido — tragando saliva mi hermano me miró fijamente. Todo su cuerpo estaba ligeramente agitado a pesar de todo, sabía que si le hablaba muy fuerte lo sentiría como un sonido insoportable, agudo. No quería hacerlo sentir mal, yo ya había vivido la resaca, y no era agradable, por lo que le hablaba en susurros. Se salvaba de que era compasivo, algo que me habían enseñado mis padres, tener compasión — no vuelvas a tratarme así, con tanta confianza… no creas que lo puedes tener todo… porque lo único que estás ganando conmigo es que me enoje más de la cuenta… después no vas a lograr controlarme — me acerqué aún más a su rostro, nuestras narices se rozaban suavemente, Bill se estremeció ante mi mirada, sabía que iba cargada de enojo, de impotencia. Esta vez estaba realmente cabreado con él — y nunca más vas a…
Y entonces me besó intensamente tomando mi rostro con suavidad, rápidamente ingresando su lengua para encontrar la mía y comenzar a jugar. Cerré los ojos en un reflejo natural y le agarré las manos a Bill, poniéndolas arriba de su cabeza sin que se negara, comencé a recorrer su estómago y costados fuertemente con mis manos. Le mordí el labio sin intención de dañarlo, pero todavía estaba enojado con él, y eso provocó que Bill gimiera de dolor cuando le rompí el labio con mis dientes, saliendo sangre de la herida recién abierta. Rápidamente, como si fuese un vampiro, le limpié la sangre con mi lengua y lo terminé de besar mientras mezclábamos por última vez nuestros alientos en un beso desenfrenado que hizo que Bill terminara de calmarme con sus gemidos, su profesionalidad besando, su agitación momentánea cuando tocaba cualquier parte de su cuerpo, todo su cuerpo delgado…
Había logrado tranquilizarme con sólo un beso… un animal domado por un hombre. Eso era todo un mérito.
Cuando lo miré a los ojos, él aún estaba agitado, con una posición sensual bajo mío, no había movido sus manos de dónde yo las había dejado, era obediente, y eso era lo que más me gustaba de él. Siempre terminaba haciendo lo que yo le decía.
Y eso era lo que me tenía atado a él.
—Tom… hazlo… — lo miré directamente a los ojos viendo esa lascivia y deseo en su mirada, esa mirada penetrante que me hizo tragar saliva. Recorrí con mis manos el costado izquierdo, llegando a sus bóxers con mi mano. Bill tembló ante mi movimiento rápido.
—¿Qué quieres Bill? Pídemelo…
—Tom… — me mordí el labio mientras mi hermano pequeño sonreía ante mi tacto. Cuando comencé a tocarle el cuello con mi lengua, se estremeció como nunca mientras le tocaba el cabello., cada tacto mío era una respuesta suya muy atrayente. Debía admitir que esa ingenuidad que tenía me mantenía unido a él. Esas actitudes despreocupadas, únicas de él. Sólo él podía ser de ese estilo… — Tomi… — gruñí ante mi diminutivo complacido, que me llamara Tomi me hacía sentir violento y posesivo, Bill era el único en el mundo que tenía permitido decirme así y, sinceramente, no me arrepentía en lo absoluto que fuera él el que tuviera ese poder — Tomi ya… — Sabía que no… que Bill en el fondo no quería sexo, conmigo no lo deseaba por una extraña sensación interna que me transmitían sus poros, todo su ser me transmitía su inseguridad, su intranquilidad… su temor hacia mí. Me detuve en seco en sus labios, mirándolo fijamente a los ojos mientras él miraba mis labios deseoso mientras me respiraba en ellos.
—¿Por qué me temes? — le pregunté mientras él posaba su mirada ahora en mis ojos fijamente y tragaba saliva.
—Yo no te temo Tom — su respuesta fue sincera, lo supe por su mirada y su pequeña sonrisa divertida.
—Entonces… — si deseaba conocerlo, debía ser directo, además yo no era de irme por las ramas del árbol, siempre me iba directo, no sería una excepción con mi hermano, de hecho a él le encantaba que fuera así — ¿por qué mierda no quieres tener sexo conmigo? — bajó la mirada mientras se perdía en un punto fijo de mi pecho. Tragó saliva nuevamente mientras cerraba los ojos.
—justamente por eso… — sus manos ya no estaban arriba de su cabeza, en algún momento se habían movido para estar acariciándome el pecho con una, y con la otra me tenía agarrado del cuello suavemente. Esto se estaba yendo de mi control. Bill lo tenía prohibido… y lo estaba haciendo, estaba tocándome cariñosamente. Y no me gustaba lo que me provocaba… — Tomi… — le tapé la boca con mis propios labios y le susurré en su boca.
—Tu puto cuerpo quiere tener sexo, todo tu ser lo dice, tus ojos, tu boca, tu actitud, pero… no entiendo… — negué con la cabeza mientras Bill me besaba los labios suavemente, sin profundizar, lo hacía con dulzura, y eso no era algo que a mí se me daba, nunca. La ternura, la dulzura, definitivamente no iba conmigo, pero hacía buen acompañamiento con Bill.
—porque no quiero tener sexo Tom… quiero… Tom yo quiero… — lo miré fijamente, esperando que me dijera algo más que eso, “Tom, yo quiero…” ¡¿qué mierda quería?!
—Bill… — me acarició las rastas lentamente, tratando de calmarme, pero no lo lograba, mi desesperación por saber su verdad era más grande. Y se demoraba mucho. Mi mano bajó automáticamente a sus bóxers, pero Bill sonrió negando con la cabeza — Bill… — me estaba cabreando de nuevo, mi voz se había vuelto dura de repente cuando mi hermano me tomó la mano y la alejó de sus bóxers. ¡Él sabía que si lo tocaba me tranquilizaba! Estaba de malas, muy malas, sólo conseguiría que me cabreara aún más. Ya iban dos en un día. — ¿qué mierda quieres? Dímelo de una vez Bill.
—Quiero que me hagas el amor — fue cortante.
Mi mirada se posó en la suya suavemente a pesar de tener mi ceño fruncido. ¿Hacer el amor? ¿Con él? Repito… ¿Hacer el amor? ¿Qué era eso? ¿Ser romántico y cursi al momento de penetrar, o embestir mientras sostienes a tu pareja con los dedos meñiques alzados? Por favor… sonreí tontamente, haciendo que Bill se acercara a mi cuello y lo besara lentamente. Gruñí.
Algo en mi propio ser me decía que no tenía ni quería tener sexo con él, sinceramente no quería tener nada con él, simplemente quería irme para arreglarme para la noche. La fiesta familiar era importante.
Pero Bill estaba extraño. Si quería hacerlo, no se lo negaría, pero que después no me alegara que me alejaba de él, generalmente cuando tenía sexo me aburría de esas personas. Si lo hacíamos, se daría cuenta que era sólo un juego.
Tomé a Bill de las caderas y lo senté con mi cuerpo encima del suyo, nos mirábamos intensamente a los ojos. Con posesividad mis manos se metieron dentro de sus bóxers y le agarré las nalgas haciéndolo saltar mientras ponía sus manos detrás de mi cuello. Esbocé una sonrisa mientras le susurraba en el oído haciéndolo estremecer y que su labio temblara:
—Yo te voy a hacer el amor como nunca Bill Kaulitz.
Continúa…
Gracias por la visita.