Gusto Di Vino” Fic de Shugaresugaru

Capítulo 2

Después de conducir de regreso hacia el pequeño poblado, con la mente llena de pensamientos atribulados, Tom decidió quedarse a pasar la noche en aquel lugar, ya que no tenía ningún deseo de conducir más de tres horas en plena noche hasta llegar a su casa. Además le parecía peligroso.

A ver si hay algún buen lugar aquí— se dijo a sí mismo al momento de buscar en el teléfono móvil algún tipo de alojamiento y lo encontró justo en el centro, frente a la iglesia.

Diez minutos después se registró en la recepción de una hermosa casona vieja convertida en hotel & suites, dejó el auto en el estacionamiento y como se sentía sediento y con calor, decidió entrar en un chiringuito con sillas de madera clara y alegres sombrillas color verde limón, que estaba fuera del hotel. Se sentó en la terraza, junto al barandal de herrería negra, con vista a la calle y estaba indeciso entre pedir una cerveza helada o una botella de tinto de su propia marca, cuando un ruido lo distrajo.

En el aparcamiento, un enorme Jeep Wrangler color negro reluciente entró a toda velocidad, levantando una nube de tierra.

Tom entrecerró los ojos para evitar que el polvo lo hiciera lagrimear y vio, para su enorme asombro, a Bill bajando de un salto, luego de acomodar el Jeep al lado del resplandeciente BMW.

Al verlo, Tom gimió para sus adentros. Ahora Bill llevaba su sedoso cabello rubio recogido en una coleta baja y algunos mechones dorados y rebeldes habían escapado de la coleta para enmarcar su rostro asombrosamente bello. Vestía una camiseta negra sin mangas que se pegaba a su torso y dejaba al descubierto sus trabajados bíceps y las mismas botas de montar resonaban con su caminar en la piedra aún caliente del suelo.

Tom lo vio saludar efusivamente a varias personas locales, y no esperaba que aquel rubio fuera a dirigirse en línea recta hacia él, pero se equivocó y Bill se acercó hasta quedar cerca de Tom, quien tenía la boca hasta el suelo.

Hola Tom —saludó algo avergonzado, y Tom sacudió la cabeza para reordenar sus ideas. Ese Bill que le saludaba no se parecía en nada al Bill furioso que había dejado hacia una hora en su casa.

Hola Bill — contestó, sonriendo de lado, y Bill no respondió inmediatamente.

He venido a buscarte para… compensarte por mi descortesía —le dijo, después de una evidente lucha interna para encontrar las palabras correctas, y Tom puso cara de póker.

Oh vamos, ¿Cuál descortesía?— se levantó y le ofreció la silla que estaba frente a él en una muda y elegante invitación. Bill se sentó, aun sintiéndose impactado por esa galantería de Tom, como si fuera un personaje literario sacado de una novela de los años veinte.

No deseo que pienses que soy grosero o engreído, ni nada por el estilo —musitó el rubio.

No pienso nada de eso — murmuró, sonriendo al pasarle la carta.

! Bill! — un gritó que dejó medio sordo a Tom resonó a sus espaldas y no era otro que el mesero sonriendo como bobo al ver a Bill.

Hola Joaquín — respondió el rubio, sonriéndole cálidamente.

Es bueno verte por aquí chaval, casi no has venido.

No he podido Joaquín, pero aquí me tienes, ya sabes, negocios — dijo, mirando hacía Tom — permite que te presente a nuestro nuevo socio, Tom Trümper.

Y el mesero abrió mucho los ojos

¿Tom Trümper, de TrümperExperts?

El mismo — respondió Tom, sonriendo y estirando su larga mano para estrechar la del mesero.

Es un placer señor Trümper, y Bill, no interrumpiré, dime ¿qué les pongo?

Yo tomaré lo de siempre, una cerveza artesanal, oscura.

Dos — dijo Tom, que había estado atento al intercambio de palabras y sonreía.

Y un tinto de tu marca ¿Tal vez? — pidió, haciendo que una nube de calor denso y sofocante nublara la mente de Tom, quien solo asintió, tenía la garganta seca.

En un momento— concluyó el tal Joaquín y se fue adentro del establecimiento a cumplir el encargo.

Tom seguía sonriendo, y cuando se encendieron los farolillos de la calle, además de unas antorchas en la entrada de la terraza del chiringuito y mangueras de luces en el barandal junto al que estaban sentados, los ojos de Bill se encendieron como si fueran dos cielos oscuros tachonados de estrellas, y su piel resplandecía.

Tom no sabía ni que decir, temía empezar a babear por el deseo, y entonces volvió a admirar el enorme jeep negro.

Entonces Bill, ¿dónde quedó tu transporte de cuatro patas?

Bill sonrió.

¿Te refieres a Queso?

¿Se llama Queso? — inquirió Tom, sonriendo ampliamente ante aquella ocurrencia tan adorable.

Sí, es uhmm una larga historia…

Tengo toda la noche….

De acuerdo— Bill rio— resumiendo entonces, cuando Queso era un joven potro sin nombre, era muy travieso y un día se metió hasta la cocina y se comió una gran bola de queso italiano y bueno, luego tuvo diarrea por varios días, mis padres estaban furiosos ya sabes, en especial mi madre pero yo no podía dejar de reír sin parar y desde entonces empecé a llamarle Queso, y además el queso le encanta.

Vaya ocurrencias de ese Queso y su dueño… y bueno entonces queso ha sido cambiado por este monstruoso Jeep.

No me gusta sacarlo por las noches, —Bill se encogió de hombros — podría lastimarse una pata en la oscuridad o ser picado por algún insecto o algo así, y si ese fuera el caso, jamás podría perdonármelo.

Bueno, debo reconocer que eres un dueño muy responsable. Casi nadie se preocuparía por algo así.

Gracias — le dijo mientras se acomodada un rebelde mechón de cabellos dorados tras la oreja, y al mirarlo, Tom estuvo a punto de empezar a salivar —Y dime, ¿sabes montar?

Tom se lo pensó.

Huh, no en realidad, lo único que puedo montar son los cuatrocientos cincuenta caballos de fuerza que tiene mi auto — señaló hacia donde estaba aparcado el sexy BMW al lado del enorme Jeep de Bill —siempre quise aprender pero en la ciudad es más complicado por el tema del tiempo y las distancias.

Yo podría enseñarte — ofreció Bill de inmediato, sin pensarlo y su rostro mostró una gran sorpresa que hizo reír a Tom.

Me encantaría — aceptó Tom, envolviendo su frase en caricias prometedoras.

Bill se ruborizó levemente.

Joaquín regresó en ese momento y acomodó dos cervezas oscuras frente a ellos, además de un platón lleno de queso gorgonzola, jamón ibérico, aceitunas variadas y mucho prosciutto; y finalmente, en un cuidadoso movimiento, puso en medio de ambos una botella oscura, llena hasta el borde de ese delicado elixir oscuro hecho de uvas dulces y casi negras, además de dos copas de cristal. Bill fue el primero en pescar un cremoso cubo de queso con su tenedor y se lo llevó a la boca para saborearlo.

En cambio Tom admiraba a Bill tan cómodo en su entorno, disfrutando en silencio.

¿No te gusta esto?— preguntó el rubio muchacho, con el entrecejo fruncido y señalando la comida.

Claro que me gusta, lo que sucede es que mientras más tiempo paso aquí más me sorprendo.

Lo imagino—la voz de Bill se tornó algo melancólica —los citadinos no encuentran cosas interesantes en pueblos como éste.

Te equivocas — murmuró Tom, después de darle un ligero sorbo a la cerveza, maravillado ante su sabor — te voy a ser sincero, porque tú lo has sido también conmigo. Mi padre me envió aquí a cerrar el negocio con tu padre, y sí, he de reconocer que no quería venir y que el camino me pareció una completa tortura, pero ahora que estoy aquí… ya no me quiero ir — reconoció, algo avergonzado.

Las mejillas de Bill también se encendieron, y se preguntó porqué.

Por qué se sentía así de cómodo y fascinado frente a un completo desconocido al que probablemente nunca volvería a ver, y al que había salido a buscar a toda prisa después de sentir el corazón oprimido al verlo marchar. Y lo más importante de todo, no sabía si a aquel desconocido se sentiría cómodo siendo él hombre, aunque a juzgar por su caballerosidad y su galantería, pensaba que sí.

Pero te tienes que ir…— aquello había sonado como pregunta.

Así es Bill, en realidad debería haberme ido ya, a mi padre le urge la información de tu padre para dar inicio a su proyecto.

Comprendo, lo de adueñarte de mis uvas.

Oh vamos, no estás de nuevo con eso.

Bill se carcajeó, y la sangre de Tom estuvo a punto de llegar al punto de la ebullición al escucharlo.

Es una broma, realmente no has visto nada de la finca, en las tierras aledañas hay plantaciones de limón, de naranja, de maracuyá, de durazno, de manzanas y muchos cafetales.

Vaya… entonces eres todo un heredero terrateniente— añadió, sin dejar de sonreír.

No del todo, recuerda a Zachary, la mitad es suya.

Cómo olvidar a tu hermano ¿Siempre es así? ¿Cuántos años tiene?

Recién cumplió seis y sí, siempre ha sido así de dulce y afectuoso.

Hay bastantes años de diferencia entre tú y él, y por lo que me dices, no tienes más hermanos… — observó Tom.

Bill acarició el gollete de su botella de cerveza con la sonrosada yema de su dedo índice y no respondió enseguida.

No— dijo finalmente —no tengo más hermanos…— y el tono envolvía una tristeza muy añeja. Sin duda algo en todo eso hería a aquel hermoso rubio y Tom no quería parecer una vieja de lavadero preguntándole que pasaba, aunque se moría de ganas por saberlo, pero no hubo necesidad de preguntar — No debería contarte esto porque no te conozco de nada pero, quizá sea eso ¿No? A veces contamos nuestra vida a alguien que ni conocemos precisamente por eso.

Puedes contarme lo que tú desees Bill, te escucharé, y guardaré el secreto— bisbiseó.

Los ojos de Bill centellaron al escucharlo, y una enorme sonrisa deslumbró a Tom.

Pues verás…— su voz era baja y sonaba avergonzada —Zac, no es un niño deseado, al menos no por su madre, por eso es que hay dieciséis años de diferencia entre él y yo.

Al oírlo, Tom casi se atragantó con su cerveza.

¿Pero cómo es eso posible? No he conocido jamás a un niño tan adorable como él.

No lo sé Tom, hay mujeres que no nacen provistas de ese instinto maternal que todos necesitamos. Es una larga historia…

Yo tengo toda la noche — repitió Tom de inmediato.

Bill rio.

Mi madre siempre fue… desapegada, por así decirlo, y mi padre estaba loco por ella, así que hace casi veintiséis años se casaron. A ella no le gusta el campo pero mi padre ya era dueño de estas tierras y ella tuvo que aguantar, se establecieron aquí, y fue sólo por insistencia de mi padre, que yo nací. Él siempre quiso tener hijos, pero ella no. No conservo casi recuerdos de una infancia con ella.

De cualquier manera, yo crecí y los problemas no se hicieron esperar, y cuando mi madre quería irse desesperadamente de aquí, se enteró de que estaba embarazada nuevamente. Nunca la vi tan disgustada como aquella vez y mi padre tuvo que suplicarle prácticamente de rodillas para que no fuera a practicarse un aborto.

Tom tragó saliva, pero como se le había quedado la garganta seca, tuvo que ayudarse con un gran sorbo de cerveza.

Pensamos que el disgusto se le pasaría con el tiempo — prosiguió Bill — pero no fue así, quizá era tanta la aversión que tenía, que el nacimiento de Zacky —Tom sonrió al escuchar ese diminutivo tan dulce y lleno de cariño — se adelantó, demasiado…

¿Por… complicaciones?

Sí, mi madre tuvo una falla multiorgánica y estuvo a punto de morir, y bueno, Zacky pasó más de tres meses en el hospital, con soporte vital para evitar que se muriera.

Pero ambos están bien —afirmó Tom.

Pues sí, salvo que en cuanto mamá se puso bien y le dieron el alta, se esfumó sin dejar rastro, abandonando a Zacky y a mi padre y a mí, y fue precisamente eso lo que destruyó el amor que mi padre siempre le tuvo, fue esa capacidad de irse sin mirar atrás, sin despedirse de nadie y sobre todo dejando de lado a un recién nacido que la necesitaba al cien por ciento, pero al menos mi hermano pudo nacer y quedarse con personas que lo cuidan y lo aman. Mi padre no le guarda rencor por eso, creo que en realidad se siente agradecido porque ella, sea como sea, le dio vida a Zac.

¿Se fue sin más? — Tom estaba estupefacto.

Si…— una vaga sonrisita melancólica bailoteó en los labios del rubio— y para la mala suerte de todos, yo cruzaba mi etapa rebelde, por así decirlo.

No puedo imaginarte rebelde —reconoció Tom, haciendo una mueca muy parecida a una sonrisa.

Oh, pues créelo, muy rebelde y muy… indisciplinado. El abandono de mi madre no me sorprendió en absoluto, ya que jamás me dedicó más de una hora de su atención, pero cuando mi padre vino a casa con mi hermano entre las manos, tan pequeñito, y el saber que su propia madre lo había rechazado, me hizo cambiar, y juré ser el mejor hermano mayor que había pisado la tierra. — Suspiró— mi padre también pudo dejarse caer por eso sabes, pero no lo hizo, sino que trabajó aún con más ganas y por eso hemos llegado a donde estamos, haciendo negocios nada menos que con TrümperExperts.

No hay nada de especial en la empresa de mi padre, y no tengo duda de que seas el mejor hermano mayor del mundo, Zac te adora.

Y yo le adoro a él, — volvió a suspirar —y fue complicado ya sabes, ir al colegio y ayudar a atenderlo, sobre todo por lo delicado que era.

Pero entonces ¿sólo vives con tu padre y con Zac? — inquirió Tom, rememorando la inmensa mansión de Bill y se preguntó si no estaría pasándose de cotilla pero es que con cada minuto que transcurría, precisaba más y más información sobre aquel joven tan asombrosamente apuesto.

No, bueno sólo somos nosotros tres, pero vive Ada en la casa, que es una especie de nana y ama de llaves con un instinto maternal muy poderoso, además de jardineros y ayudantes y personas que se encargan del aseo y cosas así.

Cosas así — rió Tom, recordando al estirado mayordomo —Pero entonces dime ¿no volviste a saber de tu madre?

Ah claro que sí, tres años después nos buscó, alegando arrepentimiento y queriendo vernos, a Zac y a mí. Resultó que vivía en la gran ciudad, dándose vida de soltera millonaria con el dinero que papá seguía depositando para ella por el simple hecho de ser la madre de sus hijos, y no sé de dónde le salieron las ganas, así que mi padre, que es de noble corazón, accedió a enviarnos con ella a la gran ciudad, pero no fue un gran cambio. Aproveché para estudiar ahí, antropología e historia y mi madre intentó conectar con Zac pero fue inútil, — Bill sacudió la cabeza, y su mirada era triste —lo llenaba de regalos costosos y salidas y cosas de lujo, no le permitía hacer casi nada si no era vigilado, pero no había manera y nada funcionó, mi hermano estuvo deprimido hasta el día en que volvimos aquí. A Zacky no le interesan los lujos, sino la libertad, la naturaleza y tener a alguien para jugar como pudiste ver, y aunque mamá intentó de todas las maneras retenerlo, no pudo hacerlo y después de unos de años regresamos aquí.

No puedo creerlo Bill, pero en mi opinión personal, el alma de tu hermano pertenece a la naturaleza y a las personas que lo aman.

En efecto, tienes razón, por eso tuve tanto miedo hoy cuando no lo encontré; a Zac le gusta salir y jugar con su pelota, ya que aún es joven para montar a Chocolate— y al ver la expresión de desconcierto de Tom, Bill sonrió con picardía y buen humor— Chocolate es hermano de Queso, —al escuchar aquello, Tom soltó una sonora carcajada ante semejantes nombres— es el caballo de Zac, así que no vi a mi hermano y salí corriendo a buscarlo y lo encuentro en tus brazos….— Bill bajó la mirada, avergonzado— sentí miedo y rabia y quería matarte—reconoció, tan serio, que hizo que Tom soltara otra profunda risotada.

No lo dudo, pero si lo tomé es porque estaba en línea recta con el caballo y podrías haberlo lastimado.

¿Pero cómo llegó Zac contigo? — inquirió Bill, mirándolo fijamente.

En realidad llegó primero su pelota roja a chocar contra mi pierna y él llegó detrás, le dije que tuviera cuidado y le pregunté su nombre, y enseguida apareciste tú…

Vaya— Bill volvió a bajar la mirada y una extraña mueca crispó sus perfectas facciones— no sé qué decir…

No tienes que decir nada Bill, en cuanto vuelva, jugaré a la pelota con él ya que le gusta tanto, y espero que no me mates.

Si haces eso… no sólo lo harás feliz a él… también a mi… y no, no te mataré, lo prometo —Bill rió suavemente, haciendo casi enloquecer a Tom, quien se estiró, disfrutando de la suave brisa cálida que le agitaba los cabellos, y estaba sorprendido de la comodidad que sentía, como si fuera capaz de quedarse ahí para siempre. Aquel pueblo empezaba a gustarle, quizá demasiado, el viento cálido era limpio, mucho más delgado que en la gran ciudad, y estaba saturado de frescos aromas a flores, a hierba, a agua cristalina de los riachuelos, a madera quemada y calma anaranjada, eran los aromas que fácilmente podrían brotar de un nuevo hogar.

Bueno pero yo te he platicado ya toda mi dramática vida, ahora háblame un poco de ti por favor — pidió Bill, mostrando más brillo aún en sus ojos de caramelo fundido.

Tom se quedó pasmado por un momento, sintiéndose aún más idiota a cada momento que pasaba, y luego de medio minuto, fue capaz de concentrarse como para decir algo decente.

Pues no ha sido tu vida entera la que me has contado, podría quedarme toda la semana escuchándote hablar de ti, pero si así lo quieres te hablaré de mí — rio Tom, levantando las manos, como si estuviera derrotado —mi vida no es ni de cerca tan apasionante como la tuya— comenzó — soy hijo único, nacido y crecido en la gran ciudad, con padres amorosos pero siempre ocupados, aunque debo reconocerle a mi señora madre que no ha dejado de hacerme la tarta en cada cumpleaños que he tenido, incluso se mete en mi apartamento para decorar con globos y pegatinas, como si aun estuviera en el jardín de niños.

Al escuchar eso Bill sonrió con buen humor.

No parece que seas muy de fiestas — observó Bill, ya que Tom le parecía la seriedad en persona.

Las apariencias engañan— respondió Tom con cierto aire sugerente y obedeciendo a un impulso que no sabía de donde había nacido, pescó un pequeño cubo de queso con el tenedor y lo acercó a los labios de Bill, que sorprendido, lo aceptó, y sus miradas quedaron enganchadas por varios segundos, en los que la atracción que ambos sentían, crujía y chisporroteaba como las traviesas llamas de una fogata.

Cuéntame más — pidió Bill, rompiendo finalmente el contacto con la mirada ardiente de Tom y tratando de apaciguar su propio fuego interno con la fría y amarga oscuridad de su cerveza.

Bueno, mi padre es un ingeniero biólogo que se especializó en enología por su pasión por el vino, por la tierra y por la naturaleza, y ha trabajado duro para colocarse en donde está, y aunque siempre fue el cabezota padre que quiere que su único hijo siga sus pasos, no tuvo que forzarme. Siempre me encantó su trabajo.

Y seguiste sus pasos — respondió Bill.

En efecto, me gusta el vino — dijo Tom, encogiendo los hombros, y reparando en la botella frente a ellos, así que haciendo gala de sus conocimientos, descorchó rápidamente la botella, y le ofreció a Bill una de las copas, llena hasta la mitad con la roja tentación de un vino dulce y afrutado.

¿Entonces eres biólogo como él?

No — Tom parecía avergonzado, incluso sus mejillas se tornaron algo rosadas, y bebió un sorbo —estudié ingeniería botánica con especialidad en enología…

A ver entonces — Bill puso cara de incredulidad —eres botánico y ¿aun así no querías venir a mi pueblo?

Irónico ¿no?— reconoció Tom, ya totalmente ruborizado.

Vaya, vaya, pues sí que eres alguien singular Tom Trümper — dijo Bill, echándose hacia atrás en la silla y llevando sus largas manos hacia su cabellera para soltar la goma elástica negra que apresaba sus cabellos de oro, y Tom mirándolo como si fuera un imbécil se preguntaba si Bill lo hacía con intención o no, se preguntaba si era consciente de las mil descargas eléctricas que sacudían su cuerpo y que se concentraban en su bajo vientre. Tom rogó a los cielos que nada ahí se fuera a levantar.

¿Singular porque?— consiguió articular Tom después de tres intentos.

Pues, eres un profesionista, tienes un auto deportivo de lujo, vives en tu propio apartamento, eres heredero de TrümperExperts… dime algo ¿eres casado?

Y al escuchar eso, Tom se atoró con el sorbo de cerveza que tenía entre la garganta y la laringe, con el resultado de un aparatoso ataque de tos. Bill se levantó preocupado y fue hacia Tom para darle unas cuantas palmaditas en la espalda, y sólo regresó a su silla cuando Tom pudo respirar de manera más o menos acompasada.

Tom, por Dios, no me asustes así — le reprochó de manera encantadora, llevándose la mano derecha directo al corazón

Perdona Bill, es que fue algo muy…

¿Cierto?

¡No hombre!— dijo, mitad risa y mitad rugido, luego levantó las manos — No hay sortija ¿ves?

Ya veo — aceptó, sintiendo un extraño alivio.

Pero si debes tener…

No Bill —interrumpió el moreno, levantando el índice derecho —no tengo nada, ni parejas ni compromisos.

Qué extraño —meditó Bill, más para sí mismo, pero Tom lo había escuchado perfectamente.

¿Extraño porque?— inquirió, mientras picoteaba jamón del plato para tratar de aliviar el ardor de garganta que se había pescado con el ataque de tos.

Pues… vienes de la ciudad, y volviendo a mencionar lo que he dicho Ya, trabajador, atractivo, auto propio, casa propia… eres un excelente partido para cualquiera y sin embargo estas aquí, tomando cerveza oscura y vino tinto, en un sitio rodeado de montañas, con un simple pueblerino como yo.

No eres ningún simple pueblerino, y lo sabes, y pues he de agradecer que menciones que soy un buen partido y todo lo demás, pero debo confesarte algo… No hay otro sitio y compañía mejores bajo los que quisiera cobijarme está noche… ni ninguna otra… que la del pueblerino tan fascinante con el que estoy ahora…

Bill no respondió, pero sus ojos se volvieron más brillantes, un ligero rubor rosado le cubrió las mejillas y una sonrisa tímida y expectante nació de sus labios, mientras un poderoso tirón en su bajo vientre lo hizo estremecer. Sentía una enorme y muy agradable confusión.

¿No mientes? — pregunto, mirándose ahora las manos.

No, no miento, ¿Por qué lo haría? mi última aventura amorosa terminó en desastre cuando me descubrí engañado. ¿Pero qué hay de ti? Seguramente ya hasta debes tener una boda arreglada o algo así ¿No?

¿Yo? — Bill abrió tanto los ojos que ahora le provocó un ataque de risa a Tom — no, para nada, el pueblo es pequeño, como lo habrás notado y ya he visto todo y no… No hay nadie que despierte nada en mí.

Entonces ¿no has enseñado a nadie a montar?—inquirió Tom de manera perspicaz, recordando aquel ofrecimiento sobre aprender a montar a caballo de una manera tan elegante como lo hacía Bill.

En efecto — asintió Bill — tu serías el primero, pero…

¿Pero qué? — Tom se irguió en el acto, alarmado ante la melancolía que empapaba la voz de aquel fascinante rubio.

Te irás.

Oh, es eso — recordó Tom apesadumbrado, pensando en que debía irse de ahí a la mañana siguiente. Había olvidado eso. —He de irme mañana mismo, pero volveré.

Bill lo miró con una dulzura infinita, mezclada con la certeza de que jamás volvería a ver a ese muchacho de cabellos castaños tan atrayente y seductor.

Entonces cuando vuelvas, te enseñaré…

Y antes de que Tom pudiera decir o hacer algo más, el teléfono móvil de Bill empezó a vibrar y a sonar de manera estridente.

El chico de cabello oscuro observó cómo Bill se levantaba y se iba unos cuantos pasos lejos para atender su llamada y con pesar se dio cuenta de lo tarde que era. Tanto, y tan atrapado había estado en Bill, que no notaron que ya todo estaba cerrado y que las amables personas del chiringuito no lo habían cerrado únicamente porque estaban ellos ahí.

Bill regresó.

Era mi padre, está preocupado porque no suelo salir de noche.

Lo sé, es más de medianoche…

Debería irme, y tú debes descansar ya que… es un largo camino hasta la ciudad…

No debes preocuparte por mí… aunque confieso que saber que lo haces es reconfortante…

Tom pagó la cuenta y esperó pacientemente mientras Bill se despedía de cada uno de los trabajadores del chiringuito; después lo acompañó hasta la portezuela del piloto de su enorme Jeep.

Al parecer todos te adoran aquí ¿eh? — le dijo, sonriente, mirándolo de frente ya que tenían prácticamente la misma estatura; y mientras lo miraba, supo con certeza que si pasaba más tiempo con él, iba a terminar adorándolo como todos ahí lo hacían.

No en realidad, sólo son personas de aquí, amables y cálidas, son buenas personas— Bill sonrió y apoyó su espalda contra la lámina fría de la camioneta, estremeciéndose al contacto del frío con su piel caliente y encaró a Tom, quien lo miraba con sus ojos oscuros y brillantes.

Como tú — murmuró Tom, que estaba deslumbrado con Bill; las farolas anaranjadas de la calle hacían que sus alucinantes ojos y sus labios estuviesen más brillantes que nunca, y quizá por impulso, o por desesperación, o porque se moría de ganas, Tom acarició con el dorso de sus dedos el esbelto pómulo izquierdo de Bill, extasiado por la suavidad de su piel, y cuando el rubio cerró los ojos e inclinó su rostro hacia la mano que le acariciaba con tanta delicadeza, reaccionando ante ese toque tan suave, Tom ni se lo pensó, le rodeó la cintura con la mano que tenía libre para pegarlo a su cuerpo y le besó muy suavemente los labios, derrotado ante la repentina pero colosal atracción que sentía por Bill, que lo arrastraba igual que una poderosa corriente de viento arrastra una frágil hoja otoñal.

Sintió el corazón latiendo frenético dentro de su pecho, a ritmos no compatibles con la vida cuando Bill le rodeó el cuello con sus fuertes brazos y le dejó profundizar en su boca, pero aquella gloria empapada y caliente le duró tan sólo unos segundos.

No… Tom…— Bill lo empujó suave pero firme, con ambas manos sobre su pecho, y su aliento ardiente embriagando aún más a un embelesado Tom —Basta… por favor…

¿Qué pasa?— la voz de Tom era ronca y jadeante, saturada de pasión, apenas podía respirar y apoyó su frente sobre la de Bill para tratar de serenarse, pero el calor y el aroma que se desprendían de su cuerpo lo hacían imposible.

Perdóname— se disculpó el rubio, rompiendo el contacto.

Tom lo miró en silencio, totalmente perplejo, cuando Bill abrió a toda prisa la portezuela del Jeep, saltando dentro y saliendo a toda velocidad del estacionamiento, dejando tras de sí una nube de tierra mezclada con una estela de su suave y embriagante aroma.

Ah Bill… —suspiró Tom, inundado de tristeza y lamiéndose los labios, saboreando el sabor dulce y abigarrado de la boca de Bill aún en ellos.

Y con la mente revuelta y el corazón oprimido, se dirigió hacia su habitación arrastrando los pies, consciente de que no dormiría absolutamente nada aquella noche.

Continuará…

por Shugaresugaru

Escritora del Fandom

7 comentario en “Gusto Di Vino 2”
  1. ¿qué, cómo, qué pasó ahí?! A ver, después de un sútil coqueteo, de dar las señales justas para apreciar que entre los dos hay gusto, atracción.. Bill le devolvió el beso, se aferró a su cuello y de repente ¡boom! La burbuja se rompe y sin decir agua va, Bill se esfuma..¿a caso hay algo que esconde Bill? Bueno, entiendo si piensa que todo gusto y atracción por Tom se dio en horas, pero en ocasiones así es el amor, te atrapa a primera vista y cierto en ocasiones se disuelve así como llegó de rápido, pero en otras ocasiones ese amor a primera vista llegó para quedarse.

    ¡vámos Bill, da la vuelta ya que encontrarás a un atractivo citadino dispuesto a cabalgar junto a ti para toda la vida (al menos eso espero )❤

    1. Lo se, lo se fue algo muy abrupto pero todo tiene explicación, y razón. Y se Sabe a en los próximos capítulos. No sufras de más Ady 😉 y tienes mucha razón al decir que la atracción fue rápida y repentina pero es de esas que llegan para quedarse, y que florecen con el tiempo, ya lo verás😁 y sobre todo el próximo reencuentroo, y lo mejor es que mañana estará el próximo capítulo listo y se que te va a encantar 😍
      Gracias por leer siempre y dejarme tu opinión, no sabes lo valiosa que es!

  2. La madre de Bill es un ser sin corazón, como pudo dejar a sus hijos asi sin más… No me esperaba que se besaran, viendo las chispas que saltan entre ellos, estaba claro que sucederia pronto, solo me intriga saber que ocurrio para que Bill se pusiera de esa forma despues de tan maravilloso momento.
    Nos leemos en el siguiente, saludos 😊

    1. Pues mira así hay mujeres, extrañas y despegadas, y es tan común que puff, entonces eso tiene que ver un poco en las actitudes de Bill, ya lo irás viendo en los próximos capítulos 😉 y como siempre leerte y responder a tus comentarios es un placer, espero que te haya gustado la tercera parte 😃

  3. OMG !!!! que capitulo tan hermoso … sin desperdicio …. una obra de arte … la narración … las imágenes que describes es como estar viendo una pelicula … me encantó … que le habrá pasado a Bill ? quizá temió dejarse llevar y terminar entre los brazos de un casi desconocido Tom … no dejo de admirarte y felicitarte por compartir tanta belleza …. y por supuesto agradecerte el hecho de hacernos volar sin alas … gracias mi dulce Shugaresugaru …. continua porfiss. Besos . Muakkk !

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